#Política

La dictadura de la mediocridad

1 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Conocemos la dictadura del proletariado. La de los comisarios del pueblo y los comités centrales. De cortinas de hierro y gulags. La de muros  y castas políticas, donde sólo una identidad de partido te convertía en ciudadano. Donde todo lo que no estaba prohibido era obligatorio. No hemos vivido aquella experiencia de manera directa, pero el fenómeno es ampliamente conocido.

También – vaya cuánto – conocemos la de signo contrario que, sin embargo es muy similar a la anterior. Aquella en que la libertad de algunos pocos es la esclaivitud de muchos, donde el pasaporte no es ya el carnet de militancia, sino el papel moneda, los bonos, las acciones de la bolsa y la riqueza desembozada que da la propiedad de los medios de producción. Donde se idolatra en  el sagrado templo de la empresa la iniciativa privada y la estatura de las personas está en relación directa con el volumen de sus bienes. Donde la sociedad se estratifica en capas tectónicas antagónicas cuyo roce entre ellas produce periódicos cataclismos sísmicos que suelen ser devastadores  y sangrientos.

Pero tal vez la dictadura menos conocida es la que estamos viviendo desde ya algunos años y que se podría denominar la de la mediocridad. Está definida básicamente por la distancia que las separa de las verdades anteriores. Sus gobernantes  se preocupan  de evitar los extremos y mantener un curso equidistante de los derroteros descritos.  Se desarrolla  en el medio de una democracia formal más alabada que sentida y produce un coro continuo de declaraciones solemnes de adhesión a los principios democráticos en circunstancias de que muy probablemente la enorme mayoría de los ciudadanos sería totalmente incapaz de citarlos. En el caso nuestro, va además implantada en un sistema electoral de una lógica indefendible que corresponde a las leyes simplotas de tirar una moneda al aire, cara o sello. Dos conglomerados políticos se han autoasignado el derecho de ser las únicas alternativas legítimas, basados en un artificio constitucional  que un señor muy inteligente le regaló a la dictadura agonizante para que sus principios sobrevivieran al desastre de 1989.

Generados por aquel sistema malévolo, se instaló una generación de políticos que rápidamente se sintieron cómodos en el marco de esa democracia sin riesgos. Desde luego hay excepciones, gente que siguió defendiendo sus principios y que siempre demostró fidelidad a sus compromisos, pero son minoría. Campean los políticos que cumplen fielmente los principios del mínimo esfuerzo. Una cierta cantidad de cócteles a los que hay que asistir, mucha negociación de votos basados en el sacrosanto principio de hoy por mí, mañana por ti, un discurso sumamente moderado que termina en una letanía monocorde de ideas políticas sin sangre ni pasión y la unanimidad a la hora de mantener el sistema sin que se note demasiado. Hemos oído hablar desde hace dos decenios sobre la necesidad de derogar el binominal y sin embargo, como consecuencia de su propio diseño jamás se ha logrado el quórum para asegurar una votación que cambie este estado de cosas. Luego, se repite año tras año una telaraña de excusas cruzadas: La culpa es de ellos. Otro tanto pasa con todas las leyes que apuntan a una reforma verdadera.

Los estudiantes tienen razón, al menos, una parte de la razón. El sistema se estancó, la alegría se agrió, los colores destiñeron y el NO de Octubre perdió significado. Fue un año de protestas de manifestaciones, de marchas, de música y colores. Todos rejuvenecimos y sentimos un coraje inmenso, nuestros corazones latían al unísono con los muchachas y muchachos que nos estaban dando una lección  en las calles de todo el país.

Tenían razón, pero no toda la razón. Erraron el momento en el que había que transformar la protesta en fuerza de cambio. Los estudiantes tuvieron miedo de aquel monstruo que denunciaban con tanta claridad. En vez de atacar a fondo e ingresar en el sistema para romperlo desde dentro, se detuvieron temerosos frente a lo que parecía la muralla infranqueable de la dictadura de la mediocridad. Confundieron la amenaza de perder un año con la tácita probabilidad de perder otra parte significativa de la educación estatal.  Sin darse cuenta, cayeron en la tramposa estrategia de apostar al cansancio de los padres, apoderados y de algunos alumnos. El caos demostró ser contraproducente. Ni hablemos de aquellos misteriosos encapuchados que se tomaron los noticiarios sin que nunca ninguno de ellos fuera apresado por las fuerzas del orden. Nuestras peores sospechas adquieren colores de veracidad. Los estudiantes, en ese aspecto fueron víctimas de una ingenuidad muy propia de sus cortas edades y de alguna manera replicaron la inercia del sistema político. Voces demasiado frecuentes y numerosas repetían las consignas de la indiferencia. No es nuestra la obligación de hacer propuestas, no nos corresponde elaborar estrategias, no  estamos dispuestos a adquirircompromisos políticos. Tampoco demostraron interés por tomarse la democracia como habían hecho con los edificios de escuelas y universidades. Si hubieran tenido la sabiduría de meterse en el sistema, de inscribirse “voluntariamente” en los registros, tendrían en este momento más de un millón de inscripciones en la mano para exigir las reformas que ellos y nosotros estimamos indispensables y urgentes. Ningún diputado ni senador tendría la más remota posibilidad de hacerse elegir sin suscribir un formal compromiso con ellas.

