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Me declaro en huelga electoral

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Participar de las elecciones de este fin de semana, es legitimar un sistema electoral que nos ha llevado a un fracaso como sociedad, participar en las elecciones de este domingo es seguir dando protección al sistema binominal (aunque vote nulo), al eterno empate, es seguir fomentando las malas prácticas, es seguir engañándonos como personas. 

Una de las afirmaciones que más suelen utilizarse, a propósito de las próximas elecciones, es: “si no va a votar, después no alegue”. Según lo contenido en esta frase sólo aquellas personas que ejercen su derecho a sufragio (independiente de la preferencia que tengan, si el voto es nulo o si derechamente es blanco),  podrían ejercer su derecho a reclamo posteriormente. Todos aquellos que no votamos por convicción, según esta afirmación, seríamos personas con una calidad diferente al resto. Al parecer, no seríamos dignos.

Sin embargo, existen variadas y buenas razones para no ejercer el derecho a sufragio y no por ello sufrir esta discriminación electoral.

Primero. Entender que el evento coyuntural de este 17 de noviembre es “el” momento que tenemos todos los chilenos para participar y sentirnos dueños de las decisiones de nuestro país, es la primera falacia que se puede cometer. Creer que la democracia se agota con ejercer el derecho a voto cada cuatro años, es tener una noción de democracia en extremo limitada, ya que esta arista de la democracia es netamente formal. Personalmente, creo que nos hace más indignos no participar en las juntas de vecinos, en los sindicatos o en las instancias que se presentan a nivel secundario o universitario.

Segundo. Seamos realistas, el día domingo más que las elecciones presidenciales (en donde la información abunda), lo que se juega es un asiento en el Congreso. La madre de las batallas, es la lucha por un sitial en el parlamento, en donde los partidos políticos dejan, literalmente, “todo en la cancha”. Tanto es así, que a Escalona no le quedó otra que ir con Navarro y apostar al doblaje en el sur, y los ex presidenciables de la derecha Golborne (él y su hija) y Allamand (aperra contigo) hoy en día se juegan la vida, y van como senadores por Santiago (bien vale recordar el “hasta cuando me vas a humillar…” y el cafecito de la discordia).

Lo anterior, se puede resumir en una palabra: binominal. Y aquí, se pueden dar tres situaciones. La primera, es que el elector vote por un candidato del duopolio (Nueva Mayoría – Alianza), lo que en buenas cuentas se resumiría en lo que desde el gobierno de Frei viene ocurriendo, un empate técnico en el parlamento. Por lo tanto, el proyecto de ley A que envíe el Presidente de la República, al final del arduo camino parlamentario, va terminar siendo Z, porque claro está que cada artículo controvertido se va a negociar con la oposición, los quórum parlamentarios son demasiado elevados. La segunda situación, es que el elector vote por un candidato ajeno al duopolio, lo que visto desde un punto vista fáctico es un hecho difícil de que ocurra, sino pregúntele a Jackson. Y la tercera situación, es que el elector vote nulo o blanco, en esta oportunidad su voto de todas formas y más directamente va a favorecer al duopolio.

En conclusión, vote por quien vote en las parlamentarias, teniendo el sistema binominal como rayado de cancha, siempre, pero siempre (hasta el fin de sus días) el duopolio será quién “gobierne” el parlamento.

Tercero. El voto es voluntario, quien desee votar lo puede hacer. Muchas personas, no ejercen su derecho a voto porque no les interesa la política, otras personas no lo ejercen porque no se sienten animadas a participar en ninguna instancia política (respetable igualmente). Sin embargo, somos muchos los que, si bien creemos en la política, por convicciones personales no ejercemos nuestro derecho a sufragio. No ejercer nuestro derecho a sufragio, no nos hace menos dignos. No participar en elecciones que nunca nos van a representar, teniendo en consideración en el contexto en que se enmarcan, no es presuponer una rebeldía democrática.

Participar de las elecciones de este fin de semana, es legitimar un sistema electoral que nos ha llevado a un fracaso como sociedad, participar en las elecciones de este domingo es seguir dando protección al sistema binominal (aunque vote nulo), al eterno empate, es seguir fomentando las malas prácticas, es seguir engañándonos como personas.

Por último, debo decir que mi candidato no estaba en las primarias, pero tampoco está en las presidenciales, ni en las parlamentarias de esta semana. Solamente un proceso constituyente, con participación ciudadana (democracia sustancial) nos va a permitir, como sociedad, enfrentar un debate ideológico de manera horizontal.

Por las razones antes dadas, es que me declaro en huelga electoral.

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Comentarios

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Cesar Aguilar

13 de noviembre

Con esa actitud, es asumir que un pueblo jamás podría cambiar su suerte y las oligarquías imperantes serían siempre duennas de un país. La historia de los pueblos sería plana como tabla… Sin voto significa cero esperanza, cero compromiso, cero pataleo, sin cambios por siempre…y lo último que se pierde es siempre la esperanza.
No votar, NO es protestar.. La lucha se da en todos los frentes…Desde una junta de vecinos a una elección arreglada…Sldos !

13 de noviembre

El voto si tiene alguna utilidad en sistema en que vivimos.De acuerdo con K.Marx,”El voto sirve para medir el grado de madurez de la clase trabajadora”

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