#Economía

¿Emprendedores, emperdedores o aprendedores?

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Creemos que tenemos un muy buen negocio entre manos, creemos que a nadie más se le ha ocurrido exactamente como a nosotros y que hay que hacerlo ahora, antes de que otro lo haga. ¿Les suena eso conocido? Pues bien, ¡bienvenidos al club!

Emprender.. a veces un sueño, a veces una pesadilla. ¿Cuál es el imaginario asociado a emprender? ¿Qué lleva a pobres almas incautas, en un minuto de debilidad, a destinar sus fondos de ahorro, o incluso endeudarse, bajo la premisa de que, al menos, mantendrán o duplicarán esa inversión? Porque, reconozcámoslo: todos quienes hemos puesto locales, hecho negocios o iniciado alguna actividad independiente de algún tipo, hemos pensado que de alguna manera “eso”, será mejor que lo que actualmente estamos viviendo: un trabajo agobiante, un sueldo que no alcanza, un jefe tarado, o una necesidad real de hacer algo que, a nuestro parecer, no está hecho. Inventar la rueda o, al menos, hacerla girar en otro camino o pintarla de otro color. ¡Ser dueño de tu tiempo! ¡Qué lindo! ¡Qué cuentas, si es taaan poquito!

En fin: ya pisamos el palito.

Una vez adentro, comenzamos a cranear qué es lo que haremos, dónde, cuándo y para qué. “Para quiénes”, dicen los manuales de marketing, “dónde y por cuánto” dice el amigo del amigo que se metió a arrendar un local carísimo que no rentó ni la mitad de lo que esperaba. Pero a ese amigo ¿quién lo conoce? ¿Alguien habló con él? Bueno, es información y ya la tenemos, decimos. En contraste está el tío de un amigo que empezó con un negocio chiquitito y ahora tiene “la media empresa”. Y bueno, esa es la raíz del problema, que uno oye lo que quiere oír. Algo hay en la naturaleza emprendedora que hace que, quienes emprendemos, al menos la primera vez, vayamos más guiados por el instinto y el impulso vital del cazador, que por cualquier otro análisis más racional y aterrizado. Muchas veces ni siquiera conocemos bien el negocio, pero cuando uno quiere hacer algo todo parece ser una gran oportunidad y como tal, hay que aprovecharla, ya, ya, YA.

A estas alturas, ya le hemos contado a medio mundo que vamos a comenzar algo, aunque no digamos qué, porque juramos que todos nos quieren copiar. O sea, ya llevamos tres típicos síntomas del emprendedor, fácil presa de la ensoñación del novato: creemos que tenemos un muy buen negocio entre manos, creemos que a nadie más se le ha ocurrido exactamente como a nosotros y que hay que hacerlo ahora, antes de que otro lo haga. ¿Les suena eso conocido? Pues bien, ¡bienvenidos al club!

¿Cómo se llamaba la página? ¡Ah! ¡Trámite Fácil! 

De fácil, poco. No tiene gran dificultad, más bien se trata de orden y paciencia, mucha paciencia. Meterse en la tramitación que implica arrendar un local, sacar patente, buscar una vendedora, abrir el giro, timbrar boletas y ¿facturas? ¿Vamos a dar factura? ¿Vamos a vender también al por mayor? ¿Vamos a comprar por volumen? ¿Y dónde lo guardaremos? ¿En la bodega de la casa? ¿En la bodega del departamento de mi mamá? ¡Si mi hermana ya la tiene llena de cachivaches!  Y bueno, arrendemos una bodega o un local más grande. En fin. La lista de caminos hacia donde conducen las tramitaciones del local que pensamos poner es casi infinita. Es una relación directamente proporcional: mientras más servicios y más productos, más trámites y más papeles. Lo que no sabemos es el tiempo que deberemos destinar a mantener en orden todos esos papeles, porque cada área tiene su fiscalizador y si pensábamos que sólo bastaba vender con boleta, bueno, es algo más complejo que eso. El hecho es que una vez que tenemos todo para poder abrir el local, abrimos un vinito y celebramos: ¡Lo hicimos! ¿Qué hicimos?¡Avanzamos un paso más hacia el precipicio! Lo lindo es que aún no lo sabemos… so, let’scelebrate!!

¡Ya abrimos! 

