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Movimiento estudiantil: la amenaza tecnocrática

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El movimiento social por la educación trascendió como fenómeno colectivo, por la fuerza con que logró instalar ciertos temas en la discusión pública. La idea de una educación gratuita y de calidad, que debía ser garantizada como un derecho social, fue algo que puso en cuestión la legitimidad de un modelo neoliberal, incapaz de procesar estas reivindicaciones e incorporarlas en su agenda. Así es como se generó un fenómeno de apoyo y masividad a las propuestas estudiantiles desde la sociedad en su conjunto que alcanzara durante el año 2011 niveles históricos.

Este apoyo social y desde los mismos espacios, no se generó solo por la radicalidad y consistencia de nuestros argumentos, sino porque estas demandas y reivindicaciones nacieron de la misma discusión y práctica política de los estudiantes, quienes en asambleas y espacios de diálogo, disputamos ciertos sentidos comunes y abrimos los estrechos márgenes de “la medida de lo posible”, dando lecciones de una nueva manera de hacer política, que contrastaba significativamente con lógicas propias de la transición, como el afán tecnocrático y la política como una cuestión de minorías capacitadas.

El escenario está abierto. Debemos decidir si somos capaces de incidir en esta reforma o si nos contentaremos con los estrechos márgenes tecnocráticos y minoritarios de una manera de hacer política que nosotros mismos contribuimos a poner en cuestión.

Esta forma colectiva de hacer política, que tantas simpatías despertó en una sociedad acostumbrada al individualismo y al “no estoy ni ahí” de los “top one”, hoy se ve amenazada por una conducción del movimiento estudiantil que parece enfrentar las actuales discusiones sin considerar la opinión de las compañeras y  los compañeros, de espaldas a la base social, y que, sin embargo, sabe que depende del apoyo mayoritario de los estudiantes si es que quiere incidir en la discusión sobre la reforma.

Estamos en una encrucijada. Si no somos capaces de convocar a nuestros compañeras y compañeros a las discusiones sobre el movimiento estudiantil y la reforma educativa, o si persistimos en esta lógica de pensar que hay discusiones que no podemos dar de manera colectiva, difícilmente podremos comprometer a más estudiantes en la lucha por una reforma educativa aún en disputa.

La necesidad de una reforma profunda al sistema educativo es una cuestión que es indiscutible en la sociedad chilena, pero los contenidos y alcances de ésta dependen, si es que queremos que su contenido sea favorable para las mayorías, de un movimiento estudiantil que sea capaz de definir sus reivindicaciones de manera colectiva y no sólo desde centros de estudios o las dirigencias, y que luego de este proceso de discusión mayoritaria cuente con la fuerza y responsabilidad histórica de presentar estas propuestas de cara al pueblo.

En la Universidad de Chile, casa de estudios a la que pertenezco, es patente esta situación donde muchas veces las pautas de discusión de las asambleas -los mismos documentos con que trabajamos estas discusiones o contenidos que se difunden como posturas del movimiento estudiantil- no han sido sometidas a discusión política por parte de los estudiantes. Por ejemplo, aparecen voces autorizadas como el CEFECH (centro de estudios FECh), que ha servido a la conducción para generar insumos y documentos, en un contexto donde las asambleas no cuentan con una participación significativa o donde se pone en cuestión el poder deliberativo de los compañeras y compañeros.

Si queremos incidir en la discusión de la reforma educacional, y que ésta se resuelva en los términos en que lo ha venido planteando el movimiento estudiantil, es urgente que superemos esta dicotomía que se establece entre aquellos iluminados -capaces de elaborar contenido político para el movimiento estudiantil- y, por otra parte, la gran mayoría de estudiantes que sólo serían necesarios para dar apoyo a este contenido en las calles. Esta lógica sólo reproduce la tecnocracia como manera de hacer política, y saca de la arena pública la centralidad de la discusión política de mayorías y el debate colectivo.

