#Justicia

Reserva de identidad de la Comisión Valech

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Al dictar clases de Derecho Internacional, he constatado la profunda ignorancia sobre derechos humanos. Y no solo de personas comunes, sino de supuestas personas luchadoras de derechos humanos. Todo se reduce a repetir lo que dicen los convenios internacionales, no hay un análisis de las expresiones ni el contexto. Y eso es más evidente cuando se habla de las violaciones de los derechos humanos. Sencillamente, las personas no entienden el concepto.  Empezando: no entienden qué es tortura.

Ante la discusión suscitada a raíz de las intenciones de la presidenta Michelle Bachelet de levantar el secreto de las declaraciones de la Comisión Valech (artículo 15 de la Ley 19.992, obligación de reserva y secreto de la información, testimonios y antecedentes de datos recopilados por la Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura (Comisión Valech I) por el término de 50 años) sentí un escalofríos al constatar que debo haber sido una de las 5 personas en este país que leyó el informe y que tiene una idea más certera sobre lo que esas personas tuvieron que sufrir. Es obvio que quienes aconsejaron a la presidenta esta medida no tienen idea de lo que dice el informe.

Partiendo, es insólito que haya personas que se atrevan a decir que no sabían que no se publicarían los nombres ni de las víctimas ni de los denunciados. Insólito porque ese derecho de reserva se comparó latamente con el secreto de la Comisión Warren, que investigó la muerte del presidente John F. Kennedy. Lo que me parece más descabellado es que haya periodistas que no recuerden que lo que entonces molestó a las víctimas como el actor Marcelo Romo, era la situación en que se encontraban personas como él: fuera del país, sin tiempo para regresar a Chile a dar su testimonio. Fue muy breve el plazo para que las víctimas se presentaran (6 meses) y no se abrió la opción de que las víctimas que vivían fuera del país declarasen en las embajadas o consulados, tal como Romo señaló en una entrevista hecha en esos años. 


Lean el Informe Valech: en este país, personas fueron violadas por perros, les metieron ratas y arañas en sus genitales, les extirparon a las mujeres hijos de sus vientres metiéndoles los brazos a través de la vagina.

Eso nos lleva a la razón por la cual se constituyó la Comisión Valech: para denunciar hechos sobre los que aún hay personas que se atreven a infravalorarlos. El objetivo de la Comisión Valech era dejar en claro que en Chile se torturó, que en Chile personas sufrieron prisión ilegalmente, que no fue mentira, ni invento. Nunca fue el exponer las identidades de quienes fueron víctimas de torturas y privación de su libertad por motivos políticos. Tampoco “hacer justicia”, sino darle a esas víctimas la opción de hablar, y darle al Estado la opción de reparar, al menos un poco, el daño que se les hizo.

Retrocedan a 2003: el gran problema del Informe Rettig (además de una introducción histórica muy manipulada que fue duramente cuestionada por los historiadores), es que parecía poner una cifra de víctimas  con el fin de atenuar lo ocurrido en la dictadura militar. Y de eso se valió el mundo político, sobre todo el de derecha, para repetir lo de “3000 muertos, eso no es nada”. La Comisión Valech venía a suplir esa deficiencia. ¿Qué concluyó la comisión? Que hubo 1.132 centros de detención a lo largo de Chile, y que si bien se pudo comprobar que 33.221 personas fueron detenidas, 27.255 personas fueron calificadas oficialmente como víctimas de la tortura. O sea, se puso una lápida al eufemismo de “gobierno militar”: en ningún país democrático con una población de no más de 8 millones de personas, hay más de 25.000 personas torturadas.

