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Aleteos, viaje y compromiso

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Hace un par de días, revisando algunos videos de Eduardo Galeano -a quien conocí por sus obras Las venas abiertas de América Latina y Memoria del fuegome encontré con uno de sus monólogos. No comparto su mirada del mundo que, en muchas ocasiones, parece algo sesgada, inmanente y, por lo tanto, cerrada a una contemplación que va más allá de lo finito.


La existencia humana, que es más que la vida de un ser vivo, exige la atención ante lo que acontece, más aun, exige nuestra acción activa. Eduardo Galeano tiene razón, la vida es un viaje. Pero, este viaje, sólo humaniza en la medida en que se da “en” y con “los otros”.

Sin embargo, sus palabras, “vistas y escuchadas”, me llevaron a superar algunas objeciones y prejuicios que, muchas veces, se fundan en la ignorancia. Su discurso me pareció cierto, provocador y con “unas ganas inmensas” de hacerlo propio. Galeano habla de la vida; del despliegue humano entre su nacimiento y muerte; del instante, porque no es más que eso, entre los aleteos y los abrazos de una realidad viva, la persona humana, que busca instalarse en este tiempo y en este espacio que se nos ha dado para vivir.

Para Galeano, el gran gesto de humanidad se da en el querer “agarrar” al otro. La vida, que no es más ni menos que un viaje, un peregrinar, se juega en estos gestos tan sencillos, débiles, indigentes y humanos: aleteos y abrazos.

En este discurso faltan, sin embargo, los acontecimientos que necesariamente se dan en el devenir de la existencia. Si sólo nos quedáramos en los gestos musculares, olvidaríamos las tareas que el hombre ha de hacer. Entre el “aleteo” del nacimiento y el “alzar los brazos ante la muerte” hay un espacio inmenso de desarrollo y crecimiento que no se puede obviar.

Para una mirada cristiana, el viaje existencial implica un compromiso. El hombre no es solo un paseante, un turista o visitador de exposiciones y museos. El cristiano, entre “aleteo y abrazo”, es un protagonista de lo que sucede y acontece. Nuca un espectador.

Hoy, sin embargo, vivimos un tiempo que nos invita a instalarnos. Cada uno somos convocados a ocuparnos de nuestras cosas, por cierto importantes, pero que en su búsqueda olvidamos que sin el otro, ese que acoge nuestro aleteo y nuestro abrazo final, no somos nada. La existencia humana, que es más que la vida de un ser vivo, exige la atención ante lo que acontece, más aun, exige nuestra acción activa. Eduardo Galeano tiene razón, la vida es un viaje. Pero, este viaje, sólo humaniza en la medida en que se da “en” y con “los otros”.

TAGS: #AméricaLatina Eduardo Galeano Sociedad

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Valentina Espinosa Mora

17 de noviembre

La vida es un viaje del que debemos ser actores fundamentales y no dejar que este pase por delante de nuestros ojos siendo unos meros espectadores. Y como vivimos en sociedad, es un viaje que debemos realizar acompañados de esas personas importantes para nosotros y tambien de aquellas que solo pasaran y nos dejaran alguna enseñanza o tal vez un mal recuerdo. La vida es un viaje de aleteos y abrazos y compromisos, ya que tenemos un fin para el cual vinimos a este mundo, todo tiene un proposito y ese proposito sera alcanzado en la medida en que compartimos como sociedad nuestras vivencias y entregamos amor al projimo.

Andrea Contreras

17 de noviembre

El hombre al nacer y al «aletear» ya demuestra que necesita interactuar con alguien más, que va más allá de lo que Galeano plantea a simple vista como solamente algo físico, va más con lo de tener compañeros con quiénes vivir la vida, compañeros de viaje. Porque algo pasa entre los aleteos al nacer y los aleteos al morir y lo que pasa al medio de esos 2 momentos es la vida misma, y en la vida misma el hombre anda en busca de abrazos, tanto de apoyo y amor, como también de consuelos de los seres que amamos, que hemos conocido en nuestra vida y que justifican nuestra existencia. Al compartir con los demás podemos poner en práctica nuestros valores y fortalecer los valores positivos partiendo por el amor propio y hacia al prójimo que Dios nos ha enseñado.

Arturo Rozas Lazcano

17 de noviembre

Es muy cierto, el hombre no es solo un nacer y un morir, sino que es vida. Tal vida es relación, es la exteriorización, es donación de sí mismo a otros, de quienes necesitamos para desarrollarnos íntegramente; la sociedad es el conjunto de seres que nacieron para vivir y que mueren porque alguna vez estuvieron vivos. Ambas instancias (nacer y morir) demuestran la fragilidad humana que, sin embargo, pueden ser superadas al vivir; más aún, el cristiano ha de estar convencido que la persona humana existe para vivir, para una vida sin término.

Miguel Ángel Maldonado Araya

17 de noviembre

Al leer lo que plantea Galeano, debo reconocer que sus palabras calan profundamente hoy, ha sido un hombre visionario del tiempo que vivimos en cuanto, cómo se valora la vida, se valora ésta como algo que me es propio, la cual debo cuidar, proteger, que no está mal hacerlo, y poder con ella surgir y ser mejor que otros, mejorar la vida propia y la vida de los demás que se las arreglen como puedan. Esta realidad me produce una profunda pena e inquietud, de ver la individualidad de los hombres a pesar que se vive rodeado de tantos más y de igual forma se está solo.
Desde esta realidad debo plantear que la vida desde nuestra concepción está unido a alguien, unida al vientre de nuestra madre, y ella unida al misterio del Dios de la Vida, que da vida en su vida, sin duda que hemos sido llamados a la vida, por quien nos creo. Nos llama a una vida unida estrechamente a los demás.
Que significativo es saber que desde siempre alguien está cerca de uno, primero para ser protegido, alimentado, educado y amado. De esta forma se aprende a mirar a los otros como personas que son importantes en la vida de uno , de una u otra manera, así se valora a los cercanos y así se proyecta con este ejemplo valorar a los demás , que a estos “demás” podemos llamarle nuestros prójimos.
La vida bien valorada te permite ir dejando huellas en la vida personal y en la vida de los demás. No se puede pasar por esta vida pensando en el fin último terrenal solamente. La vida nos da la oportunidad de ser personas, de llenar la vida que cada uno posee por la gracia de Dios. Él nos da tiempo para vivir, antes de partir a su encuentro nuevamente en la eternidad pero antes de esto, tenemos el tiempo suficiente, dado quien es dueño del tiempo, para crecer, madurar y descubrir la vocación con la cual podemos contribuir de diversa maneras y así preocuparte y ocuparte de los otros con lo que se nos ha dado; dones y talentos.
Asimismo considero que la vida es engrandecida por todas partes , sin que queden espacios vacios ,que ellos no den sombra para que así los demás te puedan ver cuando levantes tus manos para ser sostenido , en ayuda, en justicia y amado por que fuiste capaz no solo de engrandecer tu vida , sino también la de los demás.
“La vida no puede ser una vida superficial, sino que debe ser medular, cargada de vigor suficiente para desplegarla y así darle sentido profundo a todo el tiempo que el Creador da, antes que el vuelva a llamar a la vida.

