#Política

De la protesta social al show político

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

imagen

Si buscáramos en la historia aquellos momentos de cambio paradigmático, probablemente la Revolución Francesa sea el más emblemático, y me parece que entre ese proceso y el que vivimos hoy en Chile hay coincidencias notables.


Quizás la tarea más difícil es hablar de nuestros objetivos políticos. Sin embargo, estoy convencido de que si vamos a seguir adelante, debemos sustentarnos en una revolución de valores, para comenzar el cambio de una sociedad «orientada» por el mero afán de lucro

En aquel tiempo, los soberanos, autoproclamados como descendientes directos de una cierta divinidad, gobernaban con poder absoluto, bajo un régimen monárquico que se veía a sí mismo destinado a administrar el poder total. Esos gobernantes vivían y ostentaban las riquezas y privilegios que la enorme mayoría del pueblo, empobrecido y excluido, jamás podría alcanzar. Se generó el “despotismo ilustrado”, por medio del cual los líderes políticos creían interpretar los intereses y necesidades del pueblo, por supuesto, sin considerar directamente sus opiniones, que eran desechadas a priori.

Ese mismo pueblo empobrecido y excluido se rebela hoy contra el viejo sistema de explotación y opresión, cuyo peor pecado ha sido olvidarse de las personas, para transformarlas en clientes, asalariados y consumidores. Y cuando ese estereotipo se traslada a las relaciones sociales, simplemente se reducen a la transacción de bienes y servicios en un “mercado libre”, en que siempre gana quien ha sido capaz de acumular suficiente poder y dinero.

La verdad es que, a lo largo de la historia, las revoluciones han nacido del corazón del auténtico pueblo. Sin embargo, luego, distintos grupos de intelectuales, académicos, empresarios y políticos intentan descifrar –a su medida– la voz del pueblo. La consecuencia de ello es que la gente, que como siempre sufre la peor parte del esfuerzo de cambio, termina siendo interpretada, finalmente desplazada y no reconocida como el principal agente de ese cambio.

Estas últimas semanas se han escrito cientos de análisis y conclusiones, miles de palabras que, en muchos casos, no dicen nada. El desafío primordial consiste en hacer realidad las transformaciones que se buscan, otorgándoles valor a quienes siguen sacrificando una parte importante de sus vidas en ello. Hablar es fácil, hacer los cambios es lo difícil.

Los partidos políticos, que han sido puestos por la gente al margen de este proceso, extienden con desesperación y en algunos casos con una fingida humildad, una invitación a buscar acuerdos. Piden ser revalidados y que el pueblo vuelva a creer en ellos. Esta verdadera hipocresía, disfrazada de una elegante retórica, vuelve a utilizar la lógica del mercado: “Te vendo un nuevo sueño y tú me compras la ilusión de alcanzarlo”. Pero, con tanto abuso, la gente ha consolidado la desconfianza y surge la legítima idea de que esos líderes no quieren resolver nada, sino más bien seguir protegiendo sus privilegios.

Tanto es así, que ninguna de las iniciativas que se han propuesto, hasta ahora, toca los intereses económicos del 1% dueño de Chile. Toda la carga, como siempre, se traspasa al mismo pueblo que pide salir de la exclusión. Y todo eso ocurre mientras el Presidente de la República aumenta sus riquezas y probablemente ampara su dinero en paraísos fiscales. Una vez más, la porfiada realidad nos demuestra que dinero y política viven una relación incestuosa.

Y aquí tenemos un problema de fondo, pues quien conduce el país encarna todos los males que la sociedad está denunciando en las calles: la avaricia en su máxima expresión, la búsqueda de utilidad económica por sobre cualquier otra cosa, mentir patológicamente para ocultar violaciones de los Derechos Humanos, la incapacidad de evitar utilizar recursos del Estado para beneficiar a sus hijos, la irresistible tentación de torcer la ley para no pagar los impuestos, como lo sucedido con las contribuciones de su casa en Caburgua.

Por lo tanto, esto no es solamente la crisis de un modelo, sino también de la dignidad de la Presidencia, del desplome del sistema democrático y la destrucción de la fe pública, por romper la regla máxima, es decir, que la ley sea la misma para todos. Esta forma de gobernar, de espaldas a la gente, es la que caracteriza a los partidos políticos.

En efecto, el pacto por la paz, consiste en no resolver las demandas ciudadanas, sino más bien judicializar la protesta social y crear instancias para que cambie la Constitución, pero sin el pueblo. De hecho, la sola iniciativa, que se elijan representantes por distrito, permite que solamente gane el representante de partidos políticos con apoyo económico, que, además, tendrá como jefe de campaña a los diputados de ese distrito. Eliminando, así, la posibilidad de que un dirigente social pueda acceder al espacio deliberativo.

Debido a ello es que se ha zigzagueado tanto en el Congreso para aprobar las normas sobre independientes, paridad de género y pueblos originarios que posibiliten una construcción igualitaria de la nueva Constitución. Más allá de la misoginia y el racismo que padece la casta política, un grupo de políticos ciegos pretende dejar a los pueblos indígenas fuera, porque reconocer nuestros derechos choca inevitablemente con los intereses económicos del empresariado.

Hay que reconocer el éxito que ha tenido esa casta política agonizante, manipulando el conflicto y dejando al margen todos los temas reclamados por el pueblo. Frente a este secuestro flagrante, no es posible permanecer en silencio, avanzamos más allá de la suave consigna, pues estamos conscientes de la historia que estamos escribiendo, con la plena convicción de que si no empujamos en la dirección correcta, el tiempo borrará este momento crucial en que pudimos cambiar el curso del destino.

