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Una institucionalidad para la Ley Zamudio

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No se trata de crear un SERNAC destinado solo a acoger denuncias y orientar a las personas, sino de una institución que haga operativa la Ley Zamudio, la difunda, realice programas de prevención, que resguarde la integridad de las personas, que formule propuestas de desarrollo en la materia y que logre visibilizar un problema que es tremendamente frecuente y por tanto preocupante en nuestro país.

La necesidad de generar una institución que garantice la aplicación y normal funcionamiento de la Ley Antidiscriminación es urgente. Las campañas televisivas, con rostros del espectáculo nacional (como Nicole “Luli” Moreno y José Luis “Junior Playboy” Concha) hablan de intenciones gubernamentales por dar a conocer la ley y ese trabajo suma y aporta, pero no es suficiente.

La creación de una institucionalidad construirá un motor operante que respalde a quienes requieran apelar a la Ley. Podrán acudir todas las personas que sientan que su integridad física, sicológica o moral fue pasada a llevar por todas las razones expresadas en la ley 20.609: orientación sexual, situación socio-económica, origen social, etnia, capacidades diferentes, profesión, sexo, edad, nacionalidad, entre muchas más.

Cuando se institucionaliza una ley, cuando se le construyen oficinas, cuando hay un representante, un teléfono, una página, cuando hay difusión e interés por parte del Estado, es cuando las personas víctimas de algún tipo de odio sienten seguridad.

La Ley Antidiscriminación no nació por “generación espontánea”. Dado que vivimos en un país donde la legislación suele ser reactiva y no preventiva, tuvimos que ver morir a un joven, en un acto de odio homofóbico, para decidir aprobar una ley que incentivara el respeto y que acabara con la discriminación. Y aunque no es “la ley perfecta”, es mejor tenerla, que estar sin ella. La ley existe y está a disposición de las víctimas, pero está en el aire, necesita un suelo. No se trata de crear un SERNAC destinado solo a acoger denuncias y orientar a las personas, sino de una institución que haga operativa la Ley Zamudio, la difunda, realice programas de prevención, que resguarde la integridad de las personas, que formule propuestas de desarrollo en la materia y que logre visibilizar un problema que es tremendamente frecuente y por tanto preocupante en nuestro país. Tal  vez hay cientos de personas con pena, rabia o frustración tras haber sido víctimas de algún tipo de discriminación. La discriminación es gratuita, nadie la merece y nadie debiera esperarla. Sin embargo, todos somos potenciales sujetos de discriminación. Cualquier individuo podría, si quisiera, ofendernos por nuestro apellido, por nuestro tono de piel, por nuestra ropa, por nuestra ascendencia étnica convirtiéndonos automáticamente en víctimas; es una realidad y una problemática seria.

Lo que se exige no es algo nuevo en el mundo. No se pretende descubrir algo inédito. Basta con cruzar la cordillera y darse cuenta que en Argentina existe un organismo estatal  llamado INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo). Más al norte, en México, existe CONAPRED (Consejo Nacional para Prevenir La Discriminación). Y en nuestro país, donde las demandas sociales exigen explícitamente respeto y acabar con las violencias de todo tipo, es posible imaginar que el Estado está suficientemente preparado para crear un instituto contra la discriminación.

Asegurarle un techo a esta ley, implicaría darle un rostro serio y seguro a las intenciones de quienes la fomentan y creen en ella. Esta ley vive en la misma calle de otras leyes que discriminan. Otorguémosle un hogar. La ley clama por un soporte. Ley Zamudio lo vale, Chile lo necesita.

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30 de agosto

de acuerdo en muchos puntos, pero creo que la ley antidiscriminación es insuficiente. El apuro por sacarla y dejar contentos a todos los sectores durante la efervescencia de la muerte de Daniel derivó en este documento lleno de falencias, una de las cuales es la no institucionalización que señalas, pero que se codea con limitantes al momento de denunciar, la nula intención del estado en educar en no discriminación, el sesgo que tiene la ley hacia la diversidad sexual, etc.

30 de agosto

Creo que lo primero que habria que hacer es dejarla de llamarla Ley Zamudio.

Porque la aplicacion de esta ley (con todo lo mediocre, criticable y etc que ha sido) se ha centrado solo en un grupo de personas discriminadas, los homosexuales, por parte de heterosexuales. Si se crea un instituto o centro o como quiera llamarselo en estas condiciones, todo se va a centrar en la discriminacion hacia los homosexuales.

¿Y que pasa con el resto de personas discriminadas?

