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Los derechos humanos de las personas migrantes

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El envío al Congreso del nueve veces postergado proyecto de Ley de Migración que promete superar la visión restrictiva de la Ley de Extranjería de 1975 todavía vigente, fue uno de los anuncios de la última Cuenta Pública del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, como una esperada reacción ante la posibilidad de que un próximo gobierno de un color político diferente pueda implicar un retroceso en materia de derechos humanos de las personas migrantes.

El proyecto de ley propuesto por el Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior y Seguridad Pública que se espera supere el paradigma de la seguridad interna y la sospecha contra los extranjeros contenidos en el decreto emitido en plena dictadura, encontró resistencia en Hacienda por el costo de implementar la institucionalidad propuesta por la ley. 


"Chile requiere una nueva legislación y política pública migratoria basada en la igualdad y no discriminación hacia las personas migrantes y refugiadas, así como el reconocimiento de su calidad de sujetos de derecho, sea cual sea su situación migratoria."

Y así pasaron meses sin definiciones respecto de la necesidad de una nueva Política Migratoria que responda a los desafíos sociales y políticos que significa integrar a más de 400 mil extranjeros que viven en Chile (habrá que esperar los resultados del Censo abreviado, que incluyó preguntas sobre el país de nacimiento de la madre, para conocer la cifra con exactitud), que sin embargo son menos que los chilenos viviendo en el extranjero.

La dilatación del envío del proyecto al Congreso generó un vacío en la agenda política que la derecha intentó aprovechar, influida por el contexto mundial con el triunfo de Donald Trump en las elecciones norteamericanas con un discurso abiertamente xenófobo y discriminador hacia las personas migrantes, y la resistencia de varios países europeos a abrir sus fronteras a los sirios y subsaharianos que enfrentan una crisis humanitaria de proporciones.

Es así que el –paradojalmente- descendiente de migrantes, el diputado UDI Issa Kort, propuso un proyecto de ley que exigía a los trabajadores migrantes llegar a Chile con un contrato de trabajo y una alta cantidad de dinero. También advirtió de la supuesta llegada al país de narcotraficantes y bandas delictuales, haciendo un discriminador y peligroso vínculo entre migración y delincuencia, relación que queda fácilmente desacreditada al constatar que el número de delitos cometidos por migrantes es mínimo (apenas 0,3% del total de denuncias registradas por Fiscalía en 2015 involucra a extranjeros) y que, más bien, los migrantes son víctimas de chilenos que delinquen. De hecho, mientras el número de casos en que estaba involucrado un extranjero bajó un 6% en 2015, las denuncias de migrantes víctimas aumentaron 14%.

En la misma línea, el precandidato presidencial Sebastián Piñera ha anticipado un veto migratorio en caso de ser nuevamente gobierno, cerrando las puertas “a todo lo que es malo para Chile: la delincuencia, el contrabando, el narcotráfico, la migración ilegal”. “Puedo decidir quién quiero que entre a mi país. No tengo por qué aceptar a cualquier persona”, señaló el empresario recientemente en un seminario en Antofagasta.

Por su parte, el precandidato apoyado por iglesias evangélicas y que en las campaña presidencial anterior declaró hasta ropa interior como gasto electoral al Servel, Franco Parisi, enuncia un discurso populista antiinmigrante que puede estimular actos de violencia al asegurar que “debemos cuidar el trabajo de los chilenos”. De hecho, una acción xenófoba y discriminatoria por raza y origen étnico (a la cual se podría aplicar la Ley Zamudio) se produjo hace un par de semanas en el Terminal Pesquero de Lo Espejo, cuando, sin mediar provocación alguna, un cargador haitiano fue apuñalado por un peoneta chileno. Preocupante fue la reacción de otros trabajadores pesqueros que, de alguna manera, justificaron la agresión argumentando que los extranjeros supuestamente venían a quitarles el trabajo.

Derechos de migrantes

Adecuar la legislación migratoria nacional a la realidad de la movilidad humana en Chile desde el enfoque de los derechos humanos, es una obligación del Estado en función de los convenios internacionales firmados por nuestro país y de las recomendaciones de los órganos de tratado. En efecto, en 2005 Chile ratificó la Convención Internacional sobre Protección de los Derechos de todos/as los Trabajadores/as Migratorios/as y de sus Familiares, lo que implica para el Estado la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos consagrados en este tratado. Este instrumento del Derecho Internacional de los Derechos Humanos reconoce un amplio catálogo de derechos de las personas migrantes, independientes de su situación migratoria (irregulares o en proceso de regularización).

En relación al derecho al trabajo, las personas migrantes deberán gozar del mismo trato que reciben los y las nacionales del país en que se encuentran, respecto de la remuneración y otras condiciones laborales. En relación al porcentaje de trabajadores extranjeros que pueden integrar una empresa, resulta preocupante y retrógrado que el Código Laboral señale que sólo 15% de empleados de empresas con más de 25 trabajadores puede no ser chileno. Cabe reconocer que hay sectores económicos donde los trabajadores migrantes están haciendo trabajos que los chilenos ya no quieren hacer y que la población nacional envejece, por lo que en un futuro los trabajadores activos no serán suficientes para mantener a una creciente población pasiva.

