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Niñas, violación, embarazo

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Si el aparato estatal nos impide ejercer nuestros derechos, la sociedad se encarga, además, de discriminarnos, victimizarnos, ventilar nuestras intimidades, apuntarnos con el dedo y decirnos qué debemos hacer.

Cuando una se embaraza de niña o adolescente, por el motivo que sea, la sociedad te transforma inmediatamente en adulta, te conviertes en madre y debes criar mientras te “autocrías”. Ésto porque, además, el mundo adulto abandona la responsabilidad de la protección de tu infancia y la traslada hacia la protección de un grupo de células que en algún tiempo más adelante serán una persona.

Por arte de magia “creciste”. La vida pasa por ti como si fueras transparente y las decisiones son tomadas sin tener carajo idea de lo que significan y de sus consecuencias. La mayoría de las veces, el papá de la guagua, que también es adolescente, cuando no se trata de pedofília, tiene mejores oportunidades que la mamá para tener una buena vida, simplemente porque su categoría masculina se la otorga sin cuestionamientos, de manera naturalizada.

Se nos plantea la posibilidad de la adopción (como si pudiéramos elegir). Bueno, en rigor sí podemos: 1. Pasar meses de tortura y violencia social y familiar para terminar en la adopción, y así ser buenas personas haciendo feliz a alguien más a costa de nuestra propia felicidad, y por supuesto de las consecuencias que el dolor y el rechazo permanente tienen sobre los fetos en formación. 2. La otra posibilidad es vivir el embarazo y cual paquete “quedarse con la guaguita”.

Mientras todo ello sucede, y se deben tomar decisiones, “el papá de la guagua” se toma su tiempo para decidir en calma qué hará, total el embarazo está en nuestros cuerpos, no en los suyos, así es que tiempo tienen; pero como una no se puede sacar el útero, no nos queda otra que quedarnos con el embarazo encima. Las familias se enojan y te critican. Comienzan a caerte encima los apelativos culturales sobre lo que es ser una niña “mala”, y una sólo quisiera cerrar los ojos y que todo desaparezca (porque todxs recordarán que cuando niñxs sí cerrabamos los ojos las cosas en parte dejaban de existir).

Y comienzas infantilmente a pensar en desaparecer, en desparecer el embarazo, en irte donde nadie te conozca, como si eso solucionara algo. Tratas de entender cómo te pasó a ti. En las casas de tus amigas ya no te reciben tan sonrientes, te cuesta más hablar con tus compañerxs de curso, cada vez que te gusta alguien se asume que tendrán relaciones, fuiste tan tonta y tan débil.

Esta reflexión es en parte mi experiencia, pero también el acumulado de historia y memoria que hemos ido construyendo mujeres que por uno u otro motivo nos embarazamos de adolescentes, y no tuvimos la posibilidad de abortar, y que a través de los años, cuando nos hemos ido cruzado en la vida, nos reconocemos y la memoria del cuerpo nos hace sabernos pares.

El embarazo en la pubertad o adolescencia -estés o no rodeada de gente- es de gran soledad. Porque a la falta de comprensión de lo que está sucediendo, psíquica y físicamente, se suma la consabida adolescencia y sus devenires. Vivir todo esto, además cuando el embarazo proviene de la violencia sexual, es una tortura. Si el aparato estatal nos impide ejercer nuestros derechos, la sociedad se encarga, además, de discriminarnos, victimizarnos, ventilar nuestras intimidades, apuntarnos con el dedo y decirnos qué debemos hacer. Nos advierten que el aborto genera traumas irreversibles (que no es sino el eufemismo para decir que la sociedad siempre nos condenará si abortamos).

Hoy, entre la rabia y el dolor, con la fuerza de las que lucharon antes que nosotras, espero empujar con suficiente energía para que de una vez por todas este país respete los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y niñas.

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Siomara Molina

TAGS: #Aborto Embarazo adolescente

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04 de diciembre

Cuanta verdad reflejan tus palabras y cuanto sufrimiento reflejan. Nuestras niñas de hoy necesitan de padres, de un hogar y de mucho trabajo para enseñarles fria pero inteligentemente sepan de sexualidad, del despertar del sexo, del control del deseo, de que es el sexo en si y de como poder disfrutar o sufrir dependiendo de la decisio que todos tomamos en algun momento de nuestras vidas. Se necesita de u lenguaje adecuado,. de una entrega real de la verdad y de que el adolescente sea capa de entender sin tapujos y de que esta persona inexperta pueda hacer preguntas y recibir respuestas objetivas, dolorosas quizas, pero que pueden entregarle la capacidad de tomar una decision inteligente y a la que puedan sentirse respoinsables de ella. En otras palabras, se necesita compromiso de la familia, se necesitan cambios de actitud y EDUCACION.

04 de diciembre

Me gusta mucho como lo relatas, refleja honesta e íntegramente, una descripción personal que he escuchado varias veces en terapia (de acompañamiento y no de crítica), por lo que espero que mi postura no te ofenda, sino que genere un diálogo constructivo.
Tienes mucha razón cuando dices que la sociedad no te cuida, el tema es que el aborto no es el único cuidado que se te puede dar.
Hace casi ocho años que vengo pidiendo una educación sexual temprana, que sea capaz de generar una conciencia en los niñ@s de lo que esta bien y lo que esta mal, independiente del vinculo que se tenga con el perpetrador, desde siempre sostengo que los niños deben creer en las instituciones que están hechos para protegerlos, establecimientos educativos, centros de salud, fuerzas armadas y de orden y establecimientos gubernamentales en general, pero para ello, es fundamental que estos centros también sepan cobijar al niño que pide ayuda (y no se hagan los tontos o dañen mas); si comparamos los casos de abusos en Europa, donde los niños deben ser enclaustrados en sótanos lúgubres, entenderemos que esas sociedades enseñan, por lo que el “CSM” (suena mejor que Violador) sabe que a la primera oportunidad su victima escapará, pero en Chile, aun las victimas pueden ir a clases y a cumpleaños de otros niños, porque la desinformación, muchas veces, genera traumatizaciones reiteradas.
Ahora bien, si una niña logra arrancar después de una violación y acude a un centro de salud, el sistema debería ser capaz de protegerla, con equipos de salud mental de turno (aunque sea de llamada), para poder apartarla con tino del resto de las urgencias y poder contenerla y tomar el relato que constituirá la posterior denuncia. A la par, otro equipo de maternidad, debería ser capaz de tomar muestras de prueba, protegiendo en todo momento la integridad de la paciente y luego entregar la pastilla del día después para evitar que se produzca la fecundación.
Finalmente, el proceso debería continuar con una terapia reparatoria de verdad, en un lugar seguro, como una consulta privada por ejemplo (total, si el estado le paga a médicos para operar en clínicas, porque no poder pagar una terapia particular donde la paciente se sienta no expuesta a la mirada de otros).
Ahora bien, si nada esto funciona, tener el aborto como opción, podría ser una medida final, no tengo ningún problema con aquello, (aun cuando soy católico y de derecha, medio díscolo en todo caso)

Al final de cuentas, como bien dices, la decisión es personal, pero el rol del estado es tenerte informada y dotada de alternativas.

Nuevamente te doy la gracias por tu honestidad y espero no haberte ofendido de alguna forma, esto es solo un complemento a la ley que se quiere empezar a debatir, centrados en diagnósticos, estadísticas y estudios Y POCA ALTURA DE MIRAS.

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