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El populusaurio en el tajamar del Mapocho

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En la Estación Mapocho no hubo nadie de Tocopilla –aunque se mencionó varias veces lo que ese mismo día estaba pasando con las ciudadanías en Tocopilla. ¿Habría sido una buena idea asegurarse la presencia de alguien de la Asamblea de esa ciudad?

El nombre “populusaurio” semeja un acierto.

De populo, suponemos, el pueblo. Saurio: grande, crecido, muchos; no viejo, jurásico, sino, al contrario súper actual: está pasando.

En el espacio del centro cultural de la ex Estación Mapocho –con un frío que te digo, en Santiago, después de una lluvia intensa, el suelo mojado, humedad ambiente=sensación térmica, un sol que apenas alumbra y calienta nada, bajo la estructura en metal de la Estación-, ateridos. Si somos [email protected], fuerzas ciudadanas en el Chile del sXXI, se notará también por esta capacidad de sacrificios voluntarios y graciosos.

Solo puedo dar un testimonio personal, como parece que son todos los testimonios.

En la parte ciudadana, las presentes, aquellas con presencia en módulos, con pendones rodeando el perímetro del espacio central, fueron las organizaciones en calidad de ONGs y Fundaciones. O sea, ciudadanías institucionalizadas en organizaciones estables, con financiamiento y algún tipo de personal pagado. Ofrecen servicios, capacitaciones, asesorías técnicas. Apoyan. Harto profesional joven; harta iniciativa savia nueva. Pero en estas organizaciones, usualmente, no están las comunidades, las gentes, las asambleas tumultuosas u ordenadas. Este apoyo es “práctico”, no es político –en el mejor sentido de lo político: las asesorías técnicas resuelven problemas sin cambiar el mundo; no están orientadas a imaginar y promover otros mundos.

Otras son las ciudadanías que con suerte llegan a tener una personalidad jurídica, funcionan con pura energía del voluntariado, y se constituyen muchas veces por CAUSAS territoriales comunitarias. En ellas están los que se movilizan, los que se toman los caminos, los que cambian la agenda a los poderes fácticos.  Éstos tampoco necesariamente cambian ningún mundo.

Hubo una mesa donde estaba una mujer aymará hablando por sus pueblos; en la misma mesa alguien que vive en Coyhaique y de Patagonia sin Represas –y no me quedó claro si todavía adentro o ahora afuera de la Mesa Social de Aysén.

En la Estación Mapocho no hubo nadie de Tocopilla –aunque se mencionó varias veces lo que ese mismo día estaba pasando con las ciudadanías en Tocopilla. ¿Habría sido una buena idea asegurarse la presencia de alguien de la Asamblea de esa ciudad? Sin duda. ¿Y porqué no llegó ni un saludo de la Asamblea de Arica movilizándose contra la termoeléctrica que en estos días les quieren poner en la misma ciudad? ¿Alguien se acordó de la Asamblea de Calama, para que un representante estuviera presente? Era cuestión que la producción del evento se pusiera con unos pasajes en bus, y la dinámica y el ambiente habría mostrado también otros rostros. Ah!, la nostalgia del norte rebelde…

A este populusaurio le faltaron populos.

Pero el sentido general está claro: este populusaurio agita enérgica su cola con el objetivo de realizar una manifestación de fuerza y convergencia ciudadana frente a la “clase” política –frente a sus candidatos; varios la circularon.

Que por el frío –el aire se cortaba en trazas de hielo-, que por el día de semana, que porque muchas ONGs, la cosa es que no llegó todo el populo ni fue tan saurio como esperábamos.

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