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No pienses en un liberal

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El liberalismo como concepto puede ser uno de los más difíciles de definir, esto se debe a que, muchos de los intelectuales que hacen uso de la palabra liberal suelen pensar o tener ideas distintas entre ellos, lo cual imposibilita la delimitación del término.

Hace algunos días Cristóbal Bellolio colocó sobre la mesa del debate político la idea de que liberales que siguen la vertiente igualitarista (John Rawls) podrían unirse en un pacto electoral con aquellos que somos más cercanos a las ideas de la escuela Austriaca (Hayek-Mises).

En primer lugar explicaré brevemente las ideas predominantes en John Rawls y Frederich Hayek, ambos representantes de las dos vertientes, para luego explicar la imposibilidad de un pacto político entre aquellos que adhieren a esas corrientes de pensamiento.

John Rawls es un destacado filósofo que desarrolla su tesis principal en su libro Teoría de la justicia. En esa obra, el autor señala que la justicia social es el fundamento de las instituciones y que esta idea se puede determinar en base a las diferentes concepciones de justicia que tienen las personas, esto para preconcebir principios que determinen instituciones perfectas basadas en la justicia. Si dichos principios contribuyen a crear instituciones justas, entonces las instituciones no necesitan modificación, porque el fin último de las instituciones para Rawls es la justicia.

Otro punto importante en Rawls es la imparcialidad. Este concepto consiste en la existencia de un contrato social en el que nosotros estaríamos en un estado que él denomina  posición originaria, donde no podemos saber a priori el estatus social que nos tocará tener, por lo que las personas al pactar dicho contrato deben establecer reglas que busquen maximizar su propio beneficio, teniendo presente que podría tocarles una posición castigada por las reglas que el mismo contrato social crea (ej. si existen católicos y en el contrato social se pacta instituciones que limitan la libertad de culto, entonces no es conveniente aceptar esa institución, en la medida que una persona le “toque” ser católico).

Por otro lado, Hayek tiene dos grandes ideas en sus diferentes obras. En primer lugar el orden espontáneo, y en segundo lugar la fatal arrogancia.

El orden espontáneo alude a que la sociedad tiene un desarrollo evolutivo propio que escapa a la posibilidad de racionalización por parte de cualquier individuo, es por ello que las instituciones en un orden espontáneo nacen y se desarrollan a partir de la evolución misma de la sociedad.

En el caso de  la fatal arrogancia, esta surge del reconocimiento a la limitación natural que tiene la mente humana, esto es que el hombre no puede conocer completamente la realidad, y por ende una mente que busque racionalizar el orden social sin conocer todos los elementos que la componen, conlleva a descoordinaciones y al desastre social.

Ambos autores son considerados liberales y tienen profundas diferencias que explicaré a continuación. Por un lado Rawls señala que el hombre puede lograr una situación justa en la medida en que todos a través de un pacto anterior a la sociedad logren identificar reglas para llegar a un estado final de sociedad. Por el contrario, Hayek  sostiene que las instituciones no pueden ser racionalizadas porque obedecen a la evolución producto de muchos años. Por tanto afirmar que se puede llegar a un consenso en la conformación de las instituciones es extremadamente forzado. En otro punto, la fatal arrogancia de Hayek es totalmente contradictoria con la idea de la posición original que plantea Rawls, porque este último asume que un grupo de hombres puede, sin el conocimiento de cómo sucederá la conformación de las instituciones, llegar a un resultado perfecto, pero esa falta de conocimiento se origina en la racionalización de la sociedad misma, por lo que sería abiertamente rechazado por Hayek.

George Lakoff, para descubrir a los verdaderos republicanos nos dice “Don’t think of an elephant” (No pienses en un elefante), esto lo dice para que no nos dejemos engañar por las etiquetas y pensemos en lo que está detrás de ellas. En este caso la enseñanza de Lakoff cobra sentido porque la palabra liberal nos impide ver con claridad la verdadera naturaleza de cada doctrina en particular y distinguir la incompatibilidad de valores e ideas que hay detrás de la etiqueta liberal.

TAGS: Liberal; Justicia Sociedad

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