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Ciudadanos o consumidores, una reflexión a propósito de los comicios

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La ausencia de una real ciudadanía explica la indiferencia de los próximos comicios electorales, porque como no ven nada en juego, les da lo mismo, es común escuchar la frase “pero si gane quien gane mañana igual debo ir a trabajar”

En éstas elecciones municipales hay muchos interesados en que se produzca una alta abstención; de partida la oposición de derecha espera con ansias el absentismo sobre el 50% para culpar al gobierno; algunos de los líderes históricos de la centroizquierda estarán satisfechos si se ratifica la supuesta tendencia a la abstención, algunos de los más influyentes medios escritos tienen preparados los titulares: Abstención Histórica en las Municipales.

Los comicios municipales del 23 de octubre es una crónica de una abstención anunciada, ya que todos saben y esperan el desenlace y nadie parece querer evitarlo, al contrario, el SERVEL cometió errores hasta el cansancio, el Registro Civil fue desprolijo, el gobierno sólo es reactivo y agudiza la situación, la oposición ataca, cuestiona y crítica, aunque carezca de ética política para ello, la prensa escrita, en particular los dos oligopolios dominantes en el país se solazan con titulares, análisis técnicos, anunciando o induciendo a la abstención.

¿Y los ciudadanos en qué estamos? Ante esta atmósfera tan negativa, la ciudadanía puede verse impelida a cumplir el designio del oráculo nacional, a saber, abstenerse. Sin embargo, hay miles, cientos de miles de ciudadanos que tenemos la convicción de que votar no sólo es un derecho, sino un deber que consiste en entregar nuestra soberanía popular a nuestros representantes.

Y la corrupción, y la mediocridad, es cierto están presentes, en verdad siempre han estado, salvo que ahora se tornan visibles, o cómo creen que se financiaban las campañas electorales hace medio siglo, o hace cien años, siempre con el apoyo de los poderosos; pero, a riesgo de  ser ingenuo, la única forma precisamente de atenuar la influencia del dinero es votando.

La abstención favorece principalmente a los mismos de siempre, esto es a la élite tradicional chilena, que es renuente a escuchar la voz del pueblo, que sólo le interesa preservar sus cuotas de poder para proteger sus riquezas económicas y por cierto sus privilegios de clase, usted al no concurrir a sufragar sólo está favoreciendo a este sector; si quiere pasarle la cuenta al gobierno anule el voto o vote por la oposición de derecha, o si usted tiene sensibilidad de izquierda hay candidatos de sectores alternativos.

El cuestionamiento a la mentada clase política, la corrupción evidenciada en las investigaciones judiciales, la cantidad de escándalos políticos, y sobre todo la mediocridad de los dos últimos gobiernos y de los parlamentarios han llevado a parte de las personas a sentir que no tiene sentido participar ni votar, y claro a primera vista parece ser lógico que se produzca correlación.

Surge otra interpretación, las personas en el  Chile del siglo XX en general, tendían a sentirse y comportarse como ciudadanos, y las elecciones eran un orgullo republicano, y los ciudadanos participaban, pobres, clase media e incluso algunos de los sectores acomodados, eran partícipes de este ethos republicano, ser ciudadanos; formar parte de una toma de decisión relevante, los ciudadanos concurrían, sufragaban y disfrutaban de los procesos electorales. Es cierto que había nubarrones en ese contexto, el cohecho y las prácticas de acarrear a los votantes, males que han persistido hasta la actualidad, medio disfrazados, pero persisten.

El golpe de estado de 1973, el fin de la participación política, la ausencia de procesos electorales, a excepción de los plebiscitos fraudulentos de 1978 y 1980, le quitaron a los ciudadanos su condición de tal, la dictadura horadó la esencia de los ciudadanos, y claro, la épica del plebiscito de 1988, pareció devolver a los chilenos no sólo la democracia sino que también su carisma de ciudadanos, la alta participación se mantuvo al año siguiente en la elección presidencial, y luego fue decayendo de a poco, como ya había una masa electoral inscrita en forma voluntaria, ese grupo tendió a seguir votando, y los jóvenes rehusaban inscribirse en los registros electorales; como sea la abstención ya estaba presente, pues si incluíamos a los jóvenes no inscritos la gente que no votaba aumentaba en cada elección.

La abstención es una tendencia que está presente desde mediados de los años 90 hasta el presente; y la pregunta es ¿Por qué?. Una posible respuesta es la siguiente: La dictadura no devolvió la democracia, porque la destruyó, lo que liberó fue el Mercado, tal cual, un país privatizado, sus servicios públicos mayoritarios en manos de empresas privadas que lucran con sus prestaciones, un mercado todo poderoso, y por ende, ya no hay ciudadanos, sino que consumidores, que desean aumentar sus ingresos para consumir, y sólo están interesados en sus particulares motivaciones e intereses.

Las movilizaciones sociales, re iniciadas a partir del año 2006 por estudiantes secundarios, levantaron banderas de comunidad, parecía que se recuperaba la épica perdida, pero sólo fue transitorio, en forma rápida las cámaras de tv y la élite política cooptó a sus principales líderes.

Las siguientes movilizaciones, se han caracterizado por ser temáticas: por educación de calidad y sin lucro (los estudiantes), por igualdad de derechos (comunidad gay), por acceso a medicamentos y tratamientos médicos para las enfermedades catastróficas (personas enfermas y sus familiares), No + AFP (trabajadores y sus familias), las huelgas de los profesores o de la ANEF o de los trabajadores del Registro Civil, así por nombrar a las más emblemáticas; pero no ha habido una movilización que los una a todos, como una comunidad, como ciudadanos conscientes y solidarios, las personas salen a marchar y toman el cartel cuando se sienten perjudicados o pueden obtener algo a cambio, eso es típico de un consumidor, pero no es la actitud de un ciudadano.

La ausencia de una real ciudadanía explica la indiferencia de los próximos comicios electorales, porque como no ven nada en juego, les da lo mismo, es común escuchar la frase “pero si gane quien gane mañana igual debo ir a trabajar”; esa es una expresión típica de un consumidor, no de un ciudadano. La abstención se viene configurando desde el advenimiento del mercado como la fuerza centrípeta del comportamiento de los chilenos.

La reciente manifestación de “Ni una menos”, que en forma espontánea convocó a miles de mujeres en las calles (y algunos varones)a expresar su rechazo a la violencia en contra de la mujer, es una señal tímida, pero señal al fin y al cabo de que el camino puede estar por venir, cuando mujeres de distintas edades, condición social e ideas políticas marchan juntas es el símbolo de poder recuperar la ciudadanía, quizás es el camino para recobrar el ethos republicano, volvamos todos a ser ciudadanos y reconstruyamos de verdad nuestra democracia.

 

TAGS: #Movilizaciones elecciones Mercado

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