Espacio público, piropos y sexualidad. ¿De qué “buen trato” me hablan? - El Quinto Poder
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Espacio público, piropos y sexualidad. ¿De qué “buen trato” me hablan?

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El piropo callejero, ese de mal gusto que destaca las cualidades físicas de las mujeres (en detrimento de cualquier mérito, por ejemplo), ese que amenaza con todo tipo de propuestas sexuales, ese que es vociferado en voz alta o susurrado al oído en plena calle, es una forma más en la que se ejerce esa homociabilidad heterosexual, en la que la mujer no sólo es un objeto, sino además un cuerpo disponible para cualquier hombre. O como señala la filósofa Diana Maffía, es un cuerpo abordable sin ningún tipo de consentimiento, por el sólo hecho de estar ahí. El piropo, de este modo, es una forma de ejercer violencia de género.

Hace unos días, la Municipalidad de Quilicura publicó en su sitio web una convocatoria que invita a l@s habitantes de la comuna a participar en un concurso de piropos organizado por el municipio. La convocatoria anima a la gente a envía su “mejor repertorio” de piropos, y promete premiar a los cuarenta más votados por el público. Esta no es su primera versión. Ya en años anteriores la comuna dirigida por el alcalde Juan Carrasco había organizado el mismo concurso en vísperas del día de los enamorados (14 de febrero), y en el marco de la campaña “Quilicura Fomenta el Buen Trato a las Mujeres”.

A simple vista, probablemente puede parecer una iniciativa simpática e inofensiva, e incluso una buena forma de homenajear a las mujeres. Pienso, sin embargo, que valdría la pena darle una vuelta más al asunto.

Es frecuente ver o escuchar en el espacio público todo tipo de “ingeniosas” frases y chistes que exaltan el aspecto físico o las cualidades sexuales de sus destinatari@s. Por lo general, estos dichos tienen casi siempre un mismo tipo de emisores, hombres heterosexuales, y están dirigidos a un mismo tipo de sujeto, las mujeres. No quiero decir que no se dé el fenómeno inverso, o que no existan hombres que piropean a hombres, o mujeres que piropean a mujeres, pero en el espacio público el piropo de hombres hacia mujeres es bastante recurrente. Frecuente es, además, que el calibre de dichas frases sea bastante subido de tono. Así, es común escuchar frases soeces y de mal gusto dichas por hombres a mujeres en la vía pública, que pasan por simples “piropos”. El impacto de estas frases y sus consecuencias a nivel de un orden de género es lo que me gustaría pensar en las siguientes líneas.

En nuestras sociedades latinoamericanas, presas aún de códigos fuertemente patriarcales que históricamente han puesto a las mujeres en un lugar jerárquicamente inferior al de los hombres, el piropo (me refiero a ese frecuente piropo de mal gusto, sexista y y/o que busca destacar los cuerpos sexuados de las mujeres) no es inocuo. Por el contrario, reproduce todo un orden social y cultural que posiciona a mujeres y hombres en un lugar de desequilibrio a favor de estos últimos.

El espacio público está regido por normas culturales, no escritas en ningún lado, pero que modelan nuestra subjetividad y formas de comportarnos socialmente, estableciendo quién puede decir o hacer determinadas cosas, y quien no. Instituyen, de algún modo, que algunas personas puedan circular libremente en ese espacio, mientras que otras se ven siempre sujetas a la amenaza de la violencia o el desprecio. Visto desde una óptica de género, las regulaciones normativas del espacio público son distintas para hombres y mujeres. Por uno u otro motivo, históricamente las mujeres han quedado relegadas a un lugar donde la amenaza y la inseguridad están latentes, susceptibles de ser violentadas de múltiples modos en el espacio público, en una experiencia que los hombres no vivimos de manera tan frecuente e intensa. Lo digo porque los hombres no vivimos bajo la constante posibilidad de que un o una extrañ@ nos manosee en la vía pública o en el transporte colectivo sin nuestro consentimiento, podemos caminar por ciertos lugares y a ciertas horas sin temor a ser violados, o podemos pasar por determinados sitios sin que nos humillen con frases de mal gusto.

