#Política

Juegos de palabras

1 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Acabamos de saber que, de ahora en adelante, donde en los textos escolares diga “dictadura” debe leerse  “gobierno militar.” Ignoro quién es el autor de esta notable medida, pero me gustaría compartir con él algunas consideraciones.

La historia de un país está determinada por los hechos que en ella tuvieron lugar y resisten porfiadamente a las denominaciones  que desde el oficialismo intenten imponer. Me permito anticipar al responsable de este cambio la certeza de su total y absoluto fracaso.

Las palabras son importantes, innegable. Permean la mente, horadan sus circunvoluciones, se multiplican e invaden la psiquis colectiva. Los niños las comienzan a usar sin darse cuenta del peso específico de cada expresión, ignorantes de su etimología y de su verdadero significado. Podría pensarse que la medida, desde el punto de vista de quienes la apoyaron -me refiero a la dictadura- puede tener alguna utilidad. Como si pudieran atemperar los hechos, quitarles gravedad, hacerlos más livianos e intrascendentes.

Lo que aquí ocurrió fue una dictadura en toda regla, inequívoca y terrible. Contó con todos los elementos que las definen a través de la historia y la geografía. Comenzó a cañonazos y bombardeos, siguieron las ejecuciones, los encarcelamientos y las desapariciones. Todas ellas, masivas e indiscriminadas. No faltó la censura, la quema de libros, la persecución sistemática de los artistas y creadores.

Frente a esos hechos, caben dos líneas de acción. O se justifica, se explica, se disminuye la dureza de sus actos, se ocultan algunos detalles, se niega. La otra línea es la condena franca y abierta. Se acusa, se denuncia y se condena. Puedo entender, aunque no aprobar ambas  aproximaciones a esta realidad.

Cuando se observa el acontecer nacional de los últimos veinte años se puede encontrar actitudes en los dos sentidos. Pero también es cierto que ambas con el tiempo bajaron la intensidad. Por una parte, los protagonistas activos de los hechos lamentables que ocurrieron fueron aceptándolos,  las responsabilidades acotadas, algunos casos llegaron a tribunales, finalmente, y derivaron incluso en condenas. Por otro lado, las denuncias perdieron estridencia. Los protagonistas pasivos intentaron encontrar una salida sana, hacer el duelo y continuar con su vida. Sin perdonar ni olvidar lo que es en sí imperdonable e inolvidable. Aprendieron a mirar al otro a los ojos, ya sin temor ni sed de venganza, sino con la mirada triste de quien se conduele de lo ocurrido a nuestro país.

Desde ambos lados se comenzaron a escuchar voces en el sentido que esto nos pasó. En aceptar que no toda la culpa estaba de un lado y toda la inocencia, del otro. Es decir que supimos – tal vez tardíamente – escuchar y respetar al otro en toda su diversidad incomprensible. A reconocernos como habitantes de la misma tierra, aunque no fuéramos hermanos. A emprender el difícil camino de la reconciliación que sólo nuestros hijos o nietos lograrán llevar a cabo.

Visto desde esa perspectiva, el burdo intento de modelar la historia cambiando sus términos es una torpeza increíble que en nada nos ayuda, ni a unos ni a otros. Pretender la solución de los conflictos utilizando como única herramienta el eufemismo simplón representa un claro retroceso. Es escarbar heridas que comenzaban a cicatrizar, es una burla y un atentado a la dignidad.

Para que alguna vez nuestros hijos puedan ser compatriotas, amigos o hermanos, es absolutamente indispensable la honestidad y el reconocimiento de la verdad. Dicho todo eso, el intento de cambiar los nombres a los fenómenos atenta gravemente contra es estamento militar.

En alguna medida, las fuerzas armadas también han hecho su propio proceso. Han reconocido excesos, han prometido que no se repetirán. Se han divorciado, de alguna manera y en alguna medida, de la dictadura. El infeliz cambio en los libros de historia las vuelve a poner en el centro del huracán de culpas. De alguna forma invalida la calidad de militar no comprometido con la dictadura, ya sea por edad, por situación personal durante el período o por una loable y valiente expresión de voluntad. Ser parte activa de un gobierno militar, en cambio, con todos sus horrores, no logra eximirlos de sus responsabilidades, si las tuvieron.

