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Esa sonrisa del Joker

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11 de octubre de 2019

No recuerdo todavía como llegué aquí. Miro por la ventana y una paloma se estrella en el vidrio. Casi me da un ataque de nervios pero me controlo. Veo como va encogiendo sus patitas y salgo al patio común para verla más de cerca. La cojo con mis manos y siento como el calor se va de su cuerpo. Otro paciente pasa junto a mí y me dice que la tire a la basura pues apestará pronto. Tomo una lata roñosa de Coca Cola y con ella hago un hueco en el suelo árido. La entierro. Un animal no merece ser tirado a la basura como les pasa a muchas personas en vida. Pienso en mi nombre y todavía no lo recuerdo bien.

10 de octubre de 2019

El apartamento apestaba a mierda. Seguramente tenía días de estar abandonado. El teniente tocó una perilla  para abrir la puerta de una habitación, saltó de la impresión y me enseñó la mano llena de caca. Nos dimos cuenta que todas las manijas de las puertas habían sido cubiertas de excremento. Mi estómago siempre fue débil y comencé a vomitar.

Al entrar a la habitación, nos encontramos con los típicos recortes que habíamos descubierto en diez lugares allanados desde el 5 de octubre. Todos los sitios con diversas trampas como era el piso lleno de vísceras de pescados, maletines con bolsas de orines  puesto como trampas sobre los marcos de las puertas, ratas muertas en las partes superiores de los roperos y otro cazabobos .   Nada peligroso,  pero el hedor y las sensaciones táctiles al tocar esas sobras provocaron un impacto mayor en aquellos policías jóvenes que nunca habían experimentado la marginalidad de algunos ciudadanos y la locura que puede llevar vivir en ella.

Volviendo a la descripción de la habitación, después de haber explicado sobre las trampas, pudimos darnos cuenta que eran parecidas a las demás  pero algo distinto lo sacaba de lo común. Siempre la frase “todos somos payasos”, que apareció en esa película, escrito sobre el piso debajo de la cama y manchas de sangre sobre una mesa eran calcadas imágenes de los otros escenarios. Solo que esta tenía una diferencia. En el techo, estaba el monitor de un computador donde se podía leer un archivo de texto con mensajes de odio. En ese momento, me di cuenta que lo sucedido el 5 de octubre no había terminado todavía.

11 de septiembre de 2019

No puedo pensar más allá de mis propias imágenes que giran en mi cabeza. Cuando salgo de trance y hago una retrospectiva me doy cuenta que todo falló. Eso lo habíamos dejado claro en nuestros grupos de Whatsapp y Facebook con el grupo que habíamos fundado desde que nos dimos cuenta que estábamos solos en la lucha contra el tedio y lo aceptado. Sabíamos bien que nosotros éramos las víctimas y no los victimarios. Fuimos la basura abandonada del sistema. Cuantas veces no le dije a mi psicóloga del CEFA que no me sentía normal viviendo en una sociedad tan hueca.

Ella solo me observaba con su mirada transparente y yo le hablaba sin parar. Inspirado ya que alguien me escuchaba, pero en mi interior sabía que esta mujer solo estaba  ahí por una obligación y que yo no le importaba en lo más mínimo. Me hablaba amablemente siempre poniéndose las manos en las rodillas como si yo fuera a acosarla sexualmente. De seguro es una de esas feministas que estaban de moda en esos años. Mujeres queriendo ser víctimas siempre, como si la locura diferenciara entre mujeres y hombres.

Regresaba a mi departamento, encendía el televisor y la computadora y comenzaba a revisar de arriba abajo el muro de inicio de mi Facebook. Fue cuando escuché esa risa, una risa que yo ya la había escuchado en la burla de mis compañeros de trabajo, de mi colegio y de mi barrio cuando yo me arrastraba tratando de encajar entre la gente. Miradas sobre mí y sobre lo que yo podía haber realizado me torturaban por dentro. – No podrás lograrlo, Vicente- me gritaban, no obstante yo oraba.

Y esa risa de esa nueva película del Joker me decía que hasta las redes sociales se burlaban de mí y no yo de ellas. Sabía que éramos los superiores realmente, pues en una sociedad tonta los que realmente tenemos la razón somos el peligro.

Algo que me enseñó mi dolor de espalda y es que estar sentando frente a un computador no es bueno en lo más mínimo para la salud mental. Estábamos seguros que era la hora de enfrentar a nuestros victimarios.  No era necesario ver la película pues el Joker representa la furia de nuestra generación y la única solución era darle a esta sociedad un poco de dolor para que desde ahí buscaran solucionar algo. Eso sí, siempre con una sonrisa muy grande en nuestros putos rostros.

