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Constitución y Subsidiariedad

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Una Constitución política no es un papel que dicta la forma como debe o debería vivir un pueblo. No es un comando dictado desde el Olimpo. Debe ella ser, en lo posible, reflejo y cauce de las ambiciones y del despliegue del modo de ser de ese pueblo. Esta es la probable razón por la que el origen de dichos textos no sea muy relevante para su legitimidad: constituciones impuestas en dictadura han logrado a veces captar mejor -o adaptarse con mayor facilidad- al modo de ser de un pueblo que otras elaboradas en democracia por mentes sofisticadas y llenas de buenos deseos.


Pablo Ortúzar Madrid, Director de Investigación del Instituto de Estudio de la Sociedad (IES, http://www.ieschile.cl), dice que "lo único que hace probable un buen resultado es asumir que la tarea de escribir una Constitución política que funcione excede con mucho las capacidades de cualquier asamblea de seres humanos, tenga o no respaldo democrático".

La pregunta relevante, entonces, es cómo es que una constitución puede reflejar la forma de vida de un cuerpo político. Quienes confían exageradamente en la razón dirán que una reunión de hombres sabios, ojalá académicos constitucionalistas, bastará a tal efecto. Quienes confían exageradamente en la representación dirán que una reunión de personas elegidas democráticamente asegurará un buen resultado. Pero lo cierto es que ninguna de estas opciones entrega garantía alguna de resolver el asunto que estamos discutiendo ni asegura mejores réditos.

De hecho, lo único que hace probable un buen resultado es asumir que la tarea de escribir una Constitución política que funcione excede con mucho las capacidades de cualquier asamblea de seres humanos, tenga o no respaldo democrático. Esto es así porque la pretensión de planificación a gran escala no se vuelve menos ilusoria según el apoyo que le preste o no una mayoría circunstancial, tal como nos muestra el antropólogo anarquista James Scott en su excelente libro “Seeing like a State”.

La única manera de esquivar el drama de engendrar algo que sea letra muerta o que se sostenga en la pura violencia nace de la conciencia de la limitación de la propia capacidad. Algo muy poco común en los seres humanos. Pero la pregunta importante es cómo es que esta conciencia puede tomar forma institucional ¿Existe una lógica para pensar el orden del poder que no caiga necesariamente en la soberbia?

Hay tres recetas -no necesariamente excluyentes- que tienen este objetivo: una es el paso del tiempo. Y esto no significa que la antigüedad de una Constitución la vuelva de por sí más adecuada, sino que ella ha sido purgada por reformas que la han ido adecuando. Es por ello que el camino de la reforma es siempre más razonable que la distractiva y presuntuosa idea de “redactar todo de nuevo”, como si los textos constitucionales exitosos no fueran siempre tributarios entre sí. La segunda es la idea hayekiana de que el mercado es capaz, dado su carácter de sistema de información descentralizado, de asignar de mejor manera los recursos que cualquier entidad estatal, por lo que la organización política debería ser funcional principalmente a la operación de éste. La tercera es el principio de subsidiariedad: la idea de que el despliegue de lo humano depende de una serie de instituciones irreductibles entre sí debido a su especial capacidad para custodiar bienes esenciales. Siendo esto así, la forma y el rol del Estado debe estar adecuada justamente a habilitar estas instituciones para que puedan cumplir sus funciones, que incluyen, a su vez, la protección habilitante de otras instituciones menores.

Por Pablo Ortúzar Madrid, Director de Investigación  del Instituto de Estudio de la Sociedad (IES, http://www.ieschile.cl).

Lee este artículo completo en tuconstitucion.cl

 

TAGS: #NuevaConstitución Constitución TuConstitución

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peon

04 de mayo

Extraño artículo. Define una Constitución a su manera. Hace suposiciones escépticas basadas en un dicho de Mr. no sé quién que está mal redactado. Dice que no se puede hacer una buena Constitución, o algo así, pero, luego da tres recetas no menos extrañas para establecer una.

Lo más curioso, relaciona a la Constitución con el modo de ser del pueblo y sus ambiciones, pero, luego busca como interrogante importante

la forma de vida de un CUERPO POLÍTICO

hablándonos de
ORGANIZACIÓN POLÍTICA

Todo esto, ¿dentro de qué marco?…

Por lo que dice el artículo no habrá ensayo constitucionalista de parte del Gobierno ??

O más bien sugiere seguir una de las tres recetas que seguramente tienen cada una a su renombrado autor ??

Constitución:

Según la RAE, en una Constitución se deben
definir el régimen básico de los derechos y libertades de los ciudadanos

y los poderes e instituciones de la organización política.

Y quisiera hacer una reflexión al respecto. Po un lado está el qué es una Constitución y por el otro lado el cómo se lleva a cabo. Respecto a cómo, hay muchas formas. Ha existido una por cada país. En este aspecto, yo preferiría que hiciéramos la nuestra a nuestro modo, dentro de un marco democrático, cosa que implica modificar primero la Constitución para convertirnos en una nación democrática, teniendo para ello una herramienta para ejercer esa democracia, lo que nos lleva a definir esta palabrita, que es otro asunto, porque en el cómo la ejercemos, en el cómo se da día a día, está su aceptación entre la gente y sabemos que no es aceptado lo que existe por democracia.

Aparte de ello, necesito conversar personalmente con un señor llamado Estado, ya que hay varios temas de los que me gustaría hablarle, luego creo que los primeros párrafos de la Constitución debieran indicar su dirección de correo electrónico, por lo menos…

No importa cómo, tendremos otra Constitución. Punto. Hay que tragárselo para que pase rapidito. Pero, qué Constitución tendremos… Una basada en los escepticismo, una en el mercado, o en la subsidiaridad, o en el tiempo ???

