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Aborto homosexual

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Cuando las comunidades LGTBI traen a colación un tema como el aborto surge muchas veces la pregunta: ¿y qué tiene que ver lo uno con lo otro?, ¿no son estas dos temáticas que comparten poco o nada entre sí?

La respuesta a estas interrogantes yace en considerar lo que atraviesa de manera innegable toda temática relativa a lo humano, pero que cobra mayor relevancia al hablar de aborto y diversidad sexual: roles, el guión que cada actor debería seguir. Toda sociedad, de manera explícita e implícita, establece qué se espera de nosotros, cómo deberíamos vestir, lucir y comportarnos; quiénes deberían ser objeto de nuestro deseo y qué prácticas sexuales nos corresponderían.


Varios autores ya han puesto en evidencia que la penalización legal del aborto obedece a un discurso que busca ponerle límites a un cuerpo y su sexualidad. Lo mismo ocurre con la reprobación y discriminación frente a homosexualidad, la bisexualidad, el poliamor, la transexualidad, etcétera.

Esto, por sí solo, no me resulta problemático. Incluso, estaría de acuerdo con que es inherente a la agrupación humana…quizá un producto indeseable de la formación de sociedades. Sin embargo, sí existe un error en los criterios bajo los cuales estos roles son asignados. Mejor dicho, el criterio: sexo biológico. Si se nace con pene, se espera que esta persona se identifique como hombre, que se sienta sexual y amorosamente atraído por mujeres, pero que mantenga simultáneamente relaciones amorosas solo con una; que sea padre y proveedor de recursos. Por otro lado, si se nace con vagina, se espera que esta persona se identifique como mujer, que se sienta sexual y amorosamente atraída por hombres, pero que mantenga simultáneamente relaciones amorosas solo con uno; que sea cuidadora y madre.

Varios autores ya han puesto en evidencia que la penalización legal del aborto obedece a un discurso que busca ponerle límites a un cuerpo y su sexualidad. Lo mismo ocurre con la reprobación y discriminación frente a homosexualidad, la bisexualidad, el poliamor, la transexualidad, etcétera. Los distintos actores sociales terminan privando al sujeto de su derecho a optar.

Este determinismo biológico no solo constituye un acto de violencia sociológico y político, sino también psicológico. La exploración del entorno y del sí mismo es un proceso inevitable y necesario para el desarrollo vital de todo ser humano. Se considera que, para que dicho proceso se realice de manera óptima, es necesaria la existencia de un entorno de aceptación y cuidado. Lo repito: aceptación y cuidado. Pero en vez de eso el entorno es de discriminación, reprobación, criminalización y violencia tanto física como psicológica.

¿No es la exploración libre del propio cuerpo y sexualidad una piedra fundamental en el desarrollo de todo ser humano? ¿Cómo pueden conformarse sujetos seguros de su propia identidad de género, expresión del mismo y orientación sexual cuando desde el nacimiento (e incluso antes) ya se les limita a un camino y se les violenta en distintos niveles cuando no lo siguen?

Es evidente que un sujeto enfrentado a discriminación, reprobación y persecución legal debido a practicar un aborto se enfrenta a una situación muy distinta a quien es perseguido o discriminado por su orientación sexual y/o identidad de género. Sin embargo, vemos en ambos casos la evidencia de un entramado social que viene a violentar la vida psicológica de una persona y a coartar el derecho a explorar el propio cuerpo.

Por Francisco Zamorano.

TAGS: Roles Sexualidad

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Comentarios

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01 de enero

Saludos. Cuidado con las simplificaciones. A lo mejor sea solo para dar énfasis al enfoque propuesto, pero incluso así me parece desafortunado: No es así la cosa, de simplemente nacer con pene o con vagina, y no me refiero solo a los atributos físicos: Nuestros procesos mentales son diferentes. Ahora bien, la tendencia esa de moda desde hace un buen tiempo, de pretender experimentar suprimiendo los roles sociales, criando chicos y chicas incluso sin revelarles su sexo, bajo la suposición de que es la sociedad la que los impone, olvida lo elemental. Sus cultores parecieran no conocer las líneas del tiempo e imaginan que el presente es lo único que ha existido: Los roles de varones y mujeres guardan relación con la economía de recursos y con el natural oportunismo, percibido desde las cavernas hasta hoy. Si la mujer es la que tiene pechos, es de estructura ósea más débil y posee mejor empatía o sensibilidad, es natural que desde siempre haya estado al cuidado de los hijos, en tanto que el varón, más fuerte y agresivo, se haya preocupado del sustento. ¿Qué en el presente no tenemos que salir a cazar mamuts? Perfecto, pero la psiquis femenina es la misma o cambiado muy poco. Y con esto que digo no pretendo mandar las mujeres a la cocina, pero no me parece acertado pretender que tales roles sean suprimidos. Yo creo que aquí se puede caer en una nueva quijotada, como de seguido sucede. Puesto como en todo orden social, la ley de las probabilidades nos advierte que dentro del universo de individuos, siempre tendremos eventos excepcionales, sujetos con orientaciones sexuales apartadas de la generalidad, con casos de homosexualismo, bisexualidad, y quien sabe qué más, debemos aceptar tales ocurrencias. ¿Implicará eso que los estándares sociales, que ayudan a la socialización de la gran mayoría, deban ser suprimidos porque las minorías se sienten afectadas?, ¿o sea que deberemos dificultarle la vida al 99% en pro del restante 1%? Yo digo que no, que lo que sea que se invente, debe ser tal que no complique a los más, que por tales y por ser los que conservan el devenir de la especie, tienen prioridad.

