#Economía

La falsa libertad económica

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En el Chile que tenemos hoy, aquel del mercado neoliberal y bajo mentalidad economicista existe una falacia que mantiene la desigualdad y crea regalías basada en la libertad económica al dejar a las personas libremente desarrollar actividades como si tuviéramos todos las mismas posibilidades de hacer efectivo dicho desarrollo.

Resulta muy pertinente, fruto del descontento social actual, el cuestionamiento de las directrices que sigue el Estado. No han sido pocas las expresiones sociales en los últimos años que hacen creer la necesidad imperiosa de alguna transformación, cada vez mas aparecen situaciones en diversos ámbitos, ya sea educación, salud o territorialidad que llevan a pensar en un cambio de modelo por lo que pareciese ser un descontento hacia el sistema actual, por lo tanto es necesario revisar los elementos que rigen la sociedad actual. En esta ocasión me enfocaré en la libertad económica ya que en sí misma es una herramienta a las que las sociedades actuales le han otorgado un papel determinante en su desarrollo nacional y cobrando un valor mayor cuando se consagra constitucionalmente siendo en esta declaración de principios en donde es importante analizar que se ha estimado pertinente.

La Constitución Política de la República de Chile en su artículo número 19 acerca de las garantías fundamentales en su numeral 21º expresa: “El derecho a desarrollar cualquiera actividad económica que no sea contraria a la moral, el orden público o la seguridad nacional, respetando las normas legales que la regulen.

El Estado y sus organismos podrán desarrollar actividades empresariales o participar en ellas sólo si una ley de quórum calificado los autoriza. En tal caso, esas actividades estarán sometidas a la legislación común aplicable a los particulares, sin perjuicio de las excepciones que por motivos justificados establezca la ley, la que deberá ser, asimismo, de quórum calificado.”

Entonces al momento de analizar la consagración de la libertad económica en la Constitución nos encontramos con que el espíritu que se siguió por la junta militar fue el de estimar que el Estado debía reducirse a su mínima expresión aunque con ciertas atenuantes. Es sobre la base del derecho a realizar cualquier actividad económica como particular sumado a la limitación al desarrollo empresarial del Estado que se han dado las directrices para la actividad económica nacional y es principalmente a través de este principio quese opta por un sistema económico liberal o de economía libre mercado y que a su vez forman parte de un grupo de disposiciones que reciben el nombre de orden público económico (OPE)

En primera instancia se establece la facultad que tiene toda persona para desarrollar cualquier actividad económica con su limitación en la moral, el orden público o la seguridad nacional.

Como los modelos económicos son el resultado de una visión política, se aprecia un Estado que delega a los privados principalmente el motor de la economía nacional por lo que sólo le corresponde regular medidas que garanticen el ejercicio de la libertad económica particular. Lo complicado aquí es que pueden mezclarse dos principios, por un lado la libertad para ejercer cualquier tipo de acto de comercio, lo que se describe explícitamente con su limitación lógica en la moral, el orden público y la seguridad nacional, y por otro lado, implícitamente, se encuentra la igualdad entre los que desarrollen esas actividades económicas. Es precisamente  esta “igualdad” la que genera resquemores y hace necesario un análisis profundo, pues si bien es cierto tiende a concretizarse en el numeral 22º de dicho Artículo 19 CPR, el que a su vez es una expresión del Principio de Igualdad ante la Ley, pero para este caso existe una diferencia: se presume la igualdad ante el mercado.

Es decir, en el Chile que tenemos hoy, aquel del mercado neoliberal y bajo mentalidad economicista existe una falacia que mantiene la desigualdad y crea regalías basada en la libertad económica al dejar a las personas libremente desarrollar actividades como si tuviéramos todos las mismas posibilidades de hacer efectivo dicho desarrollo. 

