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El charlatán del pueblo

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Casi como si fuera un ritual de todas las mañanas, el charlatán del pueblo subía a su bicicleta y bajaba por la colina, rumbo a la plaza del pueblo, donde parado sobre la pileta, con su sombrero de copa y su vieja armónica, cual trovador medieval, narraba coloridas historias y reflexiones para todos quienes estuvieran dispuestos a escucharlo. La simpleza de su existencia causaba molestia a los demás ciudadanos, no concebían que una persona se ganara la vida transmitiendo sueños, recuerdos y pensamientos positivos, eso no era lo correcto. Los niños en cambio, adoraban al charlatán, al cual normalmente llamaban Charly, para ellos era una persona inofensiva, un loco lindo que regalaba aventuras en mundos maravillosos y claves para crecer con alegría, para los niños, soñar era gratis e imaginar, el resultado de escuchar con atención a este simpático sujeto.

Un día de verano, llegó al pueblo un turista, que al parecer, por la ropa y su actitud, venía de una ciudad cosmopolita; tras comprar un helado en la gelatería del centro, se sentó en un banco de la plaza, que gozaba de la sombra que proporcionaba un gran ciruelo. El Charlatán al verlo ahí sentado, subió a la pileta y comenzó a entretenerlo con sus conjeturas y peripecias, logrando que el turista lo aplaudiera a raudales. Minutos más tarde, llegaron los niños y la plaza empezó a atiborrarse de felicidad, una que el turista aprovechaba de transmitir con su teléfono celular. Sin embargo, a los adultos del pueblo esto no les gustó, según ellos, se estaba desperfilando la seriedad del lugar y su Alcalde, por orden expresa de la presidenta de la junta de vecinos, envió a uniformados a detener la actuación, causando la pena de quienes contemplaban el show. 


Varios años pasaron, los niños seguían sin verse, la plaza seguía en silencio y el recuerdo de un loco sobre la pileta de la plaza no existía, el pueblo era lo que tanto quisieron, un lugar sin ruido, un desierto de concreto.

¿Qué sucede? Dijo el turista, estupefacto con la fuerza con que era frenado tan bello espectáculo, ¡Este es un pueblo decente, no queremos que un loco deschavetado le permita creer que nosotros avalamos estas idioteces!, dijo un concejal presente, produciendo la tristeza de Charly, quien subiendo lentamente a su bicicleta, buscaba alejarse del lugar. El turista consternado por la reacción del pueblo, corrió hacia el charlatán y le pidió disculpas por lo sucedido, invitándolo a tomar un granizado para aplacar el calor y agradecerle su presentación. ¿Te ha gustado? Agregó después de aceptar la invitación, ¡Me ha fascinado! Contestó el turista explicitando que espectáculos como el suyo, necesitaban o más bien, merecían de una audiencia civilizada, una como la de su ciudad, donde eran muy bienvenidas las demostraciones de júbilo y optimismo. El turista luego reveló quién era, dejando atónitos a los demás comensales del local que discretamente ponían atención entre aquel extraño y el estúpido charlatán del pueblo.  Él era, ni más ni menos, que el Alcalde de la ciudad más grande del país. Que recorría el país en busca de alianzas con pequeños poblados que pudieran verse favorecidos con lo que su ciudad podría proporcionar, y que tras perderse con las indicaciones que unas señoras le habían dado, había llegado al pueblo buscando un mapa que lo devolviera a casa.

Tras terminar su granizado, de piña para el charlatán y naranja para el alcalde, lo invitó a trasladarse a su ciudad, donde sería tratado como el entusiasta visionario que era. Pero el charlatán se debía a su público y pidió poder hacer una última presentación para los niños, una donde ellos pudieran grabar sus historias y así pudieran sentirse apoyarlos en momentos difíciles, y así fue, a la mañana siguiente, poco antes de mediodía, Charly regaló su última presentación a todos los menores de edad que ahí llegaron,  motivando un conjunto de emociones con cada una de las palabras que emanaba de su boca, el Alcalde mientras tanto, repartía helados entre los presentes, tratando de no dejar de prestar atención a las historias que brotaban de la pileta. Los adultos de pueblo en cambio, celebraban en otro lugar, era el último día de ese trovador callejero, por fin la sensatez calma reinaría en el pueblo.

Varios años pasaron, los niños seguían sin verse, la plaza seguía en silencio y el recuerdo de un loco sobre la pileta de la plaza no existía, el pueblo era lo que tanto quisieron, un lugar sin ruido, un desierto de concreto.