Matias Vera

17 de noviembre

Es muy hermosa la profundización de esos gestos tan simples y en circunstancia tan desprovista de conciencia, como podemos descubrir notas fundamentales del hombre; relacion, donacion, comunicación y principalmente revela al hombre como tarea. Cuando hablo del hombre como tarea, me refiriero a una realidad abierta a entregar su interioridad, que bajo el ejercicio de su libertadad, decide donarse a un otro, que a su vez es objeto de confianza y lo asume como un bien, exigido por su naturaleza inminentemente social. Es así como este viaje adquiere razon de ser, donde la justa importancia y realce de mi yo no aniquila la relidad abierta y que me espera de un tu.

Luis Avilés Henriquez

18 de noviembre

Sin duda alguna que mirar la vida humana como un simple nacer y morir, en primer lugar creo que se olvida, que el hombre camina en este mundo en busca de un fin. En segundo lugar, el hombre vive en relación de otros seres, el hombre peregrina en esta vida teniendo la facultad de ser un ser con interioridad y exterioridad que a le vez le permite poder relacionarse con el otro. En definitiva, podemos ver como este hombre que no está limitado en el solo nacer y vivir sino que el hombre por ser persona tiene esta capacidad de desarrollarse en estos dos extremos: en el nacer y vivir, y poder hacer historia en su propia historia, es decir, es capaz de ser protagonista del mundo en la cual vive.

Evelyn Cabeza

18 de noviembre

Personalmente, me gusta mucho el tema de los aleteos de los cuales habla Galeano. Considero que más que un gesto físico, el abrazo en la etapa inicial y final constituye una metáfora de la vida. Pasamos casi 9 meses en el vientre materno aferrados a su cuerpo y al salir al mundo por primera vez sentimos ese desapego, nos sentimos de cierto modo desamparados. Esto mismo ocurre cuando una persona está en sus últimos días de vida, cuando ya está por dar su último aliento en este mundo. La persona se siente desamparada y casi como un bebé al cual han separado de su zona de confort. Comparto la opinión del padre Hernán con respecto a que entre estos aleteos existe un tiempo, un proceso de desarrollo, crecimiento, compromiso y muchas acciones hechas y omitidas. Somos protagonistas de nuestra vida y, sin duda, no podríamos desarrollarnos si no tuviéramos a quién aferrarnos.

Jean Pierre Espinoza

19 de noviembre

Personalmente considero entre otras cosas que el tiempo que el hombre permanece en el mundo es como un viaje en tren, donde conoces la estación inicial y la final, durante el trayecto te topas con muchas personas que serán importantes y otras no tanto, aprendenderás cosas que te haran crecer, formar lazos y demostrar que no estas solo en tu viaje. Tu travesía durante mucho tiempo estarás acompañado, pero ésta no depende 100% de ti, sino de los demás. En cada estación que el tren se detenga subirán y estaran contigo, son parte de tu mismo viaje, otros bajaran y nunca los volveras a ver.
Es de esperar, que al llegar a tu última estación no viajes solo, previamente debes compartir tus logros, alegrias y tambien frustraciones con aquellas personas.
Por eso mientras permanezcas con vida te aconsejo varias cosas: muevete, interactúa, escucha, no digas lo que piensas, sino piensa lo que dices, eres el protagonista de tu historia, no olvidar tus comienzos por más alto que puedas llegar. Es un compromiso contigo mismo lograr tus metas que te propones, cumple tus objetivos y se afectuoso con quienes te ayudan en el día a día.

Leslie Bravo Gómez

19 de noviembre

Si bien es totalmente válido y cierto que el hombre llega a éste mundo para descubrir y explorar, no se puede dejar de lado las circunstancias en que esto puede ocurrir. Muchas veces nos podemos ver limitados por la sociedad o incluso por nosotros mismos y nuestros pensamientos. Creo entonces, que es necesario crear lazos con los demás, uniéndonos y haciendo conexiones humanas, sin embargo antes que realizar eso debemos hacerlo con nosotros mismos. La vida, a mi parecer requiere que la apreciemos y la disfrutemos tanto como sea posible y la mejor manera que esto puede ocurrir es invitando a nuestro entorno a que descubra la realidad a nuestro lado, de ésta manera podemos dejar de lado nuestros pensamientos y acciones muchas veces erróneos con la ayuda de los que nos rodean para que nos hagan ver en qué fallamos o en qué podemos mejorar. Hoy en día tendemos a olvidar un punto principal que es el hecho de vivir la vida como una rutina, cumpliendo con los deberes como si fuésemos programados para eso, el problema es que si el hombre no crea lazos con su entorno entonces su vida será tan vacía como cuando llegó al mundo.

19 de noviembre

En mi visión personal, también concuerdo con que la vida es muy corta y rápida para deshacerla pensando en problemáticas menores, pero también me parece correcto que como persona humana, tenemos el compromiso de hacer algo más que solo ver y disfrutar de nuestra vida. Vivimos en comunidad y compartimos nuestro tiempo con el tiempo de otros, por lo que nuestras acciones, aparte de ser para nosotros, también deben ser para los demás. Nuestra labor en el fugaz momento de la vida es ser participes de este, ser activos y por ende generar algo más tanto por nosotros como por los demás y que permanezca luego de nuestro final, idea que lamentablemente, en estos tiempos rápidos de ideas o acciones personales y desechables, se está perdiendo lentamente o por lo menos se opacan con facilidad.

ignacio morales inzunza

19 de noviembre

En lo personal creo que cada uno tiene un proposito el del porque estamos donde estamos, dode las experiencias hacen que nos forjemos y construyamos propositos por lo cual deve ser protagonista en su propio viaje, no basta solo el hecho de pensar que la vida es una transision por el cual se camina sino mas bien un dever el dejar un legado, una historia, un pensamiento, luego para los creyentes existe el siguiente paso el camino a la otra vida en el cual uno se prepara en esta vida carnal se entrena para luego poder enfrentarse al espiritu.

J.A.F.S.