Hoy es el movimiento estudiantil en su conjunto, incluyendo a los compañeras y compañeros de las distintas instituciones, quien tiene la tarea de definir un marco programático, caracterizando nuestras propuestas de gratuidad, democratización y fortalecimiento de la educación pública, para así presentar nuestra propuesta de cara a la ciudadanía, y no permitir que la derecha siga ganando terreno en la discusión educativa. El gobierno debe generar acuerdos con el movimiento estudiantil (quienes instalamos la necesidad de la reforma). Pero para esto debemos tener una postura de mayorías y consistente, y una masividad que demuestre que somos nosotros quienes representamos a las fuerzas vivas y no la derecha con sus actores fantasmas que más parecen gremios de sostenedores defendiendo intereses corporativos que ciudadanía organizada.

El movimiento estudiantil debe hacerse cargo, partiendo por la voluntad de su conducción, de un problema de participación que alcanza niveles preocupantes y debe tener la astucia para volver a llenar las asambleas, discutir deliberativamente la educación que queremos. Sólo de esta manera podremos volver a llenar las calles. Por convicción y no por mero ritual o nostalgia de un 2011 que parece cada vez más lejano.

El escenario está abierto. Debemos decidir si somos capaces de incidir en esta reforma o si nos contentaremos con los estrechos márgenes tecnocráticos y minoritarios de una manera de hacer política que nosotros mismos contribuimos a poner en cuestión.

¡Retomemos la discusión política, definamos posiciones y enfrentemos la educación de mercado desde las calles y organizados!

 

TAGS: #Reforma Educacional Movimiento Estudiantil

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15 de septiembre

Lo que constituye para la derecha duopólica un axioma de “sabiduría” política, es decir, el reconocimiento de la lógica de una democracia de los acuerdos y de los consensos con los factores de poder dominantes para desde allí resguardar la gobernabilidad del país, el crecimiento y el desarrollo, que en la práctica se expresa en el “transar sin parar” con los dueños de Chile, solo nos condujo a un régimen neoliberal que es increíblemente ineficiente en términos económicos, muy violento políticamente hablando y socialmente excluyente. Esta nueva etapa que se abre con el gobierno de Bachelet empieza a mostrarnos las incongruencias de esta pretenciosa “democracia” en la medida de lo posible donde las decisiones son tomadas por una pequeño grupúsculo de tecnócratas que se piensan ellos mismos como los dueños de una verdad absoluta.

En realidad, la educación al modo que la exigen los estudiantes, el fin de las AFP, un sistema cultural que reivindique los valores del respeto por los derechos humanos, todas demandas a las que se opone esta adminsitración precisamente nos remiten a un solo objetivo: el querer vivir mejor. De ahí que la estrategia de los trabajadores y estudiantes que queremos cambiar el país no es otra que reivindicar el sistema democrático, batallar para que cada vez haya más democracia, más discusión, participación, compromiso y donde todo, absolutamente cualquier tema pueda ser discutido.

Bruno Bivort

15 de septiembre

El actual Sistema Educacional chileno, está a la base de la segregación social existente en el país y que es una de las más acentuadas del mundo, por lo tanto la Derecha defiende algo más que un buen negocio, defiende el control ideológico con que el actual sistema le permite consolidar el neoliberalismo. A modo de ejemplo, uno de los argumentos que han levantado para oponerse a las reformas propuestas por el gobierno, tiene que ver con la libertad de elección de las familias versus la intromisión del Estado. Sin embargo defienden la homogeneización del currículo cuando se trata de controlar contenidos, como lo ha sido la disminución de los contenidos en las área de Filosofía e Historia de Chile, no olvidemos cuando quisieron imponer el concepto de “Régimen Militar” por sobre “Dictadura”, ¿qué es eso, si no regulación? Regulación en el sentido de sus intereses. El actual sistema permite la formación de las elites políticas socializadas en el discurso neoliberal: “Tengo Derechos, en Tanto Pago”, los derechos por lo tanto se reducen a derechos individuales, no derechos colectivos ni sociales, esa es la idea que les hace defender un sistema que ha sido cuestionado por todas los organismos especializados a nivel mundial. En Chile no hay libertad de enseñanza, nunca la ha habido, porque la educación es esencial en la generación de una identidad nacional, la diversidad desaparece y se diluye en intenciones que no han pasado de experiencias puntuales de incorporación de lenguas de pueblos originarios, pero que nunca ha asumido con seriedad la inclusión social de los diferentes grupos o colectivos que se aparten de la visión normalizadora del Estado.
No es de extrañar entonces que defiendan la hegemonía que actualmente poseen, si pensamos que la “Escuela” y los medios de comunicación, son los principales agentes socializadores, ya tienen a su haber los medios de comunicación, tienen los establecimientos educacionales de élite, y tienen a la opinión publica convencida de que tienen libertad de educación. La verdad es que solo pueden elegir quienes tienen dinero para hacerlo, la igualdad de oportunidades no es más que un mito, la zanahoria necesaria para que el sistema funcione.
El sistema de elaboración y publicación de ranking (Los semáforos de Lavín) y el subsidio a la demanda (entrega de un boucher a las familias) es la aplicación del neoliberalismo de una forma exagerada, que se asemeja más a un libro de ficción de Aldous Huxley, que a lo que debe ser un sistema de aseguramiento de derechos sociales que tiendan a la igualdad.

