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Las torturas de la CIA

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La información que aparece en los documentos desclasificados, algunos no en su integridad, describe en detalle las técnicas empleadas, la actitud de algunos de los interrogadores, y los daños y secuelas sufridas por los presos que fueron torturados

El espionaje, tanto en el exterior como hacia sus propios ciudadanos, es una de las funciones habituales de la CIA. Un recordatorio de esto fue la filtración de documentos, hecha por el ex analista de esa agencia, Edward Snowden, sobre las escuchas masivas a dirigentes sociales, políticos de izquierda y a líderes mundiales -entre ellos a dirigentes políticos de países aliados como la canciller alemana  Merkel, cuyo teléfono celular estaba intervenido- dejan nuevamente al descubierto que esta gigantesca máquina de vigilancia no tenía fronteras ni limitaciones legales para vulnerar las libertades básicas de la gente de todo el mundo.

Lo que no se sabía “oficialmente” es que la CIA, a partir de los atentados a las torres gemelas del 11 de septiembre de 2001, también utilizaba “controvertidos procesos de interrogatorios a sospechosos y miembros de AI Qaeda retenidos en instalaciones secretas en Europa y Asia”, como lo ratifica ahora el informe publicado por el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos, y que sus métodos eran más brutales de lo que la CIA había reconocido ante el Congreso de ese país. Estamos frente a una confirmación oficial de lo que muchos ya habían denunciado previamente, que esta institución de espionaje norteamericano desarrollaba actividades que vulneran la Carta Internacional de los Derechos Humanos y los distintos pactos internacionales de derechos humanos que fueron acordados por la comunidad internacional, particularmente los que dicen relación con derechos y dignidad y “de rechazo a las torturas y los tratos que puedan ser considerados como inhumanos, degradantes o crueles”.

Las 525 páginas que resumen el informe de 6.300 carillas, tras cinco años de recopilación de más de seis millones de documentos e investigaciones, muestran que esa agencia de inteligencia utilizó la tortura a sospechosos de terrorismo durante ocho años (hasta el 2009), que incluyeron asfixias simuladas, baños en agua congelada, privación de sueño durante más de una semana, alimentación e hidratación rectal, así como amenazas de abusos y muerte. Este informe revela, además, que la CIA pago ochenta millones de dólares a una firma de sicólogos, Mitchell Jessen & Associates, que recomendaron técnicas como el “submarino”, golpes en las partes sensibles y entierros simulados a los prisioneros sospechosos de terrorismo. También pagó a esa compañía un millón de dólares para protegerla, a ella y sus empleados, de responsabilidades legales.

La información que aparece en los documentos desclasificados, algunos no en su integridad, describe en detalle las técnicas empleadas, la actitud de algunos de los interrogadores, y los daños y secuelas sufridas por los presos que fueron torturados. El informe es un catálogo exhaustivo de los horrores infligidos a los presos. El objetivo era destruirlos psicológicamente para que contaran a los interrogadores lo que estos querían escuchar.

El informe revela, también, que “desde el principio del programa, la CIA afrontó desafíos significativos en la búsqueda de naciones dispuestas a acoger sitios clandestinos de detención”. El documento asegura que uno de los factores que llevó al fin del programa fue la “reducción de la cooperación” de los países aliados. Según el diario  The Washington Post, había nueve centros secretos de interrogatorios: cuatro en Afganistán y el resto en la base naval de EE.UU. en Guantánamo (Cuba), en Polonia, Rumania, Lituania y Tailandia.

Un informe aprobado por el Parlamento Europeo en 2007 documentó 1.245 vuelos operados por la CIA en aeropuertos de la UE entre septiembre de 2001 y finales de 2005. También una decena de “entregas extraordinarias” -detención extrajudicial y encarcelamiento fuera de EE.UU. de sospechosos de terrorismo- que afectaron a ciudadanos o residentes en la Unión. En el caso de la colaboración de Polonia en este programa, tuvo como consecuencia que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó, en julio de este año, al Gobierno de ese país a indemnizar a dos presuntos terroristas que estuvieron confinados en uno de esos centros secretos.