La académica estadounidense Eve Kosofsky Sedgwick utilizaba el término “homosociabilidad heterosexual” para designar esta lógica que aun rige el espacio social. En sus palabras, este concepto grafica el hecho de que las relaciones interpersonales que se dan en el espacio público se estructuran en nuestras sociedades centralmente en base a una sociabilidad entre hombres, donde las mujeres son sexualizadas y asumidas como objetos de intercambio sexual. En otras palabras, las mujeres suelen ser vistas en el espacio público como objetos (sexuales, por lo demás), y no como sujetos.

En este sentido, el piropo callejero, ese de mal gusto que destaca las cualidades físicas de las mujeres (en detrimento de cualquier mérito, por ejemplo), ese que amenaza con todo tipo de propuestas sexuales, ese que es vociferado en voz alta o susurrado al oído en plena calle, es una forma más en la que se ejerce esa homosociabilidad heterosexual, en la que la mujer no sólo es un objeto, sino además un cuerpo disponible para cualquier hombre. O como señala la filósofa Diana Maffía, es un cuerpo abordable sin ningún tipo de consentimiento, por el sólo hecho de estar ahí. El piropo, de este modo, es una forma de ejercer violencia de género.

De ahí que considero que el piropo no es inofensivo, sino, por el contrario, profundamente ofensivo.

No quiero decir que todo tipo de piropo es violento o sexista. Decirle un cumplido a otra persona, no es algo malo en sí mismo. Pero sí lo es el piropeo soez de hombres a mujeres, bastante recurrente en el espacio público, que reproduce el sistema de dominación patriarcal al que aludo.

Ese piropo, visto en estos términos, es una forma en la que se reproduce un orden donde los circuitos del deseo masculino heterosexual establecen a la mujer como una propiedad de los hombres. Y así, en este imaginario sexista, tendríamos el “derecho” de decirle a la mujer lo que nos plazca, independientemente de si contamos o no con su consentimiento, o del modo en que nuestros dichos la afecten.

Por esto, organizar un concurso de piropos está lejos de ser una práctica que fomente “el buen trato a las mujeres”, como supuestamente pretende la Municipalidad de Quilicura.

Claro, quienes organizaron el evento deben haber pensado, sin duda con las mejores intenciones, que sería una forma de homenajear a las mujeres. Y es probable que muchas mujeres así lo sientan. Pero lo que planteo va más allá de las percepciones individuales. Tiene que ver con un orden social que posiciona a las personas en lugares jerárquicamente diferenciados en base a ciertas normas de género. Y tiene que ver, sobre todo, con una ciudadanía que no puede pensarse como desligada del cuerpo, ya que las mismas normas que regulan el espacio social de l@s ciudadan@s disponen ciertos privilegios para determinados cuerpos y ciertas desventajas para otros.

El concurso organizado por la Municipalidad de Quilicura, por supuesto, no parece prestarse para piropeos que impliquen palabras soeces. Sería un abuso si así fuese. Sin embargo, como ha ocurrido en sus versiones anteriores, sí se presta para premiar a frases que destacan atribuciones físicas ligadas a la sexualidad. Aquellas frases que parecen simpáticas y “galanes”, desplazan sutilmente a las mujeres de su lugar de interlocutoras válidas, enfatizando el hecho de que lo único relevante de ellas sería su cuerpo sexuado. “Homenajear” a las mujeres por sus atributos físicos, desde esta perspectiva, no puede ser visto como una práctica que fomente el buen trato. Y ni siquiera como un homenaje.

