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Nueva Constitución: ¿participación simbólica o vinculante?

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Una de las definiciones más esperadas del Discurso Presidencial del 21 de mayo –cómo será  el “proceso constituyente” anunciado anteriormente por la Presidenta-, finalmente no estuvo presente en la Cuenta Pública que en éste y otros aspectos se movió en las aguas de la ambigüedad. Pero surgieron nuevas pistas que hacen posible no descartar que el mecanismo para que nuestro país cuente con una Nueva Constitución sea la Asamblea Constituyente.


Basta recapitular las condiciones anteriores para concluir que el camino hacia una Nueva Constitución perfectamente puede ser el propuesto por un grupo de abogados constitucionalistas a la bancada de la Asamblea Constituyente: una reforma constitucional de los artículos 15 y 32 N°4, para que la Presidenta pueda convocar a plebiscito y que la ciudadanía elija entre Asamblea Constituyente, Comisión de Expertos o Comisión Bicameral en el Congreso como mecanismo para redactar la Carta Fundamental. La moción de reforma constitucional ya comenzó su discusión en la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, aunque sin urgencia

“El proceso constituyente deberá garantizar un equilibrio adecuado entre una participación ciudadana realmente incidente y un momento institucional legítimo y confiable”, señaló la Presidenta ante el Congreso Pleno, en medio de un complejo momento político en que el financiamiento irregular de campañas golpea al gobierno y hasta hizo caer al equipo político que la acompañó desde los inicios y con quien diseñó el programa y las reformas estructurales.

La realización de un “proceso constituyente” abierto a la ciudadanía para generar una nueva Constitución, había sido anunciado por la Presidenta en cadena nacional al recibir el Informe Engel contra la Corrupción y hasta tiene fecha: septiembre, “mes de Chile”. Diálogos, debates, consultas y cabildos deberán desembocar en una Nueva Carta Fundamental plenamente participativa y ciudadana.

La definición del mecanismo que conducirá a la Nueva Constitución –Comisión bicameral en el Parlamento, Asamblea Constituyente, Comisión de Expertos- adquiere especial relevancia en los tiempos que corren y será una potente señal política sobre el énfasis y la intensidad de las reformas. Especialmente tras el giro a la moderación que ha implicado el cambio de gabinete con Burgos en Interior (que apenas asumido manifestó su rechazo a la Asamblea Constituyente) y el perfil técnico de Rodrigo Valdés en Hacienda, quien ya rayó la cancha de la reforma laboral, descartando de plano la negociación por rama, imponiéndose a la cartera de Trabajo y reeditando su preeminencia en el gabinete tal como en los años 90.

La actual crisis política y de confianza ha generado cuestionamientos ciudadanos a la legitimidad de los representantes del pueblo en el Congreso, dado el financiamiento ilegal de sus campañas por empresas como Penta o SQM. Se instaló la pregunta por las verdaderas motivaciones de los parlamentarios al momento de votar los proyectos de ley: ¿se deben a los ciudadanos o a las compañías que los financian?

Asimismo, los incumbentes difícilmente apoyarán leyes que les afecten directamente, como quedó demostrado con el proyecto de ley votado recientemente en la Comisión Especial de Probidad y Transparencia del Senado que pone fin a la reelección indefinida de senadores, diputados, alcaldes, concejales y consejeros regionales, que no tendría efecto retroactivo.

Ello, por la cláusula incluida en el proyecto que sostiene que “para los efectos de los límites a la reelección se considerará su actual período como el primero”. En la práctica ello significaría que la restricción recién se implementará en 12 años más, sólo afectará en forma directa a una minoría de parlamentarios en ejercicio y que sumando periodos, varios de ellos podrían cumplir hasta 40 años en el Congreso. Paradojalmente, el proyecto que hace parte de la Agenda de Probidad y Transparencia, que busca renovar los liderazgos y evitar clientelismos de parlamentarios apernados en el Congreso, partió con una oscura “letra chica”.