19 de noviembre

La vida es un viaje, en el cual el ser humano experimenta un sin fin de sentimientos y emociones, un viaje que dependerá de uno mismo si lo hacemos provechoso o no, no somos solo espectadores de esta vida, somos los actores de ella y esta en nuestras manos hacer de este viaje un viaje inolvidable, un viaje para el recuerdo,un viaje en el que todos sabemos cual es sul paradero final.

Paulina Echeverria

19 de noviembre

Me gusta creer que el viaje para el cual nacemos ya fue predestinado desde antes, que venimos a intervenir a la tierra con varios propósitos, unos más importantes que otros. Entre tanto aprendemos y nuestra alma enriquece. Somos seres sociales, aprendemos “del otro” y “con los otros”, con “el otro” es que nos desarrollamos, nuestras penas y alegrías siempre se ven reflejadas en y con otros.
Estoy de acuerdo en que somos protagonistas de lo que sucede y acontece, creo que es importante hacernos protagonistas de nuestro propio cuento. La vida misma es una encrucijada de caminos, nos topamos con personas que entran en nuestras vidas (y nosotros en las de ellos) en el momento justo, para mí las coincidencias no existen, son solo sincronías de la vida. En este sentido, estas sincronías sirven para cada etapa de nuestro crecimiento humano. Todos los días tenemos la opción de crear nuestro camino, y cada vez que lo hacemos intervenimos en el camino de los demás, por esto es importante actuar desde el amor, si lo practicamos seremos libres para hacer lo que queramos.
A veces corremos todo el tiempo, queriendo llegar a la meta, cumplir nuestros sueños y expectativas, y nos perdemos del camino mismo, no lo disfrutamos, ni disfrutamos a nuestros seres más cercanos. Lo importante no es la llegada, es el camino, los finales son posibilidades de nuestros comienzos, esas partidas y llegadas son solo momentos del viaje y es importante hacernos acompañar en el camino por quienes amamos.

Catalina Sáez Solís

20 de noviembre

Como bien dice Galeano, la vida es un viaje, pero a mi parecer este viaje no sólo se basa en aleteos y abrazos, si no que va más allá. Como bien dice en la columna, «para el cristiano el viaje implica compromiso», y claro, pasamos la vida asumiendo compromisos, a nivel familiar, emocional, laboral, y con el mundo en general. Por otro lado, cuando se habla que el hombre no es sólo un paseante, claramente es así, nadie quiere que su paso por esta vida sea en vano, todos quieren dejar huella , ya sea a través de sus acciones, palabras, actuar con el prójimo.
Finalmente me gustaría quedarme con la frase que dice «el hombre es protagonista de lo que sucede y acontece, nunca espectador»

Carla Hermosilla Bustos

20 de noviembre

Esta columna nos hace reflexionar como las personas hoy en día somos individualistas, en muchos partes nos enseñan a competir con los demás, a surgir sin importan a quien o quienes pasemos a llevar. Pero la vida no es algo que debemos vivir solos. Al contrario, debemos compartir con los demás, aprender de todas las cosas que nos pueden enseñar, cada experiencia. Quizás en muchas ocasiones creemos que no necesitamos a otros, pero la vida no es para estar solos. Solamente nosotros somos los protagonistas de nuestra vida y elegimos con quienes la deseamos compartir.

Alejandra fredes

20 de noviembre

«Entre el “aleteo” del nacimiento y el “alzar los brazos ante la muerte” hay un espacio inmenso de desarrollo y crecimiento que no se puede obviar». Quiero destacar esta cita expuesta por el padre Hernán. Considero, a modo personal, que desde el momento que nacemos comenzamos a experimentar en la estructura del mundo al que llegamos, si bien es cierto ya están definidas nuestras características físicas, quienes componen nuestras familias, cual será nuestro nombre, etc. pero con nuestro nacimiento comienza este inmenso mundo abierto en donde podemos escoger el camino que queremos seguir, aun cuando otros decidan por nosotros en nuestra infancia, llegará el momento en el que seamos quienes decidamos a donde queremos llegar. El ser humano enfrenta una etapa de desarrollo y crecimiento desde que nace hasta que muere, es aquí donde quiero destacar otra frase dicha por el padre: » El cristiano, entre “aleteo y abrazo”, es un protagonista de lo que sucede y acontece». Somos quienes decidimos el final de la historia y esto nos hace ser responsables de ella. Es un gran viaje que nos invita a descubrir este misterio imposible de definir si no lo vivimos.

manuel gonzalez

20 de noviembre

La vida es solo vida, la existencia humana es una pequeña casualidad de una mezcla de tiempo, átomos y derivaciones de lo esencial para la vida, en fin de la existencia humana no esta comprobada por ninguna doctrina, calculo o formula exacta.
Cada ser humano cumple un tiempo y función dentro de este mundo, donde existe el tiempo de ser protagonista ,el antagonista y también el espectador de tu vida y concuerdo con Galeano que la vida es un viaje pero no puedes recorrerlo solo, la vida esta hecha para poder compartir y entenderse con los demás.

Guissel Jara Aguayo

20 de noviembre

Estoy de acuerdo con la conclusión, esta vida es un viaje, pero un viaje que no es nada sin el otro, desde que nacemos dependemos de alguien para poder vivir, luego llegamos a una etapa donde podemos sobrevivir pero aún así necesitamos a alguien que cubra nuestras necesidades de afiliación y seguridad, estamos acostumbrados a vivir rodeados de personas, algunas fundamentales para nuestra estabilidad emocional y otras que son estacionales, pero siempre necesitamos a alguien, es algo que está arraigado en nuestra esencia. En el viaje que cada uno realiza, necesita de sus seres queridos, para lograr sus objetivos y para compartir sus logros, nadie es feliz solo, y el viaje que cada persona realiza es en busca de la felicidad….

Rodrigo Villarroel Villarroel

20 de noviembre

“Lo importante en la vida no es como empieza sino como termina” a lo largo de nuestra existencia vamos experimentando y descubriendo cosas buenas y malas. En un segundo puede cambiar radicalmente la vida de una persona esto puede ocurrir por inmadurez ,imprudencia o simplemente por no medir riesgos, durante nuestro desarrollo vamos conociendo muchos tipos de personas cada una de ellas con diferentes personalidades y capacidades, el ser humano va aprendiendo de sus errores a esto le llamamos experiencia, sin estos desaciertos no podríamos madurar ni menos consolidarnos como adultos. Soy un convencido de que si las cosas fueran fáciles no tendría sentido vivir , es por esto que soy un agradecido de venir a esta tierra porque soy el único que puedo forjar mi propio camino y mi destino. Sin duda la vida es un viaje hay muchas opciones de caminos que tomar. La vida es única y no hay otra por ende hay que disfrutar, compartir y amar a los demás .

