#Género

Sobre Noah Daniel y el respeto por su identidad

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¿Les ha pasado alguna vez, que ven a una persona y no saben exactamente si es hombre o mujer? ¿Qué hacemos? Muy fácil: Le preguntamos el nombre. Entonces, conversando más adelante con alguien que también tenía la duda le decimos: “Es mujer (o es hombre): ¿no ves que se llama “tanto”?


En el Congreso se está tramitando un Proyecto de Ley que Reconoce y da Protección a la Identidad de Género, donde se garantiza, entre otras cosas, que ninguna persona sea forzada a realizarse ni exámenes psiquiátricos ni mucho menos intervenciones quirúrgicas para que su documentación concuerde con su identidad de género real. Sin embargo, mientras sea un Juez o Jueza quien tenga el poder de decidir "quién" es la persona interesada, estas indicaciones corren el serio peligro de quedarse en el papel como letra muerta.

Pero también puede pasar al revés: Que el nombre no nos diga nada. Existen nombres extranjeros y si no estamos familiarizados con el idioma de origen, simplemente no podemos saber. También existen algunos nombres que pueden ser usados tanto por hombres como por mujeres, son “unisex”.

Alguien por ahí tal vez me dirá que basta con “fijarse en la apariencia”. Pero ¿qué parte de nuestra apariencia nos vuelve exactamente hombres o mujeres? Porque, por ejemplo, si pienso en lo que mi abuelita de 97 años respondería, claramente para ella sería inconcebible que un hombre usara pelo largo, piercings y se delineara los ojos, y más de una vez ha confundido actrices con hombres y actores con mujeres. Se encoge de hombros, porque el mundo hoy está muy cambiado, no es como “en sus tiempos”.

Si les digo esto, como en un rodeo, es porque quiero hacerles notar, que cuando queremos determinar la identidad de género de otras personas, cosa que hacemos a diario, utilizamos, no uno, sino varios criterios. Especulamos, descartamos, deducimos: y aun así nos podemos equivocar. Y cuando todo falla, lo que nunca falla –aunque pueda resultar incómodo hacerlo- es preguntarnos: ¿y por qué preguntamos? Porque si de algo podemos tener la seguridad es de nuestra propia identidad de género. O dicho de otra forma: si hay algo que yo puedo hacer, es dar cuenta de mi identidad de género, nadie debería poder cuestionar mi respuesta.

Hace unas semanas, el 26° Juzgado Civil de Santiago le negó a Noah Daniel, un joven transgénero, la posibilidad de modificar su documentación legal, para que concuerde con su identidad de género real, es decir, con la identidad que Noah Daniel considera que es la suya, la correcta. El criterio del Juez a cargo del caso primó por sobre el de Noah Daniel: el Juez se considera más competente que Noah Daniel para determinar y decidir quién es Noah Daniel.

Noten lo curioso –y macabro- de la escena: una persona se arroga la autoridad de decidir sobre la identidad de género de otra, en contra de esa persona. Una persona dice ser tal y viene otra y le dice: “No, usted no es quien dice ser, usted es quien YO digo que es”. Pero el Juez del caso va más allá: no sólo le niega el derecho a Noah Daniel a su identidad, sino que establece sus propias condiciones para reconocer dicho derecho: que se someta a una serie de intervenciones quirúrgicas, incluyendo la esterilización. Esto, al patologizar la identidad tras, vulnera los derechos de Noah Daniel y lo somete a una situación violenta y denigrante.

En el Congreso se está tramitando un Proyecto de Ley que Reconoce y da Protección a la Identidad de Género, donde se garantiza, entre otras cosas, que ninguna persona sea forzada a realizarse ni exámenes psiquiátricos ni mucho menos intervenciones quirúrgicas para que su documentación concuerde con su identidad de género real. Sin embargo, mientras sea un Juez o Jueza quien tenga el poder de decidir quién es la persona interesada, estas indicaciones corren el serio peligro de quedarse en el papel como letra muerta. Necesitamos una Ley de Identidad de Género completa, en donde la persona interesada sea la única que pueda decidir sobre su propia identidad, porque el respeto a la Identidad de Género es un Derecho Humano. Esto implica, tal como ha manifestado Amnistía Internacional, que la ley debe asegurar que el reconocimiento de su identidad de género debe basarse única y exclusivamente en la declaración de la persona, sin que importe la opinión de nadie más.

Preguntémonos por Noah Daniel y por nuestra propia identidad: Preguntémonos por lo que somos, por quiénes somos: ¿Quién debería decidirlo? ¿Quién debería tener la última palabra? Creo, sin temor a equivocarme que cada cual debe estar pensando “YO”.

Por Carolina Castillo
Integrante del equipo de Diversidad Sexual, Amnistía Internacional Chile 

TAGS: Ley de Identidad de Género

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