¿Que pasa con los indigenas, extranjeros, las personas con deficiencias fisicas, las victimas de bullying?

Es mas, el llamarla Ley Zamudio hace que erradamente se piense en discriminacion hacia homosexuales, no desde homosexuales (que no por serlo no discriminan, porque no vengan que los homosexuales no discriminan a los deficientes mentales por ejemplo) y entre homosexuales (como la discriminacion que sufren los transexuales)

Y eso pasa por una muy errada comprension de la muerte de Daniel Zamudio: que fue asesinado por ser gay.

De la forma como la ley antidiscriminacion se ha centrado en un colectivo hace que se ignore que la discriminacion, a secas, es cuando personas dan a otras un trato de inferioridad por motivos étnico o nacionales, sexual, edad, la discapacidad, la condición social o económica, la condición de salud, la lengua, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil, etc.

Si dejamos de llamarla Ley Zamudio, y la llamamos como se llama, o sea, ley antidiscriminacion, nos llevaria por fin a hablar y a buscar soluciones reales a la ancestral discriminacion indigena, en la que el unico gesto que hemos tenido ha sido incluir en la discriminacion a los extranjeros con rasgos indigenas. Llamarla ley antidiscriminacion, asi a secas, implica hablar del problema de los extranjeros, problema porque se ha abierto las puertas para que vengan extranjeros sin siquiera tener una ley de extranjeria que protega sus derechos y sin darles ni la mas minima garantia ¿O que, nos olvidamos que tenemos trabajadores traficados trabajando en Chile? ¿Que estamos cada vez con mas prostitucion de mujeres y hombres extranjeros que estan en la total indefension ante cualquier tipo de agresion que puedan sufrir? Llamarla ley antidiscriminacion, a secas, nos obliga de una maldita vez a hablar de lo hipocritas que somos con los minusvalidos. 27 horas nos dedicamos a donar dinero, 364 dias a tratarlos a palos.

Y tan poco entendemos el problema de la discriminacion, que pasamos por alto que ya tenemos un instituto o centro o wherever sobre el tema. Se llama “Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH)”. Esta dentro de sus facultades este tema. Y ha actuado al respecto… pero la parte del debe no es el centro, es la educacion. Y eso no es por culpa del Instituto, es por culpa de un sistema educativo de morondanga.

Daniel Zamudio no fue asesinado por ser gay, fue asesinado por individuos que lo vieron inferior y que estaban alli con la intencion de agredir a quien consideraban inferior. Daniel era gay, sí, pero bien pudo ser un pokemon cualquiera, o un bailarin cualquiera o un extranjero cualquiera, porque lo cruel de lo ocurrido es que esa noche sus asesinos querian encontrar a cualquier “inferior” que hubiera en ese momento en el parque San Borja y darle una paliza.

Daniel no es icono del mal de la homofobia, es una victima de un sistema que cree que existen inferiores y superiores. Y mientras no educamos a la gente en que todos podemos ser victimas de discriminacion y que ninguno tenemos derecho a discriminar, que todos somos personas y nos debemos respeto, vamos mal y la ley sera letra muerta

31 de agosto

Parto como activista diverso-funcional: No es deficiencia física, de hecho es “Situación de Discapacidad Física” según lo aprobado por Chile en el Tratado de Discapacidad y DD.HH., En estricto rigor si te viniera un purista y te demandara se ajustaría a derecho pues la expresión está penada por la ley 20.422 de la cual Tampoco se habla, esta ley, de por si es mediocre e inútil, necesita reformas de verdad.

31 de agosto

Esta ley dejará de ser “Ley Zamudio” cuando los afectados que la necesitemos nos sentemos a la mesa a hablar de ella y exigir la reforma de esta ley.

ola k hace

01 de abril

Como estas oye queri salif conmigo tengo 16 años doh un niño y no soy nadie malo ni nada de eso llamame al 666 ya ok

Gerardo Rodolfo Venegas Donoso

23 de noviembre

Lunes, 23 de Noviembre del 2015.-

¿Como me puedo acogar a la ley ZAMUDIO, anti-discriminación?

por la sencilla razón, que quiero presentar una demanda en contra la prestigiosa institución TELETON
casas comerciales y alumnos del liceo de hombre de Curicó, por insultos, propelios, garabatos gratui
ttos en contra de mi persona, por vestir de militar.
Atte
Gerardo Rodolfo Venegas Donoso, gerardovenegascl@yahoo.com
C U R I C O
Esperando recibir pronto la respuesta.-

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