Agusto Pinochet

15 de septiembre

Mijo! La Universidad es para ir a estudiar, no para andar webeando. Si le quedán energías haga deporte, y dejese de hablar tanta estupidez. A pesar de todo, ahora ustedes los comunuchos me caen un poco mejor, cada vez se unen más al lado oscuro de la fuerza.

JOSUE MOISES MARTINEZ PERLA

15 de septiembre

Dedicarse a luchar por los intereses de otros indican un nivel de desarrollo de la conciencia social superior a la demas personas, sobre todo cuando no pueden devolverte el favor por los que luchas. Tu defienden intereses de los que explotan a los trabajadores chilenos. Ellos te pueden gratificar lo que haces y eso si es lado obscuro. El camarada defiende los intereses de los que no tienen voz, eso si tiene un merito grande, no busca nada a cambio. Utilizar las energias para servir a los demás es lo mas gratificante que puede hacer, ejercitarse a través del deporte no es malo mientras no sirva de escape para no observar los graves problemas de la sociedad chilena. Como se dio un once de septiembre que pinochet dio golpe de estado al presidente legitimo y electo chileno Salvador Allende (Ese si es el lado obscuro), la derecha quiere que se perdone y no se juzgue siempre que ellos sean los responsables. Al contrario deben ocuparse las energias para que la luz de la justicia brille en todas las áreas de la sociedad chilena y el movimiento estudiantil chileno debe jugar su papel en eso.

JOSUE MOISES MARTINEZ PERLA

15 de septiembre

Leí una vez en una página web lo siguiente: “En américa latina en contraste con el resto del mundo el propulsor de las reformas universitarias ha sido el movimiento estudiantil y no un simple acompañante”. Me disculpo si falla mi memoria en el contenido preciso de la frase. Pero es importante hacer notar que el movimiento estudiantil ha aportado mucho al desarrollo de las ciencias y de las sociedades como tal en América Latina, caracterizándose por reivindicar las banderas de las mayorías haciéndolas propias, esto le ha contribuido a que el pueblo lo apoye en las luchas que pueden considerarse propias de los estudiantes universitarios que al final los beneficiados seran las nuevas generaciones que saldrán del seno de los trabajadores y demás intelectuales para seguir haciendo la lucha. El papel del movimiento estudiantil chileno es vital para una reforma educativa de educación superior porque son los que están viviendo el modelo actual que debe ser reformado, saben a donde están las fallas y las virtudes, deben ser los garantes que la mayoría de población estudiantil participe porque los no organizados a veces contemplan otros problemas que a veces no vemos los que hemos estado organizado. No se preocupe camarada que el 2011 se vea mas lejos ahora, cuando hay mas oscuridad habrá mas luz, el movimiento estudiantil chileno logrará cambios mas significativos si continúan por la vía de incluir a la población estudiantil. HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.

Julio Todorov

16 de septiembre

Interesante Columna, interesantes comentarios. Pero por favor, que tu y tu partido no se queden en el tipico discurso. El mejor argumento es el hecho, y desde mi percepción de estudiante siento que no hacen nada. Y hagan el favor de escuchar a la masa alguna vez, por que por lo menos en FACSO, preciosa facultad donde se encuentre la Base Tatiana Fariña, son muchos los que piensan que están apuntando a un lado equivocado, y más aún, es una masa gigantesca del pueblo. Te lo dice alguien que ha vivido toda su vida en una población, y que creció rodeado de viejos militantes del partido.
Su mejor herramienta es la autocritica, pero también alimentense de la crítica, que no por nada el pueblo esta enojado con los comunistas.

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