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Agencia de Estudios del Futuro para Chile

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En economía no hay sorpresas, sino sorprendidos. Este es y ha sido un muy mal año para la economía, una “ciencia” que muestra, en el mundo, que sus bases han cambiado y que se está lejos de entender que sus modelos predictores están obsoletos.  


Finalmente, cuando se señala que la “inflación es transitoria”, parece olvidarse la aritmética de que el valor actual permanecerá en el registro del valor del índice de precios, mientras siga aumentando su valor en el tiempo.

El avance arrollador del nuevo conocimiento y complejidades de la nueva economía post global, al cual la mayoría de los educadores y autoridades del mundo no quiere abrirse, presenta las condiciones para trabajar más seriamente en la anticipación, y en seleccionar y elegir a quienes tengan las mejores calificaciones para ocupar posiciones en las que es muy relevante esa capacidad. 

Pese a que advertimos, las medidas y políticas nuevamente llegaron tarde a la jugada. Esto se demuestra en las últimas cifras de Imacec, IPC y petróleo WTI, entre otras. Estas demuestran, sin lugar a dudas, que cuando se anticiparon decisiones relacionadas con ellas  hubo un tremendo sobre optimismo, impropio de quienes deben tomar decisiones públicas de esa trascendencia.

El futuro es incierto y, por lo mismo, al reiterar la toma de decisiones que se basan en información actual e histórica, y sobre supuestos del futuro, de amplitud limitada, tomándolas como verdades, se llega a estos desastrosos resultados económicos.

Una inflación acumulada anual de casi el 6% es un gran descalabro (que no se tenía desde hace casi 6 años). Es una bofetada a “la caja y al poder de compra” de cualquier empresa o persona. Es una oportunidad para el traspaso enorme de riqueza, de compradores a vendedores, de los que ganan en pesos a los privilegiados que todo lo cotizan y cobran en UF, o para los que ganan millones mensuales, lucrando con fondos públicos o privados.

Un Imacec que a doce meses se acerca al 1%, es un desplome de la economía, es un atentado a la legítima aspiración de quienes trabajan y esperan que las autoridades se ocupen  que la economía crezca para el bienestar de todos y no sólo de los privilegiados de la fortuna.

El precio de la bencina y sus variaciones semanales muestra otro ejemplo, de estimaciones mal anticipada, probablemente producto de un arrebato por cambiar su forma de cálculo, pero cuyas consecuencias las tienen que pagar todos los días los consumidores (pero no  los privilegiados) desembolsando $ 200 más cada litro, excepto quienes pueden optar por la bicicleta.

Finalmente, cuando se señala que la “inflación es transitoria”, parece olvidarse la aritmética de que el valor actual permanecerá en el registro del valor del índice de precios, mientras siga aumentando su valor en el tiempo. Cuando se dice que el Imacec está “en un punto de inflexión” se debiera tener la seguridad, hoy día, de que mañana la variable cambiará de concavidad, y eso es incertidumbre. Mientras no ocurra sólo estará en la imaginación de quien lo diga. Que la altísima inflación es “una sorpresa”, sólo cabe en alguien que no entiende que la reforma tributaria  aumentó los precios al público, y que los precios de un enorme paquete de productos y servicios comunes están indexados.

Hay que mejorar la toma de decisiones ante incertidumbre, y para eso hay que tener personas con las mejores calificaciones. No dejaremos de sugerir la creación de una Agencia de Estudios del Futuro para Chile.

TAGS: Inflación

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