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¿Qué educación superior estamos acreditando?

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En el año 2006 se creó la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) y a ello le sigue la aparición en escena de las agencias acreditadoras. Éstas, previa aprobación de la CNA, se transforman en entes autónomos que acreditan carreras y programas de pregrado, postgrado y especialidades médicas de las distintas universidades chilenas.

Actualmente existen ocho agencias acreditadoras, que se dedican a las distintas áreas disponibles en el mercado educativo, siendo las más demandadas Educación y Salud, al ser integradas por carreras donde la ley hace exigible la acreditación. El 61,7% de las carreras acreditadas pertenecen a estas áreas, es decir, la obligatoriedad parece ser la motivación de la mayoría. Este porcentaje aumenta a más del 84% si analizamos las universidades privadas no pertenecientes al Consejo de Rectores de Universidades Chilenas (CRUCH).

Para analizar cómo se comporta el proceso de acreditación, comenzamos por las carreras de pregrado en que participan siete agencias: Qualitas, Akredita, CNA, Acredita CI, Acreditacción, A&C y AAD. A partir de datos disponibles en sitios públicos iniciamos una casi inocua indagación que fue dando lugar a diversas preguntas un poco menos inocentes.

De un total de 3315 carreras de pregrado, 957 se habían sometido al proceso, estando acreditadas o en proceso de acreditación 929 carreras, que equivale al 28% del total. La primera evidencia es que de las carreras que se sometieron al proceso, el 97% fue acreditada al menos por un año (de un máximo de 7 años).  Lo hacen en promedio por 3,6 años y para sincerar cualquier sesgo, la mediana es de 3 años. 

De las siete agencias analizadas, notamos que la que menor porcentaje de acreditación posee es Qualitas con un 91% (9% de las carreras que la contrató no fueron acreditadas), destacando tres agencias que tienen un 100% de acreditación (Acredita CI, AAD y A&C). Frente a esto existen dos posibles lecturas: o las carreras que se someten al proceso son efectivamente las que están en condiciones de ser acreditadas o bien la carrera que paga por acreditarse tiene pocas probabilidades de ser rechazada.

Para contextualizar elegimos dos áreas que cuentan con carreras en que la acreditación es obligatoria: Educación (Pedagogía) y Salud (Medicina). En Educación, el 95,1% y en Medicina el 100% de las carreras son acreditadas, y lo hacen en promedio por 3,31 y 3,35 años respectivamente con una mediana de 3 años en ambos casos.

Esta similitud de resultados en un proceso más bien cualitativo (no hay indicadores objetivos que homogenicen la evaluación por parte de las agencias) y realizado por distintas agencias, contrasta en forma brusca con los resultados de la prueba Inicia y el Examen Médico Nacional. Éstos últimos son realizados por un organismo, distinto en ambos casos, que mide el nivel de los profesionales al terminar el pregrado. Por ello es pertinente preguntarse si debiera existir un grado de consonancia entre carreras acreditadas por periodos similares, pero con resultados muy distintos en exámenes rendidos al finalizar pregrado.

En su visita a Chile, durante el segundo semestre del año 2010, Miguel Urquiola, economista y docente de la Universidad de Columbia, expresó “Chile es el país que más revela que la competencia por sí sola, no mejora la educación”. Palabras que dijo en el contexto de la educación escolar, no obstante, es válido tomar el argumento y traspasarlo a la educación superior y específicamente al mercado de las agencias.

Por ello, en la Ley de Aseguramiento de la Calidad, cada agencia se entiende directamente con la carrera que solicita la acreditación. Esto incentiva que existan descuentos por acreditar un pack de carreras. Por ejemplo, de las universidades privadas no pertenecientes al CRUCH, el 83% de las carreras del área Educación es acreditada por dos agencias (Akredita y Acreditacción) y en el área Salud, única área donde la CNA participa directamente, acredita el 89% de las carreras del CRUCH y el 73% de las privadas. Esta focalización, junto la falta de homogenización de criterios, hace que la legitimidad sea puesta en duda. Concretamente, ¿qué pasaría si aleatoriamente cambiáramos las agencias? ¿Tendríamos los mismos resultados o similares al menos? Las carreras que fueron acreditadas por pocos años, ¿volverán a solicitar a la misma agencia o buscarán alguna que estadísticamente entregue más años?

La educación superior se plantea como un pilar estratégico para el desarrollo del país y es preocupante que su proceso de aseguramiento de la calidad esté entregando señales que generan este tipo de cuestionamientos. Si bien el tener un proceso de acreditación ha contribuido a ordenar y sistematizar información y procedimientos al interior de las carreras, es pertinente definir parámetros objetivos para comparar las evaluaciones de las distintas agencias como una forma de validar el sistema.

La educación como “mercado” no es comparable a comprar autos, manzanas o puentes y es clave que la acreditación avance en el sentido que el país requiera y decida. Por el momento, se está entregado a que el azar nos guíe, asumiendo o esperando que éste quiera una mejor educación para el país y velará por hacerla cumplir.

* Nota: Esta columna ha sido escrita en conjunto con Claudio Frites (Sociólogo).