Para entender esta lógica es preciso profundizar el último punto. Históricamente siempre se ha dicho por los economicistas que frente al mercado todos estamos en pie de igualdad, pero en la sociedad actual la mayoría de la población solo posee su capacidad de trabajar, siendo esto y sólo esto con lo único que puede participar en el mercado como oferente, es decir, solo de su fuerza de trabajo. Por ello que la igualdad solo es aparente y macroeconómicamente solo podrá ejercerse dicha libertad plenamente por aquel que tenga más posibilidades de otorgar algo al mercado siendo el resto “menos libre” ya sea por no ejercer la libertad (decisión propia) o por que no tiene los medios materiales suficientes para ser competitivo en el mercado (determinado), entonces si es el mercado la fuerza que determina y delimita exigiendo requisitos previos y discriminando negativamente al que no los posea resultaría lógico que el valor de la libertad económica no se encuentra regulado de una forma que garantice una libertad propiamente tal y que va en contra de lo que se presupone que es un contrato social.

Reflejo de lo anterior es la tremenda desigualdad que se vive hoy en día producto de un sistema económico que la permite y reproduce, ese “chorreo” de recursos que hacía creer que el éxito de uno es par a todos, demostrando la realidad el fracaso de un modelo individualista, con una reducción del Estado, primacía del mercado, baja inversión pública  y casi sin una política social real y estructurada.

En segunda instancia encontramos la limitación empresarial del Estado, el principio de subsidiariedad que lo supedita en su ejercicio al otorgamiento de una autorización a través de una ley de quórum especial.

La teoría de la subsidiariedad presupone la naturaleza del hombre considerando que la sociedad y las agrupaciones que la componen se crean para que el individuo alcance su propio bien, ergo el Estado actúa solo cuando los miembros de la comunidad dejados a su propio arbitrio dentro del marco legal no pueden satisfacer una determinada necesidad, por lo tanto su observancia se limita al cumplimiento del Estado de Derecho dentro del mercado. Nuestro país antes de la implantación del modelo neo-liberal tenía un sistema político en el que el Estado aseguraba la protección social mediante una serie de beneficios y prestaciones tales como sanidad, vivienda, educación, servicios sociales, pensiones de jubilación, protección del empleo, etc., los cuales eran entregados y protegidos directamente por el Estado en lo que se define Estado de Bienestar.

Como sustento del Estado Subsidiario existe una ideología política de libre mercado la cual se fundamenta básicamente en tres premisas.

– El Estado es esencialmente ineficiente por lo que la actividad económica no debe ser parte de sus atribuciones las cuales deben dejarse en manos privadas que son esencialmente más eficientes.

– Por lo que el Estado debe otorgar el máximo de libertad posible a la iniciativa privada.

– En consecuencia el Estado debe reducirse a las funciones esenciales de defensa y seguridad y solo supletoriamente corregir las distorsiones y efectos negativos provocados por el mercado.

La aplicación de estos conceptos es una especie de camisa de fuerza para el Estado, su consagración constitucional tiene la finalidad de asegurar su intangibilidad política y jurídica a través de un alto quórum para su modificación pero el problema fundamental reside en la primacía del mercado y el capital privado.    

El mercado, de por sí, tiene una carga valórica distinta de lo que  pretende un bien social ya que en su esencia existe una finalidad de enriquecimiento personal. Si a una determinada prestación la sometemos al mercado para que sea objeto de negocios se produce el efecto de pretender el máximo de utilidades al menor costo y en el menor tiempo posible por lo que bajo cualquier punto de vista debe existir al menos una intervención mínima del Estado. Pero esto se encuentra lejos del principio de subsidiariedad en donde la ejecución de políticas públicas solo responde a los intereses funcionales del mercado, la mínima intervención del Estado ahí donde falla el mercado tampoco es sinónimo de calidad ni acceso por lo que el Estado como proveedor de estos bienes termina siendo irresponsable fruto de que su actuación se subordina a los sectores donde el mercado no encontró ganancias debiendo quedarse con las perdidas.