Lisette Leal R

20 de noviembre

Respecto a las palabras de Galeano, debo admitir que no comparto en cómo él hace referencia a nuestro paso por la vida como un simple «aleteo», ya que la estadía de un ser humano en la tierra no es solo un viaje de ida y vuelta, si no que tiene un significado, un huella que cada persona ha dejado, ya que cada ser humano tiene, o al menos debería, tener un propósito de vida junto a un legado.
Imaginemos, si hemos de partir de este mundo, en este mismo momento, debemos de pensar..¿Qué hize en toda mi vida? y apuesto, a que cada uno de nosotros podría contestar a esta pregunta de manera extensa, ya que todos, de alguna u otra manera, hemos ido logrando cosas, realizando diversas tareas y labores y creciendo humanamente, a lo largo de nuestro paso por la vida. Es decir, citando al autor de esta columna, creo firmemente en que el hombre es el autor principal, «un protagonista de lo que sucede y acontece» en la vida, no podría ser diferente, éste no podría ser un ser pasivo o turista en el paso por nuestro mundo, de esa manera, no seriamos ni existiría nada.
Sin embargo, no podemos olvidar que durante la estadía que hacemos por la vida, estamos acompañados, porque esta necesidad de compañía, «de un abrazo, de un aleteo hacia el otro», es algo propio e innato del ser humano.

Rodrigo Nova A.

20 de noviembre

¿Qué es vivir?, para los mamíferos es: nacer, crecer, reproducirse y morir, pero… ¿Que sentido tiene esto si no lo compartes con alguien?.. Vivo cuando abrazo a quién amo, vivo cuando rio a carcajadas con mis amigos, vivo cuando después de un mal día llego a casa y la mujer que me dio a luz, me dice que todo va a estar bien.
Como verán comparto con Galeano: «la vida es un viaje. Pero, este viaje, sólo humaniza en la medida en que se da en y con los otros»; aunque pensándolo bien, mas comparto a Jesús en su forma de vivir, amando, ayudando, respetando y siendo feliz con el resto; enseñándonos el hermoso arte de compartir, acción olvidada en los tiempos actuales.

Claudia

20 de noviembre

Ser feliz y en el camino hacer feliz a otros, no hay nada más reconfortante.

Lennier Jara Fuentes

20 de noviembre

Muy cierto ya que las personas nos seriamos nada sin tener esa interacción con los demás, sin sentir ese cariño que los demás nos dan. Simplemente no me imagino la vida sin formar lazos con las distintas personas que hacen que nuestras vidas sean felices, sin tener con quien hacer este hermoso viaje llamado vida. Creo que la vida en si se trata de esto, de ser felices con las personas que nosotros mismos elegimos.

20 de noviembre

La vida para muchos es vivir el aquí y el ahora, sin embargo es esa actitud por la que muchos en ciertos momentos nos volvemos tan individualistas que nos importa nuestro bienestar personal dejando de lado a quienes nos rodean. Este viaje que todos debemos realizar no puede ser «un vistazo sin acción», creo que cada uno vino a este mundo con una misión y que mejor si es posible compartirlo con alguien más, es por ello que nunca estará demás el abrazo del otro, la comprensión del otro, pero más aún ser uno mismo quien pueda ofrecerlo y retribuirlo. Somos, indudablemente, protagonistas de nuestra vida, la manejamos y dirigimos según nuestros objetivos y compromisos, sin embargo no seríamos nada si no tuviésemos seres que nos rodearan y confortaran en todo momento. El tiempo pasa y así mismo lazos se construyen, los cuales nos entregan amor y respaldo.

Amaro Nahuel Pérez Fierro

20 de noviembre

Sin duda Galeano es, por defecto, el escritor para hablar de abrazos y aleteos. Pero concuerdo completamente que entre los meros gestos físicos, siempre hay un algo más una escencia que va más allá. Del mismo modo, creo que el viaje es por sobre todo lo que nuestra vida es, un viaje no solo físico, sino, espiritual, moral y sobre todo, un viaje en la sociedad, en donde nos desenvolvemos drasticamente para de esa manera desarrollarnos con la sociedad.
Para mi es claro, Galeano es rotundo en expresar que a vida es un viaje entre aleteos y abrazos, pero el padre Hernán es certero al decir que estos se dan más allá del solo hecho del físico.

Laian Molina Carrasco

20 de noviembre

Es cierto lo que dice Galeano «la vida es un viaje», es una sola, pero es algo que nosotros como seres humanos no valoramos, pues dedicamos nuestro tiempo a realizar otras cosas menos importantes, dejando pasar la vida frente a nuestros ojos. Entonces, cuando llega nuestro momento final y rememoramos todo lo que hicimos durante nuestra existencia, nos damos cuenta cómo la hemos desperdiciado haciendo cosas que según nuestras normas sociales son correctas, como trabajar día y noche para adquirir bienes materiales que despues otros heredarán, ya que no se irán contigo. Nuestra sociedad, es una sociedad materialista, que desperdicia la vida trabajando para adquirir cosas que realmente no nos hacen felices, ya que pasar momentos en familia o hacer lo que realmente uno quiere es lo que nos llena el alma y nos hace verdaderamente feliz como ser humano, eso es lo que hace que realmente valga la pena cada segundo de la vida.
El hombre no es solo nacer y morir, debe hacer algo más… no hay que olvidar que somos los protagonistas de nuestras vidas.

Belén Rodríguez

20 de noviembre

Personalmente conozco a Eduardo Galeano por su Libro de los Abrazos, donde cuenta en pequeños relatos diferentes vivencias, donde podemos citar una frase que me encanta «sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los pobres con salir de la pobreza» donde como comenta el Padre Hernan su mirada es sesgada mucha veces al extremo, pero si nos enfocamos al tema de vida, donde vemos que es un viaje donde no solo llegamos y nos vamos de ella, si no que lo mejor esta en como llegamos, en todo lo que ocurre para nuestra llegada a esta vida, porque desde ya somos parte de la vida de alguien más, desde ya debemos vivir en compañía, apego y pertenecer a un grupo de personas, porque no podemos vivir solos, el ser humano no debería empeñarse en realizar actividades en solitario porque basta con solo romper ese esquema para darse cuenta que todo es mucho más valioso, lindo y enriquecedor cuando se hace acompañado. Este viaje que es la vida es mucho más que la llegada y la ida, la verdad es que lo que esta entre eso es todo lo que es realmente la vida y lo mejor es que es nuestra podemos vivirla como elijamos.
Nacer y morir son parte de la etapa, donde esperemos conocernos para poder ser los mejores protagonistas de esta y tener a los mejores actores con nosotros.

