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Reconocimiento constitucional indígena. Una materia pendiente

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Desde el retorno de la democracia, han existido pocas instancias en donde se haga reconocimiento a los pueblos originarios.  En base a esto, se puede destacar la ratificación del Convenio 196 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el año 2008. Además, ha habido dos instancias legales, donde se presentaron proyectos de ley que han buscado reconocimiento constitucional y representación a los pueblos indígenas, pero aún no han sido aprobados.


La multiculturalidad en el ámbito liberal, debe ser un proyecto de igualdad en la ciudadanía y de autonomía individual.

El primero de ellos, se presenta en el año 1999 como Moción Parlamentaria. Esta está referida a una reforma constitucional que reconoce la existencia de los pueblos indígenas y les otorga participación en el Estado. Mientras que, la segunda, es presentada en el año 2012 como Moción Parlamentaria. Aquella está referida a la modificación de la Constitución, estableciendo normas sobre la participación y la representación política de los pueblos indígenas.

A partir de la mención de estas Mociones Parlamentarias, centraré el argumento bajo la siguiente interrogante, ¿cuál es el rol que debe poseer una nueva Constitución en los asuntos de reconocimiento indígena?

En base a esto, muchos pensadores han dado soluciones a esta encrucijada. Hernán Larraín Matte, por ejemplo, menciona que  para contribuir al dialogo entre la democracia y la sociedad, la convivencia en Chile está basada en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. Para esto, es fundamental que se pueda dar el espacio para que en el país se adopte un carácter multicultural. Al poseer un país multicultural, debemos resguardar tres pilares fundamentales.

Primero, tener un liberalismo multicultural, que es la matriz normativa que justifica y orienta el tipo de políticas de reconocimiento que el Estado debe adoptar en el futuro.  Este liberalismo debe tener como objetivo aumentar la autonomía individual de los grupos más débiles, para efectos del artículo, los pueblos originarios, por ejemplo.

Segundo, para mejorar las relaciones interculturales, entre indígenas y no indígenas, debemos avanzar, como ciudadanía, sustancialmente en prácticas de dialogo y persuasión que van más allá del trato entre el Estado y los pueblos indígenas. Esto se debe complementar con los desafíos que actualmente sufre nuestra democracia, vale decir, representación, dialogo, etc.

Tercero y final, desprendiéndose del punto anterior, se debe hacer un cambio de paradigma en las relaciones interculturales. Para esto, debemos abandonar la lógica paternalista y unilateral, para así, dar soluciones a los pueblos indígenas y que articulen el tipo de relación que el Estado debe tener con los pueblos.

La multiculturalidad en el ámbito liberal, debe ser un proyecto de igualdad en la ciudadanía y de autonomía individual. Bajo esto, debemos considerar que los grupos minoritarios no deben estar cerrados, sino que, deben estar en constante evolución y en permanente dialogo con el grupo mayoritario.

Para hondar en aquel tema, tomaré el argumento de Giovanni Sartori, donde se da cuenta de este reconocimiento al pluralismo, que está obligado a respetar a una multiplicidad cultural con la que se encuentra la sociedad. El intento primario del pluralismo es asegurar la paz intercultural, no fomentar una hostilidad entre culturas. Esto tiene que ver con los intelectuales liberales que trabajan sobre el multiculturalismo, donde hablan sobre una política de reconocimiento hacía las minorías de la sociedad. Es ante esto que, en una nueva Constitución Política del país, se debe garantizar el carácter de que Chile es una nación multicultural y no plurinacional.

Para una nación multicultural, lo fundamental es dar reconocimiento hacia los grupos indígenas y garantizarles igualdad ante la ley y participación política. A pesar de que esto está plasmado en la única Ley aprobada por el Congreso en materias indígenas (Ley N°19253, Ley indígena), no se ve reflejado en la Constitución y menos en formulas que garanticen representación. Bajo esto, es fundamental expresar el reconocimiento en la nueva carta magna.

Ahora bien, la razón de por qué no elegir una nacional multinacional, recae en lo siguiente. Una nacional plurinacional debe estar compuesta por distintas naciones dentro del territorio. Además, estas naciones son comunidades históricas que comparten una lengua, cultura y territorio. A priori, es una condición que se puede observar en algunos pueblos del país, pero muchas veces estas “naciones” tienen la capacidad de organizarse para exigir diversas formas de autonomía o autogobierno para asegurar su futuro como sociedad distinta. Para efectos de Chile, esto es inviable por las siguientes razones.

Primero, la capacidad de organización de nuestros pueblos indígenas ha sido prácticamente nula. Segundo, los pueblos indígenas no se han organizado en un territorio específico o grandes centros urbanos, sino que se han ido distribuyendo en pequeñas localidades dispersas en grandes zonas geográficas. Tercero, y observando este punto como complemento de los dos anteriores, la historia ha descrito estas situaciones. Para la conquista española, por ejemplo, los mapuches pudieron actuar de forma más organizada ante la amenaza extranjera, pero esta tendencia no siguió con fuerza durante la historia. Los pueblos nortinos han estado repartidos en todo el desierto y la costa, haciendo que su capacidad organizativa sea nula y la influencia Inca agudizó aún más esto. Finalmente, los pueblos más australes nunca actuaron de forma eficaz, su grado de desarrollo no fue significativo, a diferencia de sus hermanos de más al norte. Cuarto y final, estas naciones no tienen la capacidad de autogobernarse y por ende, no tienen esa independencia del Estado central, que se podría traducir en la creación de un Estado nuevo.

Teniendo en consideración estos puntos, y viendo la experiencia comparada en países como Canadá, el plurinacionalismo en Chile es la alternativa menos eficaz. Es por esto que la nueva Constitución debe señalar explícitamente que Chile es una nacional multicultural.

En conclusión, Chile debe avanzar sí o sí hacía convertirse en un país multicultural. Sumado a esto, la nueva Constitución debe garantizar este carácter a cabalidad. Bajo la mirada liberal, tenemos que asegurarnos como sociedad, darles igualdad a los individuos de los grupos minoritarios. De esta manera, si aseguramos una sociedad multicultural y que la Constitución dé el marco legal para actuar en esas materias, obtendremos un Chile más equitativo y avanzaremos sustantivamente en el reconocimiento de los pueblos indígenas, quienes históricamente han sido desplazados.

TAGS: #Democracia #NuevaConstitución Pueblos indígenas

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