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La lenta muerte del parque Pan de Azúcar

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Entre la Región de Antofagasta y Atacama se encuentra el parque nacional Pan de Azúcar. Es parte de las Áreas Silvestres Protegidas del Estado y administrado por CONAF. Su dimensión es de 43.769 hectáreas. La principal entrada se ubica por un desvío al norte de Chañaral, por la panamericana norte. Por la costa, el parque baña sus costas con el Océano Pacifico, uno de los mas ricos y diversos del planeta. Por la cordillera, limita con el Desierto de Atacama, el más árido del mundo. Esta zona geográfica, de ambiente desértico-costero, proporciona al parque condiciones únicas, específicamente en el sector donde se ubica la franja costera del desierto de Atacama y el Océano Pacifico, potenciando un microclima que es hábitat de especies endémicas estudiadas por la comunidad científica mundial. Varias de ellas, ya cuentan con problemas de conservación.

Una isla, playas paradisíacas, arenas blancas, aves, cactáceas, delfines y pingüinos son parte del escenario que entrega el parque a sus visitantes. El Parque Pan de Azúcar está habitado por pescadores artesanales, quienes, además de desarrollar actividades turísticas, administran áreas de manejo, haciendo una extracción sustentable de los recursos naturales. Todo bien hasta ahí.

La otra historia

En la entrada al parque, fluye oculto un arroyo que proviene desde los interiores de Chañaral, su contenido: desechos de relaves mineros que son arrojados al litoral en caudales infinitos. Estos residuos han destruido todo el perímetro denominado como Caleta Palito, que es la entrada costera del parque. El daño causado es irrecuperable.

Donde hace unas décadas había especies, hoy murieron sepultadas o emigraron. De la costa ni hablar, se encuentra sulfatada, producto de las altas concentraciones de elementos químicos que dejan un verde grisáceo por efecto de la oxidación de los químicos que arrastra su caudal.

En Chañaral, ciudad vecina al parque, por más de 50 años fueron arrojados los mismos desechos químicos que hoy la convierten en la bahía mas contaminada del planeta. El problema, hoy convertido en solución, fue cambiar el cause 6 kilómetros más al norte, en territorios del Parque Nacional Pan de Azúcar, aumentando el perímetro del desastre, incluyendo un área de manejo administrada por buzos mariscadores, los cuales proyectan en forma sustentable los recursos biológicos que ahí resisten

Un estudio de la Sociedad Zoológica de Nueva York que descansa en la oficina de la Conaf en la Región de Atacama, destaca que uno de los factores que tiene relación con la disminución en la población de pingüinos de Humboldt se debe a la pesca industrial. Este estudio, efectuado en la década de los 80, ya proyectaba junto a otros, la existencia de graves problemas de conservación para esta y otras especies.

En la actualidad, las naves acogidas a la Ley de Pesca y acuicultura, permiten ingresar a territorios del parque y extraer peces en forma desmedida, que son la base alimenticia de las especies que habitan. Este arreglo diseñado por los industriales, tiene a un sistema frágil como el del parque nacional Pan de Azúcar con los días contados. Las extracciones son gigantescas y no se detienen las 24 horas.

La cantidad de pescado extraído diariamente en los territorios del parque nacional Pan de Azúcar, es destinado a la fabricación de harina de pescado, insumo clave para la elaboración de alimento para la salmonicultura, instalada al otro extremo del País, catalogada como una de las industrias mas sucias y destructivas. Industria que  además mantiene a los pescadores artesanales lejos del mar con la ya implementada privatización del mar de Chile, donde se les permite a los grandes empresarios concesionar porciones de mar por migajas.

Pero el problema es aún mayor. Las cuotas de captura de peces en aguas de Pan de Azúcar tienen nombre y apellido: Anacleto Angelini, quien, con sus flotas pesqueras posee el 80% de las cuotas de captura.

El movimiento industrial necesita de las costas del parque y han movido las piezas de modo tal, que a un par de kilómetros al sur de Chañaral instalaron la empresa productora de harina y aceite de pescado Bahía Caldera S.A, socia desde el 2005 del imperio de la Sociedad Nacional de Pesca (SONAPESCA). De esta sociedad también son miembros Ewos Chile S.A., Alitec S.A., Salmofood S.A., quienes consumen grandes proporciones de harina y aceite de pescado para la fabricación de alimento para la salmonicultura, la otra parte de la historia.

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Comentarios

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22 de Marzo

Se deberían tener más sentidos con respecto a lo que está pasando aqui, este ejemplo, es como lo mismo que pasa en Bocamina I y II. Se puede ver que las personas no cuidan las bellezas naturales.

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