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2014, el año del “facho pobre”

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La institución del llamado “facho pobre”, es una que vemos en su esplendor cuando nos subimos a un taxi, conversamos con su conductor y éste nos comienza a decir que “todos nos están cagando”, que “hasta cuándo roban los políticos” y sobre todo-y esta es la manera en que se identifica- que “hace falta una mano dura”. Con respecto a esta última afirmación, claramente se viene a nuestras cabezas la figura del dictador. “Mano dura” no puede ser otra cosa que la voz mandante de quien les ordenó el fundo a los ricos y excitó a estos asalariados con vocación de eterna aspiración.


El “facho pobre” es la mejor herramienta de las clases pudientes. Piensan como ellos pero son pobres. Es decir, tienen conciencia de una clase que no son e ignoran la suya. La ven como algo de lo que avergonzarse, aunque no lo digan en voz alta. Son el instrumento perfecto para defender de manera simple -y soterrada- los negocios y la forma de vivir de unos pocos

Sin ir más lejos, el pinochetismo en acción, durante diecisiete años-y con un reflujo de veintitantos- fue el llamado a crear a este personaje despolitizando a la población y transformando a sus integrantes en consumidores y clientes más que en ciudadanos. Su visión de sociedad era más bien la de alguien que estaba obteniendo o comprando algo por medio de una transacción más que ser sujeto de un derecho inalienable.

Así, esta persona comenzó a ver en las tarjetas de crédito una manera de ascender sin hacerlo realmente. Podría comprarse la televisión de lujo – ahora celulares – ganando lo mismo. Pero eso no importaba, lo que valía la pena era comprar, acceder, llegar a tener, porque eso es lo que le habían enseñado que era la democracia.

Eso de recibir cosas por parte del Estado es para flojos, “quieren que les regalen todo”, dicen algunos frente a las manifestaciones en pro de una mejor educación. “Hay que trabajar para obtener cosas” repiten de manera casi automática cuando uno les habla de las manifestaciones estudiantiles.

Sin embargo, en 2011 muchos salieron a la calle a apoyar la demanda de los estudiantes. Algunos decían que era imposible pagar tanto dinero porque tomaron conciencia de que no podían gastar de manera casi obscena en pagar la educación de sus hijos. Ahí, como clientes, como consumidores, alegaron en contra de quienes proveían una educación mala y cara para sus hijos. No les importaba mucho si era o no derecho, lo único que sabían era que su billetera y su tarjeta de crédito no daban abasto.

Por lo mismo se unieron a la protesta de muchos. Y también lo hicieron frente a La Polar y sus eternas repactaciones. Se sentían “afilados” como alguna vez dijo algún “analista de la élite”. Pero no lo hacían con tal de construir una sociedad más igualitaria y más amable, sino pensando desde su individualidad. Desde ese sujeto hecho para comprar y obtener que le habían enseñado a ser.

Entre medio de las demandas y las ideas de justicia e igualdad que buscaban la reforma al sistema económico-social del tirano, no nos dimos cuenta de que marchábamos con esos fachos pobres y decíamos las mismas consignas. Sólo que ellos lo hacían desde una perspectiva individualista que estaba muy poco interesada en cambiar el sistema o por lo menos reformarlo. No tenían problema con éste, sólo querían que no se lo cagaran a él. A nadie más que a él.

Hoy en 2014, y con Michelle Bachelet en La Moneda nuevamente,  entendimos todo. Muchos de los que marchaban hoy no quieren dejar de pagar por seleccionar a sus hijos. Se dieron cuenta de que éstos se podrían mezclar con la “chusma” aunque vivieran en la misma villa. En la misma comuna. Se plantearon nuevamente como consumidores frente a los colegios comprando también el relato de que el bienestar de sus niños está alejado de los demás, de quienes no tienen las veinte lucas extra para diferenciarse.

Y es que tal vez no es su culpa. Así les enseñaron los últimos cuarenta años que debían funcionar. Una sociedad no tenía buenos hombres si es que éstos no se segregaban automáticamente; tocarse mucho era de mal gusto y tenía algo de suciedad y de reconocimiento de lo que se es. Y si hay un gran cuento que ha vendido el régimen hegemónico en el que hemos vivido por años, es que lo mejor es no ser uno, sino disimular, aspirar, correr a perderse de quienes nos recuerden que somos lo que somos.

El “facho pobre” es la mejor herramienta de las clases pudientes. Piensan como ellos pero son pobres. Es decir, tienen conciencia de una clase que no son e ignoran la suya. La ven como algo de lo que avergonzarse, aunque no lo digan en voz alta. Son el instrumento perfecto para defender de manera simple -y soterrada- los negocios y la forma de vivir de unos pocos. Y este año aparecieron en su esplendor, creyendo que se defendían a ellos mismos, cuando lo cierto es que sólo eran escuderos de una ideología.

