#Educación

Educación: propuestas para un espacio entre iguales

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Cuando la educación fue ingresada como bien transable en el mercado se produjeron las tremendas anomalías que al día de hoy hacen crisis. Los sueldos docentes, la infraestructura, la municipalización, la calificación docente, remoción y calificación de directores, liceos de excelencia, etc.. son sólo externalidades. A lo más, paliativos para una enfermedad grave y en expansión. El problema de fondo se desprende del conflicto educación/mercado, de tal manera que encontramos la primera a la medida de lo que se pueda pagar en el juego de lo segundo. Buena (pagada), regular (subvencionada) y mala (municipalizada), con sus correspondientes y variadas gradaciones. A partir de ese análisis, invito a reflexionar respecto de los siguientes puntos:

1. La discusión, en educación, no va por el camino de si deben participar privados o no en ella. De hecho ni siquiera si el Estado debe administrar colegios. Lo realmente relevante es no cobrar por estudiar ni hacer selección de estudiantes.Esos dos factores serían los enemigos de una “buena educación” dentro de un concepto de “ciudadanía”. A ese Sería mínima la negativa influencia del mercado en educación, toda vez que se anulen el lucro y la selección. Por tanto, si ese es el medio, no es relevante quién administre colegios, porque el fin ciudadano sería compartido y aplicado transversalmente.

Si se pudiera sacar la educación del mercado, podríamos hablar realmente de ella en el sentido público, porque en principio se generarían espacios comunes de aprendizaje e interacción social de las comunidades educativas, a diferencia de los suburbios y ghettos educativos que existen en la actualidad y que, justamente, niegan la “cosa pública”. Fernando Atria[1], en cuyo argumento baso esta reflexión, señala la posibilidad de segregar socialmente a través de otros mecanismos (como el habitacional), pero si se instala una real conciencia pública podrían monitorearse esas variables negativas. Si esa conciencia no surge y se instala desde la educación, difícilmente podría hacerlo desde otras instancias.

El problema radica en cómo aplicar estas medidas o propuestas. En Chile se tiende a simplificar todo en la creación de la ley correspondiente. Un sistema así permite eliminar la disyuntiva o angustia producida por la tensión entre el interés particular por el hijo y la ciudadanía. Hay que zanjar a favor de un sistema inclusivo. Finalmente zanja la ley. A mi entender, esa fe legalista es un poco ingenua, porque la cultura de mercado está arraigada fuertemente y la ley no cambia conductas y visiones. Esta realidad es comprobable observando el tránsito: conformación del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación – informe entregado por la comisión en diciembre de 2006 – debate parlamentario – aprobación de LGE.

Quizás el cambio cultural debería pasar por cómo las comunidades educativas, con la totalidad de sus miembros, generen discurso crítico respecto de lo que consideran público y su grado de importancia. Pero ese discurso debe tener su correlato en la realidad en aras de la legitimidad de las medidas. Se ve difuso, se pronuncia como un “déjà vu” de la Revolución pingüina, pero tengo la sensación que dicha revuelta fue una tarea incompleta o en el peor de los casos maleada. Hay que sumar actores… actores educativos de base, no de élite.

2. No hay que permitir o, por lo menos, hay que dificultar la transmisión de los privilegios a través de la Educación en Chile.

3. Hay que transformar (vía punto 1 y 2) la educación en un espacio ciudadano de iguales. En la disputa entre los derechos de libertad e igualdad en la educación, hay que optar en por la segunda.

4. El Estado puede gastar en todos los sentidos y para todos los “grupos sociales” en la entrada al sistema educativo. Para otras regulaciones están los impuestos. Este es un punto central. La focalización (visión progresista aplicada por los gobiernos de la Concertación que implica no gastar recursos del estado en los más ricos) impide la creación de espacio ciudadano de iguales. Sabemos de alguna manera que debe existir algún criterio de discriminación positiva en sociedades que presentan desigualdades socioeconómicas y culturales como la chilena, pero esa corrección de problemas no puede pasar por entregar la administración educativa al mercado. Es así como el aparato estatal y sus políticas públicas deberían asumir, como hacen múltiples "Estados desarrollados" (tan admirados a niveles de pleitesía), a los impuestos como instrumentos claves para aplicar las políticas públicas en forma.