Pero la ocasión histórica se desperdició y no es el momento de llorar sobre la leche (no) derramada. Es el momento de pensar en las correcciones. Ya sabemos que el año 2012 no viene pacífico ni pasivo, viene con el movimiento estudiantil renovado y fortalecido. Que no se nos escape la oportunidad esta vez. Que el año nuevo traiga la culminación del proceso iniciado ya en 2006. Que la juventud despierte al interés por la política y sepa jugar bien sus cartas. Que ingrese masivamente al juego democrático y asuma sin más su papel protagónico. Que sean ellos los agentes del cambio, quienes derriben a la dictadura de la mediocridad y de la resignación estática. Creo ver que hay posibilidades concretas que ello ocurra. Es lo que le pido a este año.  

———

Foto: Kena Lorenzini

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Ordenar comentarios por:
gabmarin

03 de Enero

Lo cito: “Campean los políticos que cumplen fielmente los principios del mínimos esfuerzo”. Cuidado con las generalizaciones, don Pedro. Concuerdo con usted en el sentido que atisbo detrás de sus palabras (mejorar la calidad de nuestra política), pero parte del ejercicio ciudadano que nos corresponde es hacer la crítica prescindiendo de ciertas “verdades” instaladas por la Dictadura.

Ver todos
Ocultar
 

PARTICIPA

#EstoPasaEnChile

VER TODO
Los años de aspirinas neoliberales tienen a la ciudadanía con rabia y sin esperanzas. Este es el levantamiento de la voz de los sin futuro. Los que temen más a sus jubilaciones que a las balas del Estado
+VER MÁS
#Sociedad

Carta ciudadana a nuestra elite

Las nuevas generaciones, las que comienzan a levantar la voz en 2011, el 2016 y ahora el 2019 no tienen miedo. Han aprendido tan bien del modelo que el que no llora no mama, que lo extrapolaron
+VER MÁS
#Ciudadanía

La otra desigualdad

Si proyectamos las cifras, cada día que pase tendremos al menos 9 víctimas más de este flagelo, la mayoría jóvenes, pero también niños. Es decir, para navidad habremos acumulado 405 nuevas víctimas ...
+VER MÁS
#Salud

Emergencia sanitaria y estallido social

Veo a los jóvenes furiosos en las calles y tienen de que estarlo, son una generación distinta, más consciente y unida de la que yo fui. Dan su voz, sus sueños, sus ojos hasta su vida con tal de no segu ...
+VER MÁS
#Todos somos ciudadanos

Gratitud

Popular

Los años de aspirinas neoliberales tienen a la ciudadanía con rabia y sin esperanzas. Este es el levantamiento de la voz de los sin futuro. Los que temen más a sus jubilaciones que a las balas del Estado
+VER MÁS
#Sociedad

Carta ciudadana a nuestra elite

Las nuevas generaciones, las que comienzan a levantar la voz en 2011, el 2016 y ahora el 2019 no tienen miedo. Han aprendido tan bien del modelo que el que no llora no mama, que lo extrapolaron
+VER MÁS
#Ciudadanía

La otra desigualdad

Si proyectamos las cifras, cada día que pase tendremos al menos 9 víctimas más de este flagelo, la mayoría jóvenes, pero también niños. Es decir, para navidad habremos acumulado 405 nuevas víctimas ...
+VER MÁS
#Salud

Emergencia sanitaria y estallido social

Veo a los jóvenes furiosos en las calles y tienen de que estarlo, son una generación distinta, más consciente y unida de la que yo fui. Dan su voz, sus sueños, sus ojos hasta su vida con tal de no segu ...
+VER MÁS
#Todos somos ciudadanos

Gratitud

Popular

Usan el clasismo para calificar de rotos, lumpen, delincuentes o terroristas a la mayoría que lucha por un Chile digno
+VER MÁS
#Política

Los herederos de Pinochet

Como diría Francisco de Asis, lo poco que necesito lo necesito poco, y quiero que así sea. Pero mi felicidad sencilla no está permitida en el proyecto neoliberal que resignificó el mérito
+VER MÁS
#Ciudadanía

Quiero ser pobre

El tiempo corto de este estallido social no sólo pone en cuestión a la Historia de forma dramática. El pasado es desdeñado por quienes son conscientes de estar viviendo un transe histórico, en el que y ...
+VER MÁS
#Sociedad

Un país sin estatuas

La televisión y la prensa, pero sobre todo la televisión, funcionó los primeros días como una verdadera prótesis del poder, negando con ello la narrativa del “cuarto poder”
+VER MÁS
#Medios

Disparen contra el periodista