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Comentarios

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Josefina Herborn

31 de enero

¡Muy buena la columna! Es la pura verdad, uno se siente violentada. Me dan rabia esos idiotas que dicen: “te quejas ahora pero cuando seas vieja y nadie te diga un piropo lo vas a extrañar”. Yo pienso, WTF?!, yo no necesito que un hombre me ande gritando cosas asquerosas en la calle para sentirme bonita o sexy.
Lo otro que hacen y simplemente lo ODIO, es cuando van en un auto bocinearte, subirte las luces y claro, asomarse por la ventana y gritarte, tirarte besos. Lo del bocineo me tiene loca, tengo que cruzar todos los días en una avenida muy transitada para llegar a la pega y me asustan! Es muy mala onda, me da demasiada rabia. He pensado que cuando maneje voy a bocinearle a todos los minos que encuentre ricos, a ver si les gusta, jaja.

elias sanchez torres

31 de enero

Disculpe .. pero tal vez le ocurre eso por ser una mujer muy hermosa

31 de enero

Pon una foto para creerte.

31 de enero

….tal vez un concurso de buenas maneras y urbanidad?

Manolo

31 de enero

Veo que son muy graves, no podemos llevar todo a violencia y sexopatías. Lógico que siempre hay desubicados enfermos que no le dan un uso correcto y terminan contaminando algo tan bello. (Esta última frase se puede referir no solo a piropos, también a diversas ramas del arte y clamores ciudadanos, por ejemplo “demandas estudiantiles”.)
Esta nota está hecha viendo el vaso medio vacío, predisponiéndose a la chabacanería, en vez de pensar y predisponerse a lo bello, a la lisonja y el requiebro, a la poesía, la frase galana y al amor…
No sean tan amargados; hay cosas más graves que nos deben ocupar: el maltrato físico desde el pololeo en la adolescencia, la violencia en la TV, la calidad de la misma, los realities, etc…. Eso si que es violento.

Angelica Ubilla

31 de enero

No se trata de ser graves, sino de ver las cosas como son. Una palabra soez, a lo que el autor dejó claro que es el objeto de su columna, debe ser siempre desaprobado.

01 de febrero

Al ser hombre no creo que entiendas la violencia que tiene los piropos.

No se trata que te digan piropos, sino que te estan forzando a escucharlos, y mientras mas chabacanos mas te obligan a escucharlos. Los tipos se acercan a tu oido para que escuches idioteces y si demuestras tu incomodidad te siguen diciendo mas idioteces. Es violencia, violencia verbal, no son lisonjas. Si te dijeran “que linda va hoy” es un halago, pero si te dicen “qué lindas tetas para jugar al boliche”…

Como no las has oido, ni has sufrido el acoso, crees que esto es una critica de amargados. Pero no tienes idea lo mucho que amarga que te digan cada estupidez simplemente porque un tipejo cree que tiene derecho a decirtelas y tu tienes que oirlas a fuerza porque te obligan a hacerlo.

Camila

06 de febrero

claramente a usted nunca le dijeron ni la hora…

Dania

06 de febrero

¿Y por qué cresta los hombres se sienten con el derecho a juzgar la apariencia de una mujer? Eso es muy violento, sea o no chabacano en piropo.

Anastasia Tweet

31 de enero

Yo agregaría algo muy frecuente, de lo cual se habla poco, y es como esos “piropos” callejeros muchas veces son acompañados de manoseos, en particular a adolescentes y púberes. A mi parecer, esto grafica en forma concreta (en forma de un abuso sexual) el lugar de objeto que tenemos las mujeres en el espacio público como lo perciben los “machos piroperos”.

Catalina

31 de enero

Hoy me di cuenta de algo: estaba en una esquina esperando a que dieran la luz verde del semáforo para cruzar la calle y a mi lado pasó un grupo de obreros que iban conversando entre ellos. De sólo verlos a lo lejos, se me aceleró el pulso, me dolió la guata y contuve la respiración. Y eso que nisiquiera iban con una actitud de andar molestando a las mujeres. Cada vez que un hombre me dice cualquier cosa, desde “hola” a “guasheta llica” me deja mal por mucho tiempo, me dan ganas de llorar (y he llorado varias veces) porque me da tanta rabia que alguien se sienta con el derecho de invadir tu espacio personal y asumir que uno tiene que aceptar que te traten así. Qué mala señal que una institución que supuestamente está al servicio de la comunidad, fomente que a las mujeres se les falte el respeto. Obviamente no lo hacen con mala intención y creerán que a todas nos gusta que todos los hombres nos miren con lujuria y que lo expresen. Ojalá que pronto se den cuenta de que a muchas nos molesta y nos dejan mal.

