#Educación

La campaña de la Junji que no logro entender

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Mi pregunta es por qué para aprender, en vez de sumar conocimientos, afectos, vocablos y significados, siempre buscamos la manera de restar, suprimir, negar, prohibir. ¿Tanta es nuestra incapacidad de imaginar otras alternativas?

Quiero comenzar esta reflexión aclarando de plano que escribo única y exclusivamente desde mi dimensión de mamá. No soy psicóloga, educadora de párvulos y desconozco los estudios que sobre la infancia ha hecho Junji para impulsar la campaña “Tu nombre significa mucho, haz que los niños te llamen por él”.

Dicho esto, y habiendo leído una y otra vez los contenidos de la misma, confieso que no me termina de convencer, quizá por mi ignorancia académica y el haber vivido en un contexto, aparentemente, mucho menos dañino que el actual.

Tuve dudas de escribir este post, la acogida que ha tenido la campaña entre los involucrados y los profesionales entendidos, me hace creer que estoy profundamente equivocada, pero al menos quisiera, al igual que la miss del spot que todos conocemos, expresar mis torpezas con el respeto que merecen los más eruditos.

Por lo que entiendo, eliminar el trato de” tío” o “tía” en los jardines, tiene varios objetivos: reconocer, al llamarlas por su nombre, la relevancia que juegan las educadoras de párvulos en el proceso formativo de los niños y niñas, en el entendido de que el denominarlas “tías” minimizaría el valor que tienen en el desarrollo de los niños.

Por otra parte, permitiría prevenir situaciones de abuso y maltrato contra los niños, ya que estos, al ser incapaces de recordar el nombre de su agresor, dificultan las investigaciones y por ende, se hace más difícil determinar quiénes el responsable con mayor rapidez y exactitud.

Por último, evitar confundir a niños y niñas en sus relaciones afectivas al llamar tío o tía a un adulto que no es parte de la familia, con consecuencias y resultados nocivos irreparables.

Respecto de la importancia de llamar por su nombre a las educadoras para relevar su tarea, me pregunto ¿a quién va dirigida está política? ¿Será posible que los niños al llamarlas tías o tíos entiendan o configuren en su mente un prejuicio o denostación del trabajo que realizan o de la imagen que tienen de las y los educadores?

¿No sería más honesto plantear que los únicos que minimizamos a otras personas, trabajos o labores somos los adultos?

Si lo que se busca es dignificar la labor que ejercen las parvularias, cosa que me parece del todo pertinente y apremiante, ¿no sería más eficaz generar políticas públicas para que reciban un sueldo y un trato más digno, acorde con el maravilloso servicio que prestan a la sociedad?

Digamos las cosas como son: no son los niños los llamados a enaltecer una profesión que hasta ahora ha sido el patio trasero de las reivindicaciones y las políticas docentes del Estado. El gremio ha logrado nada o muy poco en comparación con los otros profesionales de su sector.

¿No sería más razonable que se replantearan y se normaran con mayor pertinencia las horas que una misma educadora dedica en el aula? En la práctica, al menos en los jardines infantiles privados, muchas de ellas tienen horarios leoninos, sin el más mínimo descanso, excepto cuando los niños tienen la hora de la siesta. Consideremos que el horario promedio de la jornada completa comienza en el jardín, más menos a las 07:00 hrs. y el retiro de los niños a las 19:00 hrs.

En muchos casos la educadora, como todos los mortales, se enferma y pide licencia ¿se cumple eso de que en una sala siempre debe haber una educadora de párvulos presente? No, no se cumple. La o las técnico-parvularias se hacen cargo, en ocasiones hasta por más de una semana; de esta forma lo que estipula el Mineduc es letra muerta y lo seguirá siendo hasta que no se conciba un modelo más eficiente y acorde con las exigencias y realidades que se viven hoy.

Aquí la tarea de la fiscalización es titánica, también la de regulación.

A su vez, si lo que se pretende es prevenir el abuso y en el caso de que lo haya, agilizar el proceso de identificación de él o los responsables, ¿no sería lo más simple enseñarles a los niños que las tías o tíos tienen nombre? Sin necesidad de suprimir un vocablo tan lleno de significado afectivo por otro que también es importante: el nombre propio.

Mi pregunta es por qué para aprender, en vez de sumar conocimientos, afectos, vocablos y significados, siempre buscamos la manera de restar, suprimir, negar, prohibir. ¿Tanta es nuestra incapacidad de imaginar otras alternativas?

Como ejemplo, aunque muy personal, mi hijo, que no alcanza los 4 años de edad, distingue a sus tías por el nombre sin ninguna dificultad, pero él elige sin que yo u otro adulto se lo imponga de qué manera se quiere comunicar. En consecuencia, a veces las llama por sus nombres y otras no. A mí me dice mamá, aunque si se lo pregunto, pronuncia mi nombre, el suyo y el del papá, incluyendo el apellido.

Lo anterior me indica que estos pequeños son lo suficientemente inteligentes como para aprender y entender desde muy temprana edad, muchas palabras, ideas y conceptos; pero sobre todo son capaces de establecer relaciones afectivas entrañables que muy difícilmente experimentamos nosotros en la vida adulta.