Anunciado en los descuentos del gobierno de Bachelet, resulta fundamental que el proyecto tenga una perspectiva de derechos humanos y que sea ingresado a tramitación lo antes posible. Chile requiere una nueva legislación y política pública migratoria basada en la igualdad y no discriminación hacia las personas migrantes y refugiadas, así como el reconocimiento de su calidad de sujetos de derecho, sea cual sea su situación migratoria.

TAGS: #Migración #PolíticaMigratoria Trabajo Xenofobia

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Comentarios

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peon

07 de Junio

¡Alto!
Por favor, alto.
Hay algo que no me han enseñado, o bien no lo he aprendido de la debida forma, o bien, lo entendí de otro modo. Me preocupa, porque los demás entienden de otra forma, o bien yo no entiendo la forma en que lo entienden…

Enredoso. No. El asunto es que debe haber alguien que pase por esta columna que pueda estar interesado en explicar, primero que todo, ¿por qué algo debe ser un derecho humano?

Derecho humano sólo tiene sentido si “humano” lo tiene primero. Los humanos que dieron origen a los tantos humanos que piden derechos, no tenían los derechos que ahora la humanidad numerosa pide.

Existía el derecho a caminar por la tierra. A establecerse, si acaso podías defender el territorio. Lo mismo que cualquier manada salvaje lo hace hoy, o tal vez algunas tribus lo hacen todavía.

Tenías derecho a comer, si encontrabas tu comida y la podías llevar a tus manos. Tenías derecho a dormir. Derecho a ir o venir. Derecho a vivir. A reproducirte. A criar tu prole.

Tenías derecho a todo lo que la tierra te pudiera proveer si no había quien te lo prohibiese.

Tenías derecho a escoger hacer el bien o el mal.

En ninguna parte tenías derecho a una educación garantizada y de calidad. No. Aprendiendo te podías resbalar, caer, cortar, lesionar, lo mismo que hoy si sales al campo y tomas tu comida de la tierra y lo que provee.

En ninguna parte tenías derecho a ser bien recibido. Había sin embargo, personas, lugares o países que recibían …

Juan M.

07 de Junio

Estoy totalmente en desacuerdo en bajar las restricciones de ingreso a Chile, tenemos que tener leyes que impidan que ingresen delincuentes, personas enfermas o que no tengan educación, Japón tiene leyes muy restrictivas con los extranjeros, Rusia, Hungría, Australia los tienen. Entiendan que no queremos extranjeros pobres ni enfermos, apenas hay recursos para los chilenos que tenemos una salud de mierda, una asistencia social digno de guinea ecuatorial. No queremos extranjeros analfabetos cuando tenemos una educación de porquería. Chile debe abrir las puertas a extranjeros que aporten, recuerden que en los siglos 19 y 20 llego gente de suiza, Italia, prusia, España, que elevaron el nivel de educación, salud e industrial; nivelamos hacia arriba. Con los extranjeros que llegan hoy, nivelamos para abajo. Aunque no les guste Trump, estoy de acuerdo con la frase: Chile esta primero, hay que hacer de Chile una potencia, Rusia lo logró a sangre y fuego, Alemania alcanzo el desarrollo a fuego y hierro, corea del sur logró ser potencia a punta de coscacho y latigazos, Israel logró su desarrollo a punta de sangre, sudor y lágrimas. Lamentablemente Chile ha podido avanzar a punta de látigo y duros castigos, por algo muchos europeos lograron surgir en Chile, a punta de hambre e inteligencia, duro trabajo y disciplina de hierro, esos son los extranjeros que queremos, aperrados para conquistar esta tierra mezquina en recursos para los flojos y llorones, pero generosa para los sacrificados

Patricia

12 de Marzo

Estimada,
Me parece erróneo no aplicar buenas medidas en materia de inmigración, los recursos, se entiende, son limitados. Los consultorios no dan abasto y se prioriza al extranjero, pregunte que edtá sucediendo actualmente en la comuna de Estación Central en donde en jardines de la Junji se prioriza cupo para inmigrantes y estos son tantos que no alcanza para cupos de nacionales. Llegan inmigrantes sin estudios y además al poco tiempo traen a sus padres que ya son personas de edad y se convierten en una carga de todos. Piense en las personas cuyos padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y más hacia atrás han luchado por construir un país mejor para sus descendientes, deje de pensar en oportunistas que quieren llegar a un lugar con todo listo y vivir a expensas de las luchas ajenas. Recuerde que TARDE O TEMPRANO SI NO SE HACE PARTE LA REALIDAD LA GOLPEARÁ EN LA CARA. Se llama Karma.
Saludos.

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