La responsabilidad política del ex presidente de George W. Bush debería ser confrontada. El ex director de la CIA, Michael Hayden, en una entrevista con el diario Político, dijo que no es cierto que Bush no conociera los detalles de las técnicas de interrogación hasta 2006, porque el entonces presidente “aprobó personalmente” aplicar la asfixia simulada al líder de AI Qaeda Abu Zubaydah, detenido el año 2002.

Según la senadora demócrata Dianne Feinstein, la titular del panel que evacuó el informe, declaró que “bajo cualquier definición, lo que hizo la CIA con los detenidos debe llamarse torturay  que las conclusiones del informe “dejan claro cómo este programa era moral, legal y administrativamente un error”. Queda establecido que la Central de Inteligencia de los Estados Unidos se desempeñó al margen de todo control político y judicial.

Es por eso que el relator especial para Derechos Humanos y Contraterrorismo de Naciones Unidas, Ben Emmerson, ha emitido un comunicado afirmando que el gobierno estadounidense “está obligado, bajo la ley internacional, a llevar a los responsables -de las torturas- ante la justicia”. “El fiscal general de EE.UU. –afirma Emmerson- tiene el deber legal de presentar cargos contra los responsables”. Y añade que  “el hecho de que las políticas que han sido reveladas en este informe fueran autorizadas a alto nivel en el seno del gobierno de EE.UU. no las hace de ningún modo excusables. De hecho, refuerza la necesidad de una responsabilidad criminal”.

La Unión por las Libertades Civiles, organización norteamericana, también ha señalado que el fiscal general debería nombrar un fiscal especial para que lleve a cabo “una investigación independiente y completa de los funcionarios de la administración Bush que crearon, aprobaron, llevaron a cabo y encubrieron el programa de torturas”.

Human Rights Watch, ha dicho a través de su director ejecutivo, Kenneth Roth, que “a menos que este importante proceso de revelación de la verdad lleve al encausamiento de los funcionarios (responsables), la tortura seguirá siendo para los futuros presidentes una opción política”. Mientras que Amnistía Internacional, denunció que la CIA cometía actos ilegales “desde el primer día” y que “dio luz verde para cometer crímenes de tortura y desapariciones forzadas con impunidad”. “Es hora –añade AI- de depurar responsabilidades, incluyendo una investigación completa, el encausamiento de los responsables y compensación a las víctimas”.

Es de esperar que estos actos de torturas, definida por la ONU, como: “todo acto por el cual se inflige intencionadamente un intenso dolor o sufrimiento, físico o mental, por, o a instigación de, un funcionario público, a una persona para fines tales como obtener de ella o de una tercera persona una información o confesión”, puedan ser procesados legalmente por el Departamento de Justicia de EE.UU. como lo han demandado algunos parlamentarios demócratas del Comité de Inteligencia que trabajaron en el informe. Todo indica que esa fiscalía federal no tiene intención de hacerlo, lo que significaría que para ciertos sectores de la política norteamericana el concepto de derechos humanos no tiene ningún valor.

Ejemplo de aquello, es que Obama ha declarado que no se iniciará una investigación y ha dado un portazo a toda posibilidad de procesar penalmente a los responsables de estos delitos, y también ha decidido mantener como director de la CIA a John Brennan, quién ha defendido el programa de torturas bajo la administración Bush, lo que seguirá reduciendo la feble autoridad moral de Estados Unidos para pontificar a otros países sobre la violación de los derechos humanos, teniendo en consideración que la tortura es un crimen de lesa humanidad cuyos responsables deben ser puestos ante la justicia en concordancia a los tratados internacionales. Al parecer no les importa el descrédito internacional que significa para la imagen política de EE.UU, la desidia de no perseguir judicialmente a los responsables de estas aberraciones.

La pasividad, en este caso, de la Fiscalía Federal y del gobierno de Obama, puede establecer un precedente para que esto vuelva ocurrir. Estados Unidos estará ahora, menos que antes, calificado de seguir presentándose como el portaestandarte de las libertades civiles y de la democracia, mientras continúe con el doble estándar de enjuiciar las violaciones de los derechos humanos que acontezcan en el extranjero y hacer tabla rasa respecto de ellos, en los propios.

