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La caída de la élite intelectual

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197 personalidades este domingo firmaron una carta de respaldo al conocido escritor Cristián Warnken, por el vapuleo recibido a la entrevista hecha a Jaime Mañalich, aduciendo de que el ha sido uno de los pocos intelectuales del espectro político de izquierda, que ha defendido categóricamente la posición de rechazo ante la violencia existente derivada del estallido social y político que ha acontecido desde octubre.


Las mismas estructuras de la élite intelectual chilena están corrompidas por su razón de ser: la incapacidad de pensar en comunidad por temor a la falta de entendimiento y el aprovechamiento que pueda existir

El aludido publicó una columna llamada “Soy de izquierda: rechazo la violencia”, el 27 de febrero pasado, en la que asegura que han habido cobardes maltratos y muertes de manifestantes, que no pueden ser homologadas como violaciones sistemáticas a los DD.HH, tras una introducción en la que cuenta sus experiencias peleando en la era dictatorial, e inmediatamente asegurando que entender la violencia callejera como una “consecuencia lógica de la indignación” general de la ciudadanía, es una justificación grave de esta.

La rebaja potente que existió en esa columna del gravísimo carácter de la violencia de parte de agentes de Estado, que siguió sin duda un patrón claro y establecido, fue una vergüenza. Es de un calibre inaceptable ante la constante documentación que ha salido durante estos tiempos. Hasta Naciones Unidas publicó un informe dos meses antes de dicha columna, que da cuenta que las acciones son constitutivas de violaciones a los DD.HH. Así mismo, la notable confusión del entendimiento como sinonimia de justificación, es tan risible, que me parece bien anecdótico que una persona tan vinculada con el campo de la mesura y la cultura, haya caído en tal trampa simple y evidente del ámbito discursivo político, historia que parece una analogía sacada del más obtuso de los textos de Kant.

La columna peca de un simplismo argumentativo bien vomitivo, conjeturas hechas sin cariño y que parecen más con la intención de figurar que de brindar una voz de calma. Prueba de eso es cuando nos habla del concepto de “Piñera dictador”, viéndolo con una perspectiva simple, sin ahondar en el razonamiento abstracto ciudadano de dicha consigna. Claro, Piñera no es un dictador, es un presidente democráticamente electo, y eso es lo verdaderamente grave. Nadie espera que acciones constitutivas de violaciones a los DD.HH vengan de un representante popular, a diferencia de un dictador. Warnken, sin embargo, prefiere mirarlo desde lo superficial, desde su experiencia y nada más.

Pero este simplismo argumentativo, hoy por hoy, no es una situación ajena a nuestra intelectualidad chilena en su totalidad. Muy por el contrario, está esparcida cual plaga de termitas. La vemos en populares intelectuales como Carlos Peña, quien apunta que la desigualdad nunca podrá ser subsanada aduciendo en la diferencia entre corbatas, cuando nadie ha osado hablar en absolutos, ni tampoco bajo tendencias radicales. La observamos en escritores que son incapaces de enfrentar el escrutinio público por sus errores del pasado, y se escudan en las faldas de sus cercanos y conocidos para zafar. La podemos visualizar en la crisis de los think tanks, los cuales han pervivido por su sola capacidad de sortear a duras penas los problemas que se le presentan, pero que en el caso de una crisis mucho mayor quedarán en el suelo por sola inercia.

Las mismas estructuras de la élite intelectual chilena están corrompidas por su razón de ser: la incapacidad de pensar en comunidad por temor a la falta de entendimiento y el aprovechamiento que pueda existir. Tienen miedo de que sus ideas no lleguen de la manera que desean, que la confrontación sea como hablarle a una piedra, o que haya gente que tome estos argumentos para sacar crédito de ellos, sin saber realmente de que hablan. Hasta en su mismo lenguaje se puede visualizar, que inclusive cuando han de prestar su conocimiento de forma gratuita y desinteresada a la comunidad, su carácter técnico ha de ser comprendido en su totalidad por quienes tengan nivel educacional superior o más allá. Aún declaradas abiertas las puertas del conocimiento para todas las personas, esta sigue resultando ser accesible solo para las personas que podían entrar mediante acceso reservado.

Esta intelectualidad está de a poco viviendo su caída, de la cual solo fragmentos derruidos quedarán de no proceder a corregir los errores. Con cada día que pasa, una nueva intelectualidad mucho más abierta y más relacionada con su entorno, emerge siendo capaz de subsanar los problemas de su entorno de manera más adecuada y adaptada. No existe un forzamiento distintivo de llegar a las ideas ciudadanas, sino que simplemente llegan de manera armoniosa y calmada en esta nueva intelectualidad que está ascendiendo. Estas no estarán exentas de problemas, cuestionamientos y desafíos, pero sin duda que  estarán más preparadas que sus predecesores para enfrentarlos.

Y ante esa nueva realidad que se avecina a este país, de poco servirán las firmas y las defensas férreas.

TAGS: #EliteChilena #Intelectuales Crisis Social Elites

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Comentarios

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anysur

11 de Junio

porque no es un dictador?, es igual ante la justicia que un N.N. Si esta en una posición de poder soberana y esta sobre los derechos de los “ciudadanos”, entonces que es según Ud.