Eso dice el artículo ?…

Para resumir, yo creo que habrá siempre parte del pueblo que busque crear una Constitución en democracia.

Luego, primero es la democracia, luego una Constitución democrática.

Primero libertad de la ligaduras de la mafia política y económica, luego Constitución libre de ellos.

Es decir… Párenle… Yo no quiero derechos ciudadanos. Yo quiero que el pueblo gobierne y que desde ese pilar se ejerza la democracia.

Antes de que me hablen de poderes y organizaciones políticas, en una Constitución, insisto en querer hablar del tal Estado.

Luego me gustaría debatir acerca de cómo se crea primero un poder del pueblo, o poder ciudadano, que gobierne las instituciones de ese tal Estado…

No quiero, en resumen, que la Constitución coloque poder alguno sobre mí sin que yo no lo haya permitido…

Me dirán que debo votar con la vehemencia que lo expresa las primeras líneas de nuestra Constitución, sólo por seguir el diseño basado en la receta “del tiempo” ???

No quiero ir a rayar votos. No quiero una Constitución que coloque poder sobre mí de personas que yo no he aprobado. No quiero que una mafia me imponga nombres y que luego ella defina qué se hace con los recursos del tipo ese del que me gustaría conversar con él. El Estado.

Se me ocurren tantas cosas que decirle. Por ej. Hagamos un año del sueldo del jubileo. Se suma el sueldo mensual de todos los trabajadores del país y se divide entre su número total por partes iguales.

O bien le pedimos al Estado que pague todos los sueldos ese año…

Tanto interés que tengo en hablar con el Estado. Me gustaría saber si le puedo dar órdenes…

———————
Democracia sólo es posible utilizando una Cámara Ciudadana Digital como pilar de nuestra vida política, de forma que nazca el quién realmente somos por medio de la expresión de nuestras ideas.

Los poderes políticos o del Estado no son lo realmente importante, ya que lo importante es poder darle órdenes colectivas inteligentes provenientes de un sistema democrático al Estado para que ejecute la razón y las prioridades de forma racional y con justicia…

Pero, pareciera que todos viven en otra. Unos validan el sistema político que existe y esperan de ellos cosas. Quieren Constitución de parte de ellos y quieren que sea democrática. ¿Cómo podría serlo, sino tenemos democracia para construirla?

Bárbara Orellana

04 de mayo

Noto cierta desesperación por la gente del IES para mantener vigente el principio de subsidiaredad en un cambio constitucional, pero es precisamente uno de los puntales de la constitución del ’80 (junto con la visión miope de la función social de la propiedad) a morigerar con la introducción del principio de solidaridad y asi para frenar la lógica inhumana del mercado, en salud, educación, previsión, vivienda, etc., etc.

04 de mayo

Existe un sueño, muy utópico, en el que se cree que la Constitución va a cambiar el juego, por lo que ahora van a ganar los que antes no ganaban. En estos años se ha demonizado la Constitución del 80, usando el último de los argumentos que le queda a la izquierda: que se hizo durante el gobierno de Pinochet (ahora que se murió, hay que sacarlo a colación igualmente, sino se les acaba ese enemigo identificable muy útil para explicar sus rabias y frustraciones).
Las Constituciones, en el mundo, han sido puntos de partida, para confluir en sistemas bastante parecidos. Si en una Constitución se declaró que la vida de las personas es un derecho fundamental, igualmente se las han arreglado para aprobar abortos, eutanasias, etc…es decir, finalmente, las cosas mutan y confluyen a un estándar. Así que, quienes creen que en la Constitución pueden poner que deben haber derechos garantizados a la salud, vivienda, educación, alimentación, etc,etc, después se dan de bruces en el suelo generando modificaciones en las que el sistema debe funcionar y además, nuevamente, sea parecido a lo que hay en el resto del mundo.
En ese sentido, concediendo que me parece que las Constituciones deben ser mas dinámicas, ya que el mundo es así también, creo que se debería tener un norte, tipo Carta Magna o de EEUU, que diga poco, y que permita que cada generación pueda ir cambiando cosas de forma mas ágil.
Saludos

04 de mayo

No se trata de eso.

El problema de la Constitucion de 1980 es que es contradictoria.

Cada vez que toca ver un recurso de proteccion, el problema se hace evidente. Porque no se puede decir una cosa en el articulo 5º sobre ddhh, y todo lo que se dice tirarlo a la basura en los diversos incisos del articulo 19. Ejemplo: llamar “derecho a la salud” el que uno tenga que estar en el servicio publico y pueda optar a servicio privado es una violacion de los acuerdos firmados por Chile sobre lo que es derecho a la salud, y por ende, el articulo 19 nº 23, viola el articulo 5º. Si le explicara el lio que es a la hora de entender qué es el principio proadministrado no terminaria nunca, porque ni siquiera la Corte Suprema y el Tribunal Constitucional se ponen de acuerdo.

La ley, sobre todo la suprema, tiene que ser clara, porque tiene que ser conocida y entendida por todos. Jueces, ministros, la señora de las sopaipillas, un niño, todos tenemos que leer y entender lo que estamos leyendo. La Constitucion de 1980 no cumple con esa condicion. Ni siquiera los mismos redactores tuvieron claro qué estaban redactando. Asi que tiene que anularse, y debemos tener otra constitucion que sí, no seamos ilusos, va a recoger mucho de lo que tiene la actual, pero tiene que hacerlo de forma que sea coherente y que deje muy poco margen a interpretaciones al voleo como es ahora. No necesariamente tendra que ser dinamica, pero por favor que sea comprensible

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