TAGS: #SociedadChilena

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Comentarios

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23 de diciembre

El “facho pobre” que caricaturiza el autor es una persona que entendió que las cosas hay que ganárselas con el sudor de la frente, y no como montonera exigiendo cosas “por derecho”, que es la forma izquierdista de lograr avances. Este “facho pobre” existe desde tiempos inmemoriales: son todos aquellos que educaron a sus hijos el esfuerzo, que la honestidad no depende de tu situación, a no victimizarse, y de valorar a aquellos que progresan; a lo largo de la historia se muestran muchísimos casos de este tipo, y que constituyeron, por primera vez, la famosa clase media. Porque antes de que existiera el Estado como tal, solo rascandose con las propias uñas se podía avanzar; ahí, quienes compartían estos valores, se culturizaban, y formaban pequeños gremios, logrando avanzar en la solución de sus necesidades materiales; sin ser parte de la Aristocracia, a la que el autor denominaría entonces “Facho rico”.
El “facho pobre” es, entonces, el microempresario que sabe lo que es un flujo de caja, o que debe contratar gente; me atrevería a decir que basta que alguien contrate a una masa exigua de personas para que sea de derecha; quizás, en promedio, el 80% de quienes tienen esa capacidad/accion, sean de esta tendencia. Por el contrario, quien nunca ha tenido que lidiar con contratar a alguna persona y lidiar con sus exigencias, circunstancias, necesidades y rabias, es muy probable que transite el camino de izquierda.

Alvaro

24 de diciembre

Quien acaba de escribir, es una respuesta, o es la segunda pata del facho pobre escrita en primera persona?

Difícil que nuestra gente despierte, la maquinaria aweonamiento mental lo ha hecho casi de manera perfecta, yo soy pesimista y soñador a la vez, trato de ser mas lo segundo y creo en un lugar para vivir un poquito menos abusivo, mas pensante y menos fundo con peones obedientes y condicionados

25 de diciembre

Ese es el quid de la filosofía de izquierda. Como no puedo lograr progresar solo, busco generar un grupo que me lleve…pero el fondo es que uno quiere progresar; UNO, y si puedo hacerlo solo ok, sino, el grupo. En el fondo, la socialización es una herramienta. Pero como es impresentable mostrar ese interés en si mismo ( para asociarse al grupo), se disfraza de ideología, con pancartas y declaraciones altisonantes. Pero como decían los Prisioneros..”Quieren dinero..”

26 de diciembre

Has dado en el clavo Arturo. Bien expuesto.

juan carlos

26 de diciembre

“Ese es el quid de la filosofía de izquierda. Como no puedo lograr progresar solo, busco generar un grupo que me lleve…pero el fondo es que uno quiere progresar; UNO, y si puedo hacerlo solo ok, sino, el grupo. En el fondo, la socialización es una herramienta. Pero como es impresentable mostrar ese interés en si mismo ( para asociarse al grupo), se disfraza de ideología, con pancartas y declaraciones altisonantes. Pero como decían los Prisioneros..”Quieren dinero..””

Esto es una falacia. Es imposible progresar sólo, y menos aún un empresario que necesita de sus trabajadores para que la empresa produzca.

26 de diciembre

Estimado, muy de acuerdo.
Pero lo que argumento es que el interés por progresar es individual; el trabajador no trabaja para que al empresario le vaya bien, lo hace para progresar él. El empresario usa el trabajo del trabajador para ganar él (el vilipendiado “lucro”). Lo dicho por Adam Smith en el siglo 18 es irrefutable.

rebelion

01 de enero

Otorgue los créditos de donde salio el termino, la creatividad y la definicion mas precisa.

http://www.rebelioncorp.org/cl/viewtopic.php?f=1&t=166681&sid=5e7b11eeab2533f9ac43008439a4a48f

Saludos

joe

13 de junio

Shuu este articulo antiguo no e leido… ke mala tipico parche ante de la herida sr ve actiuelmente este gobierno a granrasgo y ya desde anterior negociacion previa de la elite monarquita de de chile que funciona a estilo edad feudal y asiendonos peliar al pueblo kn derechas izquierda … esto actualmente vivimos c veia venir mirandolo sin esta venda que cada vez nuestra monarquia discute termino interno nuestro futuro salen pasado divisiones que si miramos bien noticias 12 años atras dariamos cuenta estos mismo politicos hablaban de paz reconciliacion… bueno hoy en dia nuestra monarquiar y familias nobles pasan malnmomento y por ende como plebeyos ke somos nos hacen entretenernos en nuestro coliseo romano

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