Francisco Zamorano

14 de enero

Lisandro,

En la columna no se propone la abolición de roles sociales por completo. Lo que se hace es abrir la discusión con respecto a los criterios bajo los cuales se asignan estos roles y las consecuencias psicológicas y sociales de esto. Además, no desconocemos las diferencias neurofisiológicas que pueden ser descritas entre hombres y mujeres; sin embargo, limitar el análisis a esto resulta en una mirada no acabada y que deja de lado lo que un análisis antropológico y que recorra la historia humana haría evidente: que los roles han variado con el paso del tiempo.

Por último, lo que planteamos no es que los estándares sean suprimidos. Invitamos a pensar una sociedad con estándares que promuevan menores niveles de violencia física, psíquica y social. Que permita la existencia de distintas experiencias y modos de vivir la propia sexualidad.

Saludos.

solopol

16 de enero

Yo creo que ustedes dos están mal, porque suponen que la forma de ser heterosexual es única. Como que hay un único patrón de ser heterosexual, como que a todos los hombres les gusta el mismo tipo de mujer, tienen los mismos hábitos, costumbres, todos ven fútbol tomando una cerveza, usan barba, etc. Entonces creen que los heterosexuales son un grupo social muy homogéneo por decirlo así, pero la verdad es que formas de ser heterosexual hay muchas. Se habla mucho de diversidad, pero se olvida una cosa, todos los heterosexuales son distintos. Entonces creo que ambos se equivocan, y el comentario que hago es muy simple y no quiero profundizar: la diversidad también se da dentro de la heterosexualidad, porque no hay una única forma de ser heterosexual. Saludos

01 de enero

Lo del título no lo entendí, de todos modos. Se presta para confusiones. ¿Qué quiere decir, que las mujeres homosexuales deberían poder abortar? Pero si siendo homosexuales, ¿cómo diantres llegaron a un estado de embarazo indeseado?, ¿Producto de una violación quizá? Pero en ese caso, es irrelevante su condición de homosexual, puesto que la mujer heterosexual violada también puede invocar ese derecho a la venganza destruyendo la descendencia del agresor (como ser verá, no me ando con frasecillas alambicadas y digo las cosas por su nombre,que la mujer violada que aborta, ” no está decidiendo sobre su cuerpo” se está vengando, está matando al crío del agresor, para no estar condenada más encima de violentada, a ver su rostro y sus ojos todos los días. Y yo digo que sí, que tiene derecho a esa venganza) Lo otro sería sumamente raro, que se refiriera a que sabe o tiene razones para suponer que el ser en gestación será homosexual y que lo prefiere abortar. No creo que haya querido decir eso.

Francisco Zamorano

14 de enero

Lisandro,

Con respecto al título, se produjo una confusión. Lo que deseamos evidenciar son los similares mecanismos que producen discriminación en distintas poblaciones y temáticas.

Por otro lado, asumir que la razón por la que una mujer que ha sido víctima de abuso sexual decide abortar es solo venganza, es errado. Si bien es una de las posiblidades, es imposible conocer una respuesta única para todos los casos. Cada persona da una descripción particular de la experiencia de su cuerpo, y solo puede conocerse a través de lo que esta expresa.

Saludos.

Hertes Nabia Pohl

12 de enero

Maravilloso párrafo. Estoy plenamente de a cuerdo. De hecho siempre he sentido q no se puede decir lo q se piensa se siente y se vive por q se es tambien discriminado y se juzga la forma de vivir q se supone tenemos.
Felicitaciones

25 de enero

Tiene toda la razón con lo que dice, don Francisco Zamorano, en cuanto a nuestra ignorancia respecto de lo que denomina “descripción particular de la experiencia del cuerpo femenino” Me ha hecho recordar mis visitas periódicas a Jovanka. No tengo idea de cómo lo hace, pero sus cartas me ayudan mucho. Se la recomiendo.

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