Ahora bien, aun cuando la víctima tenía que presentar un formulario (que se publicó en la prensa de la época) y se señalaba la documentación a adjuntar, no significaba que la Comisión partió del aire. Gran parte de los legajos con los que trabajó la Comisión eran los que tenía la Vicaría de la Solidaridad, y otros organismos de derechos humanos. Entonces, ese plazo breve de 6 meses tiene cierta justificación (personalmente aún me molesta ese plazo): lo que hizo la Comisión Valech, en el fondo, fue convocar a todas esas personas, sobre las cuales ya se tenía idea de lo que habían pasado, para que ratificaran lo que les había ocurrido.

¿Significa que por ese derecho de reserva las víctimas no han podido denunciar? Sí, han podido. Esa opción nunca ha estado cerrada. Quien ha cerrado los antecedentes de la Comisión Valech a las víctimas para que los presenten a tribunales ha sido el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). Revisen los casos de recurso de protección: al menos hay 14 denuncias contra el INDH hechas en el año 2016, que dejan claro que es ese organismo el que no entendió que el derecho de reserva nunca ha afectado el derecho personal que asiste a los titulares de los documentos, informes, declaraciones y testimonios incluidos en ellos para darlos a conocer o proporcionarlos a terceros por voluntad propia, como dice la norma. Pónganse dos segundos en la situación: si el personal del Instituto Nacional de Derechos Humanos no se ha tomado la molestia de leer la Ley 19.992, y les han negado a las víctimas el acceso a sus propias declaraciones de las cuales el organismo es custodio, ¿se imaginan el nivel de ignorancia sobre este tema del resto de la población?

Vamos a otra arista: se cree que se develarán los nombres de los torturadores a los tribunales de justicia. Varios de esos nombres ya se conocen (Camilo Azar Saba¸ Alejandro Jorge Forero Álvarez, Robinson Alfonso Suazo Jaque, alias “Jonathan”, Cabo de Ejército Basclay Humberto Zapata Reyes, alias “el troglo”, Eduardo Enrique Cartagena Maldonado, alias “Lalo”, Otto Silvio Trujillo Miranda alias “Colmillo Blanco”, María Alicia Uribe Gómez, alias “la Carola”, Palmira Isabel Almuna Guzmán, alias “la Pepa”). Dar esos nombres a los tribunales no cambia el problema con el que tienen que bregar los denunciantes: probar el nexo. O sea, que el militar señalado efectivamente haya estado en el lugar. Eso significa no solo que haya testigos, sino que esté documentada su presencia en tal o cual lugar y que haya cometido el acto de torturar a tal o cual persona.

¿Y si se prueba ese nexo? Oh, está el gran escollo: la Ley de Amnistía sigue vigente. Aun cuando en 1998, la Corte Suprema de Chile resolvió que la ley no debía aplicarse a casos de violaciones de derechos humanos, eso no significa “condenas”. Chile debe cumplir su obligación de investigar, pues se investigan las denuncias. Pero a menos que no haya dudas sobre la participación de tal o cual persona en el caso denunciado, no hay condenas.  O sea, queda todavía al arbitrio de las cortes internas la aplicación o no de la amnistía.

Ahora bien, apoyaría este proyecto si fuera realmente en beneficio de las personas víctimas de tortura. Pero no es así. Lo que pretende el proyecto no es sólo que se conozcan los nombres de los torturadores, sino que las víctimas que declararon ante la Comisión Valech repitan esos dichos ante un tribunal, no por sus propias causas, sino para otras. O sea, que actúen como testigos, exponiéndose a que sus nombres, por esas raras “filtraciones”, aparezcan en la prensa.

Y aquí creo firmemente que la presidenta está ignorando razones de peso para mantener esa reserva.

Primero, muchas de esas personas no pueden probar que tal o cual militar o miembro de la DINA  o CNI los torturó. Si leyeran el informe, verían que hubo situaciones en las que esas personas sólo veían uniformes, o solo oían apodos (¿recuerdan el caso de Víctor Jara?). Eso complica seriamente la identificación de los victimarios, considerando que los responsables no se van a entregar, y que siempre ha sido un problema el encontrar testigos que quieran declarar porque los que serían realmente relevantes, o sea, militares (sobre todo conscriptos) no lo harán por motivos que van más allá de un pacto (¿saben que militares han sido amenazados de muerte si hablan de lo que fueron testigos en esos años?)