Una mañana cualquiera de verano, alrededor de mediodía, el silencio sepulcral se vio roto por el sonido de una armónica, los niños, ahora jóvenes, lograron reconocer aquella tonada y corrieron a la plaza en búsqueda de sus recuerdos, algunos llegaron acompañados de sus pequeños hermanos, otros con sus pequeños hijos o sobrinos, la pileta y la alegría, por fin habían vuelto. Y así fue, en medio de la plaza, parado sobre la pileta, luciendo una tenida nueva, Charly estaba parado, deseoso de realizar un nuevo show, en un costado, el Alcalde de la ciudad más grande del país, subía la capota de un deportivo rojo, que tenía grabado en un costado, una imagen de la antigua bicicleta y el sombrero de copas del charlatán.

Durante poco más de una hora, la audiencia recibió una serie de nuevas aventuras, así como un conjunto de hermosos pensamientos sobre la importancia de confiar en sí mismo y nunca abandonar los sueños, mientras tanto su amigo, el Alcalde, tomaba un granizado de naranja, en la banca sombreada, bajo el ciruelo en flor. Cuando en eso se sentó a su lado el Alcalde del pueblo y la presidenta de la junta de vecinos, quienes estaban inquietos con la sorpresa, ellos querían saber la razón de la inesperada sorpresa, así como una explicación respecto al aparente éxito de Charly en  la gran ciudad.

El Alcalde de la ciudad más grande del país, antes de responder, de un sorbo se tomó todo su granizado, luego sacó una pañuelo de su bolsillo y se limpió la boca, parándose frente a quienes le habían hecho tales consultas, tras botar su el vaso en que había tomado su gélida bebida, respondió. Volvimos es este lugar por tres grandes razones, en primer lugar, los niños merecen saber que Ramiro, así se llama a quien tanto ustedes ofendieron, no se llama Charly, en segundo lugar, porque mi amigo, mi consejero personal, sentía una deuda enorme con vuestros hijos, sobrinos y nietos; durante todos estos años, el seguía preguntándose si alguien aquí, se había encargado de permitirles ser felices antes de exigirles ser adultos. En tercer lugar volvimos por los helados y los granizados, quizás lo más dulce que los adultos producen aquí y en último lugar y quizás la más importante, volvimos a re transmitir un mensaje que ustedes son incapaces de entender, uno que durante muchos años alguien les regaló arriba de esa pileta.

En ese momento los adultos comprendieron que quien elige amargarse en la vida y preocuparse de las apariencias, se vuelve incapaz de disfrutar la vida y soñar despierto.

TAGS: #HistoriasLocales #relatos Ciudadanía

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Comentarios

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Kdkdjskdjdnjd

10 de octubre

Como que “le quedan” estos relatos don Patrick. Cuando los hace de tipo políticos, como que la carga se le empieza a ladear pal lado derecho, hasta que parece que el camión se le da vuelta…

Ahora, aquí entre nos, dígame por qué fue necesario “botar ese vaso”… ¿Era realmente necesario botarlo?… Por favor, haga un pequéño análisis sobre eso…

10 de octubre

Hola Anonymus!
Mira, adoro escribir de política, especialmente cuanto seba trata de críticas positivas y propositivas, pero el último tiempo, en general, me he visto poco inspirado.
Pensé en darle duro a Loreto Letelier y el Core Peralta, pero a final de cuentas, es diálogo de sordos.

Así que no he botado nada, mis energías las he invertido en diseñar propuestas “con calle” para sumar al programa de Sebastián Piñera, es más útil por ahora.

Gracias por tu reconocimiento, la verdad es que escribir cuentos se ha vuelto medio adictivo también, y como pude apreciar, valorado por el Quinto Poder.

Espero haber contestado tu pregunta, quizás mañana vuelva a mi diestra redacción, no lo sé. Lo importante es que soy honesto en lo que plasmo, sin rodeos y sin anestesia.

Un abrazo
Quien quiera que seas

11 de octubre

Estimado kdkdjskdjdnjd

Gracias por tus palabras, la verdad es que escribir cuentos me ha resultado bien entretenido, pienso en una idea y le doy forma, pero no te equivoques, la política sigue siendo un tema que me atrae mucho.

Aciertas cuando dices que me cargo a la derecha, porque soy de derecha y así seguirá siendo por mucho tiempo (creo), el punto es que se me ha vuelto irrelevante tratar de hacerme explicar dentro de una lógica de sordos, quienes creen que Guillier es un estadista a la altura de Ricardo Lagos seguirán pensándolo, independiente de cualquier sólido argumento. Quienes votamos por Sebastián Piñera, seguiremos convencidos de que en esta oportunidad el equilibrio entre lo técnico y lo político se orientará a lo social, quienes creen en Beatriz Sánchez seguirán marchando por una revolución estructural y así sucesivamente.

Por eso cambie de eje, porque opté por sumar y diversificar, así de simple.

Un abrazo y espero haber contestado tu pregunta.

Jsjdjdj

11 de octubre

Casi se da vuelta el camión pero, se nos queda el detalle más importante, por qué cayó ese vaso, era necesario votarlo, de qué era y dónde fue a parar…

14 de octubre

Buenisimo!!! Felicitaciones!! Brillante!

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