TAGS: CIA

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16 de Diciembre

Se sabía oficialmente. Todo lo que dice este informe de la CIA se sabia desde hace años. La ONU hizo una investigacion a traves del Relator Especial del Comite contra la Tortura, y el informe (no recuerdo si es del 2007 o 2008) es bastante revelador sobre lo que hace la CIA con los detenidos, en que era gracioso como Estados Unidos negaba que hundir la cabeza de una persona en agua o colgarlo de cabeza durante horas fuera tortura. Y luego estuvo la investigacion europea tras los vuelos ilegales de la CIA, en que se revelo mas informacion… y salio a colacion que Gran Bretaña habia reactivado un centro de detencion que ya habia usado durante la Segunda Guerra Mundial para torturar a alemanes, algo que habia sido secreto durante mas de 50 años, como que en el mismo Londres se torturo a alemanes. Y de manera sadica.

Asi que lo unico que sorprende de esta situacion, es que el gobierno norteamericano tenga el descaro de negarla… y que el gobierno britanico, que ha contribuido con todo con la CIA, se quede callado.

16 de Diciembre

Estimada Marcela,
Concuerdo contigo que las torturas llevadas a cabo por la CIA, son y eran de conocimiento público. Lo interesante de ahora, al igual que en 1975 con el informe del comité de investigación del Senado presidido por el senador Frank Church, es un poder del Estado que revela estas prácticas que violan la conciencia y la ley internacional. Este es nuevo capítulo oscuro de la historia de Estados Unidos y, sólo revela resonancias del modus operandi de la CIA.

Es por eso que es imperioso que las organizaciones que defienden los derechos humanos en el mundo, reiteren sus esfuerzos para exigir el enjuiciamiento de los responsables materiales y políticos de estas graves violaciones a la dignidad humana, como también su posterior sanción, puesto que la verdad sobre los hechos revelados sin justicia, es un recetario para la repetición de los mismos y, la consiguiente impunidad a las atrocidades que cometen los estamentos militares y de “inteligencia”.

Lo que está en juego es el control civil democrático sobre estos organismos, particularmente en EE.UU que se vanagloria que existe una efectiva separación de poderes que facilita el control sobre eventuales trasgresiones constitucionales de cada uno de ellos.

Jaime Rubio Palma

Juan Pedro

17 de Diciembre

Les encanta atacar a los gringos.

Pero nunca se han detenido uns egundo a pensar que son el único país del mundo que hace este tipo de investigaciones internas, el único que desclasifica por ley sus documentos privados.

Cuando hablen de sus adorados paraísos socialistas, pregúntense si tienen estas normas. Por ejemplo, cuando desclasificará Venezuela la información inicial sobre el primer gobierno de Chávez??

17 de Diciembre

Como no entiendes lo que esta pasando, voy a explicartelo:

estas caminando por la calle, cuando te detienen. Y mientras te golpean en la calle, y te ponen una capucha en la cabeza, alcanzas a ver que entre tus captores esta tu vecino, al que le estan pagando por haberte delatado. Atado, sin comer, golpeado e insultado, te llevan en avion hacia un lugar desconocido, donde durante años te torturan. A diario. Te cuelgan de los pies, te ahogan, no te dejan dormir, te insultan una y otra vez. Y digo las torturas suaves, las otras son demasiado terribles. Y si sales libre, si es que sales, tienes que firmar un documento en que te comprometes a jamas denunciar lo ocurrido, a no ser indemnizado, y a que si se te ocurre hablar, te perseguiran y nunca estaras en paz.

Estados Unidos lleva haciendo esto mas de 10 años. Gran parte de los detenidos que tiene y que ha torturado no han hecho nada malo, ni siquiera un delito menor. Solo parecen terroristas, asi que los secuestra y tortura por eso.

Y no, despues de 10 años de desmentir a organizaciones de derechos humanos y a la misma ONU, despues de negarle durante mas de 10 años justicia a todos los que ha maltratado e incluso violar sus propias normas legales, no hay por que destacar algo tan estupido como que sea “el único país del mundo que hace este tipo de investigaciones internas”. Porque esta investigacion es eso, una simple investigacion. Se sigue torturando a estas personas.

Asi que ¿cual es la diferencia con Venezuela? ¿O con Corea del Norte? Ninguna

Juan Pedro

18 de Diciembre

La diferencia? Ni en Venezuela, ni Cuba, ni Argentina ni Ecuador hay un Congreso independiente, ni un Poder judicial independiente, ni prensa independiente, que den luz a estas agresiones, y las persigan. Sólo en EEUU.

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