20 de noviembre

Concuerdo con que el ser humano es creado para ser con el otro. Somos entes sociales y necesitamos de otros para desarrollarnos plenamente. Más aún, para los cristianos el otro es fundamental pues es ahí donde encontramos a Cristo Vivo.
A lo mejor el «aleteo» no debe tomarse como algo meramente físico, muscular, sino como un movimiento y desarrollo de todas las dimensiones del ser. A lo mejor, como San Agustín, el ser humano es propenso a «aletear» por la vida antes de encontrar la felicidad plena y abrazarla… después de todo, la muerte para nosotros es solo un paso más hacia Dios y una vez que comprendemos que el fin del cuerpo no significa el fin del alma, quien no abrazaría eso al final de la vida terrenal?

RUBI ARASCELI ESTER PEREZ ESPINOZA

20 de noviembre

Concuerdo con que somos pasajeros en esta vida, sin embargo, hay que tener en cuenta que como ser humano asumimos un rol activo en este mundo, no podemos ser simples pasajeros que no hacen nada más que actuar como espectadores de todo. Creo que la vida se trata de una carrera, en que en el camino vamos muchas personas a la misma meta y es importante mirar hacia al lado, por si otro ha caído para ayudarlo y socorrerlo.

También la vida es un escenario, en donde todos somos actores, nos movemos para alcanzar un desarrollo óptimo, estamos en constante mejora, por eso ensayamos una y otra vez, porque en cada error vamos aprendiendo de lo malo. Los aleteos son parte del hombre, desde que llega a este mundo hasta cuando se despide, en este viaje que es la vida el aleteo es la dependencia, un aviso, un «aquí estoy, necesito tu ayuda», y para eso cada uno de nosotros debe aportar un grano de arena para que sea compromiso de todos.

Javiera Ortuya

20 de noviembre

La vida, como bien dice, es un viaje, que se disfruta y tiene un montón de vivencias, si, vivencias, porque no es lo mismo ver las calles de Paris en una foto, que verlas por sí mismo. Sin embargo, muchas veces al lamentarnos por ciertos problemas, o ocuparnos más de la rutina, nos distraemos, y enfocamos demasiada atención en ello, tanta que la vida comienza a pasar por frente a nosotros sin darnos cuenta. una vez leí, que «La vida es lo que sucede, mientras estás ocupado haciendo otras cosas» y le encontré toda la razón. Ahora bien, como bien dice Padre Hernán, es necesario compartir con otras personas nuestro viaje, que no solo puede ser un aleteo constante, necesitamos de aquel parce, aquella mano amiga, y ese -abrazo final-, para saber que no estamos solos, que somos un ser vivo, que además de tener atención sobre lo que sucede, necesita atención de otros, necesita afecto, fraternidad y apollo.
Somos protagonistas de nuestro propio viaje, pero no estamos solos, y hasta el protagonista más heroico necesita compañía.
Sinceramente mi vida como estudiante corre muy rápido, y mis deseos de tener éxito en esto, me hace olvidar de cosas sencillas, de ciertas actividades que adoro realizar y no hago, de ciertas personas, etc. y pocas veces me doy cuenta de que eso sucede y me apena ver como mi vida pasa tan rápido, y no me detengo a apreciarla.
Tenemos que ser activos en nuestra vida, y también siempre debemos recordar, que esta misma se da con otros.

Tania Mella Matta

20 de noviembre

Galeano, señala que el primer gesto humano y el último es un abrazo. Resume el viaje de nuestra vida en dos «aleteos» que marcan el comienzo de la vida y la muerte. Es una forma bastante bella de simplificar nuestro paso por la tierra, pero que deja de lado el desarrollo de las personas, tanto de manera individual como social. Por esta razón, es que desde una perspectiva crítica se puede estar de acuerdo con lo escrito por el Padre Hernán Enríquez, pues el hombre es mucho más que dos acciones que involucran la búsqueda un otro.
El hombre no solo es definido por ser existencia, sino que es entendido como un todo de acciones, conciencia y voluntad que se van ejerciendo durante el crecimiento. Ahora bien, dicho crecimiento es personal e individual, pero también es realizado en conjunto con otros. Por ello es que es necesario tener en cuenta a los demás, apreciar y valorar quien está a nuestro lado para darnos o recibir nuestros abrazos cuando comenzamos o se termina nuestra vida.

Nathaly Ortiz Muñoz

20 de noviembre

La vida es muy corta y actualmente estamos viviendo muy individualmente, no nos preocupamos por los otros a nuestro alrededor y por ello cuando llegamos a nuestro ultimo momento del viaje no tenemos a quien darle el ultimo abrazo porque no fuimos capaces de darnos cuenta antes, de comprometernos a realizar un vida con acciones y compromisos hacia los demás.

20 de noviembre

En simples palabras hay que vivir la vida y no dejar que esta pase frente a nuestros ojos sin haberla disfrutado al máximo. Estamos aquí para conocer y disfrutar de las experiencias que a diario se nos presentan y buscan enseñarnos un poco más de nuestro entorno, así como también de nosotros mismos. A pesar de que llegamos a este mundo «solos», desde el comienzo buscamos el contacto con los demás a través de los «aleteos», necesitamos saber que no estamos solos, que tenemos un pilar al cual abrazar y aferrarnos si estamos a punto de caer, así como también que tenemos a alguien con quién compartir nuestras alegrías. A fin de cuentas todo viaje, por más pesado que sea, se hace más llevadero con una buena compañía.

20 de noviembre

El vivir es una acción que todo ser humano debe disfrutar y experimentar, quiero decir que desde el momento en que se nace, el hecho de aletear para mi significa el poder liberarse totalmente, de activarse, crecer y conocer, sobre todo compartir con las personas que uno estima o quiere pasar el tiempo a lo largo de su existencia, desde el momento en que se nace hay una necesidad profunda de caer en brazos de una madre, y eso expresa el querer interactuar con alguien desde los inicios de una vida fuera del vientre materno. Desde ese momento comienza el viaje de todo ser humano, el viaje significa toda la vida de una persona en donde conocerá y tendrá un gran compromiso junto a esta sociedad el cual será compartir junto al otro.

Cristina Aguilar

20 de noviembre

Esta columna nos hace reflexionar de lo importante que pueden llegar hacer las personas que viven junto a uno los importantes momentos de la vida, en el cual muchas veces, no logramos verlo ni mucho menos valorarlos, el tiempo pasa tan rápido, que aveces llegamos a hacer tan egoístas que no podemos ver mas que lo esta delante de nuestros ojos, sin darnos cuenta de lo que ayudo a que estemos donde estamos y como logramos lo que somos hoy en día, es por eso que es muy importante valorar y vivir cada momento junto a las personas que han estado con nosotros, porque puede llegar el día en que nos demos cuenta que estamos solo en este mundo, reflexionando de todos los errores que cometimos y todo lo que hemos dejado de lado por el egocentrismo.

