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Señor Piñera: ¿es cierto lo que dice Wikileaks?

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Presidente, ¿dijo usted que “uno no destruye las pirámides porque se perdieron vidas al construirlas”? ¿Así resuelve usted las cosas? Y si es mentira, ¿miente entonces el embajador gringo? Porque mala interpretación no hubo. La frase es clarita, y representa un modo de ver la vida, ramplona y criminal. Al declarar eso, usted sostiene que bien valen miles de muertos, perseguidos, torturados y encarcelados si se va a establecer un sistema económico como la gente. Si esa es la visión que tiene de la historia, mejor elimine por completo sus horas de enseñanza escolar.

Por esta vez, pasaremos por alto lo del Banco de Talca y lo de la información privilegiada. Vamos a apilar sus conflictos económicos como simple codicia, y punto aparte. Vamos ahora a hablar en términos éticos, o “de hombre a hombre”, porque ese es el tipo de frases que le gustan. Usted es capaz de citar a Bertolt Brecht en la Teletón, de ofrecerles amnistía a los militares en retiro, de decir por televisión con mirada pícara y abrazando a su esposa, que por culpa de la campaña no “ha podido hacer las tareas”. Es capaz de matar a Nicanor y darle vida a Robinson, de asegurar que la opinión pública es como las mujeres, porque “hay que quererlas y no entenderlas”, de lucrar en términos de imagen con el drama de seres humanos enterrados bajo tierra.

Todas estas cosas son reconducibles a una matriz de pensamiento común: los seres humanos que nos rodean son medios para lograr nuestros fines. Este es el modo en que usted ve a los trabajadores de una empresa, y así ve también la política, porque usted no distingue entre una cosa y la otra. Sólo así se puede entender que su grupo de trabajo de gobierno se llamara “Tantauco”, que es el mismo nombre de un latifundio de su propiedad. Vale decir: soy dueño de mi idea de país como soy dueño de un pedazo de tierra. En una trabajan empleados y en otra intelectuales. En una soy patrón; en el otro, presidente.

Usted cita a Brecht, aunque esté en las antípodas de su pensamiento, sencillamente porque la frase le sirve. Ofrece amnistía a torturadores porque así va a ganar más votos. Si se cumple o no, si verdaderamente lo cree o no, es otro problema. Y claro, si ve una pirámide imponente, no va a perder tiempo preguntando cómo se construyó. Esos muertos fueron medios válidos para la construcción, piensa, y sigue adelante.

Y si usted no piensa como conjeturo que lo hace, desmiéntalo. Diga fuerte y claro que usted no piensa que el desarrollo vale una sola vida humana, y si quiere aproveche de citar el “Fausto” de Goethe, buscando una cita en Google. Pero, a renglón seguido, diga que los funcionarios de la embajada han mentido. Diga que los gringos mintieron como en “Fuenteovejuna” (yo le puedo mandar un link de El rincón del vago si quiere), porque para usted la vida humana es lo más importante. ¿O ese argumento sirve sólo para joderle la vida a una madre con un feto inviable? ¿Si son desaparecidos en pos de un sistema económico, entonces están bien muertos? No vaya a ser que la pirámide le interese más porque es más cara. Hablaría muy mal de usted.

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28 de diciembre

Patricio: Te abrazo, los que vivimos el fascismo pinochetista, sabemos lo que vale (y cuesta) decir las cosas por su nombre.

Jorge.

28 de diciembre

Qué tal, Jorge:
Quizás por la lucha de gente como tu, u otra gente, o quizás por qué, me ha resultado bastante fácil opinar en este siglo XXI. Y más todavía si exponemos un argumento que en el fondo es “pro vida”, ¿no? Abrazote.

29 de diciembre

“Presidente, ¿dijo usted que ‘uno no destruye las pirámides porque se perdieron vidas al construirlas’? ¿Así resuelve usted las cosas? Y si es mentira, ¿miente entonces el embajador gringo? Porque mala interpretación no hubo. La frase es clarita, y representa un modo de ver la vida, ramplona y criminal. Al declarar eso, usted sostiene que bien valen miles de muertos, perseguidos, torturados y encarcelados si se va a establecer un sistema económico como la gente.” (sic)

El planteamiento anterior, desde el punto de vista de la lógica, es absolutamente falso. No soy yo quien va a venir a defender a Piñera (todo lo contrario), pero eso no me inhibe de criticar la argumentación que aquí se publica.

En términos simples, que uno considere que una construcción determinada (construcción en general, no hablo de una “edificación”, sino de una consturcción que pudiera ser intelectual, por ejemplo) es valiosa aun cuando llevarla a cabo haya costado muchas vidas (lo que determina que el espacio de decisiones no contempla, actualmente, la pérdida de aquellas vidas), no implica que uno esté de acuerdo con que para perseguir un fin sea válido disponer de muchas vidas (caso en el cual el espacio de decisiones sí contempla la pérdida o conservación de aquellas vidas). La perspectiva desde la que se abordan las afirmaciones es completamente distinta. En el primer caso, corresponde a la constatación de un costo hundido (un costo terrible, ominoso, pero aun así irremediablemente hundido), la segunda implica una valoración de medios y fines.

No tengo idea de si Piñera piensa o no en definitiva que bien valía sacrificar esas vidas para lograr lo que el país ha conseguido (tengo mis presunciones respecto a que efectivamente sí lo cree, pero no pasan de ser una opinión personal); sin embargo, estoy absolutamente seguro de que no se puede concluir aquello de lo que los diplomáticos estadounidenses dicen que dijo.

29 de diciembre

Hola Sebastián:
Si el presidente pensara que es una buena cosa que muera gente en pos de una construcción, que es un método válido para lograr objetivos, habría que llevarlo al siquiátrico. La discusión ética que propongo es la que nombras con el eufemismo de “costo hundido”. Y, desde luego, se trata de conjeturas, como dice el texto. Pero los “costos hundidos”, por definición requieren de valoraciones. En eso consiste la historia. Como recordaba Roberto Bolaño, en su discurso de Caracas, Latinoamérica está regado de los huesos de jóvenes que perdieron su vida como consecuencia de la acción del Estado. Otro costo hundido. De hecho, la justicia penal también opera siempre con “costos hundidos”. No puede operar antes de que ocurran las cosas.
Por lo demás, fue Piñera quien comparó las pirámides y sus muertos con el sistema económico y la dictadura. Así aparece en el cable, salvo que en la embajada norteamericana estén mintiendo. Ojalá que sea así.
Un abrazo, gracias por tu comentario.

29 de diciembre

Tenemos un presidente Maquiavelico , ” el fin justifica los medios ” o ” Business is business”.

29 de diciembre

Efectivamente. Porque, es necesario remarcarlo, no es que estuvieran hablando de pirámides y Piñera dijera eso. Fue él quien salió con la comparación cuando hablaban de nuestro sistema económico y Pinochet. Si no hubiese sido así, en una de esas tendría asidero eso de que su opinión no implicaba una toma de posición.

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