Ya. Aquí estamos. Nuestro sueño se ha cumplido. Está tan lindo el local. La señora del al lado está sorprendida con lo lindo que es. Dijo que aquí se habían puesto como tres locales antes y que ninguno funcionó. Pero que ninguno era como el nuestro. Por eso les fue mal. Nos deseó mucha suerte y nos compró algo. En la mañana entraron como cinco personas más, a conocer. Todas encontraron todo lindo. Pero ventas… bueno, dijeron que otro día volverían. Y qué, si recién llevamos una semana abierto. Nadie nos conoce todavía. Llevamos un mes abierto y ha entrado gente, hemos vendido, nos han hecho algunos pedidos, ¡bien! Estamos contentos. Creemos que tiene futuro. Llega fin de mes y tenemos para pagar las cuentas. O al menos casi. El mes siguiente debería ser mejor.

Dos meses después… 

Mmhhh… yo creo que el mensaje no se entiende bien, porque cómo me van a pedir siempre lo que no tengo. Bueno, al menos los proveedores me aguantaron un cheque a fecha, hay que reponer, si no la gente no vuelve más. También podríamos traer estas cosas que salían en la revista esa… hay que estar atentos a las tendencias. Y bueno, no bajar la calidad, la idea es diferenciarse del resto y no competir solo por precio. También está el servicio. Atendido por sus propios dueños no tiene precio. A la antigua.

A los seis meses…  

Mira, la verdad es que si hacemos un balance de las ventas, hemos ido de menos a más. El tema es que los márgenes que manejamos son muy bajos y para que sea un buen negocio deberíamos vender mucho más. Ni hablar detener ganancias, eso se ve lejos todavía. Yo creo que sería bueno buscar una pega para poder seguir pagando el colegio de los niños y poder seguir comiendo como siempre… en fin. Hay que hacer sacrificios. Más adelante se verán los resultados.

Ocho meses…

Menos mal que me encontré una pega, al menos ya no tenemos la urgencia. La vendedora que pusimos sí no me convence mucho, pero bueno, así podemos conciliar el cuidado de los niños, la pega y nada, hay que estar supervisando nomás. La lata es que parece que para vivir como nos gusta necesitamos ganar bastante más de lo que da el negocio. Pasamos ya la primera temporada y si bien no fue mala, tampoco fue gran cosa. Podríamos buscar otro local, o traer otras cosas de venta más masiva. Ahora entiendo a qué se refieren cuando hablan de los negocios de nicho. Claro, parece que a la gente que le gustaba era menos de la que yo pensaba. Me siento especial. Qué choro.

Once meses… 

¿Y vamos a renovar el arriendo? ¿Para qué? Además siento que me estoy desprofesionalizando. No estudié cinco años para hacer arqueos y llevar el IVA, o sea, más acción, por favor. Esto se está poniendo latero. Y más encima, ando sin ni uno. Y si no estoy yo, la vendedora no vende nada. Lo único que le preocupa es cobrar su sueldo e irse para su casa, ¡súper! ¡Así cualquiera!

De emprendedores a emperdedores… ¡o con un Master of Business!

Y llegamos a los descuentos.

Las estadísticas dicen que la mitad de los emprendimientos fracasa antes de los tres años. También que la mayoría de los emprendedores exitosos han emprendido al menos dos veces antes negocios que no han dado buenos resultados. Pero el valor está en la experiencia. No cualquiera se atreve a emprender. Y es que emprender no es para cualquiera. A partir de mi experiencia, podría decir que es una carrera de largo aliento y que el negocio está en conocer el negocio. Pensar en una tienda equivale a eso, por lo que hay que considerar que toma tiempo hacerse conocidos y que para mantener la clientela hay que estar comunicándose constantemente y ajustándose a sus requerimientos. Hasta los artistas se deben a su público. La idea es que comprendamos eso, antes de deberle todo a los proveedores. Y que, bueno, Don Genaro no era millonario. Y tampoco profesional. Tal vez como ingeniero comercial se hubiese dejado seducir por un buen sueldo y una jaulita de oro, quién sabe y quién podría culparlo.

Siempre vale la pena hacer la experiencia; e independientemente de cómo a uno le haya ido, hay un 99% de probabilidades de que uno vaya a emprender nuevamente. Y es que uno es víctima de sí mismo. Y de sus sueños, que tarde o temprano se hacen realidad. Y de las maneras más insólitas.