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Foto: Universidad de Talca

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Comentarios

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27 de abril

Hoy se cumplen 74 años de la muerte de Gramsci. Una de las cosas que él dijo, al referirse al proceso de construcción de hegemonía de una clase social sobre la sociedad, es que en ese proceso se crea una particular división del trabajo que genera una jerarquía en la cualidades de los profesionales, sin una aparente dirección. También dijo que el sistema democrático-burocrático genera una serie amplia de funciones que no responden a necesidades sociales, sino que responden a necesidades políticas del grupo dominante. Creo que las agencias acreditadoras caen justito en este saco. No son necesarias en la sociedad, pero si son importantes para mantener el estatus de una clase social que se beneficia de la especulación financiera en la educación superior. ¿Cuántos jóvenes tomarán la decisión de matricularse en una institución de educación superior porque ésta tiene acreditación? Ello implica no solo estudiar, sino toda la esclavitud de las deudas que se generan a futuro (con aval del Estado) por recibir una educación certificada de calidad gracias a mecanismos que solo benefician a quienes pueden pagar.
Saludos y saludos a Frites tbn. (ojalá se acuerde de mi)

28 de abril

Me parece que tu tocas otras aristas del problema y de la educación en general. El foco de la columna está puesto en que el sistema de acreditación actual presenta diversas dudas que surgen casi espontaneamente al indagar en los datos disponibles.

Personalmente creo que si es necesario un proceso de acreditación. Ante el libertinaje educativo que existe actualmente, con falsas promesas de futuros brillantes, donde salen y salen profesionales, que por muy certificados que estén sus carreras tienen una formación deficitaria.

Saludos.

Saludos,

04 de mayo

Saludos Iván!, Un abrazo.

29 de abril

Siempre me ha preocupado con respecto de la acreditación de la carrera de Medicina, cuyo título profesional el “médico cirujano”, es de donde sacan cadáveres para estudiar anatomía la universidades privadas que no están en entre las “tradicionales”. ¿Sus convenios con importantes clínicas les proporcionarán los suficientes cuerpos no reclamados para este uso, teniendo en cuenta que generalmente quienes no son reclamados no son clientes frecuentes de estas clínicas? Sería interesante una investigación al respecto.

12 de mayo

La verdad no me lo había preguntado, pero es un buen punto que por supuesto no lo mide el actual proceso de acreditación. Otro dato preocupante es que en Medicina exista una Universidad no acreditada Institucionalmente que tiene acreditada la carrera por un año. ¿que clase de profesionales salen desde ahí?. Chile no puede ser complice de este tipo de prácticas

Punketa

17 de julio

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30 de abril

Interesante el tema de la acreditacion, tengo que decir si que no estoy mayormente informado del tema. Me imagino que las distintas entidades acreditadoras son privadas y en ese caso la validez de la acreditacion es indudablemente cuestionable considerando que ellos ganan mientras mas carreras requieran el servicio. Por eso deberia existir la instancia donde una unica entidad manejada por el estado acredite las entidades acreditadoras. En el caso de que esta entidad estatal no exista, sea poco rigurosa o no este permanentemente controlando, el proceso de acreditacion pierde toda validez.

12 de mayo

Efectivamente las agencias son privadas. Estas agencias son autorizadas por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) para acreditar programas de distintas áreas (no necesariamente todas). El problema es el riesgo de captura existente, ante la escaza regulación del sistema. Una vez que la agencia es autorizada puede acreditar sin mayor supervisión de lo que está acreditando.También se dan suertes de “combos” donde si se acreditan mayor cantidad de carreras las agencias rebajan el precio. En fin, se pueden seguir enumerando una serie de “característiscas” que hacen que el proceso carezca de legitimidad.

12 de mayo

Este es un tema bien medular. Es como tratar de ponerle la cola al burro con los ojos vendados. Nadie sabe con certeza qué es calidad y yo creo que es porque nadie se pregunta para qué es la educación. Es de esos paradigmas sociales donde todos asumen que los demás saben y no se preguntan por qué algo es de una forma o de otra,

Y veo complicado romper este círculo vicioso.

16 de mayo

Pero debieramos partir por definir indicadores que sean medibles al menos. Definir calidad a priori es como definir pobreza, temas multidimensionales que requieren acuerdos para hablar al menos de una misma cosa para luego perfeccionarlo.

Oksana

17 de julio

Oi Cris, acredito que temos que saber dosar e ter bom senso, alie1s, como tudo na vida.Ne3o e9 nem ce9u, nem ifenrno .vamos aprendendo, beijos valeu a visita.

20 de diciembre

Algunas preguntas que siempre me asaltarón acerca de este sistema de acreditación:
Como estudiante de una universidad “acreditada” por 2 años (o 7 si lo quieres) ¿qué consecuencias tiene para mi y mi educación?
¿Qué la acreditación sea de tiempo determinado significa que si en el próximo proceso de acreditación la universidad no logra ser acreditada, mis estudios caen al fondo del “descrédito”?
¿Habrá pronto sistemas de traspaso de acreditaciones?¿Homologación de titulos de una universidad desacreditada por otras superacreditada? ¿Cómo funcionará esto?. O ¿tendremos una bolsa de titulos que subirán y bajaran en el mercado de la acreditación y asi especularemos con el valor del profesional que está tras ese titulo?
(Se me viene a la mente la imagen de espartanos lanzando a los niños no aptos por los barrancos del monte Taigeto.)
Creo que este sistema de fiscalización funciona muy bien para acreditar el que un yogurth o un auto, o una casa u otro producto de mercado, cumplen con requisitos para ser vendidos. ¿Pero unos estudios?, ¿una carrera? ¿cómo?.
Es un mal camino; es triste darse cuenta que en vez de hablar del fondo, estamos intentando parchar algo que no está bien y mas de 30 años de esto y sus resultados nos lo confirman.
Repensar al país y no seguir aguantando esta parodia que hoy llamamos sociedad.

21 de diciembre

La verdad Daniel, es que no sirve para un yogurth o un auto porque no mide calidad, solo mide evolución en base a parámetros fijados básicamente por la Institución y carreras. Por ejemplo, si tu fabricas autos y te sale un 30% defectuoso y luego mides nuevamente y te sale un 15% defectuoso este sistema te acredita, pese a que sigues teniendo baja calidad.

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