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Cuando el Fútbol no es para pobres

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Me declaro culpable, absolutamente culpable. Confieso que soy culpable de querer ver a mi equipo desde la galería. Culpable de festejar los goles, los triunfos y hasta alegrarme con tal de solo ver a la “U” jugar. Soy culpable de querer cargar escondido lienzos para colgar en las rejas del estadio y hasta de cantar en contra de la policía y de Azul Azul.

Soy culpable, porque aún disfruto de uno de los últimos espacios de festejo que desde la era o’higginiana, y durante todo el siglo XIX, el Estado chileno se ha encargado de normar. Porque el antiguo interés de normar las festividades sociales no es más que el mismo argumento sobre el cual hoy se nos criminaliza. Sí, me declaro culpable, porque desde la mirada de la autoridad siempre seré visto como culpable. Porque somos lumpen, mucho antes de que sepan nuestros nombres, nuestros trabajos, nuestras acciones y conozcan nuestra humanidad. Antes de que sepan cuánto nos preocupa que un camarada esté sufriendo. Somos culpables a priori y debemos pagar por ello.

Soy delincuente, somos delincuentes, eso dice la tele y el periódico desde sus páginas de crónica policial. Porque si nos merecemos esas páginas es porque alguna vez, en enfrentamientos, han muerto camaradas; porque en algunas ocasiones ocurren accidentes con las bengalas; porque es cierto, porque el abandono estatal solo se tiende expresar a través de la violencia. Y también es cierto que seguirá muriendo gente, porque ello es inevitable. Tan cierto como que en fiestas patrias algún hijo de patrón ebrio y al volante volverá a matar a alguien. Claro que en este caso, él no es delincuente, él “comete errores”, dirán. Los delincuentes somos nosotros, porque somos pobres y vulnerables, porque la prensa amarilla decidió que somos criminales y solo muestra la violencia en horario prime. Porque elige no mostrar la alegría, la fiesta, la solidaridad ni la organización de nuestra hinchada.

Es que cuando la única solución del Estado -cuyo gobierno es encabezado por una “socia-lista”- frente al abandono social, es entregar el control de este problema al Ministerio del Interior y a la policía, yo ya me creo delincuente. Porque cuando la única política social del Estado de Chile en los últimos 40 años ha sido la represión y el “castigo ejemplar”, no me queda más que declararme culpable.

Usted, crítico lector de LUN y atento espectador de la televisión, estará pensando a estas alturas que yo hablo por hablar, que yo quiero hacerme pasar por víctima (o héroe, como se prefiere llamar a las víctimas en Chile) y que al final “somos todos patos malos”. Para no aburrirlo, le contaré solo una única experiencia. Téngame paciencia, que es la más reciente. Esta es la del día 28 de Agosto, durante el ingreso al estadio Santa Laura. Ese día la “U” jugaba de visita en la cancha de Unión Española.

Es que cuando la única solución del Estado -cuyo gobierno es encabezado por una “socia-lista”- frente al abandono social, es entregar el control de este problema al Ministerio del Interior y a la policía, yo ya me creo delincuente.

18:00 horas. Un fuerte contingente policial de pacos en moto recorre a gran velocidad las calles, seguido minutos después por zorrillos y varios vehículos de carabineros. A esa altura yo ya imaginaba que tal movimiento de tropas estaba motivado por el robo de un cajero automático, que últimamente, es para lo único que se moviliza tal contingente. Pero no, el tema era que jugaba la “U”.

19:00 horas. Luego de haber comido un completo y haber compartido con camaradas, una decena de motos recorre nuevamente las calles, seguidos por FF.EE. de carabineros. Esta vez ya no solo utilizando la calle, sino que también las veredas, con el fin de “hacer control de identidad aleatorios”, acompañados de revisiones “contra la pared”, y las ya acostumbradas amenazas y acusaciones del tipo “habla al tiro con qué andai”.

Constatados antecedentes, no hay cargos en mi contra y la amable despedida y “cariñito” con que profesionalmente la policía realiza su labor, que te deja con la sensación de «chucha, qué caga me habré manda’o». Sí, después de vivir ello con mayor frecuencia de lo que uno espera por parte de un Estado que se dice democrático (ya sabemos que ese mote se decidió entre cuatro paredes), me siento un delincuente.