——-

Foto: Leonard Chien / Licencia CC

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Comentarios

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03 de Septiembre

Un par de observaciones, nada personal.
Primero: la palabra “emprendedor” es una palabra que, hoy por hoy, se ha transformado en una especie de conjuro mágico cuando no es más que un enroque con el viejo y sobreutilizado término “empresario” y todo lo que ese tipo de personajes lleva asociado. “Emprendedor” es una palabra que de tanto escucharla se me hace odiable.
Segundo: es curiosa la forma, que en la aventura del “emprededor” que describes, se trata a la “vendedora”. Despectiva e indolente con el trabajo ajeno. ¿Qué espera de vuelta este emprendedor/a si su percepción de su labor es baja y clasista? ¿Por qué no mejor pensar que es error del “emprendedor” no saber inyectar energía en el trabajador que lo/a reemplaza en una no menor labor relevante en el “emprendimiento”?…
Podría seguir, pero lo dejo aquí.
Saludos.

03 de Septiembre

Pucha, cómo decir que se ve tanto resentimeinto en tus palabras… lo digo a riesgo de equivocarme. Lo que tú describes, es la caricatura del emprendedor que tiene a este país tan dividido. Yo creo que muchos de los emprendedores, corresponden más bien a personas de clase media, tal vez con algún capital y capacidad de endeudamiento, que esperan hacer un buen negocio o cambiar con su esfuerzo alguna situación que observan en su entorno. Porque no olvides que tambièn hay emprendedores sociales.
De todos ellos, unos pocos se convierten en empresarios con un buen patrimonio. La mayorìa con mucho trabajo, esfuerzo y algo de suerte, llegan a obtener un ingreso estándar que les permite cubrir sus necesidades básicas. El tema es que el tipo de vendedor/a que relato, suele tener en su cabeza la misma representaciòn de empresario que tienes tú: de alguien con muchos ingresos, que indefectiblemente abusa de él, a quien aparentemente las cosas le han caído del cielo. Obviamente las cosas en mi estilo literario están un poco caricaturizadas, ya que para artículos serios de emprendimiento puedes buscar en la red, con estadísticas y todo. Pero créeme que ya he puesto tres negocios y me queda uno solo funcionando. Y aún tengo ganas de seguir, aunque me haya empobrecido en la pasada. Y es que ése es el quid del asunto. Que habemos seres humanos con mucha pila y poco miedo. Por suerte.

Que estés bien y ojalá encuentres una muy buena vendedora en tu empredimiento!! Tambièn las hay!!

05 de Septiembre

Bueno, esperaba una respuesta como la que has dado,: “tanto resentimiento”. No señora, no toda critica es resentimiento y mi opinión apunta a quitarle un poco ese brillo mágico que tiene la palabra “emprendimiento”. Pues no la tiene.
Solo por la siguiente cuestion: ¿Si todo en una sociedad fueramos todos emprendedores, como de alguna manera nos pretenden vender la aventura? ¿Quien sacaría la papa del suelo, cosecharía la uva, vendería los zapatos, los vestidos, cobraría en la caja, haría los completos, limpiaría el local, el taller? ¿Quien?. ¿Acaso no hay alli tambien valor? ¿O solo el capital es el valioso?
Me molesta la figura del emprendedor por que es la misma que nos venden y vendían por tv y cine el “sueño americano”, el self-made man/woman. El winner vs el loser.
Pero se nos olvida que ese castillo no es solo construido por el capital y el esfuerzo primario del emprendedor.
Y es por eso que molesta la caricatura (como tu lo dices) del vendedor. La pregunta es por qué ese vendedor podría ser tildado de “resentido”. ¿Acaso el emprendedor vive solo? ¿emprende solo?. ¿Solo sus manos y su dinero?
No reniego acerca de atreverse en montar una empresa. Y te felicito que tengas el dinero y las ganas para hacerlo. Pero, no, no te equivoques, de lo que reniego, e insisto, es en levantar a una figura que fomenta modelos sociales que pueden ser un tanto perniciosos. Y, caricatura o no, el vendedor descrito habla del como ya se levantan esos vencedores y perdedores.

05 de Septiembre

Estimado…
leerte me recuerda a Lemebel y su pluma tan furiosa como sabrosa… pero te digo altiro que no me pondré de punching-ball de tu ira… más bien me haré a un lado para que tus puños alcancen el vientre de los grandes capitales y de los malos políticos que no protegen los barrios, que ponen mutitiendas donde hubo emporios y que nos ven a todos con cara de monedero… Eso sí que da rabia…
Ojo, que de tu texto se desprende que la pobreza debe existir, porque sino, ¿quién hace el trabajo pesado? ¿o acaso no sabes que el agro tiene cada vez menos trabajadores porque ya nadie quiere recoger papas, frutillas o naranjas? ¿Terminaremos como un país con hidrocefalia, llenos de aspirantes a gerente y con muchos cupos para que las nanas, obreros y operarios sean latinoamericanos de países más pobres o más injustos que el nuestro? Bien me parece que la gente despierte y que exija, porque eso hará que quienes realmente tienen plata en sus arcas se pongan a la altura y nos vean a todos como seres humanos…
Una última cosa… con tanta energía deberías escribir, tienes talento, auqnue algunas faltas ortográficas también…
Y aunque no lo creas, estamos en la misma orilla…

