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Educación y sociedad: la atrofia del pensamiento

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La educación cumple un rol fundamental en el desarrollo moral, crítico, social y racional de los individuos que la reciben. Pero la educación impartida en Chile -una sociedad golpeada por una dictadura neoliberal, que condujo al sistema educativo a la mano liberalizada de la economía- fabrica productos y no ciudadanos.


Se ha llevado a la educación a representar resultados. La formación, desde la unidad primaria hasta el punto superior o universitario, se centra en la evaluación estandarizada del conocimiento.

Esto ha condicionado nuestro concepto de la política y ha despojado a los ciudadanos de la responsabilidad por su futuro, para pasar a ocuparse de la necesidad del ocio, del programa de farándula, o del partido de fútbol; dejando la fraternidad, la libertad y la igualdad a merced de la mal denominada clase política, como si la política fuera cosa de unos pocos y no tuviéramos responsabilidad alguna sobre ella. En este punto se me hace necesario citar a Agustín Squella y su frase memorable donde las “democracias reales tienen a los gobernantes que se merecen”, una frase casi hecha para la realidad actual de Chile.

La educación, la principal fuente de desarrollo intelectual, ha sido despojada de dicha función. Se ha llevado a la educación a representar resultados, solo de cifras. La formación, desde la unidad primaria hasta el punto superior o universitario, se centra en la evaluación estandarizada del conocimiento, en aquello que yo llamo “la reproducción del conocimiento docente”, pues en el sistema educativo actual el estudiante no cuestiona el conocimiento que se le entrega y solo se conforma con las palabras del docente. Así, se transforma en una educación inerte donde el único fin es transferir conocimientos como si fuéramos meras maquinas a las cuales hay que instalar el software que las capacitará para integrarse al mundo productivo de las sociedades modernas.

Es de esperarse mi crítica hacia los sistemas mecanicistas, y al concepto -mal denominado por estos- “aprendizaje”, pues más que aprendizaje apelan a la automatización y especialización de los individuos de conocimientos en materias dadas. En esto reside la crítica de Nietzsche al sistema alemán, donde el apuro por saber la carrera que se estudiará va acompañado del apuro por terminarla, como si los individuos que terminan las carreras en el período determinado por el programa educacional de sus sociedades mecanicistas fueran dotados de una inteligencia mayor.

La sociedad chilena es altamente mecanicista, estructuralista y especialista, y se ha abusado del fenómeno de la “limitata quosam”[1] donde los individuos solo aprovechan las áreas que a ellos les competen dejando de lado temas tanto o más relevantes, tales como la política: esencia misma del hombre, fundadora de todo tipo de civilizaciones, imperios y Estados. Entonces, es pertinente reflexionar sobre qué hemos hecho con la política, la hemos limitado a una clase apartada de la sociedad, la hemos relegado al rincón más alejado e incomprendido de nuestra esencia, obligándola a sobrevivir a migajas como un mendigo, entregándola a las manos liberalizadas de nuestra economía. Entonces, no nos quejemos de nuestra apartada clase política, sino también obliguémonos a incorporar la política a nuestra esfera del saber, terminemos con el fenómeno “limitata quosam” y avancemos al “cognitio universalis”[2]. Debemos apelar al propio instinto -un tanto perdido- del hambre por el saber.

[1] técnica del saber acotado.

[2] conocimiento universal.

TAGS: #SociedadChilena Educación Política

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Comentarios

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solopol

16 de julio

“La sociedad chilena es altamente mecanicista, estructuralista y especialista”, estoy muy de acuerdo contigo sólo que la Política es una disiciplina “un poquito” menos cuadrada que las que nombras, por eso en Chile, a lo más, cuando se trata de hablar de algo “social” se llega a la Política y no se pasa de allí, creyendo que todo lo demás (Sociología, Psicología, Filosofía) tiene única y exclusivamente que ver ella, tratar por ej. de hablar de Cultura o de Arte en Chile a lo más, cuando mucho, llega a la Política, si no está ese tema no lo toman en cuenta… saludos

16 de julio

Botón Dictadura: on
Todos los problemas de Chile se deben a Pinochet. Sinó seríamos el paraíso, o al menos Dinamarca.

Nicolas

18 de julio

Todo es cierto, sin embargo, si fuésemos mas de lo que somos, seria algo distinto todo, la política, la economía, los gobiernos, el sistema, etc. Son excusas, cuando quien determina el rumbo y cambia las sociedades siempre a sido el ciudadano común, si este ciudadano, tu, yo y todos estamos impávidos, conformes en nuestro individualismo y materialismo acaparador y narcisista rindiendo tributo a diario a neoliberalismo económico político y social, validándolo, no culpemos a otros si cada uno de nosotros no hace nada sincero por cambiar el estado de confort y de engorda que cada uno elige, esl sistema es una estructura inerte, somos las personas quienes le damos vida, vaya vida, como se puede cambiar algo de lo que los chilenos se sienten felices, en una especie de autoengaño que los satisface. Es más fácil, estar así que participar en el cambio, ya que esto exige un compromiso que se cree no será recompensado materialmente como se desea.
Somos nosotros los responsables de nuestro estado y seguramente no habrá cambios menos cuando quienes promueven el cambio son minorías, la mayoría está feliz engordando, llendo al gym, comprando en el mal, viajando, etc , sintiéndose como lo ve en tv y otros medios, la sociedad capitalista soñada y deseada Estadounidense.
No gasten energías, un país tan pobre, simple y poco creativo como este esta arrebatado del influjo e influencia capitalista y neoliberal y que mas puede hacer?

Luis

18 de julio

Símil: Fábula de las Abejas de Mandeville.

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