Felipe

01 de febrero

Perdón… te molesta que te digan hola en la calle?
PD: Espero que no te moleste esta pregunta y no la interpretes como una expresión de lujuria.
PD2: Qué mierda de país tenemos.

Ignacia

01 de febrero

Excelente columna.
Las mujeres nos sentimos violentadas cuando los hombres miran, comentan o peor, nos tocan. Muchas tuvimos la experiencia de haber sido manoseadas en la calle o en la micro, desde los 11 años, como si fuera una cosa normal. ¿Cómo no reaccionar? ¿Cómo puede ser este tema tratado livianamente? Las mujeres debemos protestar fuertemente cuando nos molestan en la calle. ¿Te debo plata CTM que mirai tanto? ¿Y a vos quién te preguntó? Cállate, ·”%$·…
Porque los tipos dejan de hacerlo. Al menos los maestros de la construcción de al lado de mi oficina. SI todas las chilenas empezáramos a contestar, los tipos se empezarían a preguntar más si hablar o no. Es una hipótesis que vale la pena probar. Sería bonito un cambio cultural.

Monique Correa

01 de febrero

Creo que lo podemos llevar a un punto mucho más simple: los hombres NO SANEM si la mujer a la que piropean le va a caer bien o mal, y ante la duda deben ABSTENERSE, a menos de que quieran correr el riesgo de ser vistos como ofensivos.
Es decir, si un tipo me tira un piropo en la calle y a mí no me cae bien creo tener todo el derecho a ofenderlo de vuelta porque ese tipo no tiene por qué asumir que a mí me va a caer bien su patudez.
En países como Canadá el chiflido no está mal visto, puedes llegar a tener problemas legales por silvarle a otra persona en la calle porque es una falta de respeto.

Saludos,
@Monique1925

Felipe

01 de febrero

En países como Canadá, que es donde yo vivo, las mujeres responden positivamente a cualquier persona que se les dirija con respeto, aunque sea ésta obrero de la construcción, como yo.
Silvar o llamarlas con sonidos es visto socialmente como una ofensa inaceptable. Mientras, también es mal visto socialmente no responder con una sonrisa y, al menos, un breve y usualmente grato intercambio de palabras, cuando se intenta ser simpático o saludar a una desaconocida en la calle. Eso se llama socialización y en Chile se nos olvidó con la dictadura.

patito

01 de febrero

No confundan piropos, u odas al sexo femenino con abuso sexual o abuso deshonesto, si son capaces de distinguir, el tema sería otro.

Camila

01 de febrero

A los hombres que tienen la patudez se calificar esta columna como “grave” se nota que nunca han vivido la intimidación que provoca el “piropo”. De hecho, no ha escrito ninguna mujer diciendo que le agrada caminar x la calle escuchando piropos. Yo he optado por encarar a cada pelotudo q se le ocurre gritarme algo y es increíble las diversas reacciones. Y ojo, da lo mismo como uno sea: flaca, gorda, chica o alta. Es simplemente por nuestra condición de mujeres. Excelente columna!!

Josefina Herborn

01 de febrero

Que levante la mano la mujer a la que le han dicho un piropo no soez o violento (o si le han dicho “que bonita es usted” no lo han hecho acercándose al oído y con voz de depravado). PORFA que una diga “yo, a mí me ha pasado”, porque a mí jamás me han dicho un piropo “agradable”. Si me acuerdo de una vez que estaba almorzando con unas amigas y un tipo se acercó y nos dijo que nos veíamos muy bonitas ¡Y eso fue muy la raja!, pero el piropo no, el piropo es furtivo, cobarde, creo yo porque los hombres saben en el fondo que no está bien. Así que sí, si pueden hablarnos en la calle, pero porfa a la cara y no con todo de voz de depravado sexual.