La relevancia del asunto no es netamente económica, los dos elementos tratados anteriormente permiten deliberadamente la acumulación de riquezas lo que trae como consecuencia directa una desigualdad social corolario de las enormes ganancias  que perciben las grandes empresas y la poca o nula justicia tributaria originando una segregación social justificada en una concepción ideológica según la cual es necesario que haya personas con condiciones precarias y otras que tengan un muy buen nivel de vida para que la sociedad funcione. Sin embargo el efecto indirecto es la injerencia que este poder económico puede ejercer sobre cualquiera de los órganos del Estado dejando “eventualmente” al criterio de los poderes fácticos la formación de leyes que los favorezcan y las sanciones de los delitos que les perjudiquen facilitándoles aun más la tarea con una nula regulación del lobby y la falta de una democracia real y representativa.

Es así como lo que dice ser en principio una manifestación de la libertad pareciera ser una fundamentación ideológica para justificar una desigualdad basada en un desprestigio que le atribuye al Estado una mala administración.

Bajo esta premisa que se permite que privados puedan apropiarse de las más rentables y eficientes empresas públicas a través de un estado subsidiario que aprueba la entrega y está dispuesto a desnacionalizar los bienes públicos y naturales a capitales extranjeros que solo miran al beneficio propio, incurriendo en la aberración de permitir dos sistemas de salud y educación, uno público con recursos insuficientes y el otro privado para los que tienen una situación más acomodada. El país necesita poder re encauzar su función pública, que el Estado sea capaz de poder emprender sin límites inversiones estratégicas, ¿si la función principal del Estado es pretender siempre el bien común, no sería lo más cercano a su misión el Estado de Bienestar? Pero como vimos, actualmente pesan más los derechos consagrados en defensa de la actividad de los privados,resultando por lo menos curioso que para privatizar baste con un simple decreto supremo pero para nacionalizar se necesite quórum calificado.

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Comentarios

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Eduardo Andrés Hernández Viacava

31 de enero

Directo al clavo !

Vicente

31 de enero

El estado debiese estar presente en los sectores estratégicos, como el sector energético. debiese tomar mas participación y no estar como un simple “regulador” que solo mueve los hilos para complacer intereses privados u internacionales (como el caso de España)

Ricardo

01 de febrero

Muy bien.

interesante e ilustrativo.

01 de febrero

Me parece que apuntas mal los dardos como muchos otros, que creen que las desigualdades son producto del libre mercado, obviando que el privilegio se sustenta en el monopolio en el uso de la fuerza.

El problema no es la libertad económica o la idea de libre mercado (entendida como intercambios voluntarios) -que en Chile lo confunden con el mercantilismo- sino el capitalismo de amigotes imperante. La libertad económica es falsa, porque en Chile no hay libre mercado, sino mercantilismo.

En un genuino libre mercado, a diferencia del Estado que es un monopolio que establece otros monopolios, el privilegio se ve suprimido porque no hay monopolios o estos son muy pocos.
Nadie te puede obligar a comprarle a x empresa. El libre mercado no presume una “igualdad”, sino que ausencia de privilegio.

De hecho, los primeros defensores del libre mercado se oponían a los privilegios que el Estado generaba para el rey absolutista y sus amigotes “aristócratas”, quienes sin trabajar, vivían “a cuerpo de rey” gracias a los impuestos usureros que pagaban campesinos, artesanos, y pequeños comerciantes. No sólo eso, a través de estos financiaban sus campañas de conquista, para apropiarse de tierras ajenas.

Misma idea se oponía a las economías centralmente planificadas, donde los trabajadores, terminaban siendo esclavos del Estado y los iluminados dirigentes, que entre otras cosas disponían de sus tiempos y jornadas laborales en “pro de la libertad y la igualdad”, incluso para mandarlos a la guerra.

No es el libre mercado el que establece trabas y barreras de entrada, “discriminando negativamente” a quienes inician negocios, sino el Estado, que respondiendo a sus amigos corporativos, establece tales barreras para inhibir la competencia. Por ejemplo, las leyes de propiedad intelectual.

Son esas barreras de entrada, que el Estado impone las que permiten a ciertas empresas –las más cercanas al poder político de turno- aumentar su cuota de mercado –ganando concesiones por ejemplo- lo que se traduce en concentración de capital en menos manos, aumentando las desigualdades sociales.

