De la segregación social a una genuina solidaridad educacional - El Quinto Poder
#Educación

De la segregación social a una genuina solidaridad educacional

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

La convivencia democrática para la paz es la que propongo en estas líneas en todas sus implicancias. Como buen docente en acción, no me quiero quedar con solo exponer la problemática, sino que proponer a través de esta tribuna, un camino de cambio: Que se legisle en nuestro país, para que toda escuela con excelencia educativa probada, sea responsable de atender los casos más emblemáticos de vulnerabilidad de nuestros estudiantes en la comuna en que este emplazada.

Hablar de segregación social en Chile, debe parecer a algunos un contrasentido feroz, dado que en nuestro imaginario popular somos uno de los países más solidarios del mundo. Otro ingrediente de nuestro imaginario nacional, es la de ser un pueblo tolerante, que no sabe de racismo: “Y verás cómo quieren en Chile al amigo cuando es extranjero…” reza la canción cuyo autor es Chito Faro. Chile ha logrado ser un polo de atracción laboral para colombianos, peruanos y otros inmigrantes, situación impensada que antes no hubiésemos imaginado. Son ellos quienes vinieron a poner a prueba el viejo adagio y son quienes realmente pueden evaluar calificadamente su validez y nuestro nivel de xenofobia. Que me disculpe Chito Faro, pero citando a un refrán popular, “la recomendación viene de muy cerca”. Una cosa es hablar sobre los males que significan la discriminación y la intolerancia, y otra cosa muy distinta es practicar cotidianamente una conducta inclusiva. ¿Cuánta inclusividad hacemos carne en nuestros hogares y escuelas?

Antes de ser profesor, que es la forma como me gano la vida, fui hijo de campesino. Recuerdo haber ido acompañado de mi abuela a un rodeo, la fiesta huasa por excelencia, donde latifundistas dan muestra de su habilidad ecuestre. Quiero expresar que no hay resentimiento, pero no logré sentirme parte de los festejos, posiblemente porque el regreso a pie, por caminos polvorientos, esquivando jinetes bebidos y camionetas lanzadas a velocidades suicidas, me dejaron un mal recuerdo.

En esos años, la Iglesia era el punto de reunión, se sabía que la necesidad de algunos feligreses. Era el Chile de la década del setenta, el problema en las escuelas no era combatir la obesidad, era detectar los casos de desnutrición. No era difícil, hasta un niño como yo podía distinguir a mis compañeros con extrema delgadez, que también escondían sus pies avergonzados, pues asistían descalzos a clases o a misa. Allí las señoras se organizaban para ir en ayuda de los menesterosos. Así respondía el Chile de esa época a esa realidad, con solidaridad por medio de beneficencia: existían becas y donaciones que otorgaban igualdad de oportunidades para todos.

Hoy en día se insiste en este modelo. ¿Por qué? Me hago responsable de esta declaración donde enjuicio una actitud social: porque ayudar al necesitado es doblemente gratificante. Hay satisfacción tanto para el que recibe, como para el que da. Es esta la base del asistencialismo de Estado, y en ella percibo una forma de aplacar conciencias. Hoy se habla de justicia y equidad social, de igualdad de oportunidades, de integración, de interculturalidad y de inclusión, es el discurso correcto, por todos aprobados. A la par, buscamos que esta justicia social, llegue para todos, en un sistema basado en la competencia del libre mercado, de oferta y demanda, aplicados a la educación. ¿Qué hace usted a diario como ciudadano común para concretar el discurso de equidad social en este modelo de mercado en la educación? Posiblemente mucho, como la gran mayoría de los chilenos, pues su hijo asiste a la escuela junto a niños con mayor vulnerabilidad social, como lo son por ejemplo los niños judicializados, que son acogidos en hogares o villas dependientes del SENAME, víctimas de abandono, con padres cumpliendo condenas y quizás algunos de ellos ya con delitos a sus haberes. Una de las prioridades que les otorga el sistema a estos niños es cautelar que sigan recibiendo la escolaridad que les corresponde.

¿Dónde continuará sus estudios este niño o niña? ¿En un Colegio o Liceo de Excelencia? Por definición estos, con sus pruebas selectivas, esto es poco probable. ¿En la Escuela con mayor prestigio comunal y mejores resultados SIMCE? Ojalá así fuera, pero de seguro, ésta no estará dispuesta de buenas a primera a recibirlo. El trabajo desarrollado por el equipo directivo de la escuela que lo reciba, debe ser de joyería y con un compromiso social a toda prueba de su comunidad escolar. Con un liderazgo proclive a atender este tipo de casos, que no le provoque pánico, porque le complica el cumplir con las metas de efectividad interna en cuanto a matrícula y resultados académicos que firmó en su convenio de desempeño. Un equipo docente que no se sienta presionado, ni sobre exigido, que acepte con alegría cada nuevo desafío, y respalde las decisiones de su director, y lo más importante, padres y apoderados conscientes de esta realidad, que no sientan que se expone a sus hijos al contacto con esta situación y que no abandonen su escuela en desbandada por el arribo de compañeros con estas lamentables experiencia de vida.