Alejandra

02 de febrero

Te encuentro toda la razón, el piropo es efectivamente cobarde, se hace al pasar y cuando se sienten en un lugar más alto que la mujer, nunca se van a detener a decirte algo directamente ni mucho menos a pensar en la estupidez que van a decir. Los que dicen que esto es ser “grave” APUESTO a que son las mismas personas que ayudan a que esta sociedad repita la estructura patriarcal, los que deshumanizan al género femenino por el solo hecho de serlo y que defienden posiciones naturalizadas pq les conviene y es más cómodo. Es mucho más comodo catalogar de grave que ponerse en el lugar del otro, o en este caso, de las otras.

P.D: rescato el hecho de que la columna sea escrita por un hombre, vamos abriendo brechas!

Katherine Vivanco

01 de febrero

Qué buen artículo, se agradece esta reflexión sobretodo viniendo de un hombre

Siempre me han molestado los piropos, y a veces pensaba que talvez yo estaba mal. La gran mayoría de las veces cuando me “piropean” siento que invaden un espacio mio, es, sin lugar a dudas, violento que cualquier persona se sienta con el derecho de decirte en la calle todo lo que se le antoje y de la manera que se le plazca, solamente porque quiso.

Como me crié con muchos hombres alrededor y mi mamá también, desde chica establecí una realción de igualdad con ellos, por lo que no me gusta que me hagan sentir como un adornito, mucho menos un pedazo de carne.

En nuestra cultura desde la niñez a las mujeres nos enseñana a comportarnos como objetos/cosas y a los hombres como consumidores, por eso no me extraña que autoridades como ese Alcalde crea que al fomentar este acto esté fomentando a su vez un buen trato para nosotras, y por eso mismo tampoco me extraña algunos comentarios que alcancé a leer aquí. Simplemente no les da para comprender esto.

Cami

01 de febrero

Muy buena columna!

Yo siempre me he sentido tan impotente con el tema. Me da mucha rabia y mucha pena sentir que no puedo hacer nada sustancial para cambiar esto, porque siempre es la misma historia de los weones tontos que no cachan sus límites…

Además me da ene miedo que no sé, le eche la foca al weon que me piropea en mala o le pegue un combo (porque, creo que como a todas, me ha tocado weones que ofenden demasiado y son harto asquerosos) y que me haga algo. Igual es suuper pasado de rollo, pero creo que yo también tengo super imbricado en mi ser el imaginario de que las mujeres y hombres son diferentes en el espacio público.

Que lata que haya gente que vea este tema tan banal y peor aun, lo naturalice. Ahora, no sé si se puede esperar que de aquí a unos años la cosa cambie, porque el machismo es harto fuerte y profundo en este país :/

Y por último, la columna me recordó inmediatamente a esta frase, que igual es extremista respecto al tema de los piropos, pero va por la misma línea de la desigualdad de género y el abuso:

”Vivimos en una sociedad que enseña a las mujeres a cuidarse de no ser violadas, en vez de enseñar a los hombre a no violar”

Saludos!

Cami

01 de febrero

Se me olvidó poner que es harto penca el concurso y lo que menos hace es ”homenajear” a la mujer!

Y que mi tarea será echarle la foca al próximo weon que me moleste. Porque claramente, si ni yo misma aporto en algo para que las cosas cambien, menos cambiarán. Al menos que ayude a que un hombre deje de ser un sacowea y mi vida será plena jajaja

Paula

04 de febrero

Excelente nota !!! en un todo de acuerdo con vos! te felicito por expresarlo tan adecuadamente (y màs por ser hombe y ser tan capaz de ponerte en el lugar del otro genero).Toda la vida sufri por el piropo y nunca supe cómo hacerme valer: contestaba “mal” y me gané encima, unos cuantos insultos. Lamento informarles hombre (e incluso mujeres) que defienden el “derecho” el piropo “lindo”: no existe tal cosa. No existe el piropo bueno o malo, inofensivo u ofensivo: TODOS son una invasiòn de nuestro espacio personal.
Las mujeres tenemos derecho a caminar libremente, sin tener NI SIQUIERA que preveer “si paso por ahí me van a decir algo” … No pisoteen nuestra libertad!