La palabra tía no es para mí y creo que para los niños tampoco, una expresión llana, carga consigo todo un mundo de significación, y en efecto, creo que incorpora en su dimensión más profunda el concepto de familia. ¿Y por qué no? ¿No son las tías parte importante de la familia, no debiera ser así? ¿Son ellas unas simples extrañas en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos?

Pasan horas y horas interactuando, no solo como maestras con sus educandos; son madres sustitutas cuando nosotras no estamos, enfermeras cuando ellos caen jugando en el patio, formadoras cuando los loquitos se pegan entre ellos… ¡hay tanto amor en la palabra tía! Y resulta que ahora este concepto que implica cercanía, intimidad y confianza se puede prestar para confusión.

La confusión, creo, está situada en los adultos, que aún no definimos bien qué tipo de seres humanos queremos formar, que tipo de sociedad queremos construir. Si lo que anhelamos, con justa razón y preocupación, es hacer de nuestros niños unos seres confiados, emotivos y acogedores, pero no por eso menos seguros e informados de los peligros, hay que hablarles firme y claro, pero con sutileza. Hay que explicarles las cosas como son usando toda la creatividad que nos permite la vastedad de la comunicación y la riqueza del lenguaje.

Muchas herramientas hay para ello, y no me cabe duda de que las educadoras de párvulos las tienen, dada su formación en los diversos ámbitos de las ciencias humanas.

Ya tendrán tiempo de sobra nuestros hijos para entender que esas tías, que alguna vez fueron fundamentales en su desarrollo y crecimiento, forman parte de un pasado que no volverá y que recordaran con nostalgia y alegría por el resto de sus vidas.

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Fuente de fotografía 

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Comentarios

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flavia soto osandon

07 de diciembre

creo q estas en lo cierto a veces los adultos tratan de tapar sus faltas, encontra de otras .por mi parte encuentro muy estupida esta campaña es mejor q los fiscales y los jueces hagan mejor su trabajo porq si existen tantos violadores es porq los derechos del niño no se cumplen y las penas son muy favorable al autor de los delitos.
no es justo para nuestro niños junji debe hacer una campaña para mejorar el trato a los niños y niñas y no caer en la estupida politica mejor q hagan valer los derechos de los niños para construir un mejor futuro………..

Jaime Ramos Merino

22 de enero

No estoy de acuerdo con el comentario.
Me parece que la idea de Junji es que no haya familiaridad del tío del furgón o las tías con los niños en el jardín y les llamen por su nombre. Bajo estas circunstancias, cuando mentes perversas queran aprovecharse de algunos sobrinos…habrá más distancia la que podría evitar un eventual abuso de estos personajes que están y viven al lado de nuestros hijos.

victor soto

22 de marzo

no me parece jaime tu comentario , la relacion afectiva existira sea cual sea el nombre que el niño(a) diga , creo es una medida arbitraria que solo se fundamenta en lo basico por no decir subjetivo , las mentes perversas solo se detectarán bajo una fiscalización y un sueldo más digno para las educadores y tecnicos , todos trabajamos bajo esa premisa , las educadoras son tan mal tratadas por los organizmos , hay otro problema que los hijos de educadoras solo puede subersionarse el pago en otro jardín si este es ajunji o autorizado por este y que pasa cuando una educadora no tiene un jardin cerca de los mencionados , tiene que ella pagar de su bolsillo el cuidado de sus bebes , el organizmo o sindico de las parvularias no existe , tan mal tratadas y son tan importante para el pais …

ximena ferrer juschkewitz

07 de mayo

Totalmente de acuerdo, creo que se encontraron con un problema con el tema de abuso en los jardines infantiles y lo mas simple fue quitar el tía y para justificarlo le agregaron estos fundamentos. y si debe importar mas las condiciones laborales, remuneraciones y el mal trato hacia los funcionarios primero, ya que un funcionario en ambientes agradables de buen trato rinde mucho mas es demás bien tratante con los niños y niñas como con la familia y por supuesto también habrían menos licencias medicas, desgraciadamente se observa una recarga laboral junto con lo ya mencionado que definitivamente afecta la salud de los funcionarios y por ende a los párvulos que atienden y desgraciadamente la asociación de funcionarios no ha echo nada al respecto en que sucedieron y suceden hechos que no son tomados como se debe, bueno esta es la junji .saludos

Patricia Arriagada Aguilar

07 de mayo

Hola, soy educadora de párvulos y profesora básica y creo que el nombre de Tio o Tia, no afecta negativamente en la relación de profesor alumno, todo va en el trato, que sea con respeto, el niño y la niña te dicen tío o Tia y siempre conocen tu nombre, además existe el contexto de la Tia tanto , la que hace ingles o la Tia tanto la que hace lenguaje…. Etc. Siempre identifican, creo que la prevención debe ir por otro lado mas profundo…y en relación a esto el 13 de mayo a los colegios nos darán una capacitación sobre como reaccionar frente al conocimiento de un abuso infantil, por parte del
Ministerio, tal vez nos encontremos que ya no nos puedan llamar Tio o Tia…

08 de mayo

Hola Patricia:
Agradezco tu comentario, creo que justamente las políticas del Mineduc deberían orientarse justamente en capacitar a las educadoras para prevenir y reaccionar frente al abuso infantil. Asimismo la junji y los otros planteles que tienen a cargo nuestros niños debieran tener la obligación de implementar planes de apoyo a los padres, charlas, talleres para poder educar mejor a nuestros hijos perqueños en este tema tan delicado. Me quedo con la impresión que, en esta oportunidad, más que una campaña de prevención, lo que se hace es una campaña comunicacional superficial y sin mucho aporte real para enfrentar el problema como sociedad, familia y Estado.