3 de octubre de 2019

Josefina y Julio estaban en un supermercado. Tenían la alacena llena, pero tenían una fiesta para el viernes 4 de octubre. Nada especial. Todos los amigos más cercanos estarían ahí y su hermano Samuel, quien había  regresado de la guerra hace unos meses. Josefina no sabía cómo enfrentar la nueva naturaleza de su hermano gemelo. Así que junto a Julio pensaron en una reunión para demostrarle que estaba equivocado sobre sus posturas tan radicales sobre la sociedad.

Pagaban en la caja cuando Julio miró hacia atrás  y un chico joven con dos aretes en la oreja izquierda se le acercó demasiado y lo rozó. – ¿Puedes tener cuidado en donde pones tu mugrosa presencia? No te acerques tanto, pendejo. – El chico lo miró y se cambió de fila. – ¿Puedes creer, Josefina, este pelotudo. Quítate esas mierdas de la oreja, lumpen y no vayas a robar a alguien-, le gritó. Josefina solo lo miró – Hay cosas más importantes que pensar que un sucio marginal-, le dijo.

La puerta se abrió y frente estaba Samuel. Josefina lo abrazó fuerte y Samuel lloró en los brazos de su hermana.

—Te extrañé tanto, Samuel.

—Y yo a ti —murmuró viendo al suelo tan pulcro.

Bebieron y comieron mientras todos conversaban de cosas interesantes de recordar. Sobre los partidos de fútbol de la Liga, el cambio climático, Helga Goebbels  y Greta Grunberg, los últimos viajes y como Josefina conoció Notre Dame antes del incendio que consumió dicha catedral. – Subí las fotos a Facebook como parte de mi apoyo a esa terrible tragedia global- explicó Josefina. Samuel la escuchó, se paró en una silla y gritó – Yo también contribuí a esa tragedia con una historia. La escribí al estar viendo en vivo como se quemaba. Fue una inspiración. No como Nerón al ver arder Roma. No puedo explicarlo pero si pude escribirlo:


No recuerdo todavía como llegué aquí. Miro por la ventana y una paloma se estrella en el vidrio. Veo como cae al suelo. Levanto la miraba y veo partes de la ciudad arder. Columnas de humo suben a las alturas y se mezclan con la neblina.

“No tenía mucha intención de salir de mis sopores nocturnos, pero un pequeño sonido alteró mis sentidos en medio de la oscuridad. Tenía un cierto miedo en mi interior desde hace unos meses. La sensación de ser observado desde los huecos abiertos por termitas en el techo de madera y en ese momento mi piel se puso de gallina y mi corazón latió con fuerza.

Para sentirme menos acobardado tome el celular y puse un video de Erasure que había grabado en ese concierto hace unas semanas atrás. Erasure posee unas bellas melodías que puedo recomendar para llenarse de esperanza. Nietzsche tenía razón al reflexionar que sin música la vida sería un error y tomando su consejo grabé videos del concierto para tratar de evitar seguir errando y que mejor momento para escuchar a Andy Bell que el estar en un situación de miedo.

Muchos pueden decir que el miedo solo está en nuestra mente  y carencias de valores espirituales, aunque yo sabía que en la oscuridad de la noche todo tipo de criaturas deambulan buscando alimentarse del terror. Lo sabían muy bien los habitantes de pueblos antiguos en Europa 0riental y por eso usaban decenas de amuletos para protegerse de estos monstruos.

¿Puedes decirme tú que nunca has tenido esa sensación de frío en la espalda al caminar por una habitación oscura? ¿Qué nunca has observado a tu perro mirar hacia un espacio vacío? Los ruidos fueron aumentando  y me mente recordó un momento del pasado donde tuve otra situación muy parecida en un viaje por un pueblo llamado San Patricio, donde los murmullos me robaron la paz y fue tal el pánico que no pude pegar un ojo durante toda la noche.

Y ahora mis pensamientos no paran de rodar en mi mente y todos ellos siempre acaban en tu nombre y estoy seguro que debí destruir tus recuerdos de una buena vez. Todas estas ansias nocturnas todavía tienen tu sabor y olor. ¿Dónde quedaron esos momentos rosas y cursis? No sé si estuvo bien decirte toda la verdad y por eso tu fantasma  es quien me sigue en estas noches lúgubres.

Me dijeron que las flores corrían las ánimas del terror, pero yo conozco las rutas que tomas para venir a hundir tus imágenes en mis profundas ideas ¿No te detendrás jamás?  ¡No lo harás! , pues entre esos malditos libros duerme el gato y es en él donde tus restos viven ahora.

