#Política

Las cabezas de los ministros

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La coyuntura indica que las acciones del Gobierno, sin perjuicio de las propias dificultades que cualquier instalación de una nueva administración implica, han tensionado a una Derecha que se encuentra, desde el componente político, recogiendo (in)orgánicamente cada una de sus expresiones políticas formales tras la derrota electoral propinada en las últimas elecciones municipales, parlamentarias, de consejeros regionales y presidencial. Paralelamente, la crítica a la gestión económica se encuentra en una verdadera sintonía crítica respecto del comportamiento del Gobierno.

Para lo último, contribuyen una serie de datos: las proyecciones de crecimiento provenientes del Banco Central, que indican un menor crecimiento según lo presupuestado; un contexto internacional donde existen dificultades respecto del comportamiento de la economía, sin perjuicio de algunos repuntes de la economía estadounidense; y la constante China, a propósito de sus acciones de inversión en la región, en un contexto de tensión global del capitalismo y neoliberalismo.

Desde lo político, se agrega una oportunidad que no estaba. La encuesta Adimark, donde la baja en la aprobación de la Presidenta, del Gobierno -en general- y del ministro Arenas -en particular-, abre un flanco interesante para profundizar la crítica (basta con preguntar al timonel de la UDI Ernesto Silva, como también a Cristian Monckeberg, timonel de RN, en un tono menos estridente, cómo debe ser criticado el Gobierno).

Pareciera ser que los argumentos que el oficialismo ha presentado sobre la explicación del más lento crecimiento económico -fechado desde mediados del 2012, cuestión indicada en época de campaña- no importan. Esto coincide con un diseño presupuestario heredado por la nueva administración, bastante poco proclive a mejores acciones. Desde el gobierno se le cataloga como un presupuesto restrictivo.

Es evidente que lo estrenado por el programa de la Nueva Mayoría, en todas sus dimensiones (en unas más que en otras), viene a tensionar la “arquitectura institucional”. Colocar en escena el Programa -que para algunos es más de lo mismo, mientras que para otros, es recortar los privilegios amasados desde hace más de 30 años- ha sido un cambio significativo (no fundamental).

Tampoco pareciera importar cómo desde el exterior las recomendaciones y opiniones de algunos centros reputados neoliberales (FMI y OCDE) han indicado que la reforma tributaria y educacional son necesarias para fortalecer la democracia y cohesión social en Chile. Ahora bien, a la clase empresarial ello no le importa.

Lo que interesa es que el Gobierno deberá ajustar sus procedimientos, ya que, como se indicó, la instalación de cualquier nuevo gobierno siempre entregará elementos para realizar miradas críticas. Pero éste, a diferencia de los anteriores, tiene una tarea particular, dado que encarna una mística que no sólo proviene desde las diversas movilizaciones o geografías de las multitudes que se vienen repitiendo desde los 2000 en adelante -con especial énfasis desde el 2011-, sino porque viene a recoger frustradas dimensiones políticas, económicas y sociales de la democracia recuperada, por allá en los 90’ (o, por lo menos, debería).

Es evidente que lo estrenado por el programa de la Nueva Mayoría, en todas sus dimensiones (en unas más que en otras), viene a tensionar la “arquitectura institucional”. Colocar en escena el Programa -que para algunos es más de lo mismo, mientras que para otros, es recortar los privilegios amasados desde hace más de 30 años- ha sido un cambio significativo (no fundamental).

Es ineludible indicar una obviedad: esto continuará. Hoy piden la cabeza del Ministro Arenas, el cual más allá de las dificultades de la instalación y de una particular gestión de la Cartera. De todos modos, logró gestionar una reforma tributaria que se encuentra en sus últimos trámites legislativos, donde para algunos, las transacciones fueron bien poco elegantes (eso hay que concederlo). Pero, finalmente, se está a punto de llegar a puerto con la reforma que asegura la recaudación prometida en forma incremental con los ajustes que los diversos grupos de interés formalizaron en el acuerdo de la Cámara del Senado.

No extrañaría la petición de cabeza del ministro Eyzaguirre, que no sólo la derecha la podría demandar. Esto a propósito de la reforma educacional, su gestión y sus efectos en intereses diversos, dispuestos en forma transversal, en el espectro político y económico.

Por otro lado, la reforma del sistema político, por el momento, ha estado encapsulada en el ámbito de lo político, y muy probablemente continúe allí, más cuando existe una sociedad politizada de tal forma que no le interesan las reformas políticas de forma profunda. Es cosa de políticos, dirán muchas y muchos. Sin perjuicio de ello, capaz que comiencen a pedir esta otra cabeza, la del ministro Peñailillo… y de forma transversal. Mientras se gestiona la reforma, aparecen voces diversas criticándola.

¿Pero la cabeza de Arenas, que quiere ser reemplazada por la de De Gregorio, como mecanismo de ‘restitución de confianzas’ entre el empresariado y el gobierno, no irá en dirección de contener una reforma tapada, como es la laboral? Digo “tapada” en términos de no ser mediáticamente presentada como estructural.

Para octubre se anuncia un paquete de medidas que apuntan a mejorar las condiciones laborales de millones de chilenas y chilenos. Una mirada estrecha e interesada, diría que éstas quieren “perjudicar a los empresarios”. Relacionado con ello, están las reformas previsionales, donde la creación de una AFP estatal. ¿No será que prontamente será la Ministra Blanco, quien no dé garantías a la clase empresarial, y por defecto a la derecha política más conservadora, demandando su cambio?

Pareciera ser que se debería tener la certeza que en un tiempo más, los discursos empresariales vendrán articulándose desde las siguientes frases ‘no están las condiciones para avanzar en esto’, ‘se desincentivará la inversión privada, nacional e internacional’, ‘aumentará la cesantía’, entre otros eslóganes publicitarios. Muy probablemente Ernesto Silva junto con Evelyn Mathei, indicarán ‘!la gente ha hablado, Presidenta, en la última encuesta! ¿Qué espera para enmendar el rumbo?’.

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Foto: Miamiherald

TAGS: #NuevaMayoría

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