19:40 horas. Un camarada con problemas de movilidad, ayudado de muletas, se acerca a la puerta para solicitar facilidades en el ingreso a carabineros. Es devuelto a realizar la fila que ya llevaba una cuadra de extensión… Y yo en el mismo lugar desde hace 20 minutos.

19:50 horas. La horda de delincuentes somos atacados por un guanaco. El motivo: aglomeración de gente en el único ingreso dispuesto (sí, tan solo un ingreso de 60 centímetros de ancho para más de 7 mil personas).

Por ello me declaro culpable. Porque mi entrada dice galería y el gorro de mi polerón tiene una quemada de cigarro, que no luce como el cano pelo del caballero de marquesina. Por mi culpabilidad sé que debo pagar, como aquel niño que le colocan las “orejas de burro” mirando toda la clase al pizarrón; yo debo pagar pasando por el túnel formado por la valla papal y el piquete de pacos de FF.EE. que te conducen a la única, ¡la única! entrada disponible para toda la galería Norte del Santa Laura. Por llevar las “orejas de burro” debo también escuchar que la culpa del caos que se forma cada semana no es de la autoridad que da órdenes a la policía, ni tampoco de José Roa, ni tampoco de quien organiza el espectáculo. La culpa es mía por no llegar dos horas antes del inicio del partido. ¡Mish! Bueno saberlo. Aparentemente la gallardía con que Roa defendió a los consumidores en su paso por SERNAC no alcanzó para defender a los “clientes” que pagamos por ver fútbol. Porque para el Estado no somos hinchas, ni siquiera somos considerados clientes, sino que somos lisa y llanamente delincuentes.

Porque el acto avaro y provocador de colocar un ingreso para 7000 personas, no es objeto de culpa. ¿Somos nosotrxs culpables por llegar solo una hora antes del inicio del partido y no dos horas antes, como lo ordena el ofertante del espectáculo? Es que si cuando pasas 90 minutos haciendo una fila que no avanza y que mientras la vives estás siendo amedrentado, revisado y estigmatizado, no puedo, aunque no tenga causa alguna, más que declararme culpable.

Todxs somos culpables, todxs podemos ser violentados, golpeados, toqueteados, desnudados y “cargados” para ser procesados. Porque antes de que el caso llegue a fiscalía, ya soy culpable. Soy delincuente, mucho más delincuente que los evasores de impuestos que son dueños de las clínicas; mucho más que los que se coluden para enriquecerse con la venta de remedios a lxs jubiladxs y, por favor, muchísimo más delincuente que quien atropella, escapa y luego miente en el juicio. Soy más culpable, porque soy pobre… Porque lo que vivimos en el estadio, déjeme decirle, camarada, solo lo vivimos desde la galería, no desde la marquesina. Porque esto es un problema de “rotos y descamisados” y no de acciones en concreto.

Y ya que estamos para concesiones y declaraciones, al ávido lector de LUN y fanático de MEGA le diré que sí, que le concedo que hay violencia, que sí muere gente. Y eso no necesita verlo usted ni que se lo cuente la crónica roja al lado de la sexista imagen que ofrece La Cuarta. Eso es una certeza, tal cual como que Meiggs estará repleto el 24 de Diciembre o que volverán a quemar buses cuando gane Chile a España. El tema es: ¿cómo se soluciona eso? ¿Con represión? Déjeme decirle, ingenuo asesor del ministerio del interior, que ese camino no ha servido. Porque la violencia es la respuesta de la masa cuando es reprimida. Porque la violencia no es un problema de policías, sino una cuestión social. Y resulta al menos sorprendente que después de 5 meses en el cargo y luego de anuncios de revisión del Plan Estadio Seguro, el actual gobierno solo haya flexibilizado la posibilidad de colgar lienzos en las rejas. Lienzos que deben ser entrados escondidos y que en ningún caso deben atentar contra el fútbol negocio o reclamar contra la concesionaria de nuestro club. Porque déjame contarte, informado televidente, que dentro del estadio puedes ser golpeado y arrestado del pelo, como la semana pasada en el encuentro contra Huachipato, por el solo hecho que tu lienzo diga “En Chile nos Robaron el futbol”.

