#Internacional

El enigma del mañana

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Los humanos tendemos a crear ilusiones a partir de nuestras carencias. Así como inventamos historias románticas desde relaciones patológicamente opresivas, también construimos fantasías democráticas a partir de sistemas estructurados a propósito para negar a la ciudadanía toda posibilidad de incidencia. Esto no sucede solo a nivel local, es una realidad global a la cual nos acostumbramos por pura necesidad de compensar nuestra impotencia.


Hoy una mayoría abrumadora de la población de América Latina vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema. La niñez y juventud han perdido de manera progresiva las oportunidades de acceso a educación de calidad y alimentación apropiada para su desarrollo.

Al arrojar una mirada hacia tierras lejanas con víctimas abstractas de conflagraciones ajenas –gracias a medios internacionales que nos comparten la visión oficial de los conflictos- nos hacemos la idea de vivir en un reducto de relativa seguridad. Lo que no vemos es la garra posada con firmeza sobre nuestras decisiones y nuestra independencia nunca asumida. Con la ingenuidad propia de quienes desconocen los entretelones de la historia verdadera, es decir, la de los intereses corporativos en todo acto de política internacional, nos han terminado por convencer una y otra vez el discurso y la promesa.

Hemos visto ciudades destruidas por ejércitos en pugna. Hemos leído sobre otras tierras arrasadas en donde millones de mujeres y niños son violados o descuartizados por las bombas de fabricación estadounidense, rusa o de cualquier país industrializado cuyo poder descanse sobre el poderío bélico. Con esa indignación de buenos ciudadanos comentamos sobre el horror de guerras ajenas que no nos tocan, creyéndonos inmunes. En los noticieros observamos horrorizados a miles de seres humanos emigrando hacia Occidente, como si no lo viviéramos en carne propia en la ruta hacia el Norte.

Sin embargo, los aires de la globalización también traen residuos de pólvora. Lo que nuestros países vivieron durante la Guerra Fría es la versión “vintage” de los conflictos actuales en Siria o Palestina. También pusimos nuestra cuota de muertos por cada intento de instalar gobiernos independientes. No fueron disputas de carácter político sino groseras invasiones –unas más solapadas que otras- con el castigo adicional del embargo de la riqueza de nuestros países. Las primaveras democráticas resultantes de la caída de las dictaduras no lograron madurar lo suficiente como para crear sistemas democráticos sólidos, basados en el manejo de los recursos nacionales con una visión de progreso y bienestar para toda la población.

Las corporaciones nunca lo hubieran permitido. De hecho, la mayoría de gobiernos terminaron cediendo el dominio de sus mayores industrias y fuentes de ingreso y quienes se negaron a hacerlo comenzaron a sufrir el acoso de Estados Unidos y sus aliados. Con la alegre complicidad de gobernantes corruptos y sus grupos afines en los sistemas jurídicos, políticos y financieros, los candados se fueron cerrando sobre una riqueza a la cual nunca más tuvieron acceso sus legítimos dueños. Hoy una mayoría abrumadora de la población de América Latina vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema. La niñez y juventud han perdido de manera progresiva las oportunidades de acceso a educación de calidad y alimentación apropiada para su desarrollo.

Este escenario, sin ser tan extremo como las áreas en guerra de Medio Oriente, sí nos coloca en la lista de las naciones invadidas cuyo progreso se detuvo en un punto sin retorno por obra y gracia de intereses que ni siquiera logramos imaginar. Los abusos cometidos por los países desarrollados contra los más ricos pero más débiles, quedarán inscritos como los peores crímenes en la historia de la Humanidad.

TAGS: #AméricaLatina Guerra Palestina Siria

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Popular

Es de culto el manejo o manipulación emocional de los medios, pero nunca se preguntan por las causas que indujeron a esa persona a tomar esa dramática decisión, su contexto sico-económico-social
+VER MÁS
#Ciudadanía

Chile, sociedad del desdén: Estrés, depresión y suicidio

La derecha chilena no cobija en su ideología los cambios políticos, económicos y sociales que se requieren para mayor equidad socioambiental y de géneroa.
+VER MÁS
#Sociedad

¿Son las luchas feminista y ambiental políticamente transversales?

Marzo de 2019, nos sorprende en Magallanes con una nueva autoridad regional. Como decía, don Carlos Pinto “Nada hacía presagiar”, que en el segundo gobierno del presidente Piñera, se lograra ...
+VER MÁS
#Desarrollo Regional

Tiempo de actuar

Lo expuesto da cuenta de una ideología, que cree que todo se puede comprar a como dé lugar, máxima que inunda al mundo neoliberal. Es un imperativo revertir esta lógica por nuestra dignidad, nuestra sal ...
+VER MÁS
#Sociedad

Las trampas de las élites

Popular

¿Qué van a hacer si hay una fuga masiva de cliente? La independencia energética es el verdadero camino al desarrollo, portarnos a paneles solares es la mejor opción.
+VER MÁS
#Medio Ambiente

Chao medidor inteligente, bienvenidos paneles solares

Es de culto el manejo o manipulación emocional de los medios, pero nunca se preguntan por las causas que indujeron a esa persona a tomar esa dramática decisión, su contexto sico-económico-social
+VER MÁS
#Ciudadanía

Chile, sociedad del desdén: Estrés, depresión y suicidio

La rebelión por el clima contagió a nuestros estudiantes y en ciudades como Valdivia, Temuco, Santiago, Talca, Arica, Rancagua, Osorno y Valparaíso, desde hace algunos viernes, aparecen pequeños grupos ...
+VER MÁS
#Medio Ambiente

Para qué estudiar, por un futuro que no va a existir #FridayForFuture

Un millón 400 mil mujeres de Chile quieren trabajar, pero no pueden hacerlo por ser las principales responsables del cuidado de sus hijos o de sus padres
+VER MÁS
#Uncategorized

¿Soy o no soy feminista?