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Nueva Educación Pública: un deber histórico

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El proyecto de Nueva Educación Pública (NEP), de desmunicipalización, desmonta uno de los engranajes principales que impide el buen desarrollo para el fortalecimiento y mejora de la educación pública: claudica a los alcaldes y municipios como administradores, perdiendo así su calidad de sostenedores; evita el cierre o fusión de establecimientos por desempeño deficiente; las escuelas y liceos pasan a ser propiedad del Estado; creación de un servicio descentralizado dependiente del Estado: la Dirección de Educación Pública (DEP) quien coordinará a 68 servicios locales de educación; creación de Consejos Locales de Educación Pública con representación de apoderados, profesores, estudiantes, alcalde, asistentes de la educación y universidades; estatus de funcionarios públicos pues nuestros empleadores serán los Servicios Locales de Educación que es el Estado territorialmente y funcionalmente descentralizado; aportes desde el presupuesto del Estado, bastantes considerables, al Servicio Local de Educación (SLE) que traspasará directamente a las escuelas que le competen. 


"La NEP debe hacerse carne para seguir agudizándola, disputándola, mejorándola y para seguir en la senda democratizadora para la consecución real de un Estado de derecho proclive al bienestar social. La NEP se erige como un deber histórico: una lucha por el ayer, por el hoy y por el mañana."

La NEP es producto de la propuesta elaborada en 1997 por el Congreso de Educación. No podemos negar el ayer, el aprendizaje, la experiencia histórica que permite enfrentarnos a esta coyuntura actual -disputa que se debe mantener-. La Nueva Educación Pública debe seguir desarrollándose y fortaleciéndose con un magisterio activo y consciente de una certera disputa del paradigma actual, pugilato que va en concordancia con el proceso transformador del sistema en su conjunto -la desmunicipalización es un verdadero punto de inflexión al sistema imperante-. Proceso iniciado por la Asociación Gremial de Educadores de Chile (AGECH) y continuado por el Colegio de Profesores. Proceso que va desde la recuperación de la organización del magisterio, de las mejoras de las condiciones laborales y salariales, hasta la reflexión por una educación que responda a las necesidades de los más desfavorecidos, proceso que va en una búsqueda continua por el desarrollo integral de la sociedad. Negar la desmunicipalización es fustigar las luchas enardecidas del gremio por, primero, recuperar la democracia y después por superar la medida de lo posible; la NEP engrana ese otro posible.

El Estatuto Docente de 1991 -que regula las condiciones laborales y salariales-; el aumento constante de la remuneración- que entre 1981-1990 cayó estrepitosamente en un 38% mientras que el promedio de la economía sólo lo hacía en 3,8%, que posteriormente se potencia la remuneración base nacional sobre un 5% por sobre lo otorgado a otras trabajadores del sector público (1996), que logra el reajuste salarial a la renta mínima nacional (2000)-; Congreso Nacional de Educación en 1997; desarrollo del Movimiento Pedagógico en 1999; Congreso Nacional Pedagógico Curricular en 2005; ley de titularidad docente en 2015; bonificación al retiro voluntario en 2015 -gran victoria considerando la gran cantidad de trabajadores que no poseen otro ingreso al jubilar que el que les brinda las AFP´s-; Sistema de Desarrollo Profesional Docente en 2016, entre tantas otras victorias alcanzadas por nuestros gremio en nuestra historia. Una historia dificultosa de la cual hemos salido fortalecidos.

Enfatizar que lo anterior ha sido logrado por una acertada lectura del contexto político y social en el que se insertan todas estas arremetidas. La experiencia y el aprendizaje del propio Colegio de Profesores (CDP) han llevado a asestar bramidos eficaces para los anhelos del profesorado: 1) respuestas a las necesidades concretas del magisterio en los distintos momentos de la historia presente y 2) causar puntos de inflexión que permiten ampliar el horizonte de lo posible. Cabe destacar, además, la fraternidad con otras organizaciones obreras nacionales y extranjeras. Estas condicionantes, así, han permitido rebasar la propia legalidad al instalar al CDP como un actor sindical que, no podemos negarlo, ha conseguido mejoras laborales y salariales que otras organizaciones de trabajadores no han conseguido.

Valorar más la quimera que lo real, jugar al todo o nada, negar la posibilidad real de la desmunicipalización es no dimensionar el cuadro político en que ésta se inserta. Fustigar la NEP, como, por ejemplo, por no hacer desaparecer el actual sistema de financiamiento -que sin duda alguna desaparecerá en el futuro por la inyección continua y progresiva de fondos basales a los SLE- es no comprender los impedimentos a los cual nos enfrentamos: una posible reclamación por parte de los sectores más conservadores al Tribunal Constitucional por contradecir el carácter subsidiario del Estado lo que llevaría a una anulación parcial o total de la NEP. Despreciar la NEP por, como por ejemplo, no otorgarnos el rol de funcionarios fiscales es ignorar que el Estado Neoliberal actual, en desmonte, mantiene muchas veces la precarización e inestabilidad a sus empleados directos. La interrogante entonces es ¿hasta qué punto podemos cristalizar hoy efectivamente el paradigma imperante con nuestras demandas? ¿Cómo es la situación actual de la educación y, en particular, de los docentes municipalizados? Para responder esto basta con ver hoy casos en que los municipios siguen malversando fondos destinados a la educación, siguen manteniendo en la inestabilidad salarial, laboral y previsional a los profesores, siguen desmantelando, tanto por decisión propia como por imposibilidad de una buena administración, la educación pública. ¡Urge desmunicipalizar!

La NEP es un deber histórico que no debemos postergar. No es el paso definitivo, pero es un gran avance en materia de la recuperación de la Educación pública. Rechazarla, negarla, fustigarla, es dejarnos en la nada, es retroceder en las luchas históricas del gremio, es frenar el proceso transformador. La NEP debe hacerse carne para seguir agudizándola, disputándola, mejorándola y para seguir en la senda democratizadora para la consecución real de un Estado de derecho proclive al bienestar social. La NEP se erige como un deber histórico: una lucha por el ayer, por el hoy y por el mañana.

TAGS: #ColegioDeProfesores #EducaciónPública #NEP #Profesores

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Comentarios

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12 de junio

Mire señor yo hasta el año antepasado tenia una hija en un colegio subvencionado y sé muy bien de que se trata todo esto.

¿De donde sacó que eso mejora la educación publica? ¿Ahora una medida para “evitar cierre o fusión por desempeño ineficiente”? ¿O sea el estado debe financiar mas ineficiencia para que la educación publica sea cada vez mas cara y de peór calidad? ¿Todo para que ustedes los profesores públicos sigan arreglándose sin importar si lo hacen bien o mal? ¿Eso es mejorar la calidad de la educación? ¿No le da vergüenza?

El fin del copago también era para mejorar la calidad de la educación publica y al final no solo la calidad de la educación publica qiuedó mucho peór sino que obligó a miles de famlias que habían optado por pagar con esfuerzo un colegio subvencionado ahora deben enviar a su hijo a la cada vez peór educación pública, mientras los defensores de la educación publica como usted siguen con sus hijos en coloegios privados . ¿Acaso no tienen vergüenza? ¿Hasta cuando hay que aguantar estos sinverguenzas ineptos?

Saludos

Nueva Educación Pública: un deber histórico. – Manuel Guerrero
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