El anarquista Benjamín Tucker decía en 1892 “¿Qué es lo que causa la desigual distribución de la riqueza? No es la competición, sino el monopolio, la que priva al trabajo de su producto. Destruid el monopolio de la banca, estableced la libertad en las finanzas, y el interés del dinero caerá por la influencia benéfica de la competencia.

No por nada, Thomas Hodgksin, radical de libre mercado se refería a “capitalista” cuando hablaba de los beneficiarios de los favores gubernamentales.

El historiado Gabriel Kolko plantea que las élites corporativas comenzaron a apoyar las intervenciones gubernamentales en el siglo XIX, al ver que la libre competencia estaba poniendo en riesgo su cuota de mercado.

Imagínate los precios y el servicio si los celulares fueran un monopolio estatal o privado.

Uno de los monopolios que cuestionaba Tucker era el de la moneda ¿Y quién controla la moneda? El Estado, a través de un organismo eventualmente autónomo, llamado Banco Central.

¿Puedo fundar una empresa de préstamos mutualista por ejemplo, como proponía Proudhon? ¿Quién me lo impide?

“Permíteme controlar la moneda de la gente y no me preocuparé de quién hace las leyes…” N. Rothschild.

“Si los ciudadanos americanos permiten alguna vez que los bancos controlen la distribución de su dinero, primero por inflación y luego por desinflación, estos bancos y compañías que crecerán a su alrededor –alrededor de los bancos- privarán a la gente de su propiedad hasta que sus hijos se despierten sin casa en el continente que sus padres conquistaron”. Thomas Jefferson.

De hecho, los Estados de Bienestar exitosos –donde no se incluye a España- tiene un sistema donde se permite la libre iniciativa económica, y donde la acción del Estado es garantizar el respeto de derechos. Lo que se inhibe no es la libre competencia (pues de esa productividad depende captar impuestos) sino la economía de cartel, que es la que hace que los trabajadores tengan menos opciones de trabajo.

Albert Nock decía: el “laissez-faire” es un término impostor usurpado cínicamente tanto por los apologistas de las grandes empresas como por los grandes apologistas del gobierno. Está en su común interés fingir que la actual economía corporativa surgió de un mercado libre, y que sólo la intervención del gobierno puede limitar el poder corporativo (cuando en realidad no podría sobrevivir, y no podría existir previamente, sin la intervención gubernamental). Aquellos de nosotros que odiamos el mercantilismo y el privilegio necesitamos tomar de nuevo el término “libre mercado” de estos cerdos, y restaurar el buen sentido revolucionario que tenía antes de que fuera apropiado por los apologistas de la riqueza mal obtenida”.

Saludos y paz

06 de febrero

Gracias por tu opinión. Me parece que los dos entendemos que el sistema económico esta en crisis y no dejo de funcionar aunque como lo expuse creo que es un tema de la ideología capitalista en si misma ya que el intercambio LIBRE de bienes y servicios es especulativo. Si bien es cierto el mercantilismo es flagrante, este solo es un vicio producto de las falacias de las economías liberales…

Saludos

07 de febrero

Efectivamente,antes de las premisas de Smith y Hayek hay un sinnumero de variantes que son las que se han presentado como “el modelo”. El mundo, a lo largo del tiempo, ha usado los monopolios y privilegios como motor de las economías, por sobre discursos como la libre competencia o su antitesis, estatismo puro.
Todavía, entre los acerrimos oráculos de la destrucción del “modelo neoliberal”, no he encontrado ninguno que proponga un sistema alternativo viable.

07 de febrero

º y dejo de funcionar (sin el no)

peon

03 de febrero

Un cambio en el modelo o en el sistema puede tener como elemento a un Estado con una mayor clase de actividades productivas. No por nada el estado fue dueño de tantas empresas que pasaron a manos privadas. Sin embargo, al hablar dentro de este contexto, que considera la introducción del artículo y su conclusión, no me parece lo más certero referirse a una “falsa libertad económica”…

Lo elementos de manipulaciones en el área económica y también política me parece que son bien cubiertos tanto por Ricardo como por J. G., sin que aprecie una mayor diferencia entre lo dicho por uno y por otro.