Con todo, el Gobierno necesita los votos para aprobar en el Congreso las reformas comprometidas en el programa en este periodo que está viviendo Chile, que fue definido en el discurso presidencial como “uno de los procesos transformadores más importantes de su historia”. Por ello, resulta poco probable que la Presidenta se case con un mecanismo que no considere, en algún aspecto, al propio Parlamento en la generación de la Nueva Constitución.

Siguiendo las “pistas” entregadas en el discurso presidencial y en anuncios anteriores, la definición del mecanismo para generar una Nueva Constitución deberá cumplir con el compromiso programático de ser un proceso participativo, democrático e institucional; incluir diálogos, debates, consultas y cabildos que desemboquen en una Nueva Carta Fundamental; y equilibrar participación ciudadana realmente incidente y un momento institucional legítimo y confiable, en el contexto de un Acuerdo Político Amplio.

Basta recapitular las condiciones anteriores para concluir que el camino hacia una Nueva Constitución perfectamente puede ser el propuesto por un grupo de abogados constitucionalistas a la bancada de la Asamblea Constituyente: una reforma constitucional de los artículos 15 y 32 N°4, para que la Presidenta pueda convocar a plebiscito y que la ciudadanía elija entre Asamblea Constituyente, Comisión de Expertos o Comisión Bicameral en el Congreso como mecanismo para redactar la Carta Fundamental. La moción de reforma constitucional ya comenzó su discusión en la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, aunque sin urgencia.

El plebiscito cumpliría con los requisitos consignados en el programa de gobierno, en la medida en que se requiere la aprobación del Parlamento para la reforma constitucional que permita su aplicación -variable institucional- y como mecanismo de consulta implica un proceso participativo y democrático. El propio Parlamento puede ser el garante del “momento institucional legítimo y confiable”, primero, aprobando moción para llamar a plebiscito y, luego, las leyes electorales en caso de que se imponga en las urnas el mecanismo de la Asamblea Constituyente.

Reafirmando su compromiso con las reformas (aunque aún está por verse la intensidad de éstas), la Presidenta señaló en su Discurso del 21 de mayo que “necesitamos una nueva Constitución. La demanda ciudadana es clara y mi compromiso es firme” y que el mandato ciudadano fue claro: “conducir las transformaciones que nos permitan ser una sociedad menos desigual y más cohesionada”.

Para cumplir con dicho mandato y en el contexto de la crisis política que vive el país, la participación de la ciudadanía más que incidente debe ser vinculante, de lo contrario, el riesgo de que sus opiniones no sean suficientemente consideradas si quienes tomarán las decisiones son una Comisión de Expertos o los parlamentarios, es alto. Por ello, el pueblo no sólo debe influir en las definiciones constitucionales, sino que decidir cuál es el mejor mecanismo para una Nueva Constitución a través de un plebiscito; participar como delegado en la redacción de la Carta Fundamental; y, posteriormente, aprobar el texto final a través de un referéndum.

Nuestro país se merece la oportunidad de que el poder soberano regrese momentáneamente al pueblo (su fuente originaria), para que la ciudadanía logre de una vez por todas superar los cerrojos constitucionales impuestos por la dictadura, darle legitimidad de origen a la Constitución y por primera vez en su historia desarrollar un proceso fundante desde las bases.

TAGS: #AsambleaConstituyente #NuevaConstitución

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26 de mayo

Oiga Marisol, tengo algunas inquietudes simples, a ver si usted se la puede y contesta, porque nadie ha sido capaz de hacerlo:

Si tiene una constitución mejor que la actual, porque no la publica de una vez para que la ciudadanía la apruebe después de leerla en lugar de dar aprobada la que haga una asamblea sin que ni siquiera necesite que la leamos?

Porque nadie es capaz de responder algo tan simple ?