Todavía escucho las voces en mi cabeza diciéndome que la sociedad es líquida y que estamos a la deriva en medio de la nada. Zygmunt Bauman no se equivocó y como plumas flotamos sin podernos anclar en ningún lado y en este momento una gigante ola golpea nuestros rostros impávidos.

El ruido cada día se acerca más y más  y  faltan horas para que el sol entre por la ventana de la guardilla y queme a estos demonios que vienen por mí. Estoy seguro que al subir el volumen de la música todo estará bien y que solo es una alucinación más. Los coros celestiales me susurran que nunca me dejarán en paz y que en todos los infiernos hay un puesto para mi alma culpable. Maldito momento que traje a ese gato pardo conmigo, pero lo amaba como te amé a ti.

Los ruidos desaparecen y el señor gato se sube en mi pecho y con sus ojos en llamas no me dice absolutamente nada. Solo silencio. El sol salió. Será un bello día en la ciudad del odio.”

Josefina y Julio se miraron. ¿Qué tiene que ver esa extraña historia con Notre Dame? —Absolutamente nada —dijo Samuel y lanzó una carcajada de 30 segundos. –Solo me pareció cómico en medio de la tragedia.

29 de septiembre de 2019

He estado tres años en esta isla. Estoy seguro que mi vida se ha enclavado en este basural por esa cantidad de tiempo. Ya lo dejé de contar. A las sobras de comida dejadas por los cangrejos y gaviotas no les siento gusto, el trabajo de mi vida se evaporó en mis sueños, mi círculo de amistades apenas puedo recordarlo, hasta los capítulos de mis programas preferidos de la televisión son solo tristes secuencias borrosas. No obstante todavía recuerdo mi nombre: Jonás.

La soledad absoluta se ha convertido en mi mejor amigo y en otras en mi enemigo. Me dije el otro día que puedo levantarme, pero vuelven a caerse mis sentimientos. Los vi venir y después los veo irse como una horda de bárbaros después de saquear un poblado de mi tierra natal. Me trato de explicar que todas estas situaciones ambiguas pasan de noche. La oscuridad es efectiva para desatar las tormentas emocionales, mas puedo estar muy equivocado de esta aseveración.

Nadie escuchará, en medio de esta isla, mis argumentos personales. Yo era un ser humano. ¡Demonios! Lo era. Unos cuantos pecados; no, pecaditos; no, mentiras blancas, eso no tiene que ser una causa para hundirme en esto espejismo. Hay peores infelices por ahí que merecen la condenación de la soledad, yo no era parte de ese grupo de puercos. Posiblemente, de una variedad más evolucionada de cerdos. Ellos son los verdaderos culpables de mis delitos por amor.

Fue por amor. Ese sentimiento único, amable, dócil, particular, blanco, no puede considerarse una acción que lleve a esta situación de pagar por sacrificar mi vida por haber sacrificado la de otro. Un día en mi aldea un profeta que cruzó por mi camino me aconsejó ser yo mismo. “nunca seas otro” bien recuerdo al viejo mugriento ese, sus palabras. Era un sabio de oriente con barba larga, pelo corto, dientes brillantes y un atuendo extraño, de su boca emergían buenos consejos, y no cobraba.

Fui yo. A mi manera, amé a varias mujeres. Hice que sus ojos llorarán de felicidad cuando me iba de cacería, y hasta salvé a una de unos  locos que con argumentos extraños se autodenominaban “cazadores de bestias” una idea loca, pues para nosotros, en mi pueblo,  el amor era para algunos, los que somos iguales, los que vivimos  ahí, tenemos la misma visión.

Yo ya había visto antes en la televisión esta situación. Se parece a los que vuelven de la muerte cuando narran su experiencia de la luz que los llaman. Habité esta isla en mi otra vida, estoy seguro de eso, pues acá están sepultados mis esperanzas y otros pequeños sueños. El cielo me aplasta sobre la arena roja cada día que pasa en esta condena por amor a mí. Uno debe amarse primero a uno, pues cómo podrá amar a otra, sin saber que ese sentimiento está primero en nuestro yo interno. No es un tema de egoísmo, es de solidaridad emocional.

¿Nadie me escucha? ¿Nadie ve mi gran intención de cambiar la visión de mundo? No soy culpable de mis actos. Soy una víctima del amor propio que nos posee en base a la filosofía del tener.

Los puercos no nadamos, pero si volamos. Volveré a mi pueblo con solemnidad. Yo, solo, haré respetar las leyes de los hombres, pues soy un iluminado. No necesito alas, pues un cerdo, como estos resentidos me han llamado, no conocen el poder de la lengua cuando se hereda el veneno de generaciones.

