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Gladys Marín y su sobrevalorada consecuencia

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Gladys era una mujer inteligente, luchadora y muchas veces de una gran lucidez. Sin embargo la mayoría del tiempo se guió por esa consecuencia que la hizo no entender muchas cosas y tampoco comprender su rol como principal dirigente de uno de los partidos más dialogantes y pragmáticos de nuestra historia como es el PC.

Con la conmemoración de los nueve años de la muerte de la dirigente de Gladys Marín, en las redes sociales se ha plagado de comentarios.

Muchos han hablado de su “consecuencia” mientras otros, como es de esperar, hablan de que era comunista, lo que para una derecha recalcitrante ya es una ofensa.

Es cierto, Gladys Marín puede ser catalogada como “consecuente”, pero la pregunta que se abre de inmediato es si acaso la consecuencia es un valor en sí mismo. Si acaso la insistencia en una sola idea sin abrir opciones para matices-como podría calificarse la consecuencia de vez en cuando- es en sí algo positivo. Mi impresión es que no.

Gladys era una mujer inteligente, luchadora y muchas veces de una gran lucidez. Sin embargo la mayoría del tiempo se guió por esa consecuencia que la hizo no entender muchas cosas y tampoco comprender su rol como principal dirigente de uno de los partidos más dialogantes y pragmáticos de nuestra historia como es el PC.

Si bien fue una de las primeras comunistas que no excluyó a la comunidad homosexual -rompiendo así una tradición tremendamente homofóbica de su partido- en lo demás se dedicó a no transar, a poner su cara fuerte y aguerrida ante los guanacos de los carabineros y mostrar que ella no daría pie atrás en algo que muchos ya no entendíamos, y que era ser la eterna oposición-junto a la derecha- a una Concertación perdida y que había perdido el alma.

¿Habría sido mejor una Gladys más dialogante y menos predispuesta para pasar a la historia como una mártir de la resistencia neoliberal? A lo mejor sí. Quizás de otra manera Marín habría sido más eficaz y habría puesto al Partido Comunista en el centro del debate como lo está hoy. Pero no lo hizo. Se dedicó a rabiar, a sufrir, y no a conversar y lograr finalmente una gran coalición que pudiera comenzar a cambiar este sistema haciéndole grandes reformas.

Si bien la política fue una gran mujer, con una valentía inconmensurable, también se escudó en estos atributos para luchar en contra de algo con lo que pudo haber contribuido de gran manera.

La transición pudo haber sido algo mucho mejor y menos entreguista con una Gladys Marín dispuesta a proponer, como sí lo están haciendo los comunistas hoy en día, volviendo, de una manera u otra, a su matriz.

Camila Vallejo y Karol Cariola entendieron cosas que la fallecida líder no quiso, y es que los cambios son más eficientes cuando se quiere participar de ellos, mas que cuando uno se mantiene afuera esperando que sucedan. Y es extraño que no lo haya sabido, ya que participó de uno de los procesos más importantes socioculturalmente hablando, como fue la UP.

Sería injusto decir que Gladys fue la única que no dialogó, ya que la entonces imponente Democracia Cristiana -y gran parte del neo socialismo- se negó también a hacerlo, prefiriendo así a sus interlocutures más cercanos de la Alianza. Pero lo cierto es que su voz disonante muchas veces hizo eco con la de una derecha que muchas veces la vio como una aliada mientras palmoteaban su espalda diciendo, como siempre, que era “consecuente” con lo que decía.

Por esto es que lejos de querer bajar el mito, es importante saber a quién le servía el consecuente espíritu de Gladys. Es decir: preguntarse quienes eran los más beneficiados con la protesta muchas veces inamovible de esta mujer. Mi respuesta sería que los mismos que hoy, finalmente, se ven un poco asustados con la presencia de los jóvenes diputados en el Congreso, y con el hecho de que los comunistas sean parte nuevamente de un gobierno. Piénselo.

No obstante lo anterior, claramente es importante recordarla y verla como un gran referente de nuestra historia reciente. No son cosas excluyentes.

—–

Foto: Cooperativa.cl

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Comentarios

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Victoria

09 de abril

Es interesante lo que planteas.. pero igualmente no debemos olvidar el gran mérito de Gladys Marín, para aquellos tiempos su presencia fue importante como parte de la disidencia política de la época,y sin su presencia el PC no sería nada mas que un partidito sin voz actualmente; sin embargo hoy el escenario político es distinto y en base a eso, es que aparece la figura de Cariola y Vallejos tratando de formar cambio desde adentro.

09 de abril

Dices que Gladys Marín q.e.p.d. muchas veces mostraba una gran lucidez. Debo decirte que ella fue siempre lúcida, la lucidez no es algo que vaya y venga, solo se pierde, a veces, con la edad. Ella tenía una visión clara y simple de la realidad y su consecuencia al actuar según principios morales le favoreció al Partido Comunista, pero especialmente a ella. Ser consecuente con tus propios principios humanos es un acto de nobleza y valor, cosa que pocos pueden arrogarse, en la política, sobre todo, vemos como los principios se transan buscando beneficios personales antes que beneficios para la mayoría. Esto lo puedes ver hoy con gran claridad: Camila Vallejos no se puso de pié ante el homenaje a Jaime Guzmán q.o.p.d.e.p. demostrando una consecuencia con sus principios, ya que sabemos el papel nefasto que cumplió como ideólogo del la Dictadura y declarado enemigo de los Comunistas. Eso fué un acto de valor y nobleza digno de una Gladys Marín, sin embargo, otros personeros del Partido, incluso su Presidente, no tuvieron esa actitud valiente y consecuente, quizás esperando aceptación de sus pares. Entiendo que para la UDI sea la única figura que pueden venerar, ya que su asesinato lo elevó a la altura de Mártir, asesinato que fué un error ya que de lo contrario, hoy estaría pronto a declarar ante los tribunales de Justicia, junto a otras figuras, por su participación y encubrimiento de asesinatos y torturas. La Democracia no le debe nada a Jaime Guzmán, menos el Partido Comunista.
Gladys Marín, así como Violeta Parra, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Víctor Jara y una lista inmensa de grandes chilenos que vivieron con humildad y han dejado un legado que ennoblece a nuestra Patria trazando el verdadero camino que debe seguir una sociedad para lograr igualdad y justicia social.

09 de abril

Hay una confusión terminológica gravísima. Ser consecuente es diferente de ser dogmático. Por ejemplo, un científico puede ser consecuente a la vez que ir cambiando de posturas con el tiempo ya que la ciencia misma avanza testeando hipótesis. Ergo la consecuencia es una adecuación entre lo que se habla y hace, o más generalmente dicho entre un abstracto y su concretización.
En el caso de Gladys ella era consecuente Y dogmática, a la vez que muy obediente. En el caso de Vallejo y Kariola solamente son obedientes, pues con el tiempo su consecuencia y dogmas se han resquebrajado.
La consecuencia en sí misma no sé si es un valor, habría que conversarlo en otra parte eso. Por lo pronto la columna carece de sustancia como para ahondar en algún punto conceptual interesante, como por ejemplo haber dado una mínima definición de “lo valioso” o ser capaz de distinguir entre “consecuencia” y la postura ideológica detrás.
Pura opinología.

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