#Ciudadanía

Destino Pagalandia: Primera estación Ñuñoa (Te pasaron un parte y hay que pagarlo)

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Quino

Soy un conductor con suficientes horas de vuelo como para no cometer grandes errores de conducción, pero, nadie se salva y algunas veces ese error aparece.

Cuando aparezca ruegue para que no sea en Ñuñoa.

Cuando tuve que renovar la licencia, lo hice en Ñuñoa pues allí vivía. Me pareció un proceso engorroso y lento, pero lo acepté pues estaba dentro de los parámetros que en esos tiempos eran para mi “normales”.

El último parte (multa por infracción de tránsito) que había tenido que pagar, fue hace más de un año, por transitar dos cuadras en zona exclusiva para locomoción colectiva. No hice mayor cuestión y fui a pagar, allí en General Mackenna, cerca de Mapocho, Municipalidad de Santiago.  Pregunté en una oficina de informaciones (a la entrada) y me invitaron a pasar directo por caja y allí harían el consabido descuento por pronto pago. Me demoré cinco minutos en la cola, pagué y Liz Taylor como dijo la doctora.

El pasado martes 3 de abril, como un bulla que se precia de tal, fuimos al estadio con mis hijos. Íbamos con alguna holgura de tiempo, es decir, no atrasados, pero había tal congestión vehicular que ni siquiera nos atrevimos a entrar a Grecia para buscar llegar al estacionamiento del estadio y nos quedamos en una calle (Juan Gómez Millas) estacionados usando parte de la acera de tierra.

Al volver me encontré con el cariñoso mensaje de un inspector municipal, que me decía que por estar mal estacionado, debía acercarme al 2° juzgado de policía local en un plazo de 20 días, pero, si lo hacía dentro de los próximos cinco días, me hacían un “descuento” del 25% y se podía pagar por internet. La multa había sido ejecutada a las 21:45 horas por un inspector quien no se identificó en la boleta.

El jueves 5 entré al sitio de la municipalidad, al portal de pagos y mi primera sorpresa fue que no se podía pagar por internet; había que hacerlo presencialmente. Fui el sábado en la mañana creyendo (ingenuamente) que, si los inspectores pueden trabajar horas extraordinarias (a las 22:00), quizás había una oficina de atención de público un día sábado. Error. Un guardia me dio los horarios de lunes a viernes.

“Tiene que venir el lunes ya que se le vencen los 5 días”, me comentó (amablemente), claro que atienden sólo en la tarde desde las 13:30.

Será, me dije.

El lunes, a las 13:00, salí de mi trabajo, usando mi tiempo de almuerzo con destino a la muni de Ñuñoa, ese edificio (horroroso) en Irarrázaval casi con P. de Valdivia. Me alegré al ver las cajas del tercer piso sin público y una leve sonrisa se cruzó por mi cara. “Buenas tardes, vengo a pagar esta multa le dije sonriente a la cajera. Tiene que subir al cuarto piso, me respondió seca, sin sonrisa y sin buenas tardes.”

En el piso 4 había dos filas gigantescas, una de al menos 100 personas y otra de al menos 40-50 felices ciudadanos. Cada una de las filas desembocaba en dos casetas, de esas vidriadas con un pequeño orificio en el centro y un recorte a la altura del mesón (para permitir entregar y retirar algún papel, similar a un banco). El primer juzgado tenía dispuestos a dos funcionarios y la fila (de 50) parecía avanzar. El 2° juzgado (cuya fila era muy larga) tenía dispuesto a una persona y la fila estaba quieta, ni que fuera inmigración. Como el lector podrá imaginar, me tocaba justamente la fila más larga.

Recurriendo a mis reservas de meditación me dispuse –cual condenado- a cultivar mi paciencia. Sin celular (se me había quedado en el auto) mis pensamientos vagaron un rato y después de posicionaron en el piso 4 del mentado edificio. Me dediqué a observar e intentar conversar con los otros condenados(as).

A eso de las 15:30, la segunda caseta del segundo juzgado fue ocupada por una segunda funcionaria, enhorabuena, ahora avanzaríamos. A las 16:15, después de casi tres horas, fui atendido y haciendo gala de mi mejor traje, saqué un amable buenas tardes, vengo a pagar esta multa. El funcionario me recibió la boleta (respondió mi saludo de buenas tardes, hay que decirlo), puso tres palabras en el reverso, un timbre y me la devolvió: “Ahora baje al tercer piso a tesorería, ah, y no tiene que regresar aquí”. Tragué saliva. Bajé al tercer piso. Otra cola para que después de 15 minutos, otro funcionario tomara la boleta, me hiciera un par de preguntas y completara un formulario “computacional”. Lo imprimiera, pasándomelo y diciéndome, “ahora pase por caja, paga y me trae el comprobante”. Mi mierdómetro alcanzó altura cuando veo que para pagar había que HACER OTRA FILA…parece chiste pero es cierto. Quince minutos más hasta ser atendido por una señorita quien, ante una pregunta mía (en buen tono, en todo caso) me responde sin mirarme, que ella no es funcionaria, que ella está sub contratada y que la pregunta debe ser respondida por la señora (Secretaria) que estaba en el cubículo siguiente y que conversaba feliz por el teléfono.

A las 17:00 horas di por finalizada mi travesía por la burocracia municipal de Ñuñoa, habiendo pagado (menos mal) con tarjeta, la nada despreciable suma de $ 35.000 por haber ido al estadio.

Corolario

Si la ciudad está repleta de autos y carece de infraestructura para estacionar, ¿es culpa del ciudadano y por eso debe ser multado? ¿Hay reales opciones de moverse en transantiago?

Para la gestión recaudación, no hay fila preferente (Adultos mayores, mujeres embarazadas, o enfermos o discapacitados), es decir todo el ganado junto, sin discriminación; se obliga a hacer una cola eterna ¿No podrán entregar números y facilitar que las personas se sienten al menos? (Para eso habría que tener sillas, eso sí)

El mismo trámite, que en Santiago o Providencia (cómo me comentó otro doliente de la fila) tarda 15 minutos, en Ñuñoa te ocupa más de tres horas. ¿Por qué?

Puedo entender que la orden cuando hay fútbol de alta convocatoria, es ir a cursar infracciones (mala leche, pero sabemos de eso de sobra) a sabiendas de que las vas a encontrar, entonces, si mandaste a los inspectores a partear, sabes que tendrás un flujo de multados superior al normal…¿no puedes entonces diseñar planes de contingencia para hacer más expedito el trámite? Si tu negocio es recoger dinero del ciudadano, y la cuenta al voleo era bastante alta, ¿cómo no puedes habilitar más casetas, poner más funcionarios, agilizar tus procedimientos?

El sitio web de la Municipalidad de Ñuñoa no tiene un espacio en donde el ciudadano pueda felicitar o –como corresponde ahora- hacer el reclamo por la tremenda falta de respeto con los ciudadanos que –finalmente- somos quienes financiamos y a quienes ellos (supuestamente) se deben.

¿Hasta cuándo debemos los ciudadanos soportar tanta ineficiencia?

TAGS: #Municipalidad

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