#Cultura

De rebelde a antisocial

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¿Qué pasa por la mente de un joven encapuchado? ¿Por qué esconde su rostro? Acaso teme dar la cara al verse sobrepasado por la vida cotidiana? ¿Por qué golpea a un Carabinero si ese funcionario solo cumple con su vocación?

Me parece triste ver como se daña nuestra imagen en el extranjero; causado por un grupo sin conciencia que se escuda en el “Reaccionarismo”. Aunque eso no lo critica el que cree en el Anarquismo Social a toda costa, aquel rebelde sin causa, que de hecho pareciera ponerse feliz cuando la propiedad privada es dañada y cuando Carabineros pierde a unos cuantos hombres en la confrontación. Estas personas deben comprender que en nuestra fuerza policial hay padres de familia que sólo desean llegar a sus hogares, como cualquier trabajador, después de un día arduo, siendo recibidos por hijos y esposas felices de tenerlos junto a ellos.

Pues bien, ¿qué podemos hacer nosotros para ayudar a guiar a estos descarriados adolescentes? Especialmente cuando hoy prefieren robarse un auto, asaltar una farmacia, robar en una tienda, vandalizar una residencia o apedrear a carabineros en una manifestación tapando sus rostros para cobardemente ofender a nuestra sociedad. Pareciera que los crímenes en la actualidad comienzan a la edad de 11 años y se multiplican entre los 13 y los 15 años. La ley los protege y los políticos lo saben, peor aún estos jóvenes se aprovechan de eso ya que los apoyadores a los derechos humanos creen que éstos “niños” no deben ser tocados, ni menos llevados ante un juez y así encontramos en la puerta giratoria a adolescentes que tienen un prontuario mas extenso que “Billy the Kid”.

 
Los fines de semana se cuelan en los estadios después de destruir unos cuantos buses del Transantiago y/o estaciones del Metro. En el colegio se dedican al Bulling y en sus casas castigan a sus padres con maltratos indebidos. ¿Y qué podemos hacer nosotros? Mucho diría yo, para comenzar debemos anteponernos a los eventos y hacernos guardaespaldas de nuestros propios vecinos, formando cadenas de apoyo, llamando a Carabineros al mínimo índice de sospecha.

Crear en casa el hábito de escuchar a nuestros hijos y de participar con ellos en sus actividades, dejar el no de lado y argumentar con ellos las razones y opciones frente al no. Aprender a entregarles nuestra confianza y a apoyar su auto estima. Saber premiarlos cuando han producido algo que nos ha llamado la atención, interesarse en sus amistades, pasar a dejarlos y a buscarlos cuando su edad así lo considere necesario. Y si hacen algo indeseable, hacerlos entender que es parte de nuestro crecimiento saber reconocer un error, y mejor aún, saber enmendarlo. Estoy seguro que nuestros adolescentes apreciarán que nos puedan hablar de sus cosas sin tapujos, de ser así los rostros cubiertos descubrirán que la vida cotidiana compartida en familia es mejor y que saber respetar la vida de otros es un derecho intrínseco de nuestra humanidad.

 
De otra forma, crecerán sin Dios ni ley y terminarán en el Lumpen, desclasados y marginados de nuestra sociedad. No creo que algún político o padre de familia desee eso para ninguno de los suyos, por tanto sugiero que nos envolvámonos en como desenredar esta madeja y evitemos así la degradación de nuestra juventud. Creemos conciencia de ésta nueva manera de relacionarnos tanto en nuestros hogares como en el Colegio, apoyemos a nuestros profesores y velemos por nuestros vecinos, y cuando los políticos se duerman en los laureles pongámoslos a trabajar en leyes que realmente sirvan para disuadir a los ofensores; con multas que provoquen escozor entre sus progenitores y no entre los contribuyentes; fieles pagadores del daño actual producido por estos rebeldes sin causa; ni menos acusar a sus profesores quiénes no son niñeras de nadie como se insinúa cada vez que algo ocurre en los establecimientos educacionales.

Finalmente, somos nosotros los padres quiénes debemos velar por la buena educación de nuestros hijos, e incluso aún más, cuando nuestros matrimonios se ven destruidos por una separación, ya que nuestros adolescentes no tienen culpa de nuestras disputas ni de nuestras equivocaciones, al contrario el ejemplo que demos en el hogar es lo que nuestros hijos absorberán desde infantes, no a la violencia intrafamiliar, no al exceso de alcohol, no al vocabulario soez, ni al maltrato de nuestros adultos mayores. Enseñemos a respetar partiendo desde el prójimo y aprendamos a aceptar la crítica constructiva cuya verdad los convertirá en jóvenes con rostro descubierto.

 
 
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23 de mayo

Sin ánimo de defender violentistas, lo expresado en esta columna mezcla peligrosamente muchos supuestos respecto a los jóvenes, las causas de la violencia, y la atribución de los costos de ésta. Es extraño que cuando se trata de expresar la violencia siempre se “otrorice” todo, como si al evitar considerar como “niños” a los adolescentes significara que los propios no tienen el mismo riesgo de caer en esas categorías. Es como si siempre son y fueran a ser otros los violentos, y siempre son o fueran a ser otros los que hay que castigar. En fin.

Jhfhmh

17 de julio

Tambe9m adorei essa base em baste3o, achei a crroetuba bem digna e adoro passar a me3o depois que passo, parece veludo! Mesmo tendo pele oleosa, ela de1 uma segurada boa no brilho e o melhor: cobre os poros! \o/

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