Cecilia Faundez Cifuentes

07 de mayo

Qué sabia eres Ana María, no es necesario tener un título profesional, ni un master en Educación para entender que con estas “politicas” subestimamos a los niños y las niñas pensando que no son capaces de diferenciar roles, los de la familia y los del entorno social, desde mi punto de vista como Educadora de Párvulos con 36 años de experiencia creo que nos limitamos o entrampamos en visiones poco evolucionadas y que los gobiernos de turno ven solo lo que quieren ver o les conviene, el acento debería estar en recomponer los errores partiendo por transparentar todo, es solo ahora que el tema de la pedofilia aparece como horror en la sociedad, no señora ha existido siempre y porque los platos rotos debemos pagarlos los educadores, preocupémonos de tener excelentes servicios de salud y de parar con las inequidades en Educación, la sociedad esta enferma necesita respuestas y no las hay, Mi esperanza siempre estará en las futuras generaciones siempre que se respeten sus derechos y mi compromiso es con los infantes, educar con amor, brindándoles espacios nutritivos a pesar de que estemos en la lupa de algunos.

Carolina Rita Díaz Jara

08 de mayo

Buenísimo . Yo soy Educadora de Párvulos y trabajo en una escuela a cargo de 15 niños de 4 años de edad. Efectivamente los niños son tan hábiles que son capaces de distinguir diferencias entre sus tías aunque no les sepan el nombre.
Ayer tuve reunión de apoderadas y una mamá contaba como su hijo nos identificaba : la tía q se pinta los labios soy yo, la tía grande es mi asistente y la tía chica es la alumna en práctica .
Los niños ni siquiera necesitan saber el nombre de las tías , ellos tienen sus propios códigos .

Julia Requena

08 de mayo

Estimada Ana María,

Soy Julia Requena y escribo como presidenta de la organización sindical de los/as trabajadores/as JUNJI, AJUNJI, que agrupa a 9.000 de los 12.000 funcionarios/as. Valoramos enormemente que una madre, una ciudadana, formule una opinión con tal contundencia y que se preocupe por las políticas públicas en torno a la educación inicial. También aprovecho para informar que como asociación fuimos participe y ideólogo de la campaña para eliminar el nombre “tío” o “tía”. Nuestros lineamientos siempre van a favor de la protección de nuestros niños, en este caso no fue la excepción, pero en esta oportunidad también fue para proteger a todos/as nuestros/as funcionarios/as que han sido objeto de acusaciones infundadas. Donde la principal responsabilidad recae en los apoderados que no dudan en acusar sin fundamentos profesionales intachables. El tema es delicado y nos preocupa, el morbo en torno a una imputación sin argumentos, destruye familias inocentes, y por eso no nos hemos quedado ahí y nos encontramos en un proceso de elaboración de propuestas que entregaremos en los próximos meses a las autoridades. Por otra parte, la calidad laboral o dignidad de nuestros/as trabajadores/as nos llevó a realizar un Paro Nacional el pasado 18 de abril, donde nuestras demandas eran en parte; más fiscalización con más Estado, aumentos en remuneraciones y trabajar en una ley de planta que nos permita tener un personal calificado y acorde a las exigencias de la cantidad de alumnos por aulas. Por último, te invito a que revise nuestra labor en nuestra web http://www.ajunjinacional.cl. Tu opinión y la de otras madres es muy importante para nuestra organización.

carolina saldivia rubilar

08 de mayo

Que sabias sus palabras, soy Educadora de párvulos y hoy en día ejerzo como Educadora Diferencial, justamente en el Jardín donde trabajo se implementó esta campaña de junji y a las tías simplemente las llaman por el nombre… realmente extraño para mi, ya que la palabra “tia” para mi significa respeto por mi profesion, respeto como autoridad en el aula… cosa que de cierta forma se ha perdido por parte de los párvulos, ya que nos nombrar por el nombre, los apoderados nos “tutean” y utilizan un lenguaje casi como si fueramos sus “nanas” sin desmerecer el oficio tan importante que ellas desempeñan, creo que no es la solución para los abusos de los menores… quizás podrían realizar evaluaciones psicológicas al ingresar a cualquier carrera universitaria que involucre tener contacto con niños, en eso si estaría totalmente de acuerdo.
Sin embargo hay muchos pequeños que nos nombran “tía” pero tambien naturalmente nos identifican como… tía paulina, tía carolina, etc.

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