#Educación

Alto al SIMCE. Que venga la cordura.

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La locura puede ser entendida como la falta de juicio de realidad. Es decir, podemos hablar de locura cuando alguien es incapaz de distinguir lo que sucede en el mundo real de aquello que ocurre en su imaginación. Así, el delirio es sostener una idea aún cuando esta no cuente con fundamentos lógicos o sea imposible. Si aceptamos esta manera de entender la locura, no nos queda más que llegar a la conclusión de que el SIMCE es exactamente eso, una locura, pues se sostiene contra toda prueba empírica: no dice nada de la calidad de las escuelas, no retroalimenta prácticas pedagógicas, no mejora la educación del país. Sin embargo sigue sosteniendo una ilusión: ser un Sistema de Medición de la Calidad de la Educación. A partir de ese delirio, tiene consecuencias que bien pueden ser calificadas de dañinas para la sociedad (otro síntoma de locura): escarnio público de las escuelas mediante los rankings que se elaboran tanto en oficinas estatales como en los medios,  “semáforos SIMCE”, ordenación de colegios por parte de la Agencia de la Calidad, cierre de escuelas, entre otros.


Todas estas estrategias de las escuelas parecen tener un sustento legal, pero ¿es ético mantener estas presiones hacia los niños en las escuelas?

La telaraña legal de presiones e incentivos sobre el SIMCE tiene efectos directos sobre los niños, niñas y jóvenes en escuelas y liceos. A medida que hemos avanzado en la campaña Alto al SIMCE nos hemos encontrado con relatos insólitos sobre lo que ocurre en torno al SIMCE: universidades ofrecen diplomados y cursos online para profesores con el fin de entrenar para el SIMCE, una municipalidad del sector sur-oriente de la Región Metropolitana organiza eventos donde le regala poleras a los niños y niñas con la leyenda #yorindoelSIMCE, otras municipalidades y secretarías regionales ministeriales organizan premiaciones en  mobiliario a las escuelas con altos puntajes SIMCE (incluyendo mesas de ping-pong o taca-tacas), talleres de relajación y charlas motivacionales para los niños en días previos al SIMCE, una empresa que ofrece “clases particulares” para el SIMCE de inglés, psicólogos que nos cuentan las presiones que reciben para diagnosticar a niños con necesidades educativas especiales sólo con el fin de excluir a niños de los reportes SIMCE de la escuela, escuelas que ofrecen desde desayunos hasta paseos a la playa o a un local de comida rápida como premio a los niños que rinden el simce. Pero también ocurre que los niños deben renunciar a clases de arte o educación física, hacer ensayos simce que son calificados con notas “al libro”, e incluso recibir amenazas si muestran atisbos de no asistir a rendir el SIMCE, ya sea con bajas calificaciones,  anotaciones negativas al libro de clases o escarnio público, por ejemplo, amenazando a niños de 10 años con castigar a todo su curso sin un paseo si uno de ellos se niega a rendir el SIMCE. Nos llegan relatos de niños, apoderados y profesores angustiados con situaciones que promueve el SIMCE: niños de siete años con dolor de estómago el día de la rendición de la prueba, nerviosos porque han recibido la presión de la escuela, niños que vomitan mientras rinden el SIMCE, niños que le temen al SIMCE, tanto como sus profesores y directivos.

Todas las estrategias listadas arriba responden a las presiones que el sistema ha creado al transformar a las escuelas en espacios sumidos en la rendición de cuentas, donde un burócrata del accountability ha llegado a tener más poder para decidir lo que ocurre en la sala de clases que un profesional docente. Todas estas estrategias de las escuelas parecen tener un sustento legal, pero ¿es ético mantener estas presiones hacia los niños en las escuelas?

Hay más. Situándonos en el debate de la reforma y todo el manto de comparaciones que se hacen basándose en el SIMCE, uno puede preguntarse ¿es válido comparar escuelas que se ven sometidas a presiones tan grandes que los abruman? ¿es válido comparar escuelas que dejan de lado todo para entrenar o motivar el rendimiento en el SIMCE con escuelas que no hacen esto? ¿es válido comparar escuelas basándose en el SIMCE cuando todos los que hacen esas comparaciones saben hace años las “trampas” que tiene la medición, incluyendo los incentivos y castigos a los niños? Si el SIMCE altera tan profundamente aquello que pretende medir, a saber, la calidad de la educación, ¿qué tan válidos son los juicios sobre el sistema que se pueden hacer a partir del SIMCE? Mirar al SIMCE desde una base de datos no permite comprender el tremendo efecto que la prueba tiene en los ambientes escolares. Darle al SIMCE un carácter “objetivo” esconde la transformación que viven los sujetos en la carrera por más puntaje.

Nosotros hacemos un llamado a la cordura. Creemos en que las cosas se pueden hacer de otra forma, y eso incluye a la evaluación escolar. Por eso hemos puesto a disposición de todos y todas un documento para la discusión para pensar un nuevo sistema de evaluación. Estamos seguros que el SIMCE es un problema que obstaculiza la búsqueda de una educación como derecho. Pero también es un problema porque afecta negativamente a las personas en las escuelas, sean directores, profesores, estudiantes, padres y apoderados. ¿Hasta cuando aguantamos esto? Alto al SIMCE. Que venga la cordura.

TAGS: #Reforma Educacional #SIMCE

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Comentarios

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06 de Noviembre

Mientras los vecinos de Villa Olímpica defienden su proyecto cultural de los ataques del Municipio de Ñuñoa, el sindicato de trabajadores de ARCIS protesta por el no pago de sueldos y por las millonarias deudas previsionales de esa casa de estudios; además, el hecho de que el paro de los profesores y secundarios lograra una amplia adhesión o que se plantee el fin del SIMCE proponiendo a su vez un debate para elaborar otro sistema de evaluación, son todas situaciones que nos muestran que los que en Chile vivimos de un salario estamos plenamente movilizados.

Sin embargo, en términos prácticos no conseguimos mucho. ¿Porqué después de tantos años de batallar por una educación al modo que la demandan los estudiantes o por un código laboral más equilibrado, después de exigir el fin de las AFP y hasta la Asamblea Constituyente, no hemos conquistado nada a nuestro favor, salvo tal vez el de crear conciencia sobre la necesidad del cambio? Porque la derecha duopólica sigue teniendo la iniciativa. Y cuenta con ella porque los sectores populares no hemos sido capaces de organizarnos políticamente para así convertirnos en los protagonistas de la historia.

10 de Noviembre

Me sirve de algo hacer una denuncia por discriminacion del Since?? Si es asi que alguien me oriente donde me puedo dirigir pero que tenga respuesta.

12229065-4

05 de Octubre

Quisiera saber si las evaluaciones del Simce echas por los profesores a los alumnos se pueden poner como nota al libro..e

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