Como mapuche, estamos determinados a liderar el largo camino de la protesta y la desobediencia, porque trabajamos por la salud de nuestra ñuke mapu (madre tierra). Y estamos en el camino de la fraternidad y solidaridad que conduce más allá de la raza y nuestro bienestar personal. Estamos llamados a hablar en nombre de los marginados, indefensos y sin voz. Ha surgido la necesidad de unirnos frente a los poderosos que nos han declarado la guerra.

Quizás la tarea más difícil es hablar de nuestros objetivos políticos. Sin embargo, estoy convencido de que si vamos a seguir adelante, debemos sustentarnos en una revolución de valores, para comenzar el cambio de una sociedad «orientada» por el mero afán de lucro, donde los derechos de propiedad son considerados más importantes que las vidas de las personas. No queremos las limosnas de quienes arrojan una moneda, creyendo que de este modo expían sus pecados. Aspiramos a una vida digna, al kume mongen, y eso supone otros códigos de conducta. Una verdadera revolución de valores no puede tolerar ese enorme contraste entre la pobreza y la riqueza extremas. Debemos pasar de la indecisión a la acción. La elección es nuestra. A quienes actuamos en conciencia, no nos queda otra opción.

TAGS: #ChileDespertó #ParticipaciónCiudadana #Representación Descontento Social

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Quedan 1500 carácteres.

#NuevaConstitución

VER TODO
Para la ciudadanía la rotonda sin salidas es como vivir el castigo de Sísifo, destinados a llevar una pesada roca política a la cima de la montaña, solo para verla rodar montaña abajo y volver a repeti ...
+VER MÁS
#Política

De vuelta a la rotonda política

Para la ciudadanía la rotonda sin salidas es como vivir el castigo de Sísifo, destinados a llevar una pesada roca política a la cima de la montaña, solo para verla rodar montaña abajo y volver a repetir el ciclo interminable de esfuerzo y fracaso

Que existe agotamiento en múltiples sectores, difícil es de negar. Y eso incide en la viabilidad política actual. Pero eso no significa que el dilema constitucional esté cerrado
+VER MÁS
#Política

El mito del cierre definitivo del proceso constituyente/constitucional

Que existe agotamiento en múltiples sectores, difícil es de negar. Y eso incide en la viabilidad política actual. Pero eso no significa que el dilema constitucional esté cerrado

A pesar de los obstáculos y desgastes, el compromiso adquirido para modificar la Constitución debe ser respetado y llevado a cabo para reconectar con las expectativas y necesidades del pueblo
+VER MÁS
#Política

¿Nos jodimos todos?

A pesar de los obstáculos y desgastes, el compromiso adquirido para modificar la Constitución debe ser respetado y llevado a cabo para reconectar con las expectativas y necesidades del pueblo

El pueblo de Chile, está hastiado de la reyerta de baja monta, no quiere ver más discusiones bizantinas, alejadas de sus problemas cotidianos. Los chilenos y chilenas favorecen los acuerdos, pero esos no ...
+VER MÁS
#Política

Las lecciones del plebiscito

El pueblo de Chile, está hastiado de la reyerta de baja monta, no quiere ver más discusiones bizantinas, alejadas de sus problemas cotidianos. Los chilenos y chilenas favorecen los acuerdos, pero esos no se han visto por ningún lado

Nuevos

En un contexto en que los discursos de odio van en aumento y continúan marcando aún más las desigualdades de nuestra sociedad, es de suma urgencia que Chile avance en esta materia, de lo contrario las co ...
+VER MÁS
#Justicia

Aprobar la reforma a la Ley Antidiscriminación puede salvar vidas

Estamos hablando de candidatos vencedores cuya cuna de independencia está enquistada racional y afectivamente a colectividades partidarias tradicionales (...) que decidieron dejar el carné de lado del partido
+VER MÁS
#Política

Primarias partidarias e independientes

La finalidad reeducativa y reintegradora de la pena debe ocupar un lugar central en la recuperación del recluso para la sociedad, que favorezca las condiciones para consolidar en este el respeto por las re ...
+VER MÁS
#Justicia

Rescate y reinserción social

Las influyentes asociaciones gremiales empresariales argumentan que el cuello de botella se produce exclusivamente en los distintos servicios públicos que deben dar sus aprobaciones a los mismos
+VER MÁS
#Ciudad

Utilizan el vocablo "permisología" para presionar al gobierno

Popular

Un Estado laico tiene la obligación de separar las creencias religiosas de las leyes, en el entendido que, las creencias son asuntos personales y de ciertos grupos que no representan a toda la sociedad, en ...
+VER MÁS
#Política

En un Estado laico legalizar el aborto y eutanasia es obligación

La labor de los comités de vivienda en Renca y en otras comunas del país es un ejemplo de cómo la participación ciudadana puede impulsar políticas efectivas y adaptadas a las necesidades locales
+VER MÁS
#Sociedad

Renca en la búsqueda de una vida digna: el rol vital de los comités de vivienda

Las demandas por las que la gente salió a las calles siguen vigentes y las víctimas de las violaciones de derechos humanos que se cometieron en ese periodo siguen sin ser reparadas. ¿De esto se hará car ...
+VER MÁS
#Política

Cuenta pública: ahora o nunca

Se requiere, entonces, hoy más que nunca, la prudencia y sensatez del liderazgo político. No el griterío o altisonancia, de una minoría incondicional, sino la voz tranquila y con peso, de las grandes ma ...
+VER MÁS
#Sociedad

Ecos de la cuenta