#Justicia

¿Quién me defiende a mi?

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Durante estos últimos meses me percato de que nuestro hermoso país, a pesar de todo lo que digamos, tiene una capacidad de crítica y autoevaluación feroz. A pesar de no tener un Congreso y parlamentarios con la capacidad de discutir, la sociedad sí puso en el tapete el tema del aborto terapéutico; soslayando una discusión necesaria, se defendió el derecho a la vida a rajatablas.

Dentro de estos últimos días, la lamentable muerte de Daniel Zamudio, demostró que existe un gran porcentaje de la sociedad que no quiere ser presa del miedo y de la discriminación por diversidad, sea sexual, de culto o de pensamiento. Mientras no ataque o atente contra los demás, en Chile nadie sobra.

Ya nadie se atreve a beber ni siquiera un enjuague bucal, pues una ley estricta te vacía los bolsillos y te quita la licencia si te encuentra con algo de alcohol en horas de la noche.

Pero en mi país me siguen debiendo las ganas de no hacer justicia con mi propia mano. Que yo, un huevón que no tiene influencias con nadie, que si me atraso en una cuota de algo sin duda sacaré el premiado en el pago de sus respectivos intereses, no tenga ese maldito sentimiento de que nada pasará si me asaltan, golpean o matan. Quizás me gane tres minutos de exclusiva dedicación en los noticieros y media plana en el diario por lo que me hicieron, pero no por ser yo, un habitante de está atochada clase media, sino por ser un exquisito entremés para esta morbosa  sociedad que no podrá vivir sin este circo romano que es la delincuencia y la impunidad que se demuestra constantemente.

Soy un adicto al Twitter, lo reconozco y espero que alguna vez lo llegue a manejar. Por este medio encontré a Daniela Galdames. ¿Quién es? Una chilena más, una estudiante de esta famosa clase media “normal”. ¿Le suena? Obviamente que no, pues no provoca una manifestación masiva y no está en los medios afectando mi diario vivir. Eso creía yo hasta que leí uno de los tantos mensajes que ha pedido difundir: #JUSTICIAPORHUGOGALDAMES.

Soy curioso, no sé si por genética o formación, pero investigué. El es su padre: fue asesinado, lo mataron por defender su propiedad y a los suyos. En los noticieros se informa con hechos, y éstos señalan que un grupo de delincuentes trató de arrebatarle en las puertas de su hogar, su auto. Él defendió su propiedad y a los suyos al nivel de repeler este asalto y lograr la huida de estos delincuentes. Pero como una medida “aleccionadora” por parte de estos asesinos, volvieron para hacer de Hugo un ejemplo y lo mataron. Con la frialdad que te da el huir y planificar este atentado, de manera vil. Estos malditos hicieron con una persona que defendió lo que con esfuerzo se adquiere, lo que muchos (donde me incluyo) quisiéramos hacerle a ellos: asesinarlo.

No vendré a dar cátedra de lo que debe pensar un ciudadano modelo. Me encantaría no sentir ninguna vez en mi vida el deseo de aplicar de una ley draconiana, pero ya es mucho. Seguramente usted ni siquiera supo de su deceso, y yo aún informándome ese mismo miércoles 28 de marzo, no logré ver la verdadera implicancia que tenia este hecho. ¿Quién vela por mí, por nosotros, los “normales”; los “comunes”, los que no nos juntamos para hacer un movimiento, que no somos minorías, los cuales se supone no estamos infectados de nada, pero sí apestados de que nos afecte todo y no tengamos a nadie que nos defienda?

Sinceramente siento que si no existe en las noticias, si no llega a movilizar a las FFEE o no llega a molestar a la mayoría de los chilenos, no es meritorio para discutir.

Es por eso que un humilde mensaje reenviado por Daniela me tocó la fibra, pues de verdad me afecta y todos asumimos los riesgos de vivir en esta sociedad: que los otros te pueden destrozar la vida y por ser malos y “vivarachos” no les pasará nada. La justicia no se hace presente: las policías, los tribunales, los políticos y el gobierno no desean tomar este fierro caliente que es el dar seguridad a quienes tratamos de mantener este país. Quizá suene muy arrogante el autoproclamarme como un engranaje fundamental para mantener este sistema, pero de verdad me quiero y necesito que mi clase media sea atendida como se merece.

Soy heterosexual, no pertenezco a ningún partido político, soy quizás para muchos un número más, pero trato de hacer las cosas bien y de buena forma, como quizás Hugo Galdames las hacía. Ahora el miedo y la impotencia se apoderan de esa casa, pues quien la defendía ya no está y aprendieron de la manera más brutal que el crimen en Chile no paga y además abusa.

Daniela, también exijo justicia, porque yo también soy un Hugo Galdames.

Twitter: @estebanbelmonte

 

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Foto: esc.ape(d)Licencia CC

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