20 de noviembre

Me parece que Eduardo Galeano nos hace arrancar un poco de lo que es lo superficial de la vida, para internarnos en nuestros pensamientos a partir de las incógnitas incesantes que nos plantea la existencia. Llama profundamente la atención lo que señala el sr. Enríquez respecto al sentido de la vida en y con otros. Vale decir; la vida no es sólo un mero proceso de existencia, sino que también para que se cumpla en su totalidad, debe humanizarse. La humanización del ser humano nos pide constantemente el vínculo con otros seres humanos, es por eso que, para formarnos y reformarnos, requerimos del compromiso con nuestra propia existencia y con los que nos rodean y reconfortan día a día.

La vida, ese proceso confuso del desarrollo humano que nos invita constantemente a relacionarnos con otros

21 de noviembre

Si bien es cierto que la vida es un viaje que cada uno de nosotros tiene la obligación de realizar, desde que nacemos hasta la muerte, este es y debe ser un largo viaje lleno de matices, el cual está lleno de experiencias y vivencias adquiridas a lo largo de nuestro desarrollo. El punto que plantea el autor es de como la vivimos cada uno, poniendo énfasis en solo ver pasar la vida, sin tener una actitud de rebeldía ante los eventos que suceden a través de ella, siendo un ser pasivo que ve en su vida solo un viaje desde su nacimiento hasta su muerte. Ahora bien, se puede plantear la siguiente crítica. La vida del ser humano o este viaje que realiza, debe ser un viaje lleno de rebeldía ante los sucesos, haciendo énfasis en con quien elegimos vivir nuestras vidas, con que personas nos rodeamos para hacer de ella un viaje dinámico y lleno de experiencias y vivencias que nos ayuden a comprender de mejor manera el verdadero sentido de existir, y no solo ver la vida pasar delante de nosotros, sino que, elegir vivirla.

21 de noviembre

Si bien es cierto que la vida es un viaje que cada uno de nosotros tiene la obligación de realizar, desde que nacemos hasta la muerte, este es y debe ser un largo viaje lleno de matices, el cual está lleno de experiencias y vivencias adquiridas a lo largo de nuestro desarrollo. El punto que plantea el autor es de como la vivimos cada uno, poniendo énfasis en solo ver pasar la vida, sin tener una actitud de rebeldía ante los eventos que suceden a través de ella, siendo un ser pasivo que ve en su vida solo un viaje desde su nacimiento hasta su muerte. Ahora bien, se puede plantear la siguiente crítica. La vida del ser humano o este viaje que realiza, debe ser un viaje lleno de rebeldía ante los sucesos, haciendo énfasis en con quien elegimos vivir nuestras vidas, con que personas nos rodeamos para hacer de ella un viaje dinámico y lleno de experiencias y vivencias que nos ayuden a comprender de mejor manera el verdadero sentido de existir, y no solo ver la vida pasar delante de nosotros, sino que, elegir vivirla..

Belén Parra Tapia

21 de noviembre

Nuestra existencia se da en un contexto social, el cual se origina de la constante interacción con los demás. De tal forma, en nuestra vida, necesitamos de otras personas, de esa constante relación con quienes nos rodean, ya que es parte fundamental de nuestro desarrollo como seres humanos. La vida transciende a lo que Galeano plantea como el “aleteo” al momento de nacer y el “alzar” los brazos ante la muerte, es un viaje constante de compromiso, de anécdotas y relación con nuestro entorno, de socializar con los demás y brindar nuestro amor al prójimo.

Irina Mellado Ríos

21 de noviembre

Si bien, el tema de la existencia humana suele ser bastante recurrente en las reflexiones modernas, me parece que es importante, como lo destaca en la columna, no olvidar la colectividad, y es esta esfera la que no puede estar ausente en ninguna reflexión. Los seres sociales entrelazan esos «instantes» con un motivo natural, que no cobra sentido hasta que se crea conciencia de ello. Me parece correcto validar los actos «sencillos, débiles, indigentes y humanos», pero creo que también es importante darle crédito al área enrevesada, pues, de lo peliagudo también se compone el «instante humano», de los gestos sin explicación, de la discrepancia y del desconocimiento, que motiva el movimiento. Ese movimiento que, como se señala en el artículo, es tan propio de la persona humana «que busca instalarse en este tiempo y en este espacio que se nos ha dado para vivir». La acción convoca cambios, y los cambios articulan la columna vertebral de lo social, y ahí es donde empatizo con la columna, al momento de pensar en el otro, pues tal como señala «olvidamos que sin el otro, ese que acoge nuestro aleteo y nuestro abrazo final, no somos nada», tal como se necesita en los procesos sociales y políticos, tan característicos de la comunidad, también se necesita en el desarrollo de la vida.

Gustavo Salazar Carrillo

21 de noviembre

Por un lado, concuerdo con vuestra reflexión sobre la resposabilidad que tenemos entre «aleteo y abrazo». No obstante, creo que se escapan algunas consideraciones rudimentarias que por su naturaleza, obviamos y pasamos por alto. Ese abrazo «simple» y «sin explicación» del que nos habla Galeano es un acto inocente e inconsciente, un acto natural. Es un gesto que busca al otro/a sin excepciones, sin requisitos ni distinciones. Bien, distinto puede ser un abrazo consciente. Sostener a alguien que piensa y siente distinto que nosotros/as. Pongo sobre la mesa, la ideología, mientras cito a Galeano: «Así de simple, se reduce todo, entre dos aleteos, sin más explicación» «Entre dos aleteos transcurre el viaje». No importan las diferencias que puedan existir, el viaje transcurre igual, y transcurre con miedo, con o sin verguenza de ti o del otro/otra y con o sin haber aceptado y respetado las diferencias. Por esto, resalto la idea del sentido «natural» del abrazo. El abrazo, no como gesto social, sino como accionar instintivo, como accionar animal.
Creo que cuando pensamos en el gesto de «abrazar» que nos habla Galeano y lo asociamos al sentido lógico-racional, se nos desarma el concepto natural. Por esto, los y las invito a realizar el gesto, sin reflexionar. Intentemos encontrar en la misma acción, en ese sentir el corazón ajeno con el propio, la inmensidad del signo, libre y sin aditivos. Y que la reflexión, impregnada de ideología y credo, no nos ensucie este acto libre.