Lo que si creo que falta es una consideración más amplia del entorno del modelo o sistema para una identificación de más componentes del o de los mismos que permitan abordar la situación de diferencias que siempre constituyen el motivo de las observaciones, quejas o propuestas sociales.

Comprendo que el artículo está acotado a una área económica del modelo en el que se plantea a un Estado “más activo” y que ese simple hecho podría tener por beneficios tal vez la satisfacción de todas las necesidades de los hijos de la patria a manera de subsidio, eso sí, pero, satisfaciéndolas de todas formas, por la amplitud de lo que podría ser el usufructo de los recursos soberanos que hoy no explota plenamente el Estado o bien por todo el valor agregado con una mirada nacionalista que podría añadir el mismo Estado a sus nuevas eventuales actividades de tipo productivas o de servicio que se entiende que propone el artículo…

Sin embargo, me quiero enfocar en que, además de “lo complicado que resulta quitarle algún hueso a los leones para alimentar a los cachorros”, utilizando la idea que plantea el artículo, los cambios que se pueden hacer al modelo o al sistema pueden y debieran ser de más amplio espectro para satisfacer tanto las necesidades como determinadas aspiraciones de los chilenos.

Aquí debe ser contemplada la inclusión de la ciudadanía en la política y así las políticas del Estado, tanto como los mecanismos que provocan el desarrollo territorial con el apoyo del conocimiento y la institucionalidad que podría elevar el nivel de servicios, producción y productividad local, creando una organizabilidad más compleja y, en última instancia, creando mecanismos de capitalización en manos del pueblo chileno y la metodología necesario para todo ello…

De todo lo dicho, resulta fundamental el debate, la discusión de los temas, la apertura de los canales de planteamientos de ideas y la institucionalización de su estudio, porque, sin ello, no puede haber salto cuántico alguno en ninguna dirección, porque la misma clase política de siempre, con el método tradicional de implementación de sus decisiones de siempre y con las mismas herramientas que cierran las puertas a las razones sensatas que puedan emanar d ela ciudadanía, universidades o en general de los consensos, no tienen vía alguna de canalización; no pueden nacer a la luz; no se pueden encausar, por más que haya idea sensatas dando vueltas en boca de la amyoría, así es que el asunto, buscando encaminarlo, no es precisamente que el Estado se convierta en el mega super productor del país con cuyos beneficios gocemos de la dulce patria, sino que el tema fundamental es cómo diantres perforar el sistema político para que exista este debate de ideas y la creación conceptual de los mecanismos de soporte de las innovaciones buscadas en favor del pueblo, los territorios nacionales, la vida social del país y el aporte que podemos hacer como nación a la humanidad entera al crear metodologías distintas a las tradicionales que, como sabemos, manifiestan los mismos signos de injusticia o insansatez en todo el planeta, en distinta clase de formas y tonalidades, porque, no por nada los españoles se quejaron tanto del sistema bancario, tal como lo hacemos nosotros, al hacer notar sus formas de usura…

Por lo tanto, cuando decimos que creemos que tal cosa debiera suceder en el país para que haya mejores noveles de servicio estatales a la ciudadanía o mejoren las capacidades de los territorios, lo que realmente nos debemos preguntar es el cómo le quitamos el país a la mafia política y económica, o cómo, más bien, entramos al juego con ellos, para desarrollar políticas que tengan un mayor sentido de prosperidad para todos…

La pregunta es, por tanto, ¿qué podemos hacer nosotros para que eso sea una realidad?…

En particular llegué a la conclusión que la slución es crear una Cámara Ciudadana Digital a la que ahora no me quiero referir en mayor profundidad, particularmente para decir que esta propuesta no tiene dónde poder ser planteada de forma que exista una clase de votación ciudadana que genere un acuerdo que busque vías para su implementación, ya sea en la calle o con pancartas, o cartas a los ministerios firmadas por muchos ciudadanos, o cartas a la Presidencia, al Senado y al Congreso también con las firmas correspondientes y los razonamientos y argumentaciones necesarias…

