#Política

La democracia y el déficit de soberanía

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Mucho se ha dicho sobre los movimientos sociales y estudiantiles del año 2011. En el caso chileno estamos frente a un gran déficit, que de alguna manera explica todos los otros: el déficit de la soberanía popular.

Un elemento en el cual pueden coincidir todas las versiones y definiciones de una auténtica democracia es el reconocimiento a la soberanía popular, como principio irrenunciable. Pero el sistema político chileno, y en consecuencia el modelo socioeconómico, nació con un bajo coeficiente de soberanía popular.

Los efectos de cercenamiento en la soberanía popular del sistema electoral binominal explican las trabas del sistema y también las características y demandas del movimiento estudiantil y de los movimientos ciudadanos. Por ejemplo, la falta de diálogo entre ciudadanía y sistema político refleja la desconfianza en la voluntad real de los políticos, no sólo para los cambios estructurales que reclama, sino para devolver la soberanía que a los ciudadanos como principio vital de la democracia.

Muchas de las estigmatizaciones hacia los líderes estudiantiles y ciudadanos provienen de la falta de comprensión del significado profundo del reclamo. No sólo se trata de la necesidad de algunos cambios, sino también de la recuperación de la responsabilidad moral de la ciudadanía para deliberar acerca las cuestiones fundamentales que implica la satisfacción de sus necesidades y perspectivas de futuro. Aquí es donde se manifiesta el déficit del liderazgo político, tanto en la construcción del Estado, como en la consecución de un modelo de desarrollo político, social y económico que realmente represente la soberanía y voluntad popular.

Estamos de acuerdo en que la democracia moderna resulta impensable sin los partidos políticos. Pero ellos solo tienen el liderazgo necesario cuando son capaces de producir conductos comunicacionales entre la dirigencia política y la ciudadanía. De esta manera, se moviliza la participación ciudadana y se pueden articular los significados y contenidos de las demandas, en el contexto de las percepciones de los grupos políticos y la manifestación de los diversos intereses.

Con partidos políticos débiles y confusos sobre las formas de articular los intereses ciudadanos, la ansiada y necesaria autonomía de la política, frente a los grandes intereses económicos y centros de poder, se hace imposible. Las democracias con sistemas de partidos débiles no son capaces de dejar atrás el personalismo y los intereses de la elite, que constituyen la base desde la cual muchas veces se levantan los proyectos políticos y económicos.

Estamos frente, por lo tanto, a la necesidad de tener partidos políticos fuertes, legitimados por los proyectos democráticos, que dan cuenta de los intereses ciudadanos, única manera de tener, por ejemplo, sistemas legislativos legítimos, modernos y representativos de una real soberanía popular.

El actual déficit político, que se traduce en el déficit legislativo, solo puede ser corregido en la medida que se plantee el ejercicio permanente de los contrapesos, frenos y controles entre los diversos poderes del Estado o interorgánicos. De lo contrario, el peso efectivo de los grupos de interés económicos asociados a sectores políticos, hará imposible el rol para el cual el Congreso en su naturaleza democrática ha sido concebido.

La constitución actual, el sistema electoral vigente y las innumerables  contradicciones en su interior, han puesto trabas a la existencia de un Congreso verdaderamente democrático y representativo. Únase a esto, el escaso contrapeso del Poder Legislativo frente al Ejecutivo y entenderemos los límites antidemocráticos que tiene el ejercicio del poder político.

El déficit de soberanía que está en el fondo de los reclamos por una mejor democracia conlleva -como en alguna oportunidad dijimos- a una serie de limitaciones malignas a nuestro sistema democrático: deficiencias de ética pública, de equidad, de protección de derechos, de funcionamiento de la justicia, de seguridad ciudadana, de liderazgo político y de representación. En la transición se ha trabajado, con un creciente déficit de ciudadanía.

No estamos sino en la base de los intentos de una recuperación de la soberanía popular. Tenemos una democracia representativa, pero esto no quiere decir que el pueblo haya enajenado su voluntad política y soberanía en sus representantes. Por lo tanto, estamos frente a la necesidad de establecer canales de participación ciudadana que nos permitan una Democracia Participativa Real, incluyendo mecanismos constitucionales de consultas a la ciudadanía, en materias que son de índole sustantiva para el desarrollo del país y el fortalecimiento del sistema democrático.

—–

Foto: elquintopoder.cl

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

#NuevaConstitución

VER TODO
Sin perjuicio de existir un principio de igualdad reconocido en la Constitución chilena, lo cierto es que, en los hechos, este queda más bien como una declaración de buenas intenciones
+VER MÁS
#Género

La igualdad de oportunidades/género

Se hace necesario rescatar valiosas categorías con que se interpretó la realidad en el cercano pasado. Su aparente caducidad es una consecuencia más de la derrota política popular en esos años.
+VER MÁS
#Sociedad

La caída del modelo Chicago: notas para una discusión imprescindible

El sistema económico seguirá siendo capitalista lo que obliga a calibrar muy bien qué caduca y qué sigue vigente
+VER MÁS
#Sociedad

Crisis y superación del modelo neoliberal

El espacio de la Convención Constituyente es una gran oportunidad para la Unidad en la Unicidad, para el encuentro con los principios universales: “todo es uno y uno es todo”, para que las distancias i ...
+VER MÁS
#Ciudadanía

Convención Constituyente como una oportunidad

Nuevos

Ac­tual­men­te se pu­ri­fi­can dia­ria­men­te 130 mi­llo­nes de me­tros cú­bi­cos, uti­li­zan­do unas 21.500 plan­tas desa­li­ni­za­do­ras, que ope­ran en más de 130 paí­ses.
+VER MÁS
#Medio Ambiente

Desalinización de aguas: ¿Es una respuesta adecuada a la escasez del recurso hídrico?

La escritura es la expresión de mi alma, pero la pintura es la realización de mi espíritu. Quien quiera conocerme solo tiene que ver mis pinturas, me conocería mejor que conversando conmigo en persona.
+VER MÁS
#Cultura

La resistencia a través de la escritura y el arte

Cada septiembre tiende a repetirse la implementación de una suerte de estrategia de la desmemoria. En vez de avanzar más profundamente en verdad y justicia, no, hagamos como si no fue tanto la cosa
+VER MÁS
#Sociedad

La desmemoria como estrategia

Para los ciudadanos, la falta de democracia significa no ser escuchados, ver que las decisiones se toman sin consulta, lo cual va mucho más allá del dato ciudadano/electoral constituido en el momento úni ...
+VER MÁS
#Política

Otra democracia es posible

Popular

Como investigadores jóvenes, condenamos tajantemente estas acciones, que constituyen un lamentable ejemplo para las futuras generaciones de científicos y académicos;
+VER MÁS
#Ciencia

Por una mejor ciencia

Se hace necesario rescatar valiosas categorías con que se interpretó la realidad en el cercano pasado. Su aparente caducidad es una consecuencia más de la derrota política popular en esos años.
+VER MÁS
#Sociedad

La caída del modelo Chicago: notas para una discusión imprescindible

Solo reflexiono lo que la ciencia ficción de los años 30 y 50 vaticinaron y cómo la historia se encargó de hacerlo posible gracias a la supuesta emancipación. ¿Qué fue lo que triunfó?
+VER MÁS
#Política

Orwell 2021

Emulando la canción de John Lennon, de estas dos crisis debe surgir una sociedad mejor y más solidaria, con un capitalismo renovado inclusivo y sostenible. 
+VER MÁS
#Sociedad

La única forma de superar nuestros desafíos es trabajando juntos