Abriré mis alas y cruzaré el océano en nombre de mi justicia, de mis convicciones, de mi forma de ver la realidad, y los otros pueden apartarse, pues soy un orgulloso cerdo que al caer los aplastaré con mi lengua o con mi peso. Oscurece. Me arrastraré debajo de una piedra antes de ir a cobrar en sangre lo que me deben.

11 de octubre de 2019

No recuerdo todavía como llegué aquí. Miro por la ventana y una paloma se estrella en el vidrio. Veo como cae al suelo. Levanto la miraba y veo partes de la ciudad arder. Columnas de humo suben a las alturas y se mezclan con la neblina. Comienzo a recordar que el teniente me hablaba de perillas con mierda y que estábamos en un asqueroso apartamento.

En eso un terrible dolor de cabeza me golpeó y terminé en esta habitación con vista a la purga que hemos iniciado. No tiene nada que ver con lo que ustedes están pensando y realmente nosotros no somos malos. Éramos las víctimas, los marginados y los que sufríamos el bullying.  Esta sociedad se caía a pedazos por las mentiras de la gente bonita, de los imbéciles “influencers”  que nos mencionó el mesías de Umberto Eco, esos que están infectando con la ignorancia las redes sociales y a millones de borregos. Esos que no se podían salvar ya, pues eran culpables.  No se trata de sobrevivir sino de comenzar un nuevo mañana. Seguro que nos recordarán como los malos de la película, pero que más da. Al final  Travis Bickle y  Tyler Durden  supieron que todo estaba mal  y para muchos son  héroes como es el Joker, no es solo una película para inadaptados y subnormales, es para los abandonados del mundo.

Me recuesto en el suelo y enciendo un cigarro. Entran Samuel, Vicente y Jonás. No caben en sí de la ansiedad por ser parte de esto. Sus máscaras de payasos cubren sus rostros todavía. Me río pues la careta de plástico de Vicente es de Obama pintada como un payaso ¿Quiero ver sus caras de guerra?- les ordeno.

Ellos me gritan “Sí, hermano”  y después queda un silencio que se va desapareciendo con los alaridos que vienen del infierno de la ciudad.

—Hemos comenzado algo grande —grita Vicente.

—Algo que no se detiene, pero me duele haber tenido que detener las tonterías de mi hermana —llora Samuel.

Se va a detener, pues no somos suficientes. No podemos iluminar tanta oscuridad- , asegura Jonás.

No han entendido nada. Nosotros no somos los iluminados. Solo somos los monstruos que nos revelamos y seremos los mártires también. Podemos escuchar las pisadas de los comandos que viene subiendo. – Solo carguemos nuestras armas con los últimos tiros para esperarlos y sonriamos, hienas de las sombras, y lancemos una gran carcajada para que vean que nos arrancamos los  dientes. Vengan acá los esperamos con los brazos abiertos: “El infierno está vacío y todos los demonios están aquí”…

TAGS: #Relato #Soledad

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Connie Cruz

30 de Septiembre

A los que nos gusta la lectura, se sorprenderàn al leer la excelente narrativa con que escribe Zarko, se transporta uno inmediatamente a esos momentos, y, en mi caso, hasta pude sentir que percibìa olores, que sentìa angustia, decepciòn, tedio, y, eso solo ocurre cuando un escritor sabe còmo llegar a su pùblico mediante su forma de escribir. Ese tipo de sensaciones son producto de la excelente escritura con la que nos deleitamos al tener la oportunidad de leer algo de Zarko Pinkas.

01 de Octubre

Hola Conny gracias por compartir su comentario. Como lectora que es le recomiendo leer a Lovecraft , estoy seguro que le encantarán sus narraciones de terror. Saludos.

01 de Octubre

Tu columna me hace pensar en la miles de mascaras que se usan para no ver, para confundir la realidad con lo que no queremos ver o para librarnos por un momento de donde nunca hemos salido…

01 de Octubre

Al final de cuenta vivimos en un mundo tan falso que llega el momento , que al querer intentar salir de este , se hace más difícil o no se puede. Nos atrofiamos mentalmente en estos entornos mediocres.

04 de Octubre

Ya vi la película y muy buena. También había leído esta narración y he quedado impactado de la capacidad de crear un historia que es totalmente conectada a la película. La crítica política y al sistema estaba ya en esta narración y fue igual al de la película. Mis respeto al autor por esa capacidad de análisis que desarrollo en esta narración que nos permite ver una historia paralela a la cinta de Phoenix . En verdad es como si la hubieras visto antes para poder describir a los personajes que estaban en la película buscando quemar y destruir a un sistema que nos tienen oprimidos bajo su yugo y hay que hay derribar sea como sea. #TodosSomosPayasos !!!!

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