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Carta abierta a la ciudadana Michelle Bachelet

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La responsabilidad pública debe implicar la presencia de los y las ciudadanos/as que asuman el ideario de la actual coalición, estén comprometidos con el programa político y al mismo tiempo sean personas probas e íntegras, no es posible que sigan asumiendo responsabilidades públicas “políticos” desprestigiados en el pasado por sus bajos desempeños o por las irregularidades cometidas, eso no lo que queremos seguir viendo.

Anochece, ya los vítores recibidos por la candidata presidencial Bachelet están silenciados, los canales de televisión se afanan presentando programas periodísticos y los políticos se turnan para aparecer ante las cámaras, el cansancio se apodera de mi cuerpo y me duermo pensando en lo que vendrá.

Presidenta, usted asume la máxima magistratura de la nación con un aspecto a favor, a saber, ya posee la experiencia en este complejo cargo gubernamental, pero a la vez tiene enormes desafíos que enfrentar, los cuales son de conocimiento público y están expresados en las bases programáticas de su actual candidatura.

Como ciudadano, entiendo que las propuestas expresadas en un programa político para ser convertidas en obras concretas deben pasar por el largo recorrido de la práctica política institucional, por lo tanto, asumo que su puesta en práctica será un proceso gradual, y no me sorprendería que algunos aspectos no se puedan concretizar, lo que tampoco me generará ni frustración ni rabia.

Presidenta, en torno a su candidatura se han levantado enormes expectativas por parte de la ciudadanía, y lo más complejo es que éstas provienen de los ciudadanos más pobres de nuestra sociedad. Espero que la población logré satisfacer esas expectativas, pues hace años que han sido postergados, salvo excepciones.

Entiendo, que usted tiene claridad respecto a lo anterior, sin embargo, quisiera establecer otro aspecto a considerar; me refiero a la desafección de buena parte de la ciudadanía respecto de la clase política.

¿Por qué los altos niveles de abstención electoral? ¿Por qué el surgimiento de tantas candidaturas alternativas de izquierda? ¿Por qué la mala evaluación de los políticos y de los pactos partidarios?

Las respuestas de los expertos, de los politólogos y cientistas son múltiples, pero lo que subyace detrás de esas cifras negativas es la falta de credibilidad de la clase política ante la ciudadanía. En efecto, he sido testigo, he votado por cada uno de los gobiernos de la antigua Concertación, he seguido con atención sus avances y fracasos, y lo que me ha desilusionado profundamente es los niveles de mediocridad de tantos “funcionarios” o “políticos” que se acomodan al alero del poder público solo debido a su cercanía política y no por su capacidades o potencialidades.

Presidenta, por ejemplo; ¿cómo se explica que un director de un establecimiento municipal sea reelegido una y otra vez, a pesar de sus bajos niveles de logro?, o ¿cómo se puede aceptar que un “político” sea derrotado en cuanta elección popular se presente y a pesar de ello sea instalado en cargos públicos?. Los ejemplos anteriores se reproducen en ciudades de todo el país, y es esa situación la que irrita, agota y desesperanza a la población.

Presidenta, es lógico que en los cargos de alto nivel, ministros, subsecretarios y directores de servicio sean personeros provenientes de los cuadros políticos pertenecientes a la coalición que sustentó su candidatura. Pero, ello no se debe reproducir en los niveles medios, porque la tendencia es colocar a personas que solo tienen la experticia política y no las capacidades necesarias para desempeñar en forma eficiente la gestión encomendada.

A no confundirse, no se trata de nombrar a tecnócratas en reemplazo de personas con experiencia en la gestión pública, acabamos de ver el fracaso del actual gobierno al hacer énfasis en dicha opción. No, lo que afirmo es que sí se debe nombrar a personas con experticia en la “cosa pública” pero que a la vez sean capaces de realizar una buena gestión y no sean políticos que vienen a servirse del Estado.

La responsabilidad pública debe implicar la presencia de los y las ciudadanos/as que asuman el ideario de la actual coalición, estén comprometidos con el programa político y al mismo tiempo sean personas probas e íntegras, no es posible que sigan asumiendo responsabilidades públicas “políticos” desprestigiados en el pasado por sus bajos desempeños o por las irregularidades cometidas, eso no lo que queremos seguir viendo.

Presidenta, usted ya sabe que el sistema de salud y de educación pública no soportan más políticas erráticas o la ausencia de las mismas, la desigualdad social se inicia por las diferencias en los tipos de educación y se agudizan ante lo difícil que es acceder a un servicio de salud de calidad. Las políticas públicas a ejecutar deben ir en dirección de atenuar estas desigualdades y abrir reales oportunidades para los más pobres de alcanzar una educación y una salud de calidad.

Insisto en esto, pues cuando le pregunto a un estudiante pobre (liceo municipal) dónde se expresan las desigualdades sociales ellos me responden sin titubear en la educación y salud que reciben comparados con otros jóvenes del país, Presidenta, esto es doloroso.

Presidenta, siendo joven participé en la mítica campaña del plebiscito del NO, y en las campañas presidenciales siguientes, seguí votando por los/as candidatos/as de la Concertación. El año 2009 voté en la segunda vuelta por el ex Presidente Frei, lo hice sin ninguna convicción, y sólo me motivaba evitar el triunfo de la derecha, y esa noche de enero me prometí no volver a votar por este pacto, mi desilusión llegó a un nivel muy bajo.

Abandoné la Concertación, y en esta campaña no voté por usted ni en las elecciones primarias, ni en la primera vuelta. En estos días me dediqué a estudiar su programa partidario, y reconozco que me representa en buena parte, pero seguía teniendo dudas respecto a si estaba la decisión de sus cercanos en llevar adelante este programa, las dudas me atormentaron por días, y en la urna, después de marcar AC miré el voto y marqué su opción, lo hice porque tengo una mínima esperanza de que las cosas realmente cambien para bien, espero que no me equivoque, espero de corazón de que sus decisiones sean las acertadas y espero que sea capaz de no permitir que los compadrazgos y prebendas políticas primen por sobre la idoneidad de los profesionales, técnicos y funcionarios que deberán implementar las políticas públicas que podrían representar la real y verdadera construcción de una sociedad democrática, acorde al siglo XXI.

Me levanto, y no puedo evitar sonreír, me dirijo al kiosco, compró el diario y al saludar a la casera comentamos con alegría el triunfo de Bachelet, alegría que espero sea una señal de los tiempos por venir.

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Foto: Wikimedia Commons

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Comentarios

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Susana

20 de diciembre

Este articulo representa casi exactamente lo que yo pienso. Lo que nos desilusiono a muchos fueron los politicos que solo se sirvieron del pais, compadrazgos y prebendas politicas, que ponian en cargos publicos a quienes no pudieron ganar en las votaciones, etc

julio roman garrido

02 de mayo

Somos un club deportivo ferro valledor de la comuna de pedro aguirre cerda tenemos una cancha para los niños de nuestra comuna pero ya se formo en un nido de borrachos y de basuralnosotros nececitamos el apollo del gobierno para que los niños de nuestra comuna no caigan en el fragelo de la droga

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