Si, porque somos delincuentes. Ya nos lo creemos, nos comportamos como si escapáramos o escondiéramos algo, eso es lo que nos delegó “la democracia”, la posibilidad de ser estigmatizados y que en cada revisión antes de ingresar a galería -solo en galería- te expongas a que aleatoriamente toquen tus genitales, te desvistan, te pise un caballo o te llegue un lumazo sin que nadie, ningún organismo, defienda tus derechos civiles. Porque somos delincuentes. Porque en la estrecha mirada de las autoridades, solo por querer expresarnos libremente en el Estadio, solo por querer hacer del estadio una fiesta, solo por eso somos considerados delincuentes.

Esto sin duda, es una olla a presión que reventará. La impunidad con que se actúa en los controles al estadio y sus alrededores, y la apropiación de los equipos por parte de la Sociedad Anónima tiene punto final. En mi sentido corazón de “delincuente” espero que la salida no sea la más violenta de las esperadas, sino que resulte de la organización y unión de la hinchada de la “U”. Con más esperanza y convicción que certezas en el éxito, desde nuestra trinchera, ya sea desde andes o desde galería, desde el bar o desde la tele de las casas, seguiremos trabajando para rescatar nuestro club, revivir la fiesta en el estadio y recuperar el rol social del fútbol. Esa es la misión que tenemos como hinchada de la “U”.

TAGS: Fútbol

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Comentarios

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12 de septiembre

Sí, son delincuentes.

Lo son porque cuando comenzaron las barras a dañar la propiedad de las personas que por desgracia viven alrededor de los estadios uds, los “hinchas” (hinchapelotas) no hicieron nada. Cuando comenzaron con las bengalas no hicieron nada. Cuando la mafia del futbol tiro sus garras y convirtio un deporte en la porqueria que es ahora, uds no hicieron nada. Cuando los buses van llenos de borrachos con su camiseta a las 10 de la mañana de un domingo destrozandolos y afectando a las personas que estan viajando en ellos, uds no hacen nada. Cuando se mata a otra persona por ser de un equipo contrario o se la golpea o se hacen tremendas guerras campales, uds participan, y a la hora de destruir asientos de los estadios, murales, casas, autos estan listos para participar.

Ahora lloran, “nos estigmatizan, somos pobres victimas”… No. Nos han hecho victimas a todos. La mugre que dejan en los alrededores de los estadios no la barren uds, no les preocupa afectar a las personas que viven cerca de los estadios, no les importa el daño que se hacen a los estadios ni respetan a nadie ni a nada.

¿SOn una organizacion? Perfecto, organicen cursos de educacion civica para hinchas, impidan uds que los imbeciles asquerosos criminales siquiera usen la camiseta de la U (que vergüenza que sigan llamandose la U, me avergüenza como ex alumna de la Chile tener siquiera algo en comun con uds), generen un cambio en que ningun hincha de la U cometa ningun acto que perjudique a otros. Uds pongan un freno a este desastre que uds han provocado. Y luego quejense de que los estigmatizan, cuando su comportamiento sea el de una persona que quiere disfrutar un partido de futbol y es reprimida injustamente, no ahora, en que se han convertido en energumenos descontrolados. Porque si la olla revienta, sepan que reventara contra uds, porque las demas personas estamos hartas de lo que los hinchas han hecho con el futbol y han colmado la paciencia de demasiada gente.

Jaime Fuentes

12 de septiembre

Esta es la democracia chilena pero si es peor que en dictadura la verdad es que esto no tiene nombre por ultimo repriman a los grupos lumpen que destrozan pero agreden a gente solo por mostrar un lienso que expresa su sentir democraticamente en que pais estamos la verdad una verguenza nacional me quedo con una inmensa impotencia y creo que por esto e innumerables abusos al pueblo es que existe un descontento social que va a terminar muy mal en chile ahora todo es mafia pero la ciudadania esta despertando del abuso de poder y engaños existente en las autoridades que nos rigen Dios nos salve

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