#Género

El piropo es acoso callejero

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¿Qué tienen en contra de los piropos? ¿Por qué quieren hacer una “ley antipiropos”? Son preguntas frecuentes que nos hacen al Observatorio Contra el Acoso Callejero, OCAC Chile, tanto en redes sociales como en entrevistas, y nos preguntamos en qué minuto el acoso sexual callejero quedó reducido al “piropo”.


Otra razón, es que es mucho más fácil hablar del piropo porque es lo más conocido. Muchas, muchísimas mujeres tenemos muy claro que el acoso va más allá del piropo. Lo hemos vivido.

Si bien el “piropo” —comentario sexual no pedido, que no tiene por objetivo halagar ni entablar una conversación— es una de las manifestaciones más sutiles del acoso sexual callejero, fenómeno que está lejos, muy lejos, de quedarse ahí. Estamos hablando también de manoseos y tocaciones, exhibicionismo, masturbación en público y uso no consentido de dispositivos móviles para sacar fotos o videos. Estamos hablando de que uno de los grupos más afectados con este tipo de prácticas son las escolares, niñas y adolescentes entre los 10 y los 17 años que se enfrentan día a día a abusos que, probablemente, les producen tal vergüenza, rabia y asco, que ni siquiera son capaces de contárselo a su familia o amistades.

Son prácticas violentas porque hacen que las mujeres nos sintamos vulnerables en el espacio público, con permanente preocupación por la ropa que usamos, las calles donde transitamos, el transporte en que nos movilizamos y los horarios en que nos desplazamos. Es violento porque hace que el trayecto entre nuestras casas y el colegio, la universidad o el trabajo, sea un problema.

Sin embargo, y a pesar de los cientos de testimonios que nos han llegado al OCAC, a pesar de haber levantado una encuesta que contestaron más tres mil personas, y que reflejó la complejidad del acoso callejero, muchos continúan reduciendo el asunto al mero piropo, insistiendo en que es un tema inocuo, y hasta “divertido” o “folklórico”.

¿Estamos frente a un caso de ceguera, de total ignorancia del tema, o ante una forma de invisibilización de las formas más graves de acoso? Me gustaría pensar que es lo primero, aunque sigue siendo desalentador observar que tanta gente —varios periodistas y columnistas incluidos— antes de emitir sus opiniones, no sean capaces de informarse adecuadamente de qué se trata el acoso sexual callejero.

Otra razón, es que es mucho más fácil hablar del piropo porque es lo más conocido. Muchas, muchísimas mujeres tenemos muy claro que el acoso va más allá del piropo. Lo hemos vivido. Los que no parecen tenerlo muy claro son algunos varones, quizás porque no les toca vivirlo a diario, y ninguna mujer de su entorno más cercano les ha contado sus experiencias más traumáticas.

¿Cuál es el problema con que se hable del “piropo”? El problema es que se aísla una manifestación del acoso sexual callejero, ocultando el fenómeno social que hay detrás e invisibilizando otras situaciones mucho más graves. Cuando vemos un hecho aislado, y no el panorama completo, lo juzgamos fuera de su contexto, no logrando entender bien las causas que lo provocan y, por lo tanto, no tenemos una respuesta frente a él. De ahí a que se aludan razones que en realidad no son razones, sino repeticiones de una cantinela antigua que es mejor no cuestionar porque  “es una tradición”, porque “siempre ha sido así”.

Lo peor es que la atención que se dedica a tratar el tema del “piropo” va en desmedro de la atención que podríamos dedicarle a casos mucho más agresivos de acoso. Casos que en este minuto, cuando usted está leyendo esta columna, podrían estar afectando a una escolar en algún lugar de Chile, haciendo que se sienta vulnerable y vulnerada en sus derechos, sucia e incómoda con su propio cuerpo, impotente por no poder responder ante un abuso.