Porque habiendo páginas como tuconstitución casi nadie de los que tanto vociferan contra la constitución actual participa?

¿ Porque muchas cosas que reclaman que debe haber en la constitución sí las hay ?

¿Puede nombrarme alguien entre las lumbreras que reclaman contra la constitución que la haya leído para poder conversar ?

Saludos

27 de mayo

Una Constitución para un nuevo ciclo político requiere legitimidad de origen y definir colectivamente sus contenidos, a través de representantes que cumplirán ese rol mientras se realice el proceso constituyente. La propuesta es que la ciudadanía pueda ser consultada en un plebiscito sobre el mecanismo (Asamblea Constituyente, Comisión Bicameral o Comisión de Expertos) para una Nueva Constitución, para lo cual se requiere una reforma constitucional con 3/5 de los votos de los parlamentarios que permita que la Presidenta pueda convocarlo. Mientras tanto, el Parlamento sigue desarrollando su trabajo legislativo con toda normalidad. Asimismo, al final del proceso el texto constitucional propuesto debe ser refrendado por un referendum. Si lo piensas, no es tan descabellado y puede ser un interesante ejercicio ciudadano que Chile no se ha permitido en su historia republicana, para enfrentar la crisis política y de confianza por la que está pasando nuestro país. Si no es ahora, ¿cuándo?

27 de mayo

Le agradesco mucho Marisol, por fin alguien responde esto y por cierto aclara algunas cosas. Estoy absolutamente de acuerdo en un ejercicio republicano con ese fin. Me tranquiliza saber que la constitución se regirá en base a un referéndum ciudadano, pero entonces no me queda tan claro este paso previo del referéndum para definir el mecanismo sin conocer nada de la constitución que propone. Estoy intentando imaginar como va a funcionar:

Supongamos que yo no estoy de acuerdo con la actual constitución porque no especifica claramente que las FFAA sean garantes de la institucionalidad y quisiera que en la próxima constitución se especifique, ¿ que mecanismo debo elegir para la mejor posibilidad que eso se inserte? Y supongamos a usted tampoco le gusta la actual constitución porque tampoco está especificado que las FFAA nunca deben garantizar nada en el mundo civil. ¿ Que mecanismo va a elegir ?

¿Porque empezar por la exclusión en lugar de hacerlo lo mas participativo posible con todas las asambleas y comisiones necesarias de manera tal que discutamos sobre un texto concreto y no sobre a quien le encargamos hacerlo?

Mientras mas leo estas “intenciones republicanas” me dan mala espina Marisol, siento que nada bueno va a salir si empezamos asi, ya estoy cerca de los 60 y no me equivoco en estas cuestiones, acuérdese de mi. Efectivamente seria una pena desperdiciar la oportunidad.

Pero le agradesco mucho.

Saludos

servallas

27 de mayo

Sobre este tema me parece que hay ambiente para hacer un giro monumental hacia el lado equivocado, Chile en estos años de gobiernos democráticos ha avanzado enormemente, es otro Chile, y eso ha ocurrido porque los gobernantes a partir de Aylwin en adelante han tenido la sapiencia de conducir el barco en forma equilibrada, esa sapiencia a mi juicio se perdió. Por lo tanto el país tomará otros rumbos, lo más probable hacia la izquierda dura, la cual se ocupará de aumentar sus cuadros y manejar la totalidad de los espacios, ahogando cualquier otro discurso, así las cosas, la asamblea constituyente, manejada desde un principio por grupos cohesionados, muy ideologizados y también muy violentos es sólo un primer paso. Es lamentable, la vieja guardia no podrá hacer nada, ni tampoco nosotros, los nerd, los que no tenemos tiempos para ir a marchas ni protestas, los burros de siempre que nos tocará alimentar un superestado, el ambiente esta enardecido, las banderas rojas y negras han ganado.