[1] Atria, Fernando: Mercado y ciudadanía en la educación, Ed. Flandes Indiano. Santiago, 2007. Pp. 66-115.

——————————

Foto: Escuela Pedro Ruiz Aldea, Los Ángeles – Chile Ayuda a Chile / Licencia CC

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

#Coronavirus

VER TODO
Tras casi 15 años, el argumento de que una mayor inversión en I+D es necesaria para un incremento del desarrollo productivo ha sido prácticamente inútil para elevar los recursos nacionales para la CTI a ...
+VER MÁS
#Ciencia

Presupuesto de CTI: la miopía del economicismo no es la respuesta

Memoria es recordar y denunciar que el gobierno legitima, defiende y reproduce la violencia estatal hacia la población. Que nos declararon la guerra
+VER MÁS
#Sociedad

Recordar, repetir y reelaborar: A un año del 18-O

Mi propósito es destacar el espíritu de encuentro, de diálogo. La invitación a construir comunidad, a vivir en el amor de unos a otros, que inspira esta carta
+VER MÁS
#Sociedad

Fratelli Tutti

Cuidado con las frases, por bellas que nos parezcan, en cada una de ellas pueden esconderse infinidad de sesgos,  visiones del desarrollo humano que atentan a su propio bienestar. Las bellas frases pueden ...
+VER MÁS
#Educación

Cuando las frases no son frases y las ideas no son ideas

Nuevos

Tras casi 15 años, el argumento de que una mayor inversión en I+D es necesaria para un incremento del desarrollo productivo ha sido prácticamente inútil para elevar los recursos nacionales para la CTI a ...
+VER MÁS
#Ciencia

Presupuesto de CTI: la miopía del economicismo no es la respuesta

Memoria es recordar y denunciar que el gobierno legitima, defiende y reproduce la violencia estatal hacia la población. Que nos declararon la guerra
+VER MÁS
#Sociedad

Recordar, repetir y reelaborar: A un año del 18-O

Mi propósito es destacar el espíritu de encuentro, de diálogo. La invitación a construir comunidad, a vivir en el amor de unos a otros, que inspira esta carta
+VER MÁS
#Sociedad

Fratelli Tutti

Cuidado con las frases, por bellas que nos parezcan, en cada una de ellas pueden esconderse infinidad de sesgos,  visiones del desarrollo humano que atentan a su propio bienestar. Las bellas frases pueden ...
+VER MÁS
#Educación

Cuando las frases no son frases y las ideas no son ideas

Popular

Así como los médicos de la época de Freud desmentían a las pacientes histéricas clasificándolas de “simuladoras”, la clase política y la elite chilena rechazan constantemente las demandas del pue ...
+VER MÁS
#Sociedad

Psicoanálisis y estallido social: La pregunta por la dignidad

En un mundo globalizado y dominado por grandes corporaciones, corporaciones que tienen que cambiar sus modelos de negocios, es necesario tener principios y una ética que ponga al ser humano y al medio ambi ...
+VER MÁS
#Sociedad

El mundo sería mejor si la actividad humana tuviera ética

En la Plaza se hizo historia y se crearon memorias, por eso no me cabe duda que sí llevará el nombre de Dignidad, tanto en la señalética como en nuestros corazones.
+VER MÁS
#Política

La llamarán Plaza Dignidad

Es evidente que el país enfrenta una situación muy difícil, en diversas dimensiones. Sin embargo, la nueva institucionalidad debió haber defendido con más convicción un presupuesto, de por sí bajo, p ...
+VER MÁS
#Ciencia

Becas Chile, la oficina al fondo del pasillo y la pérdida de confianza