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Las que conservan la memoria

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Las memorias de Abya Yala se mueven y se almacenan más allá de las bibliotecas y los archivos. Más allá, incluso, de la palabra escrita. De hecho, los recuerdos y las historias de las muchas sociedades originarias del continente se transmitieron y aún se transmiten a través de la palabra hablada. La mayor parte de las veces, voces femeninas.

Un ejemplo claro de tales voces y del importante rol que juegan se encuentra en Chile.

Paula Painén Calfumán es una epewtufe: una narradora de relatos ancestrales (epew) del pueblo Mapuche. Vive en la comunidad Antonio Rapimán de la comuna Padre Las Casas, vecina a Temuco, capital de la provincia de Cautín y de la IX Región de La Araucanía, al sur de Chile. En Cautín hay al menos una docena de cultores y cultoras de la narración de epew. Painén destaca entre ellos por ser una de las más activas, la que recuerda la mayor cantidad de relatos transmitidos oralmente (alrededor de medio centenar), y la que lleva adelante su actividad de forma más fidedigna: con sus casi 90 años, es capaz de contar todos sus epew en su lengua original. Es por eso que, además de ser conocida como una gran epewtufe, Painén es considerada una de las más avezadas promotoras del mapudungun, el idioma de los Mapuche. 


Las memorias de Abya Yala se mueven y se almacenan más allá de las bibliotecas y los archivos. Más allá, incluso, de la palabra escrita. De hecho, los recuerdos y las historias de las muchas sociedades originarias del continente se transmitieron y aún se transmiten a través de la palabra hablada. La mayor parte de las veces, voces femeninas.

Heredó el oficio de su abuela, que solo hablaba mapudungun, de forma que es natural que recuerde todos los relatos —el mayor repertorio conocido actualmente— en dicho idioma. Según rememora ella misma, aprendió todas esas narraciones de niña, en la ruka (casa tradicional) familiar: cada noche, tras la comida, alrededor del fogón se desgranaban todo tipo de historias, reales y legendarias. La lengua y la memoria de los ancestros se transmitían para que no se perdieran, para que continuaran su viaje hacia el futuro.

Painén ha sido integrante de la Casa de la Mujer Mapuche de la ciudad de Valdivia, y ha participado en numerosas organizaciones sociales. Además, ha dictado cursos y seminarios en Valparaíso y Santiago. En uno de ellos conoció a la antropóloga Sonia Montecino, quien en 1986 recogió de sus labios 17 epew y los editó en castellano, en un libro titulado El zorro que cayó del cielo y otros relatos de Paula Painén (Santiago: CEM-PENCI).

La contadora Mapuche fue reconocida en 2010 como un Tesoro Humano Vivo de Chile por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA). En la actualidad se conocen entre 50 y 100 epew, de los cuales solo algunos han sido grabados y publicados: la mayoría todavía habita la memoria de aquellos que tienen la preciosa habilidad de “sacar los cuentos”. Muchos han ido muriendo, y se llevaron sus memorias consigo; Painén es una de las pocas “versiones originales” que le queda al pueblo Mapuche.

En el mismo país, pero mucho más al sur, allá donde Chile se deshace en fiordos e islotes para ir a hundirse en los mares antárticos, Cristina Calderón Harban es la última Yagán: la última persona nacida de padre y madre yaganes. Es, además, la única que habla la lengua de su pueblo de forma fluida, lo cual la convierte en portadora exclusiva de una forma particular de concebir e interpretar el mundo.

Calderón vive en Villa Ukika, un pequeño poblado ubicado en la isla Navarino, al sur de Canal de Beagle, cerca de de Puerto Williams, capital de la provincia de la Antártica Chilena, en la XII Región de Magallanes. A sus 90 años sigue tejiendo cestos y narrando los cuentos y leyendas de su pueblo mientras, al mismo tiempo, promueve la lengua yagán, una de las más australes del mundo.

Nacida en un entorno en el que no se hablaba castellano, aprendió su cultura (ya por entonces moribunda) de sus familiares y en su idioma original. A mediados del siglo pasado, ella y los suyos fueron trasladados desde su Bahía Mejillones natal a Villa Ukika para ser “chilenizados”, es decir, “integrados” a la sociedad chilena. Pasados los 40 años, Calderón decidió colaborar con investigadores y periodistas para dar a conocer la historia de su gente. Fue así como trabajó con la reconocida antropóloga Anne Chapman, la escritora Patricia Stambuk o la cineasta Paola Castillo, quien en 2001 produjo el documental La última huella, que recoge la historia de Calderón y su hermana Úrsula.

El CNCA la proclamó Tesoro Humano Vivo de Chile en 2009. E hizo lo propio, el mismo año, con la Comunidad Kawésqar de Puerto Edén: los últimos Alacalufes.

Puerto Edén se encuentra en isla Wellington, en la Patagonia chilena. Su población no supera las 200 personas; de ellas, 25 componen una de las últimas comunidades del pueblo Alacaluf o Kawésqar del planeta. A pesar de que hay 400 personas censadas como pertenecientes a esa sociedad originaria en Chile, solo un centenar tendrían padre y madre Kawésqar, y de ellas, la mayoría son indígenas urbanos que viven en Puerto Natales y Punta Arenas. Los de Puerto Edén (que son comunidad desde 1994) incluyen 11 de los últimos 13 hablantes de la lengua originaria. Entre ellos se encuentra Gabriela Paterito, de más de 80 años, y una de las más destacadas narradoras de su pueblo.

Desde 1975 la comunidad de Puerto Edén trabaja para recuperar su idioma y su cultura. Como fruto de esos esfuerzos, el etnolingüista Oscar Aguilera produjo en el 2000 la Gramática de la lengua kawésqar y, junto al antropólogo José Tonko, varios manuales para enseñar la lengua y un archivo sonoro.

Ejemplos como los de Painén, Calderón y Paterito —últimas narradoras de las memorias antiguas de sus respectivos pueblos, en sus propias lenguas— pueden encontrarse en todas las sociedades originarias latinoamericanas. Son bibliotecas sonoras, libros vivientes. Verdaderos tesoros humanos vivos. Aunque, lamentablemente, no todas ellas son reconocidas y tratadas como tales; un problema a resolver antes de que sea demasiado tarde.

Serie Palabras habitadas [08]. Saberes, libros y voces latinoamericanos. Una compilación de experiencias bibliotecarias desde Abya Yala.
Serie Palabras habitadas [08]. Saberes, libros y voces latinoamericanos. Una compilación de experiencias bibliotecarias desde Abya Yala.

Lecturas

  • Aguilera F., Oscar E. (2002). Gramática de la lengua kawésqar. Santiago de Chile: CONADI.
  • Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (2012). Tesoros humanos vivos. Santiago de Chile: CNCA.
  • FUCOA (2014). Kawésqar. [Serie Introducción histórica y relatos de los pueblos originarios de Chile]. Santiago de Chile: FUCOA.
  • FUCOA (2014). Yagán. [Serie Introducción histórica y relatos de los pueblos originarios de Chile]. Santiago de Chile: FUCOA.
TAGS: #AbyaYala #Lenguas #PueblosOriginarios #Relato #TesoroHumanoVivo

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