27 de mayo

Su lectura es correcta una vez mas Sergio y muchos compartimos sus temores. Pero siempre puede haber otra lectura. La ciudadanía vocifera mucho, siempre “toreando” las clases dirigentes lo que al o mejor no es tan malo, pareciera que estuviesen esperando la primera oportunidad para elegir de presidente con 90% de aprobación sin ninguna abstención a un Marcel Claude para que se incendie todo de una vez. Eso pareciera y a ese parecer obedecen estos temores que yo también tengo pero objetivamente no tienen fundamento porque al final solo deben aprender.

Los grandes guerrilleros, grandes amenazas históricas que llegan al poder, como Escalona, la misma Bachelette y todo el resto cambian cuando ven que con guitarra es otra cosa, vaya observando como yá ha ido transformándose la actitud de Camila Vallejo por ejemplo.

El único tema acá es el económico porque si se mandan una metida de pata cotota no se resolverá cambiando un gabinete sino que pueden pasar generaciones, o la eternidad en la pobreza o con la mejor suerte seria 2 o 3 décadas de trabajos forzados como los 80 y 90 bajo una gobierno totalitario que castigue desde una intención de huelga o el mínimo beneficio para los trabajadores. La economía no necesita un gobierno marxista para dejarnos a la mitad sin pega, basta una buena dosis de incertidumbre para lograr el mismo resultado.

Saludos

servallas

28 de mayo

Estimado José Luis, hace tiempo vi una película, el huevo de la serpiente, y lo que deja a cualquiera como enseñanza es que muestra gráficamente el período previo a la llegada de los nazis al poder, en mi análisis, hay muchas señales que se dan en la sociedad, entre ellas, el rol de algunos líderes que promueven el odio o los cambios radicales en cumplimientos de sus objetivos, y no dudo que las personas de izquierda dura o derecha dura, con los años, con la vejez, tienden a temperar sus discursos, a reconocer sus roles incendiarios, es natural, cuando morimos viejos normalmente morimos sabios, pero ¿qué hay del joven que ha sido capturado con las ideas de reventarlo todo?, ¿cómo se retira de su mente la caricatura de la sociedad que se ha puesto allí, la teoría de la conspiración?. Caminar por medio de la vía parece el mejor camino, dialogar, entrar en contacto, conocerse, conocer las verdades, saberse que no tenemos la verdad parece sano, pero hay tanto gurú que intentan llevar el flujo hacia su lado que finalmente este se va hacia ese lado, se pierden los equilibrios, así la sociedad manipulada por esas mentes iluminadas entra en conflictos brutales y aparecen los salvadores, los caudillos, los Chaves o los Pinochet y ya conocemos los resultados finales de la ecuación.

28 de mayo

No la vi esa. No se Sergio. Veo grandes bravatas pero en el fondo ahora todos sabemos que las grandes masas disconformes con el sistema, que es una constante, sí tienen mucho que perder esta vez: No hay grupos que propulsan una lucha armada como antes, no hay una ideologia de revolución violenta como la que cubría mas de la mitad del mundo esa vez, nadie manda guerrilleros ni armas, y la mitad de los que protestan lo hacen con zapatillas de marca y sus padres andan en autos quizá mejores que el suyo y viven en lo propio. Hasta viajan al caribe. Ven cualquier problema y al no saber enfrentarlo caen en estos discursos añejos y fracasados, solo eso. Mas temprano que tarde se dan cuenta y dejan que los perros bravos ladren, pero ya no los acompañan.

Los resultados de las elecciones y tendencias en encuestas hasta aquí me dan la razón.

Saludos

28 de mayo

Participación vinculante, SI, pero COMO? Si somosiles los q queremos participar, y tenemos miles de ideas, por cierto no puede ser vinculante los millones de propuestas, muchas de ellas contradictorias.

Hay 2 alternativa:

Una “cocina” q condense en un proyecto constitucional

O

Dos o mas “cocinas” q condensen en 2 o mas proyectos,

Luego vinculante PLEBISCITO final

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