Así, creo que estamos al borde de un abismo, o más ejemplificadoramente en la inmediatez de un punto de cambio sin retorno o en las proximidades de un punto de inflexión que puede marcar un antes y un después desde aquí y hasta que la historia de Chile pueda seguir siendo contada, porque apenas bastaría un empujoncito para dar inicio a una transformación nacional que nuestros hijos jamás olvidarían, ya que abriríamos la puerta de la democracia a nuevos horizontes en donde no habría un futuro igualmente escrito, como hasta hoy, con la misma perspectiva o proyección que mantenga a una clase social del país tan alejada de los frutos que la patria debeira dar, si fuera administrada con criterios de mayor razonabilidad…

Así, apenas es necesario un grupo social con influencia, o una entidad informativa con llegada nacional, o una adecuada página en la red para crear la consciencia necesaria de que la punta del hilo que debe ser tomada para desenrollar la madeja es precisamente la creación de la Cámara Ciudadana Digital, porque si es necesario algún cambio, sea quien sea que lo plantee, deberá ser discutido o promovido en el Congreso Nacional, pero, sin la INSTITUCIONALIDAD QUE LE DÉ CABIDA A LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA y de las universidades del país, no podemos iniciar debate alguno…

Yo sé que hay gente que quiere una Constituyente, pero, ya hemos oído lo que dicen determinados sectores políticos a voz de sus presidenciables, diciendo que “no corresponde”, pero, así y todo, se puede buscar la forma en que sí podría “corrresponder” mediante las argumentaciones necesarias y las debidas votaciones precisamente en la Cámara Ciudadana, porque lo primero que ella sería es ser el puente de entrada de todo debate, idea o interés que la ciudadanía manifieste, de forma que el mismo pueda ser debatido institucionalmente o no negado arbitrariamente y extra oficialmente por sector político alguno…

Así, hay muchas personas que desean tal o cuál cosa… Que la educación, que la salud, que la vivienda, que los consejeritos regionales, que el cambio de alguna Ley, que nacionalización, etcétera, pero, ¿qué han obtenido sin la creación de un poder incremental que pueda influir en la política nacional, tal como lo podría ser una Cámara Ciudadana Digital?….

¿Qué obtuvieron los estudiantes y la suma de los sectores sociales que se les unieron?… Si algo obtuvieron, ¿quedaron conformes?… Lo que quedó después de todo lo que se hizo ¿es el Chile que esperaban?…

Si alguien quiere pescados, siempre es bueno ir por una caña, o una red, o secar el canal, es decir, crear un mecanismo o herrameinta que nos facilite todos nuestros intereses y no sólo algunos…

Por todas estas razones y todas aquellas que podrían llegar a contenerse en innumerables artículos sobre las utilidades que podría brindar la Cámara Ciudadana Digital, es que siempre le dejo planteada esta inquietud a quien la lea, para que la tome por sí mismo y la lleve hasta dónde pueda en su camino para que sea una realidad, esperando que quién lo haga, lo comprenda y que no crea que esto es un asunto mío o una idea mia, sino que es un tema de todos en el que nadie tiene gloria alguna por plantar el árbol, cavar el zurco, regarlo, o lo que sea, si acaso nadie ha comido de los frutos que debeira dar este huerto…

Si te llega lo que he escrito, hazlo saber en este espacio para que otros lo sepan también…

En otro sitio le preguntaba al Equipo Editor qué podía hacer por esta iniciativa, pero, nunca decían nada, así es que me parecería osado pretender involucrar la participación del Equipo del Quinto Poder, pero, si acaso leen este comentario, tal vez podrían emitir su opinión al respecto, dado los intereses que se entiende que manifiesta esta página y la Fundación que hay detrás de ella…

Saludos y disculpas por la falta de edición y corrección de los errores gramaticales y de comprensión de lectura que puedan encontrarse en mi comentario…

06 de febrero

Rolando, me parece que mezclas varias cosas pero en relación al texto eres mas propositivo en cambio lo que yo pretendo es plantear un humilde diagnostico de la falla estructural, lo que si creo que es fundamental es abrir este tipo de debates a la sociedad y que dejen de tomarse como verdades absolutas.

