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Un nuevo paradigma energético: Gobierno y ciudadanía

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Hasta el Gobierno anterior, la política energética de nuestro país había sido no tener una política explicita. Esto pese a que somos uno de los países con mayor dependencia energética a nivel mundial. La falta de voluntad política, entre otras cosas, ha permitido que se privilegie el negocio de unos pocos por sobre el interés de todo un país.

En el sector eléctrico se mantiene el mismo panorama: contamos con una matriz poco diversificada, dependiente de los combustibles fósiles y concentrada en pocos actores (oligopolio). El actual paradigma ha sido dejar en manos de privados la conducción y desarrollo de este sector energético, donde el Estado cumple un rol subsidiario, reservándose funciones de fiscalización en general y de planificación indicativa de inversión, situación que ha llevado a que el sector privado a partir de las señales del mercado decida dónde, cómo y cuándo realizar las inversiones.

Hablar de energía no es sólo hablar de electricidad. Si vemos el panorama más amplio, ésto se vuelve tremendamente complejo por las múltiples variables y sectores que se involucran, y, a la vez, se vuelve difícil de entender para cualquier ciudadano común. Hablar de energía es -irremediablemente- hablar de minería, transporte, sectores productivos y también sobre los impactos del cambio climático, considerando los compromisos contractuales que ha adquirido nuestro país en reducción de emisiones de GEI.

La implementación de la Agenda Energética propuesta por el actual Gobierno, propone un importante desafío para el futuro de nuestro país, que va más allá de las soluciones a la generación y trasmisión eléctrica que la ciudadanía demanda, ya que la estructura económica depende de la matriz energética del país, o así nos han hecho pensar las autoridades.

Sin energía no hay desarrollo ni crecimiento económico, ha establecido la Presidenta Bachelet. Y esta premisa cobra mayor relevancia en los tiempos de desaceleración económica que estamos viviendo.

En este contexto planteo la interrogante:  ¿efectivamente la agenda propuesta logrará un cambio de paradigma o se seguirá manteniendo el mismo escenario actual, sólo que esta vez el rol del Estado será levemente más participativo?

Potenciar y asegurar el desarrollo de este sector en el largo plazo permitiría contar con una mayor seguridad para las inversiones futuras, principalmente mineras. De hecho, el Presidente de la Sociedad Nacional Minera (Sonami), Alberto Salas, admitió que los costos de la energía y el agua “han afectado nuestra competitividad, y la consecuencia es la paralización de más de la mitad de los proyectos de inversión”. Por ello, el desarrollo e implementación de la política energética 2050 debe tener como eje central un cambio de paradigma, que permita dejar atrás el modelo implementado hace 30 años. Sin embargo, y a partir de las últimas decisiones que se han tomado en el sector -como por ejemplo la importación de Shale Gas o Gas de Esquisto desde Estados Unidos, el que comenzará a llegar el próximo año a nuestro país- han dejado entrever que la implementación de esta agenda está siendo concebida sobre el mismo paradigma que ha primado durante las últimas décadas.

Por otro lado, la Presidenta Bachelet y el Ministro Pacheco han sido claros en señalar que se seguirá incentivando la entrada de generación hidroeléctrica y térmica. Entonces, podemos visualizar que se incorporarán energías renovables, pero la matriz seguirá siendo principalmente convencional.

En este contexto planteo la interrogante:  ¿efectivamente la agenda propuesta logrará un cambio de paradigma o se seguirá manteniendo el mismo escenario actual, sólo que esta vez el rol del Estado será levemente más participativo?

El rol que jugará la ciudadanía debe ser determinante para exigir que las transformaciones que se realicen sean de fondo y estructurales. Sólo de esta forma se logrará cambiar el actual paradigma energético que ha predominado durante las últimas décadas en el país.

Y esto implica que se termine con el oligopolio eléctrico en donde tres empresas manejan el mercado; que se termine con los mega proyectos, y comencemos a pensar a escala local en donde la generación se realiza cercana a los lugares de consumo, evitando los desperdicios de energía que se producen al transportar la electricidad a grandes distancias (como lo que se quería hacer con el desarrollo de HidroAysén y su tendido eléctrico); y por último, debemos ser capaces de superar nuestra adicción al consumo y comenzar a vivir una vida más austera: el cambio de paradigma debe lograr un cambio de conciencia. No se trata sólo de transitar de un tipo de energía sucia a una más limpia. Es necesario que nuestros niveles crecientes de consumo decrezcan. De esta forma dejaremos de ejercer presión sobre los recursos naturales y energéticos que nos provee el planeta.