Saludos

03 de Septiembre

La columna muestra es verdadero sentimiento que se aparece cuando se emprende. Y es muy cierto.
Agregaría un par de temas mas: dar empleo: uno se cree muy bueno cuando contrata a alguien, siente que le está dando trabajo y un sueldo (que, al menos en la experiencia vivida, es lo mas alto que se puede dado lo incipiente del negocio). Pero, después de un tiempo, te das cuenta que la única forma que esa persona haga las cosas que le encomendaste hacer, es estar arriba de ella todo el tiempo, teniendo un desgaste continuo en escuchar sus razones , el porque faltó, el porqué se equivocó al guardar unas facturas en otro lado (y perder el IVA), etc,etc. Piensas que el error es el que tiene sueldo fijo, por lo que no le importa que pasen o no los errores, por lo que le planteas un sueldo variable (fijo+incentivos), que, en suma, será un poco mas alto que el sueldo anterior (piensas que hay que invertir un poco mas en la persona para que finalmente funcione). Pero a la persona no le gusta nada que su antiguo sueldo fijo sea reducido en una parte , para llevarlo a un buen variable. Por lo que no sabes que hacer para motivar a la persona, por lo que finalmente cedes y dejas el mismo fijo + un variable…y compruebas que la persona no pesca el variable, contentándose con el fijo, bajo el mínimo esfuerzo. Cuando te cansas y piensas que la persona no te sirve, hablas para terminar la relación en buena, y ella te dice que va a ir a la inspección del trabajo, llegándote una bonita citación. Después de todo esto abjuras contra todos, pensando que deberías haber tenido puras maquinas.
Lo otro, el financiamiento, la aventura de pedir créditos, y la otra para pagarlos (después de haberlos renegociado un par de veces) y quedándote con algunos para pagarlos “cómodamente” en 48 cuotas..
Solo para abonar al texto
Un abrazo

03 de Septiembre

Jajaja, me gustó mucho tu relato, me suena taaan familiar!! Hay mucha gente que anda en esa, en la demanda, en que la pega para ellos es un castigo y de entrada tienen conflictos con su rol. No todos, pero muchos de ellos. Poca gente es capaz de ponerse a la altura de un partner, que es la forma ideal de relacionarse, creo yo.
El tema del compromiso laboral está casi pasado de moda, porque en estos tiempos, todo parecen correr detrás del plasma y/o la 4×4, y se cambian de pista al camino que apareza como el más corto para llegar a él.
Pero los emprendedores creo que somos un temperamento aparte, demasiadas inquietudes y una insatisfacción de base que nos mueve a buscar nuevas rutas. Y si no existen, a inventarlas!! El tema es cómo no morir en en intento, no sentirse “looser” si no resulta y persistir, hasta dar con el punto de equilibrio justo entre el negocio o empresa que nos motive y el estilo de vida que nos acomoda.
Difìcil, pero no imposible…

un abrazo!

04 de Septiembre

Mira, a riesgo de ser generalista, una conclusión que he obtenido de muchas personas dedicadas a RRHH es que las personas que andan buscando empleos son, normalmente, las menos estables laboralmente; puede tocarte una que justo se quedó sin un trabajo, pero seguramente cuando busques te vas a encontrar con los profesionales de la búsqueda de empleo…y de dejarlo.
Por eso es que, cuando uno emprende, por lo general no accede a las mejores personas, y, por que no decirlo, tampoco tiene tanto que ofrecer (seguros médicos, aguinaldos, etc), por lo que la combinación es complicada. No he descubierto como salir de ese circulo vicioso, si no es con un tremendo financiamiento que te permita realmente montar algo con todas las de la ley…pero tener un gran financiamiento, con una idea, es una combinación mas complicada aún!.
No creo que desmotive a los emprendedores; el emprendedor lo es desde antes de leer estos artículos, pero agradece de sobremanera que le digan que obstáculos vienen, para ir masticándolos de a poco
Saludos