Segundo: no pueden hablar, a cara descubierta, de las torturas que sufrieron. Vamos a ver si se entiende el problema: hombres declararon que oían como sus parejas eran violadas y torturadas, y luego ellos eran violados por perros, uno de ellos llamado Volodia. Lean el Informe Valech: en este país, personas fueron violadas por perros, les metieron ratas y arañas en sus genitales, les extirparon a las mujeres hijos de sus vientres metiéndoles los brazos a través de la vagina. ¿Creen acaso que es algo que quieran que sus hijos sepan? ¿Creen que les gustará a esas personas ver sus nombres asociados a “violado por perros”? ¿Creen que alguna mujer querrá ver su nombre junto a “le introdujeron ratas en la vagina”? ¿Qué creen que les pasó a esas personas?

Tercero, como bien dijo el ex presidente Ricardo Lagos,  y creo que es la razón por la que muchas víctimas no quieren hablar: señalaron a personas que luego fueron torturadas o desaparecieron. Eso es lo que ha causado que no se presentasen una oleada de denuncias ante tribunales, porque viven con el remordimiento de que sobrevivieron porque dieron el nombre de compañeros, de familiares, de parejas. ¿Qué ocurriría con los familiares de los detenidos desaparecidos, si supieran que el mejor amigo, la esposa, el padre, la madre, o un hijo denunciaron a su familiar?

Tal vez si otras fueran las circunstancias, si esas personas supieran que realmente contarían la comprensión de los chilenos, hablarían. Pero ¿después de lo que ocurrió en la Municipalidad de Santiago el 11 de septiembre de 2017, cuando el jefe administrativo de la Dirección de Educación de la Municipalidad de Santiago, Jaime Necochea Aspillaga, hermano de uno de los implicados en la muerte de Arturo Araya Peeters, comandante y edecán naval de Salvador Allende, llegara con traje de huaso a la institución y ante las quejas de los funcionarios, agresivamente dijo que vivían en el pasado y que tenían que superarlo? ¡¡¡Por favor!!!

Hay familiares de detenidos desparecidos que llevan décadas esperando respuestas. Y lo siento, pero no hay otra manera de decir ciertas cosas: no las tendrán. Nunca las tendrán. No importa lo que hagamos, no importa las leyes que se promulguen: quienes tienen esas respuestas, los victimarios, no las dirán, con ley de amnistía o sin ella, ni aun cuando el Comandante en Jefe de su rama se los ordene, porque no lo han hecho en todos estos años pese a que varios han sido condenados. Y no podemos forzarlos a dar esas respuestas. Fue lo que ellos hicieron al torturar a personas. Céntrense en los hechos: estamos hablando de personas que torturaron a sus propios amigos, a sus superiores, a niños. ¿Creen que hablarán?

Y cuando se entiende eso, este proyecto no parece una buena idea. Va a traer un enorme dolor a víctimas de tortura, a las que se les pedirá que queden expuestas  para que hablen de cosas que ni siquiera han podido decirle a sus terapeutas, sin dar la única respuesta que esperan muchas personas: dónde están los desaparecidos. Ellos no lo saben, solo pueden señalar a quien tal vez lo sepa, que si no lo ha dicho en 44 años, no lo hará ahora. Lo que algunos pueden decir es “yo lo acusé”. Y eso no es cerrar heridas, eso es abrir un tajo sobre ella.

TAGS: #DerechosHumanos #InformeValech Tortura

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Comentarios

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19 de septiembre

Es impresionante como la izquierda cada vez que se ve acorralada por su ineptitud para resolver los problemas del presente y el futuro logra tapar toda la agenda con la misma pirotecnia durante casi medio siglo.