Por Cristopher Toledo
Economista asociado a Fundación Terram

TAGS: Agenda Energética Energías Renovables No Convencionales

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05 de septiembre

Hace frío afuera. Llueve y graniza. Soplan vientos huracanados de un lugar al otro con gran velocidad. La desesperanza y el pesimismo por la falta de trabajo y por la caída definitiva de un mal llamado “Estado de Bienestar” porque sencillamente no es eficiente en términos capitalistas, porque derrocha recursos e interviene en el afán desmedido de acumular capitales, son una constante en la antigua Europa. No hay salidas porque los dominantes insisten en el recetario neoliberal. No hay vías de escapes, sólo hay resignación para seguir alimentando la crisis con más crisis. Al norte del mundo la antigüedad del Atlántico que busca comprarnos, que nuevamente trata de invadirnos y colonizarnos para así vendernos sus baratijas y seamos otra vez los países del sur los que paguemos por sus errores.

La buena noticia es que el mundo sí cambia, que Chile y Europa también lo hacen. En realidad, el neoliberalismo se está mostrando tal cual es: como un fundamentalismo que favorece a unos cuantos, a cada vez menos, aunque también hay que reconocer que esa élite se vuelve más poderosa. Tenemos opciones sobre cada tema, incluso en lo relacionado con la cuestión energética; contamos con la alternativa del régimen democrático. De hecho, más abajo y a la izquierda del mapa asoma el nuevo mundo, el de una Latinoamérica que construye el socialismo del siglo XXI, la revolución ciudadana, el Estado Plurinacional, la revolución de los barbudos (que bajando de la Sierra Maestra escribieron una tremenda historia) y la de los gobiernos que en general son gestionados por los trabajadores a través de sus genuinos representantes. Chile eligió su camino pero nos falta lo más dificil: organizar políticamente nuestro movimiento social para recrear ese poder popular a través del cual definiremos un nuevo modo de producir los bienes, de generar la energía que nos moviliza y las condiciones propias para mejorar nuestra calidad de vida.

Armando Hernández

12 de septiembre

Estimado don Cristopher:
Su ultima expresión escrita en su artículo “Es necesario que nuestros niveles crecientes de consumo decrezcan. De esta forma dejaremos de ejercer presión sobre los recursos naturales y energéticos que nos provee el planeta”.
Veo por una cuestión de sensatez que es imposible llegar a esa utopía, por cuanto el país necesita crecer y para eso debemos utilizar racionalmente los recursos que disponibles para el bienestar presente y especialmente futuro de nuestros ciudadanos y ante eso no nos podemos cegar en supuestas utopías que además son bastante retrógradas. Solo piense razonadamente y vea como aumenta cada día la población, es decir nacen mas personas, las cuales ocuparan espacios donde desarrollarse y para eso la energía es fundamental, tanto como el derecho a ser educado integralmente.
Por otra parte el consumo no puede decrecer en una país en desarrollo, es una constante que provoca sinergia, guste o no guste, o desea que nos conformemos con un simple pan con chancho o una choza ecológica por dar el gusto a algunos que no entienden que es posible el desarrollo sustentable en base a hacer la cosas de acuerdo a normas sensatas.
Saludos.

21 de octubre

Siempre nos debemos a nuestras regiones y el abandono de Palena para decidir como se está aplicando la Agenda Energética. No se está tomando en cuenta a las personas que van quedando atrás en este desarrollo.
Vemos los proyectos ERNC que van saliendo como horneadas de pan en el norte y que nuestras ciudades se van hundiendo en la contaminación. La única mesa importante en Energía en la Región es la mesa de la leña o dendroenergía que es parte del pasado y que solamente es un parche para un avance que se retrasa en el tiempo.
Estamos viendo que los planos reguladores no miran un efecto de largo plazo en comunas donde se están perdiendo empleos y no se van a poder recuperar. Esto lo podemos solucionar con nuevas medidas energéticas, pero que no se están tomando.
Siempre quedamos tristes mirando como el extranjero nos come el empleo que deberíamos tener.

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