04 de febrero

Tonto grave. La talla y el piropo son patrimonio Nacional. El sentido del humor es un derecho. Ahora bien , hay tallas y tallas. Me refiero a las ingeniosas y resperuosas.

cony

20 de agosto

q curioso.. ahora es patrimonio nacional que cualquier hombre que ni me conozca tiene derecho a opinar sobre mi cuerpo, y yo debería sentirme alagada… qué tonta hemos sido!!
Mire, lo diré en forma educada,…. a cuántos de ustedes les ha pasado que le griten en la calle, que le digan “mijita rica”, le silben, le toquen la bocina, le tiren besos… o pasen al extremo de decirle “presta el poto para este completo”. Le ha preguntado a sus amigas? mamá? hermana o polola, qué siente cuándo le gritan esas cosas? Cómo se sentiría usted como papá, si a su hija le dicen eso, o la miran lascivamente como si fuera sólo un poto y un par de pechugas… algo a lo que “chantárselo”? porque en el fondo ahí va la cosa… se ve a la mujer como objeto, no como sujeto o persona…. al verlo como objeto, se creen con el derecho a utilizarlo como el objeto sexual que es… y eso es un continuum que parte desde el piropo… hasta la violación, y una no puede determinar en qué punto as cuando te paseas por la calle… usualmente una sólo se asusta y se siente vulnerable… pero como ustedes son los del privilegio, no lo entienden, no empatizan ,.. nunca lo han vivido, y por lo tanto quedamos como las “locas histéricas”, “feminazis”, o “amargadas que nunca tendrán pareja”… Hagan de vez en cuando el ejercicio de ponerse en el lugar del otro, porque sí, esa mujer con “bonito cuerpo” (y en realidad lo pongo entre comillas, porque nos molestan a todas, yo no soy físicamente bonita, e igual me gritan idioteces en la calle) siente y piensa igual que ustedes, aunque al parecer, no lo logren entender =/ (lo más parecido en su caso, sería que un hombre se les acercara y les dijera en la calle… “qué bonito culo”, como para que lograran hacerse una idea de lo vulnerable que una se siente)… y no corresponde tampoco alegar el “derecho a libre expresión”, porque ese se coarta en tanto limita mi derecho a “circular tranquila por la vía pública”. No creo que sea mucho pedir… decir que ustedes no lo pueden controlar, es casi como decir que ustedes son animales instintivos que carecen de raciocinio y no pueden controlarse (lo cual es ofensivo para ustedes no más, no para nosotras).
Y sinceramente, no me gusta ningún piropo, ni el ingenioso, ni el “respetuoso”.. porque es darse la atribución de que me interesara su opinión respecto a mi apariencia y que esto allí en la vía pública para poder contentarlos con mi cuerpo (claro.. como si una se vistiera pensando en cómo causaré impacto en los hombres hoy… nuestra vida no gira en torno al pene del hombre, y lo digo en buena…), y la verdad… no me puede importar menos la opinión de un NN que circule por la calle, por qué debería? entonces por qué se cree con el derecho de hacerme saber lo que opina de mí, sin conocerme, sin pedirme permiso así sin más? las tradiciones son modificables, y espero que llegue el día que así sea aquí también.

eli

04 de febrero

Tener que pasar por un grupo hombres ,saber que te van a gritar cosas ,que van a hacer comentarios de tu cuerpo o simplemente algo van a decir es de Verdad violentob.Yo ya veces prefiero caminar mas para evitarlos o cruzar la calle …por qué un extraño tiene derecho a hacerme sentir mal?quién les de da poder a evaluar mi cuerpo o el de otra y a comentar que les parece?