Fabián

03 de Septiembre

Jajajaja, es tan pesimista tu escrito que no le dan ganas de emprender a nadie, es un manual para no emprender, o sea, me da la impresión que esta columna esta financiada por algún empresario que quiere dar la idea que es mejor un bajo sueldo y no arriesgarse, total el ya se arriesgó y le va bien entonces para que matar la gallina de los huevos de Oro, es decir “los trabajadores a quienes se les paga poco?”. Yo soy más optimista pero no tanto, por ejemplo algunos tip’s que les pueden servir a quienes si desean emprender.
Primero: Hacer algo que uno conoce bién, si yo trabajo en una zapatería, aprende el negocio e instálate con una, siempre nuestra experiencia como trabajador nos va a ayudar a emprender por que conocemos el rubro, las debilidades, las fortalezas.

Segundo: No dejes tu empleo, si tienes a un hijo, tu hermana o madre que quiera ganarse unas lukitas extra que trabajaen hasta que te de losuficiente para dejar tu trabajo y seguir en el propio.

Tercero: Siempre de menos a más, he escuchado mucho eso de si mi sueldo es X cuendo ponga mi negocio voy a ganar XX eso es falso, confórmate con que a fin de mes, después de todos tus gastos te quede al menos tu actual sueldo, eso ya vale la pena y desde ahí proyectarte para aumentarlo.

Siempre es bueno emprender y si me tengo que caer, me levanto y persigo mi sueño hasta que lo realice, antes que morirme con una pensión de mierda después de haberle regalado mis pulmones a un wueón que cuando tiene que reducir personal, te manda a la cresta sin problemas.

03 de Septiembre

Estimado,
más que pesimista, realista, claro de desde mi acotada experiencia… Pero déjame decirte que, si alguien me hubiese dicho esto con más rudeza antes de hacer mi primer mal negocio, lo hubiese pensado bastante mejor… ésa es la idea… para el ánimo están los padres, la pareja y los hijos, si los hay. Amigos hay los que te apoyan y los que en su fuero interno desean verte caer… jejeje…
En fin, todos los aportes a partir de la experiencia vivida son válidos y ya sabemos que para tener un local un año es poco… y si te va bien dentro de ese plazo, sos un crá!!!

Saludos!!

05 de Septiembre

He visto a varios amigos vivir esto una y otra vez, y peores (al parecer en Venezuela ser emprendedor exitoso es sinónimo de “te van a secuestrar”) :s he estado ahí con ellos, y leer tu articulo ha sido como revivir todos esos miedos por los que hemos pasado antes.

Pensé que yo era un caso puntual, pero al leerte me siento bastante menos extraterrestre 😀 Como muchos, también tengo el gusanito del emprendimiento dando tumbos en la cabeza, y más temprano que tarde doy el salto. Es fino tener un adelanto de lo que está por venir…

Espero con ansias mi primer año de desgracias! xD

05 de Septiembre

Hola Anibal!
Obviamente cada experiencia es distinta, pero lo que relato, que es bastante vivencial y en primera persona, busca condensar tanto lo vivido como lo observado. Y mi intención no es para nada desalentar, sino que dar un baño de realidad a los emprendedores que caemos en un estado de cuasi enamoramiento con nuestro primer negocio.
Eso, gracias por tus comentarios y mucha suerte porque el camino es entretenido, pero conviene tomar las providencias del caso, para que queden ganas de seguir adelante.

Go brave!!

carlos nud

26 de Septiembre

hay web en las que recomiendan mas oportunidades como una que conoci webingresosestras punto com son ideas practicas

Mario

11 de Agosto

Encontre esta pagina y me parece interesante la postura de ambos ,quien escribe el articulo y el”Resentido” que lo critica. Con mucho respeto (Dijo el Curao).El Criticante defiende la dignidad del trabajo cualquiera este sea y lo apoyo con toda mi alma pero¿Y el trabajo del Emprendedor? Ese que corre de sol a sol para hacer el sueldo de su o sus trabajadores y muchas veces se queda sin sueldo el,mas encima no le da ni para tenerse un contrato por ende sin proteccion Social. Esa es la realidad del Emprendedor en Chile. Por eso tienen que vender la idea de forma Epicamene atractiva por que si con la verdad se quisiera vender algo en esta vida creame que la palabra MARKETING no existiría.

El modelo es el malo , Enfrenta a patron y empleado y los unicos que ganan con esto son los politicos “Divide y Reinaras” Frase muy sabia Acuñada en el Senado de la Republica Romana.

ya Chao!!!

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