¿Es fácil contar con todo lo anterior? Difícil pero no imposible. Si usted no tiene a sus hijos en una escuela privada pagada y los envía a una escuela municipal o particular subvencionada comprometida con la inclusión o necesitada de matrícula, nada de lo anterior le parecerá ajeno, sino que por lo contrario muy familiar. Seguramente usted ya participó de reuniones, donde se le explico la importancia de la responsabilidad social que significa la inclusión y de cómo podemos esperar a largo plazo los beneficios de esta actitud. Han acordado como comunidad que el niño que hoy recibimos en nuestras aulas amorosamente con todas sus particularidades, no es el delincuente que en un futuro hipotético atroz, asalte nuestra familia, con la excusa de que nadie le brindó una oportunidad en su juventud.

Si usted estimado lector, corresponde a esa minoría chilena, que no conoce esta realidad, apelo a los beneficios en la formación de sus hijos que significa que conozcan y compartan una realidad que para nuestro pesar existe. La convivencia democrática para la paz es la que propongo en estas líneas en todas sus implicancias. Como buen docente en acción, no me quiero quedar con solo exponer la problemática, sino que proponer a través de esta tribuna, un camino de cambio: Que se legisle en nuestro país, para que toda escuela con excelencia educativa probada, sea responsable de atender los casos más emblemáticos de vulnerabilidad de nuestros estudiantes en la comuna en que este emplazada. El descontento social tiene una razón o causa inicial, es un dolor que se debe paliar. El éxito de la competencia entre especies, no está en los más fuertes, sino en los más solidarios, en los que tienen mayor capacidad de crear redes de apoyo y de comunicación fluidos. La propuesta aquí presente, busca que nuestras comunidades escolares efectivas, tengan la oportunidad de implementar in situ sus competencias, tornándose no solo efectivas, sino afectivas inclusivamente. Es posible que usted, hipotético lector de esta propuesta no concuerde conmigo en formas, pero sí en el fondo. Lo entiendo, me pasa lo mismo con el modelo asistencialista de becas y donaciones. Mi invitación es a caminar juntos por esta vida, porque no basta con compartir el camino. Puedo contarle desde mi experiencia, que para un niño, es triste ver a los demás alejarse, mientras el polvo lo asfixia.

————

Foto: Chile ayuda a Chile / Licencia CC

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Nuevo

VER TODO

Nuevo

La protección de los derechos humanos y la protección del planeta son dos caras de la misma lucha. El cambio climático exacerbará las desigualdades existentes.
+VER MÁS
#Medio Ambiente

Los países ricos no pueden seguir fingiendo que el Cambio Climático no los afecta

Con lo poco que poseen y con lo mucho que se desarrollan, “no importa la sala de clases, lo que importa es el libro que lees”, me dijeron.
+VER MÁS
#Sociedad

Alamar, descripción de una comuna Cubana.

Contar con una mayoría electoral y parlamentaria es condición necesaria, pero en ningún caso suficiente para emprender un programa de reformas que aspirasen a alterar las bases sobre las cuales se susten ...
+VER MÁS
#Internacional

Recordando el ocaso de la Primavera de Praga

La idea de un Museo de la Democracia, donde los ciudadanos podamos ver como han evolucionado los primeros postulados en Atenas sería interesante
+VER MÁS
#Política

Izquierda y democracia

Popular

Nadie nos ha puesto en la mesa una forma de violencia sutil, que todas hemos usado en contra de las otras: el inmiscuirnos en sus vidas privadas para decirles cómo es que deben comportarse en lo privado pa ...
+VER MÁS
#Género

Puta (sobre la poca sororidad que hay detrás de hablar mal de otras)

Los productos que curan al paciente matan el mercado cuando se trata de mantener y aumentar las ventas
+VER MÁS
#Ciudadanía

Negocio farmacéutico: La enfermedad es la salud del capital

Intentar enseñar, sin saber como funciona el cerebro, será algo así como diseñar un guante, sin nunca antes haber visto una mano
+VER MÁS
#Educación

Las neurociencias y la epigenética: Claves para entender el aprendizaje

Que el dolor que hoy Chiguayante tiene, sea para Chile el punto de partida para comenzar a construir una sociedad más justa y agradecida con aquellos que dieron toda una vida para hacer realidad el present ...
+VER MÁS
#Chile 2030

Chiguayante tiene una pena y Chile una deuda