Ojalá se imponga la cordura y aprendamos de una vez por todas a llamar las cosas por su nombre. Lo que nos ocurrió fue una atroz dictadura que ningún eufemismo logra hacer tolerable.

* Si crees que el Ministerio de Educación debe cambiar la decisión y hablar de "dictadura", firma esta carta. Si tienes cuenta en Twitter, usa el hashtag #FueDictadura

——

Foto: CarolonlineLicencia CC

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Ordenar comentarios por:

06 de Enero

Según el diputado Ojeda, ayer en el Diario de la Cámara online, no se trata solamente de la palabra “dictadura”. En los textos escolares de historia ya no se hablará tampoco de “derechos humanos”, sino de “derechos esenciales”. Tampoco leerán los estudiantes “violaciones a los derechoa hunanos”, sino “excesos”.

Ver todos
Ocultar

#NuevaConstitución

VER TODO
Es de vital importancia que todos y todas valoremos lo que implica para un país con tantas heridas aún no cerradas, ser capaz de llegar a un acuerdo
+VER MÁS
#Política

Apruebo

¿Qué tipo de educación va a garantizar el Estado garante de derechos considerando las condiciones históricas de la realidad escolar pública?
+VER MÁS
#Educación

La realidad escolar pública desde una mirada socio antropológica

Chile es un Estado Regional, plurinacional e intercultural y que está conformado por “entidades territoriales autónomas, en un marco de equidad y solidaridad entre todas ellas, preservando la unidad e i ...
+VER MÁS
#Política

Cómo se configuran las comunas autónomas en la propuesta constitucional

Aunque la Constitución tenga este mandato, a priori, el Estado no está preparado para poder ejercer dicho mandato, no por sus atribuciones, sino porque significaría tener que reconfigurarlo por completo ...
+VER MÁS
#Política

Borrador de Constitución en perspectiva comparada ¿Hacia dónde va?

Nuevos

¿Cuál es el sentido de destruir el Centro de la ciudad? ¿Es qué no hay consciencia que los únicos dañados son los sectores medios y los más pobres?
+VER MÁS
#Ciudadanía

Un ethos y una ética deteriorada

La negación del derecho de la mujer sobre su cuerpo es un tema antiguo y de enorme impacto social.
+VER MÁS
#Sociedad

La mujer marcada

Es de vital importancia que todos y todas valoremos lo que implica para un país con tantas heridas aún no cerradas, ser capaz de llegar a un acuerdo
+VER MÁS
#Política

Apruebo

El acceso a la presidencia de un hijo de Marcos, sin mediar golpe alguno, sino por la vía electoral, es todo un signo de los tiempos que corren. Símbolo de la defraudación, de la decepción producida por ...
+VER MÁS
#Internacional

Filipinas: el retorno de una dinastía

Popular

Si sólo se ponen medidas de contención, pobres y sin valor real en la detención del delito, la violencia será imparable
+VER MÁS
#Política

Los 700

El exceso de normatividad en una Constitución, la transforma en un instrumento que petrifica el debate político al pretender imponer una sola visión sobre cómo resolver los conflictos sociales y políti ...
+VER MÁS
#Política

Los costos de no lograr acuerdos en la Convención Constitucional

¿Qué tipo de educación va a garantizar el Estado garante de derechos considerando las condiciones históricas de la realidad escolar pública?
+VER MÁS
#Educación

La realidad escolar pública desde una mirada socio antropológica

Lo que el sistema y la sociedad no entienden es que las soluciones las necesitamos “ahora”, porque cada día que pasa es un día menos de apoyo al crecimiento de nuestras hijas e hijos, a desarrollar su ...
+VER MÁS
#Educación

Hagan funcionar bien sus Programas de Integración Escolar