04 de febrero

Puede que sea la mujer mas linda de la tierra, aun así eso no les da ningún derecho a decirle nada sin su consentimiento. a ustedes les gustaría que un hombre homosexual los siguiera un largo trayecto, les silbara, hiciera sonidos asquerosos cuando ustedes pasa o les dijera algo? se nota que no han vivido esta clase de situaciones.

04 de febrero

Leyendo mi comentario noté que la frase “hombre homosexual” sonada un poco homofóbica, espero que no se malinterprete.

04 de febrero

Si bien son reprobables los piropos cuyo contenido sea soez y ofensivo para la mujer ,revisando la información del concurso en la pagina de la municipalidad de Quilicura, es posible constatar que no se promueve el sexismo, ni ataques con palabras vulgares hacia la mujer . Esto se evidencia en los siguentes :
– ” como me enamore de ti con locura desde el primer dia que te vi en quilicura”
-“porque te vi con ternura porque te bese con locura porque dormimos sobre la luna mi amor lo encontre en Quilicura”
No son mas que cumplidos hacia la mujer, como los anteriores hay muchos , solo veo poesía , romanticismo , etc. ¿objetos sexuales, ? ¿de que estamos hablando ?
¿Machismo? Incluso mujeres han participado (“Qué buena inciativa tiene Quilicura: una cena con mi pierna peluda”). Soy hombre , me gusta realizar cumplidos y piropear a las mujeres, sin ofensas , en eso estoy de acuerdo con Jose Manuel , sin embargo, realizar una critica hacia nuestra sociedad machista y violenta sustentándose en el dicho concurso no me parece correcto, ya que dicha actividad ,como lo ejemplifique , no se relaciona con el piropo callejero y vulgar. Decir que el concurso no fomenta el buen trato a la mujer me parece un error, y me da a entender que el Jose Manuel no se informó como era debido sobre esta actividad realizada por la Municipalidad o ni siquiera revisó la página web donde están disponibles los piropos concursantes . Estoy de acuerdo con la critica realizada hacia este aspecto de nuestra sociedad, solo creo que el punto de partida utilizado no es el correcto.

camila

05 de febrero

No sabes cuanto te agradezco esta columna, los piropos (lease insultos) que me he visto obligada a soportar han sido tan asquerosos y tan frecuentes que ahora ni siquiera quiero salir a la calle. Es asqueroso tener limitada tu forma de vestir (ir con chaqueta en pleno verano para que no se queden mirandote con cara de babosos y te digan mierda), tener que ir cambiando de calle constantemente cuando ves un grupo de hombres o dar rodeos para evitar alguna construccion, en vez de disfrutar el día tener que ir con cara de enojo y preparada para repartir golpes e insultos, y todo por que? por que tuve la mala suerte de ser mujer? no me parece. Creeme que con todos los imbeciles que hay en la calle, que de hecho se multiplican por mil en el tiempo de verano, ahora prefiero evitar a todos los hombres, por eso me agrada que sea justamente un hombre el que escribe esto, me da un poco de esperanza.

De paso aviso que existe una pagina antiacoso en chile que insta a enviar mails a la municipalidad manifestando su repudio por esta campaña asquerosamente hipocrita, en la pagina estan las direcciones ojala pudieran aportar con su queja: https://www.facebook.com/pages/No-m%C3%A1s-acoso-callejero-Chile/195346210514031?fref=ts

13 de febrero

El piropo es un acto de cobardía, si quieres decirme algo, ven y dímelo a la cara…¡SI ES QUE TIENES LOS PANTALONES BIEN PUESTOS PARA HACERLO!
Pues soy artista callejera y a pesar que no soy una beldad, muchos “Hombres” me dicen piropos, acto seguido, me volteo, les digo ¿Que dijiste? y les tiemblan los pantalones peor que a mi hijo de 3 años, YA QUE SON LOS SUFICIENTEMENTE COBARDES PARA SI QUIERA CONVERSAR O PEDIRTE UNA CITA.

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