11 de Junio

Piñera es un representante electo de forma popular, que tiene atribuciones definidas por ley y que el ingeniosamente ha respetado, pese a las gravisimas violaciones a los DD.HH que ha realizado, y por las que sin duda debe ser perseguido. El no goza de una capacidad de sobreponerse sobre los intereses ciudadanos por si solo, como lo haría un dictador, necesita el apoyo legislativo que se le ha dado, El acuerdo firmado en noviembre, pese a ser beneficioso para la ciudadanía, fue pactado con Piñera a la cabeza bajo amenazas. Perfectamente los legisladores pudieron acusar las amenazas y haberlo sacado del cargo, pero prefirieron ser condescendientes y no sacrificarse. Decidieron transar. Si Piñera fuese un dictador bajo el aspecto de que se ha puesto por sobre sus ciudadanos para atacarlos y declararles guerra, entonces podríamos decir lo mismo de sus 4 predecesores post-Pinochet, especialmente por la situación del conflicto mapuche y el caso SENAME.

Que Piñera no sea un dictador, no es sinónimo de que nuestro Estado no tenga confabulaciones para mantener posiciones de poder, el no sea responsable y merezca ser sacado de su cargo, al igual que muchas personas en los poderes del Estado. Pero personas como Warnken han ocultado ello ya sea por complicidad o para respaldar la mantención del status quo de su sector político.

11 de Junio

Fe de erratas:

*o de que el no sea responsable […]

Carlos

11 de Junio

Warnken “intelectual del espectro polit. de izquierda”, no califica ni para el humor negro. Siempre trepando buscando “enlaces” moniachos, se cree porteño porque conoció la ex-cárcel y el Muelle Prat. Un advenedizo como tantos..ESO

anysur

11 de Junio

ingeniosamente a respetado? …..gravisimas violaciones…que ha realizado, para frasearlo, entonces ¿ha realizado o respeta o esta por sobre la ley?…..dictador:”persona que abusa de su superioridad, de su fuerza o de su poder en su relación con los demás”….

11 de Junio

Si, ingeniosamente ha respetado la ley. El ingenio no es algo necesariamente positivo, y en el caso de Piñera, es un ingenio perverso. Recuerda que vivimos en un país que no hasta hace mucho no tenía regulaciones sobre delitos de cuello blanco, y que tenía ocultos los financiamientos a las Fuerzas Armadas, por lo que muchas acciones delictuales relacionadas con corrupción, si bien a todas luces eran aberrantes socialmente hablando, no estaban penadas en el marco legal. El aprovechamiento de los resquicios legales es clave para algunos políticos en pos de propulsarse, algo que desgraciadamente es una práctica general omitida durante mucho tiempo.

Insisto, si fuera por esa denominación lata, quienes han sido mandatarios post-dictadura sin ningún problema entrarían en esa calidad de dictadores. Si bien ninguno tuvo un estallido, sus predecesores no tienen una linea muy distinta, y es porque el problema no radica en una posición partidista, sino en la teoría estatal que tenemos consagrada desde la dictadura.

11 de Junio

Estimado, se ha metido en un pantano argumental, es evidente que un verdadero intelectual no puede seguir el piño..a algunos les gusta pensar, reflexionar, leer otros autores mientras la masa aúlla. Carlos Peña es uno de ellos, gran tipo. Y si, comparto con Ud. y sólo hay que tener dos dedos de frente, no es necesario ser un intelectual para entender que Piñera es un presidente elegido, que lo ha hecho mal, no ha sabido hacerlo, que no escucha, que tiene miedo, o le falta capacidad , bueno, eso es otra cosa.

12 de Junio

Entiendo lo que dices, y te encuentro la razón. Ningún intelectual está ajeno a tener imágenes opuestas a las que tiene la ciudadanía que observa, pues no siempre van a existir coincidencias en lo conceptual o argumentativo, ya sea de un lado o de otro. Pero es diferente una intelectualidad que busca resolver lo general ahondando en todas las caras posibles, a una que observa desde un punto en específico, como se ha dado en la actualidad. No es lo mismo una intelectualidad que le dice “no” a la masa, observando desde la palestra misma de la masa lo que esta piensa para crear una opinión razonable, a una que le dice “no” bajo presunciones de lo que piensa, desde pedestales alejados.

Del mismo modo, la intelectualidad en el ambiente público no puede dar por sentada o rebajar sin más aspectos que son importantes de considerar, o puntos con una base estructural bien establecida y de aceptación universal, porque no todo el público lector u oyente tiene los conocimientos para obviarlo o entenderlo, y eso induce a errores graves. Peña podrá ser un intelectual, pero aparte de caer en esos errores de forma continua, lo conozco, y sé que como persona en la realidad de las cosas, no debería merecer ningún ápice de respeto.

24 de Junio

¿Existe intelectualidad chilena?… que donde todos piensan o repiten lo mismo en realidad nadie piensa demasiado. Muy interesante nota descriptiva de la triste realidad una auténtica off telectualidad chilena.

Mas que elite – que no compite y nunca le ha ganado a nadie en el campo de la discusión de ideas – dado no hay espacios de debate; son una verdadera casta bajo protección de sus mecenas y que se reproduce o heredan las columnas en los medios y universidades o centros, al igual que ocurrre en otras profesiones.

Mientra no tengamos una verdadera intelectualidad… societal, pues todo ser humano es un intelectual en potencia, no llegaremos al desarrollo. Al igual que la música o el deporte necesita una gran masa critica de intelectuales de base. Si la sociedad no piensa poco podrán hacer algunas personas que escriben o publican para ellos mismos como un empleo mas para ganarse el sustento y que no discuten con nadie.

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