20 de septiembre

José Luis, esto se trata de conocer, para hacer justicia y la problemática de que se haga publico, cuento a parte es hablar de derecha o izquierda, vuelve a leer, opinologo de pacotilla

23 de septiembre

Todos los que conocen lo que se va a publicar han insistido una y otra vez que no hay ningún nombre de victima o victimario por revelarse con esta publicación, es sólo un intento de reeditar odios de hace casi medio siglo por desesperación electoral. publicando estos relatos morbosos de las vejaciones ocurridas. Eso no es un acto precisamente humanitario para las víctimas que por algo no quisieron publicar detalles. Es un show electoral que demuestra la verdadera “vocacion por los derechos humanos” que tiene la gente como usted Eduardo y si le pica rasquese.

rodrigo alegria

19 de septiembre

Uyuyuy… Leí esta columna y creo que cambié mi visión del asunto. Hasta los verdaderos creyentes en el respeto al prójimo podemos enredarnos en la amnesia colectiva, y es muy bueno que alguien corra ese velo para rescatar la humanidad colectiva que deberíamos proteger. Muchas gracias.-

Patricia Bermedo

19 de septiembre

Negar la verdad y negarse a terminar con secreto imforme Valech. recoge lis aplausos de torturadores y derecha involucrada. Gran daño al pais y nuevas generaciones. los secretos y acuerditos entre 4 paredes

Loreto Soler

20 de septiembre

Toda la razón Marcela. Sobre todo, la última frase es desgarradora.

20 de septiembre

Me parece muy bueno tu artículo y muy certero, ya que pone en contexto cual fue el espírtu de la Comisión Valech y cuales fueron sus objetivos. Es de esperar que quienes tengan la fuerza de declarar en tribunales lo hagan, y quienes no, que puedan encontrar algún desahogo en al menos haber compartido una experiencia tan terrible.

20 de septiembre

Dejemos que las victimas que hicieron sus declaraciones decidan y no nos adelantemos a ellas, son personas que pueden pensar por si mismas, tiene muchas experiencia en el dominio, con los trabajos de las diversas agrupaciones de DDHH y ex presos politicos. No vengan con paternalismos a lo Lagos.

La gente, en general sí hizo sus declaraciones para tratar que se haga justicia, contrariamente a lo que dice la autora de la nota, debemos seguir luchando por eso, por remota que sea el éxito, reagrupando y entrelazando informaciones más de algo se pude lograr, al menos una condena politica clara en el peor de los casos

francisco papas

21 de septiembre

señora marcela castro, primero le digo que para hablar de la ley, debe leer la ley, parece que no lo hizo,
segundo: los 20 recursos fueron hechos por desclasificacion popular colectivo al cual pertenezco y luego publicados http://www.desclasificaciopopular.cl por voluntad de los y las expp, van 200 ex presas y presos politicos que quieren publicar sus archivos, me parece raro que usted tenga identificado solo algunos nombres de victimarios ya que nosotros hemos identificados otros que no estan en su limitada lista.
tercero los grupos de expp dicen que se les obligo a que su nombre fuera publico o si no no se les entregaría la reparación, eso esta en el libro el listado de los mas de 27 mil calificados con nombre rut y apellido eso fue una buena idea de la comision para guardar la identidad de las victimas?,

finalmente por que las agrupaciones de expp van a mentir diciendo que no se les dijo que habría un secreto de 50 años?

no confunda reserva con secreto.

Leo

22 de septiembre

Hahaha ¡Qué artículo más malo! Y qué persona más maquiavélica hay detrás de quién lo escribió!

Carlos aguilar

22 de septiembre

Mentiras. Mentiras. Yo declare en la Comision Valech. Nunca dijeron que iba a ser secreto. Lo unico que hacen es denegar la justicia y protger a los torturadores

Jose sanhueza

01 de octubre

Democracia no es solo votar sino que todos tengan igualdad en salud previsión justicia cultura educación

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