Benjamín Ignacio Bustos Retamal

22 de noviembre

Puedo partir diciendo, que no solamente es el cristiano quien realiza este tipo de acciones, por lo menos conozco mucha gente que se preocupa por hacer el bien, más que por que sean «Reglas de una religión» porque su ética llego a un punto de que su actuar es solamente a favor del bien, dejando de lado el beneficio propio… Hoy en día el sistema nos impulsa a instalarnos, a no salir a la calle, a compartir con la gente de la misma estirpe y no ampliar las fronteras, porque donde se necesita un abrazo es en la miseria, y en la miseria se encuentra la mejor gente.

DIEGO ESTEBAN MONSALVES ROSEL

22 de noviembre

La vida es un fenómeno complejo, tal vez el más complejo e importante sobre el que se pueda tener conocimiento. El ser humano a pocos meses de gestación ya empieza a interactuar con su entorno, pero estos aleteos se hacen evidente después que nacemos, mediante crecemos empezamos a relacionarnos con los demás dicho factor es clave,por esto comparto que «la vida es un viaje»,mientras transcurre el tiempo, nosotros siempre vamos a estar en contacto con otros individuos, siendo estos viajes los que nos moldearan como persona, ya sea una persona que busque el bien o el mal hacia el prójimo. Creo que la vida en si esta hecha para interactuar y gracias a esto hemos podido evolucionar como humanos.

22 de noviembre

Es bastante común escuchar conceptos que la vida no es más que un viaje y nosotros entre este universo solo somos turistas, puesto que cada persona tiene un tiempo cronológico desde que es concebido. Sin embargo, estoy de acuerdo con el autor de la columna puesto que, no nacemos “por nacer” nada en la naturaleza es hecho “porque sí” todo ronda bajo un sentido y lo seres humanos también formamos parte de ello. El deseo de viajar, observar, conocer está impregnado en el ser humano desde que nace ¿para qué? Para conocer nuestro rumbo en esta vida. La importancia de escribir la historia de nuestras vidas nosotros mismos, es fundamental como autores de ésta. Bajo la búsqueda del ser llegamos a conocer y aprender de muchas personas (para bien o mal) es por ello que no debemos olvidar ese compromiso social que hay con el otro. El saber vivir con libertad, pero respetando y ayudando a los demás también nos dirige a lo que seremos en nuestra vida, y ser mejores personas no tan solo con los seres humanos, sino también con nuestro entorno.

Ashly Subiabre

23 de noviembre

Me parece una columna muy interesante.Comparto la visión del ser humano como un ser en tránsito, de paso por lo que llamamos vida. Si bien es cierto que estamos biológicamente determinados a cumplir un proceso finito, no debemos olvidar que el ser humano no es solo carne, sino que también espíritu. Es ese ámbito espiritual el que quizás obviamos al concentrarnos en los actos puramente físicos. Sin embargo, cada acción que realizamos durante nuestro paso por esta tierra tiene una consecuencia en alguien más, de alguna u otra forma. No actuamos solos, ya que nuestros actos, y el existir en si mismo, se validan en contacto con otros.

Jorge Fuentealba

24 de noviembre

Creo que es importante prestar atención a las palabras de Galeano, en especial, en una época en que la tecnología, a mi modo de ver las cosas, parece alejar a las personas en vez de unirlas realmente. Parece paradójico no, cada vez hay más maneras de comunicarnos; las redes sociales sean vuelto un éxito y cada vez tienen más adeptos, sin embargo, también podemos notar que las relaciones humanas cada vez son más distantes y frías. Por lo tanto, creo que se hace imprescindible que las personas vuelvan a tener la sana costumbre de dar “aleteos” hasta “agarrar” a los demás. Sólo un contacto más real nos hace saber que siente el otro y así, de esta misma manera, nos podemos dar cuenta de lo que sentimos nosotros y también nos hace ponernos en el lugar de los demás.
Cada día vemos noticias de asesinatos masivos, gente muriendo de hambre y cuantos otros problemas terribles y, al parecer (a la mayoría de la gente) no nos provoca mayor impacto. Por motivos como estos, quizá más que nunca antes, necesitamos tener empatía con el prójimo ya que, a grandes rasgos, todos tenemos y/o compartimos las mismas necesidades, preocupaciones y miedos. Por lo tanto, para que en este viaje llamado “vida” realmente nos humanicemos, necesitamos un contacto “real” con el fin de construir una sociedad más unida, justa y tolerante.

Rosa Troncoso

24 de noviembre

Tal como dice la columna de Padre Hernán, es imposible resumir la vida solo en aleteos y abrazos. El hombre es un ser único dotado de inteligencia y de espíritu y aunque muchos vean este último solo por el lado cristiano, en mi opinión, no es así. El espíritu trasciende más allá de una ideología o religión, es inmanente e irrenunciable a cada ser humano. La vida es una experiencia única en la que la persona debe nutrirse de todo lo que la rodea, ya sean otras personas ,la naturaleza, el conocimiento o cualquiera de todas las expresiones del arte. Nutrir el espíritu para la eternidad es el propósito de la vida, recopilar la mayor cantidad de experiencias sensitivas y no solo caminar por la tierra siguiendo los pasos de otros o meramente utilizando el ser solo como un ente muscular, mediante el cual nos movilizamos. Somos protagonistas de nuestra vida y del universos, no nos conformemos con el camino que otros puedan marcar, creemos senderos nuevos sin pensar en las metas, sino disfrutando cada minuto de nuestro viaje, deteniéndonos para observar, participar y disfrutar.

Gabriela Riquelme Concha

24 de noviembre

Estoy de acuerdo en cuanto que la vida es más que aleteos y abrazos. Lo que Galeano falla en introducir es que la persona es más que cuerpo que está destinado a esperar su muerte inminente, sino que también es espíritu quien trasciende más allá de la muerte. Además hay razón en que omitió lo que pasa entre el nacimiento y muerte. Lo que pasa entre medio de esto es que el ser humano nos desarrollamos como personas absorbiendo nuestras experiencias, apreciando y aprendiendo de éstas para crecer junto a los que nos rodean como seres sociales. Al fin y al cabo es que el ser humano como ser biológico muere solo, pero vive su vida en conjunto a la comunidad y a las vivencias que le ocurren durante el trayecto ésta.

Diego Paredes

24 de noviembre

Como entes sociales, el ser humano siempre esta en contacto con otros. Decir que solo somos turistas en medio de este mundo, nos provee solamente de una vision egocentrica y egoista de la vida. Bien dice usted que para hacer mas amenos y grato el paso por este mundo hay que adquirir un compromiso, y no creo que solamente sea un compromiso de palabra o con nosotros mismos, si no mas bien un compromiso real va mas alla de satisfacer nuestros propios deseos. La satisfaccion completa entre el aleteo y abrazo se completara cuando comenzamos a compartir nuestros triunfos y por que no, compartir tambien nuestras derrotas para dejarnos consolar por el projimo.

