#Internacional

La consigna del silencio

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Foto del autor

Todo ser humano que haya sufrido una agresión sexual ha sido tocado en lo más profundo de su integridad. En esto no hay excepciones y, si las hay, suelen ser muy raras. Un niño, niña, adolescente o adulto víctima de tal escarnio difícilmente podrá borrarlo de su memoria, guardando esa imagen con una dolorosa sensación de repugnancia y culpabilidad. Y el silencio. Ya sea por miedo a las consecuencias sociales y familiares o porque sobre ellos pende la amenaza de una cruel revancha, el silencio tras la violación parece haber sido históricamente la marca de identidad de los crímenes de tal naturaleza y los depredadores cuentan con ello.

Durante la semana pasada, y como eco de mi columna anterior sobre el incesto, he recibido más información sobre ese tipo de casos. Por las características de quienes me han compartido situaciones similares existentes en su entorno -personas instruidas con posibilidad de actuar- he podido observar el inmenso poder del silencio incluso en ámbitos de cierto nivel cultural, en los cuales se supone que los prejuicios ya han perdido su fuerza. Sin embargo, ahí están, todavía bien instalados en una suerte de umbral de la privacidad, algo así como una cápsula en donde el valiente intruso que desea denunciar termina por arriesgar más que el hechor. 


Todo ser humano que haya sufrido una agresión sexual ha sido tocado en lo más profundo de su integridad. En esto no hay excepciones y, si las hay, suelen ser muy raras. Un niño, niña, adolescente o adulto víctima de tal escarnio difícilmente podrá borrarlo de su memoria, guardando esa imagen con una dolorosa sensación de repugnancia y culpabilidad. Y el silencio.

Esto no es nuevo. No en el incesto y tampoco en otra clase de agresiones sexuales, como lo demuestra el largo silencio que ha precedido a las recientes denuncias de la industria cinematográfica en contra de algunos de sus gurús más poderosos. Ahí no se trataba de niñas indefensas en manos de un depredador, sino de mujeres plenamente conscientes de sus derechos, pero quienes guardaron el mismo silencio oneroso de la mayoría de víctimas. Vergüenza, dolor, impotencia y miedo a las consecuencias de hablar, parecen ser la nota constante.

Si en mujeres poderosas la violencia sexual tiene ese efecto intimidatorio, ¿qué podemos esperar en una niña, un niño o una mujer atados a una relación de poder caracterizada por los abusos? ¿Cómo es posible que un ciudadano ignore los pasos a seguir para realizar una denuncia anónima sobre un crimen de tal magnitud? Esto solo revela que ese silencio continúa alimentado por una carga enorme de prejuicios y estereotipos capaces de re victimizar de manera continuada a quienes sufren estos atropellos, abandonándolas a la voluntad de quien o quienes los agreden.

Urge hacer algo al respecto. Es imperativo iniciar campañas masivas de prevención de la violencia sexual en hogares, escuelas, templos, iglesias, hospitales y todo espacio en donde exista un menor en riesgo o un adulto ignorante de los pasos a seguir para denunciar. Urge reforzar la capacitación de los elementos de policía, investigación y administración de justicia para quitar ese velo de duda ante la palabra de un menor, una duda que desde el primer momento ampara a los perpetradores y coloca a las víctimas en una posición de riesgo.

Si las madres no denuncian por el siempre presente temor a quedar sin sustento económico, buscar la manera de darles acceso inmediato a los bienes familiares, los cuales usualmente se encuentran bajo control absoluto de la pareja abusadora, lo cual también está tipificado en la Ley Contra el Femicidio y Otras formas de Violencia contra la Mujer como violación de sus derechos económicos. Buscar rutas y soluciones viables a esta realidad cada día más espeluznante debería ser una tarea prioritaria para juristas y expertos, cuyo aporte sirva para liberar y dar esperanzas de justicia reparadora a tantas víctimas inocentes cuyas voces permanecen en el más profundo silencio.

LAS AGRESIONES SEXUALES NO DEBEN SEÑALAR A LA VÍCTIMA SINO AL HECHOR. URGEN MEDIDAS DE PREVENCIÓN.

Audio: El quinto patio 

TAGS: #AbusoSexual #ViolenciaALaMujer

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Popular

Soy una de los miles de personas a las que el gobierno de Estados Unidos separó de sus seres queridos y posteriormente dejó olvidadas, y a las que los tribunales no han reunido con sus hijos
+VER MÁS
#Internacional

Hace un año, Estados Unidos me robó a mi hijo de siete años. Lo quiero de regreso

Hoy el 57% de los emprendedores chilenos tiene entre 25 y 34 años, según un reciente estudio de Corfo que abordó el período 2001-2016.
+VER MÁS
#Economía

El nuevo perfil del emprendedor chileno

Este asunto es mucho más oscuro. Esta es la historia de un hombre que era famoso, multimillonario, pedófilo, y de la gente que buscó sacar provecho de todo eso.
+VER MÁS
#Justicia

¿Por qué trabajar si puedes demandar a Michael Jackson?

Utilizan de sesgo, la inoperancia y corrupción de la izquierda, pero en sus filas y acciones caen también en lo mismo.
+VER MÁS
#Política

Y la derecha fue...

Popular

¿Qué van a hacer si hay una fuga masiva de cliente? La independencia energética es el verdadero camino al desarrollo, portarnos a paneles solares es la mejor opción.
+VER MÁS
#Medio Ambiente

Chao medidor inteligente, bienvenidos paneles solares

Es de culto el manejo o manipulación emocional de los medios, pero nunca se preguntan por las causas que indujeron a esa persona a tomar esa dramática decisión, su contexto sico-económico-social
+VER MÁS
#Ciudadanía

Chile, sociedad del desdén: Estrés, depresión y suicidio

La rebelión por el clima contagió a nuestros estudiantes y en ciudades como Valdivia, Temuco, Santiago, Talca, Arica, Rancagua, Osorno y Valparaíso, desde hace algunos viernes, aparecen pequeños grupos ...
+VER MÁS
#Medio Ambiente

Para qué estudiar, por un futuro que no va a existir #FridayForFuture

Un millón 400 mil mujeres de Chile quieren trabajar, pero no pueden hacerlo por ser las principales responsables del cuidado de sus hijos o de sus padres
+VER MÁS
#Uncategorized

¿Soy o no soy feminista?