Gracias por opinar.

07 de febrero

Para Don Rolando y J Gomez:

1.- Muchas gracias por sus opiniones, agradezco porque me han ilustrado un poco mas, sobre este tema tan importante que don Ricardo a puesto en el tapete.

2.- Ahora bien, vamos al grano, por lo que hemos dicho de una u otra manera en nuestra economía de ha producido en todos los sectores que participan, lo que se llama monopolios perversos, orientados a ganar la predominancia (dominio) absoluto del mercado, no se ha buscado la equidad, solo se ve un mercantilismo descarnado, cuando la situación se ha producido, como ahora en Chile, quien le pone el cascabel al gato, para normalizar la situación. Me parece que quien debe actuar es el estado por el solo hecho que el mercantilismo está dañando no solo a los ciudadanos sino también a la estructura social en todos sus aspectos.

Nota: perdonen algunas faltas, escribo de corrido y sin respiro je

Saludos y agradecido.

peon

08 de febrero

Debiera actuar, tal como dices, Armando, el Estado, o bien el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, http://www.tdlc.cl, pero, no están haciendo todo lo que debieran…. En su defecto, debiera ser mejorada la democracia; construído un sistema de financiación asociativa en poder del pueblo chileno; creada una AFP de los trabajadores que financie un banco de dinero también de ellos; y un sistema de mejorameinto de la integración local, a nivel de comunas, para perfeccionar sus sistemas técnicos de innovación y desarrollo, temas para lo que, en particular, tengo propuestas bastante acabadas, pero, no son aplicables todas ellas porque no existe forma de comunicárselas a la mayoría del pueblo chileno para que se entere de ellas y las solite al Gobierno y al Parlamento… Tampoco, mucho menos, existe la voluntad política de parlamentario, senador o Presidente conocido alguno que se interese en procurar mejorar las condiciones sociales del país, motivo por el que no pueden interesarse en lo que propongo…

A falta de ello, imagino que seguiremos un camino sinuoso, con muchas dificultades y que dé innumerables vueltas en círculos para no llegar a ninguna parte, finalmente, aunque, obviamente, todo cambio en pro de mejorar las condiciones de vida de algún sector de la población siempre será bienvenido por la gran mayoría de todos los chilenos… El único problema es que cuesta tanto que suceda algo que apunte en las direcciones que a los ciudadanos nos interesan…

Esto siempre se tratará de una lucha constante para penetrar la facultades de la dictadura de los partidos políticos de la mafia política y económica… Si se te ocurre alguna idea acerca de cómo hacerlo, no dudes en compartirla, porque, nunca se sabe para dónde saltará la bolita…

Saludos

05 de febrero

Si bien es cierto que don Ricardo apunta directamente al origen de la distorsión del mercado, también es cierto que con las argucias correspondientes, los seudos empresarios, en lugar de competir en el libre mercado, respetando la igualdad para emprender. Lo ha transformado en un mercantilismo de tipo neo liberal perverso, donde progresivamente el clan que tiene los recursos se va apoderando de todo bien imaginable. Para muestra un botón vemos como se están apoderando de la educación y de la salud, últimos bastiones para hacer negocio sin pensar ni por un momento que estas son garantías constitucionales donde el gobierno tiene mucho que decir por cuanto así está estipulado en la carta magna. y se consideran un bien en favor de nuestros ciudadanos. (no un negocio)

Sobre esta digamos enormes distorsiones no es posible hacer vista gorda y debemos hacerlo presente.

Lo saluda

Armando Hernández A.
Otro ciudadano.

06 de febrero

Gracias armando! claramente todo esto es un circulo vicioso que perjudica al 90% de este país, es por eso que estas ideas deben cuestionarse y debatirse para así lograr consensos y no imposiciones.

Un abrazo

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