MARCELA ELBA ALEJANDRA GATICA BELTRAN

25 de noviembre

Concuerdo con el autor Hernán, en que la vida del hombre es un viaje de aleteos y abrazos, un viaje en el que principalmente nos agarramos de otros, un viaje de vivencias y experiencias que enriquecen nuestras vidas, pero en las cuales siempre estamos en contacto con los demás, aleteos y abrazos que nos hacen sentir bien y que son necesarios para avanzar en la vida, pero que siempre recibimos u obtenemos de alguien más, ya que el hombre no está solo, vive en sociedad y para avanzar siempre necesitaremos de la presencia de los demás en nuestras vidas para cualquier propósito.

Ema Ramírez

25 de noviembre

Al leer esta columna se me viene inmediatamente a la mente que nosotros, los seres humanos somos seres sociables, nos necesitamos unos con otros, que si bien muchas veces necesitamos momentos de soledad, son muchos más los momentos en que necesitamos sentirnos queridos. Ya desde que nacemos con los «aleteos» pedimos el cariño de nuestra madre, y si bien aún no he llegado al momento crítico de la existencia de mi vida, he tenido la experiencia de vivirlo con mi abuelita ya fallecida y puedo dar fe completamente en que ella a través de los abrazos que daba y que tanto le gustaban, pedía como así también transmitía afecto, amor y cariño.

Gerardo Palma

25 de noviembre

Aleteo y abrazo parecen dos palabras sencillas, sin embargo un aleteo es la manera en que un animal llama la atención de otro y un abrazo es un saludo o una inmensa muestra de amor. La vida es un hermoso camino, muchas veces con dificultades y curvas, que aveces creemos son imposibles de andar. Es aquí donde el rol es principal de las personas cercanas, a quienes aleteamos y abrazamos, con las estamos en contacto siempre, aveces solo un gesto, nos simplifica nuestro andar, el día a día. No olvidar nunca, que no estamos solos, que podemos ser el sustento y la ayuda, para el viaje de otros.

CATALINA ANDREA TRONCOSO FUENTES

26 de noviembre

Sobre la columna “Aleteos, viaje y compromiso” escrita por el padre Hernán

Henríquez Rosas, sólo me cabe señalar mi total acurdo con lo dicho por Eduardo

Galeano. Esto, porque a mi parecer, la vida no es más que un instante entre que

nacemos y morimos, instante en el que nuestra vida necesita del otro para estar

completa. A mi parecer, no es humanizador vivir en soledad, pues no debería ser

un sentimiento natural del hombre y la mujer, sino más bien un sentimiento aislado

de nuestras vidas. Tal y como afirma Galeano, el viaje que hacemos desde

nuestro aleteo hasta el abrazo final sólo humaniza en la medida en que se da “en”

y con “los otros”, ¿por qué? porque vivimos en familia, en sociedad y nunca en

separación del otro.

Oscar Nova

26 de noviembre

En cuanto al comentario, concuerdo con lo propuesto por el académico Padre Hernán Henríquez Rosas, en el sentido de resaltar el proceso que el ser humano recorre entre los denominados “aleteos” y “alzar de brazos” que propone el autor Galeano, refiriéndose al nacimiento y la muerte del hombre respectivamente. Como hemos podido aprender en clases, el hombre es una realidad abierta, por ende está prácticamente destinado a recibir estímulos externos que lo transformen y lo conviertan constantemente en un ser que se acomoda a su ambiente según sus necesidades y creencias. Precisamente esta constante búsqueda del desarrollo del ser humano conlleva una acción del hombre que se condice con una decisión o compromiso, por lo tanto es importante señalar la importancia indudable del “camino” que hay entre el “aleteo” y el “alzar de brazos” como afirma el autor de la columna.

26 de noviembre

La gran diferencia que existe entre las personas y personalidades la hace ese viaje del que somos parte día a día y que es este regalo que nos ha dado Dios llamado vida. Tenemos la dicha de poder aumentar ese viaje cada día conociendo, experimentando y aprendiendo cada vez más. Desde que nacimos tenemos curiosidad por todo y cada persona es un universo distinto gracias a nuestras familias y cercanos que nos van corrigiendo y humanizando día a día y que nos enseñan a hacer lo correcto. Soy un agradecido de la vida por permitirme hacer este hermoso viaje del que también soy parte influyente en el la vida de otras personas. Claramente no somos nada y una vez que cumplimos nuestro tiempo sólo somos parte del recuerdo de otros viajeros, lo importante es hacer este viaje de la mejor forma y disfrutarlo con quienes mas queremos es lo que hace el viaje inolvidable, somos actores principales en ello, nuestro compromiso es con la vida y con nuestros acompañantes.

Cristina Espinoza Durán

27 de noviembre

Concuerdo con lo dicho anteriormente, el ser humano es más que un pasante por la vida, es quien crea la vida junto a su entorno y la sociedad. De cierta forma el Sr. Eduardo Galeano le baja el perfil a la real importancia del ser y su importancia en la tierra.
La humanidad es participe de lo que ocurre, por sus actos y por sus pensamientos no sólo alguien que observe lo que pase en el planeta.

María Montecinos

29 de noviembre

«La vida va entre aleteos y abrazos», esta vida es la que tenemos por ahora y es importante vivirla, aprovechar cada momento que tenemos. SI bien las palabras de Galeano , como dice el Padre Hernan, no contemplan la vida más de lo finito, me hacen pensar en lo importante que es vivir la vida, disfrutar del momento; la vida no es sólo un inicio y el final lo que me lleva a estar de acuerdo con lo que propone el Padre Hernan, en esta vida tenemos el tiempo para crecer y desarrollarnos, equivocarnos y aprender de nuestros errores.
Pero no estamos solos, vivimos rodeados de otras personas, algunas más individualistas que otras, que nos acompañan con amor y amistad a lo largo de nuestra existencia terrenal y con ellos es que aprendemos porque cuando nos equivocamos y nos caemos.
La vida se vivir sin miedos, es importante ser precavidos y cuidarnos, pero quienes viven con miedo en realidad no viven y se pierden de muchas de las hermosas experiencias que hay en esta vida. Podemos caer pero debemos levantarnos y con cada golpe que recibimos nos hacemos más fuertes, más sabios y el recuerdo de todo lo que pasamos y lo que hacemos queda en nuestra memoria.

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