Queremos que se discutan estos temas, que la campaña #AcosoEsViolencia dé pie para muchas conversaciones en el espacio público y privado, donde nos cuestionemos como sociedad si vamos a seguir dejando que día a día nuestras niñas y mujeres sean violentadas. Queremos que el tema sea tratado con altura de miras y con políticas públicas integrales que consideren tanto lo educativo y preventivo, como lo punitivo en los casos de agresiones violentas y traumáticas. Queremos que todos los ciudadanos y ciudadanas de este país transiten en el espacio público sintiéndose respetados y respetadas, ocupando las calles en igualdad de condiciones.

Escrita por Myriam Aravena.

TAGS: Acoso Callejero

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Comentarios

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xxxcccccnnn

22 de noviembre

Me parece muy bien este proyecto, me siento identificada, el acoso callejero es algo q hemos sufrido todos y todos los días,en cualquier lugar. Lo peor es q hay gente y muchas veces mujeres q lo justifican. Espero q esto prospere les doy todoi apoyo!!!!

Elena

22 de noviembre

Si un hombre quiere hacer un “inocente piropo”, primero debe conocer a la persona que desea piropear. Si no la conoce, el hombre debe hacercarsele y preguntar si lo puede decir o no. En la calle me ha pasado todo tipo de cosas: me han dicho groserías aún estando con minifalda o con pantalones holgados. Hombres con ganas de decirme piropos me han pedido permiso para hacerlo. Es lo más correcto y seductor. Pero si van a decir groserías, no van a conquistar a nadie.

Daisy

23 de noviembre

Hay muchos piropos pasados a la punta,otros muy ingeniosos,el problema es cuando son muy groseros con el fin de menoscabar a la persona.Esta muy bien que haya preocupaciòn y se lleva este problema a una discusiòn pùblica…El acoso es muy grave y violento no permitamos ser violentados,todos somos seres valiosos que merecemos respeto!!

25 de noviembre

La sociedad chilena, neoliberal en extremo, por el solo hecho de mercantilizar nuestro trabajo, la salud, la educación, el cuerpo e incluso nuestras vidas, es sumamente violenta. Desde el poder todo el tiempo nos agreden y nos descalifican; en realidad, a los disconformes con la actual situación política nos tratan de ultrones, de utópicos y hasta de terroristas. Somos el enemigo interno y contra nosotros se justifica cualquier tipo de barbarie.

Las víctimas predilectas de la violencia siempre son los más débiles: los niños y las mujeres. En ese sentido, el régimen neoliberal, con su conservadurismo y reacción atroz, reafirma la idea de un sistema de convivencia patriarcal, conformado por múltiples desigualdades que legitiman la denigración del trabajador, del niño y de la mujer. Es sutil el neoliberalismo. Por ejemplo, la discriminación laboral contra las mujeres la ejerce a través de la división sexual del trabajo, que determina -en función del sexo- qué labores ha de realizar cada persona. Entonces, la lucha por el cambio nos compromete a tod@s, sin distinción de género, sexo u orientación sexual.

Hablando de pompas, pompis y culos - ES MI FIESTA

30 de marzo

[…] es vestirse para mirarse al espejo y darse un muy merecido “me gusta” y otra muy diferente es aguantar los “me gusta” de desconocidos en la calle, como si una fuera un “caballo de feria”. La vida no se trata de que a una sólo la juzguen por […]

Ricky

22 de julio

Desde Dakota del Norte, un saludo a ti mgiuel Osorio, gracias por el video. Que dios le de mucha vida al musico de tu video. Otro ejemplo de que el talento siempre sale adelante afan si los recursos son pocos, Saludos a todos ustedes hermanos Colombianos!.

carolina

20 de abril

Me interesan esta información además es cierto el piropo es uno de los lenguajes menos deseados principalmente por las mujeres (adolescentes,niñas) ya basta no podemos andar por las calles con temor,miedo e inseguridad necesitamos que esto cambie de una buena vez para poder vivir en un ambiente tranquilo y sin preocupaciones .

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