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Impuestos: Un problema de peso

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No me cabe la menor duda de que si hiciera una encuesta sobre si los chilenos queremos mejorar la educación pública, la salud, la seguridad y el transporte, todos dirían que sí. Y es claro: todos queremos vivir en una sociedad mejor. No obstante, si volviéramos a hacer el mismo ejercicio, preguntando si nos gustaría que nos subieran los impuestos, la respuesta quizás no sería la misma, ya que los chilenos creemos que pagamos suficientes impuestos al Estado.

Se puede ver a simple vista que los países más desarrollados tienen una tasa de impuestos mayor, lo cual se traduce en mejores condiciones para la ciudadanía, mejor educación, mayor protección social. En nuestro caso, nuestra pequeña tasa se traduce en pequeñas mejoras, como un plan auge a medias (que no cubre todas las enfermedades), beca de estudios sólo para algunos, etcétera.

Un primer error se encuentra que el chileno promedio intenta evadir impuestos como sea (ni hablar de los chilenos ricachones). Según un estudio del Banco Central, el 50% de los chilenos evade impuestos (ver la columna de Mario Waissbluth en Temas Relacionados). Si nos ponemos a mirar un día normal, nos daremos cuenta de la realidad: En los semáforos, los limpia vidrios y acróbatas; los humoristas del Paseo Ahumada, los lustra zapatos, los taxistas, cuidadores de vehículos, empaquetadores, la señora que vende sopaipillas a la salida del metro, los vendedores del transantiago, los músicos del transantiago, empleados públicos que boletean por siempre (y en Abril les devuelven el impuesto)… ¿Cuántos de ellos hacen su declaración de impuestos por lo ganado en el mes? Estoy seguro de que ninguno.

Todos ellos para el Estado son cesantes (algunos indigentes, ya que no declaran renta) y por tanto obtienen todos los beneficios municipales, en desmedro de las personas contratadas que atienden los call centers, vendedores de tienda, periodistas, y otros. Muchos de ellos ganan el sueldo mínimo (incluso puede llegar a ser menor que el sueldo de los trabajos “informales”), no obstante pagan sus impuestos a la renta colaborando con el Estado.

Un segundo error  es creer que pagamos suficientes impuestos. Actualmente somos el segundo país que paga menos impuestos de la OCDE (el primero es México, con 17.5%) y donde el promedio es de 34.4%. Si logran pensarlo un momento, pagamos bastante menos que los países con niveles altos de desarrollo.

Una de las formas más evidentes de frenar la desigualdad es mediante un sistema tributario escalonado (además de eliminar la evasión de impuestos de las personas), donde las personas que ganan un sueldo mayor, paguen más impuestos, y los que tienen un sueldo bajo, también paguen (obviamente menos, pero que sí paguen). Las empresas deben pagar más impuestos: el 17% actual es francamente inaceptable.

Cada día se incrementa la desigualdad, por lo que se necesita urgente una reforma para frenar este grave problema que tenemos como sociedad, no evadiendo los impuestos e incrementándolos para la gente que gana más.

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Foto: Alcancía – Rodrigo Villa Licencia CC

 

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